jueves, 5 de marzo de 2026

Qué día intenso ayer

 Bien. Muy bueno. Estoy practicando mi nueva identidad posportal del eclise lunar en Virgo, es decir, actuar conciente e inspiradamente sin repetir patrones antiguos con los que ya no "vibro", digo, me identifico. Ya no quiero ser una loca de mierda controladora y asustada al borde siempre de la tragedia y sobreviviendo. No te digo que voy a manifestar abundancia porque no es mi marco teórico. Sí que, como todos los días de mi vida pero ahora feliz, agradezco mis patios, mis plantas, mis hijes, mis textos, mi casa, mi cuerpa beya y ágil, mi guitarra, mis amiguis animales, mi gente en manada.

Así que ayer, que era el único día franco semanal de Rafa, le dije que iba a salir desde la mañana y que Fido quizás lo despertaba para mear y cagar. "Lo mato si me despierta", me contestó y ni me importó, ni lo tomé literal, ni me replantié no salir ni dejé de estar convencida de que hasta ahí no puedo llegar: yo hago mi parte, lo mejor que puedo y después que él vea cómo sigue.

Salí tipo 10 de la mañana hacia farmacia para mi pastillita de la presión, no tenían, hice papeleo y la encargué para la tarde. Terapia de 11.15 a 12.15: narración, descripción y conclusiones sobre manifestar, dedicarme a escribir con horarios, tomarme en serio, no decir de mí misma que hago boludeces o pierdo el tiempo. Caminando hasta el tren, almacén en el medio (un azúcar, galletitas de agua y una prestobarba rosa). Fui hasta Saenz Peña a dejarle a una cumpa falda y blusa que me había prestado en diciembre y en todo el verano no fui a ni una clase para llevársela. Bueno, ayer fui y volví solo para eso. Y estuvo bien. Sin reproches por hacer todas mis clases virtuales ni por "desperdiciar" un viaje hasta Saenz Peña. A la vuelta, tipo 2 de la tarde, me hice la canchera de que bajaba en josecé y caminaba pero no llegué. Me pedí un uber por 10 cuadras. Y qué.

Llegué justo a las 3 para mi clase de guitarra. Por rumbas y por fandangos. Una pasada. cada vez me suena mejor el triple tingazo, el abanico y mi pulgar de mano derecha empieza a percutir y a sonar flamenco. De 4 a 8 de la noche, con Fido y los otros dos alrededor, estuve leyendo para el taller de literatura rumana y moldava. Descubrí a Herta Muller, un antes y un después. A las 20 taller virtual: muy genial la coordinación de mi amigo salteño, el Augusto, y las intervenciones de les tres cumpas que se conectaron, de verdad, me resultaron muy sorprendentes. Hablamos de cementerios en Rumanía y en Corrientes, de Neruda con escobas para barrer la muerte, de las costumbres wichís sobre barrer.

Ahí creí que perdía mi paz porque empezaron a caer amigos desconocidos de Rafa y me sacó a los perros a la calle y casi me encageto. Pero me puse en modo: que ellos me fumen a mí y no viceversa y disfrutar de la música que hacían, de escuchar sus charlas desde acá, de baldear el patio a la medianoche porque Fido mea en cualquier horario, de decirle a Rafa que encerraba a los perros en la cocina para que él pueda entrar y salir tranquilo y que me conteste bien en persona y con un corazoncito rojo en wasap. Apagamos todo tipo 2 de la mañana. Dormí bien. Fido recién chilló tipo 8.

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...