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domingo, 3 de marzo de 2019

El feminismo de mi mamá

De paso, ya que estamos en tren de confesiones creativas, te cuento, a vos que me leés pero no tenés obligación de amarme entera, a vos que quizás hasta me odiás o ni me conocés, que tengo una canción con el título de esta entrada. Me gusta mucho cómo me está quedando. Y pensé que hasta podía ser una canción participativa, un estribillo que todes podemos repetir y redactar una estrofa propia donde cuentes cómo era el feminismo de tu mamá. Con ironía, claro. Cuando me anime te muestro mis estrofas. El estribillo dice: "El feminismo de mi mamá, era muy raro, era muy raro."

domingo, 11 de febrero de 2018

El feminismo dañino de mi madre

Suele decir que mi mamá era la persona más machista que he conocido. Pero quizás no sea verdad. Ella fue quien me dio para leer a Simone de Beauvoir a los 10 años. Ella fue la que me repitió toda la vida que tener hijos y casarse eran dos boludeces que hacían las guaipurús como ella que tenían un marido que les decía cuándo y cómo tenían que trabajar o no y que se le paraba y una tenía que abrirse de patas.
Era arquitecta, había estudiado una carrera universitaria en Buenos Aires después de llegar desde Entre Ríos y vivir sola en un pensionado. Había renegado de su tradicional destino provinciano de maestra normal y profesora de piano, hija del "Jefe" de la estación de ferrocarril. Pero su feminismo sesentoso le hacía considerar que yo, su hija mayor, era una retrógrada porque se había enamorado de un negro que seguro que la tenía de este tamaño y se empeñaba en quedar embarazada tres veces seguidas. Cuando le dije que mis tres hijes eran buscados me hecho de su casa. No podía creer que alguien como yo, así de inteligente, deseara ser madre.
Años de terapia me ayudaron a entenderla y a ver que su odio no era hacia mí. El feminismo era para ella un mandato irreconciliable con sus deseos. O sus deseos eran confusos. O los reprimía acusándolos de contradecir su pensamiento teórico. No sé. Sé que de ella me viene lo que yo más amo y ella despreciaba teóricamente pero amaba con toda su vida: les hijes y la literatura.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Noviembre y la voz materna

Siempre es una locura este mes que todavía no es finde año para festejar pero acumula ansiedades y cierres. Mi mamá se murió en noviembre y siempre trataba (con apoyo de todo el esquema familiopatriarcal) de que yo no hiciera tantas cosas a la vez, de que me tranquilizara, de que "bueno, ahora descansá". Y eso que siempre me dijeron "chantaculo" (culo sentado) y estuve toda mi infancia, adolescencia y juventud tratando de conformarlos o contradecirlos ocultando todos mis poderes luminosos bajo una pasividad que no sé de quién es.

Ahora ando a lo loco y siento todo el tiempo el tirón que me frena. El miedo a que algo salga mal por culpa de mis arrebatos o de haberme olvidado algo o de que mi percepción errada me haga creer que todo el genial cuando el mundo se está cayendo a pedazos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Mariposear

Él llega, se sienta a los pies de mi cama, le cuento cosas de mi día y me siento tan tan tan linda, interesante, deseada. Es una boludez, ya sé, pero es tan impresionante que sienta esto por él a esta alturas de nuestras vidas. Es como mariposear a los 17, buscarlo todo el tiempo, seducirlo y dejarme seducir, revolotear uno alrededor del otro con nuestros mejores colores desplegados.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Somos tan infantiles

¿Eso será bueno, malo o ná? ¿Por qué siempre mido todo en bueno o malo? ¿Por qué siempre mido todo? Escucho todo el tiempo las voces reprochonas de mis viejos. Es parte de ser una nena boba, de haber sido arrancada muy verde.
Pero él está acá y me mira con su cara de niño feliz y sospecho que está bueno ser una niña feliz al lado de un niño feliz.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Mi mamá me decía que no mariposee

O mariposonee. Que no anduviera mariposeando o mariposoneando con Fulano. Se ve que era algo feo mariposear o mariposonear.
Igual que lo de "Sos una fresca", a mí me parece lindo. Aunque haya costado sacarle el tono maternal acusador.

Miércoles por la mañana

Agarrar la bici casi como una travesura. Ponerme un pañuelo en la cabeza porque llueve pero hace calor para campera. Que mijita me diga: ¿Estoy muy dormida o me estás diciendo una boludez?" y "Te vas a resbalar" y también se asome a la puerta, como mamita, cuando yo ya salía y me recuerde que hay que inflar la bici o se rompe. Y a mí me dé vergüenza repetirle a dónde voy.
Pero me la aguante (a la vergüenza) y pedalee hasta su casa como si todo fuera sencillo, por un rato.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...