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martes, 20 de junio de 2023

Juana la Lorca: una Quijote travesti

 ENTREVISTASPELÍCULAS

Valeriano López, quería: “Humanizar a Lorca, devolverle su cuerpo político, mariconizarlo y arrebatárselo a esa erudita ortodoxia que lo ha convertido en un santo venerado.”

Juana la Lorca, película dirigida por Valeriano López, es una mezcla entre comedia musical, performance y falso documental, que quiere reivindicar, siempre desde el humor, la dimensión homosexual del poeta Federico García Lorca. Es una comedia sobre la parodia del conservadurismo del movimiento LGBTI+.

Cuenta la historia de un artista transformista Juan Moreno, gitano del Sacromonte, que se encuentra en una encrucijada vital. Él siempre aborrece a García Lorca por su estereotipada visión de los gitanos, pero tiene un sueño que gira en torno a su poema Son de negros en Cuba. A partir de esta experiencia comienza a sentirse inexplicablemente identificado con la obra del poeta. 

Tanto, que termina adquiriendo una nueva y explosiva personalidad: la de Juana la Lorca. Con este nombre de guerra, emprenderá un camino sin retorno lleno de peripecias, pero también de estremecedoras revelaciones que arrojarán luz sobre la vida y la muerte de Federico García Lorca.

Este largometraje es una despiadada sátira de los tópicos lorquianos, y de toda la industria que se ha creado a raíz del legado del poeta. Con una parte costumbrista al tratar grandes tópicos de la cultura española, como es el flamenco, el pueblo gitano, o figuras tan indispensables de nuestra literatura, como es Federico García Lorca. Lo mezcla gracias a un humor absurdo, propio de la comedia española, con temas tan importantes y actuales como es la concepción del movimiento LGBTI+

Ha participado en diversos festivales, destacando: el Festival de Málaga, en la Sección Oficial Zonazine. La X edición del Festival Rizoma de Cine, en la Sección Panorama. Festival Nuevocine Andaluz de Casares, ganando en 2021 el Premio del Jurado a la Mejor Película, entre otros.

ENTREVISTA

¿Qué ha supuesto para ti esta película?

Juana la Lorca es un canto a la libertad. Es cierto que ha sido un trabajo titánico porque no he tenido ayuda económica ni apoyo alguno, pero eso me ha permitido hacer lo que me ha dado la gana, con la satisfacción añadida de no tener que poner ningún logotipo. 

Fabular y confabular hasta lo inverosímil y conseguir que parezca verdad, desde el propio personaje de Juana la Lorca, al que el público da por real, hasta las teorías sobre la vida de Lorca y el destino de sus huesos, que, siendo disparatadas, se aceptan como plausibles y de sentido común.

¿Por qué decidiste presentarla en el festival Rizoma?

Rizoma es un festival que sigo con mucho interés y creí que Juana la Lorca podría encontrar un espacio en él.

¿Cómo crees que va a ser la acogida de tu película?

Juana es una “anarcolailo” que no deja indiferente a nadie. Si eres heterodoxa y desprejuiciada, lo pasarás muy bien.

¿Crees que el festival te puede ofrecer una proyección nacional o internacional?

Le dará visibilidad, qué es lo que Juana necesita, la pobre.

¿Cuáles son tus referentes en el cine?

Son demasiados y, en muchos casos, irreconciliables. Para esta película he tenido en el horizonte “Mudanza” de Pere Portabella, en la que vacía de enseres y objetos la Huerta de San Vicente, Casa-Museo de Garcia Lorca, para mostrar la ausencia significativa del poeta y su fetichización; el juego metalingüístico de Juana la Lorca se acerca a lo que hace Juan Carlos Tabio en “Plaff”.

El activismo queer viene más de autores como Pedro Lemebel que del ámbito propiamente cinematográfico. Como celebración de la vida y de los cuerpos, he tenido de referencia al Pasolini de la “Trilogia della vita”; la sátira despiadada es heredera de Berlanga.

¿Qué quieres transmitir con la película? ¿Crees que los has conseguido?

Quería colocar una granada de mano en el pedestal. Humanizar a Lorca, devolverle su cuerpo político, mariconizarlo y arrebatárselo a esa erudita ortodoxia que lo ha convertido en un santo venerado. Y sí, eso lo he conseguido.

¿Me podrías describir tu película con 3 palabras?

Las tres palabras que más he oído del público que la ha visto son: divertidísima, libérrima, necesaria.

¿Tienes proyectos nuevos?

Estoy preparando una macroperformance para el día 2 de diciembre en la que formalizaré mi divorcio con Federico. Tengo que poner fin a esta “locura de amor” si no quiero acabar como Doña Juana I de Castilla. Además, su familia nunca me ha aceptado, y eso nos lo pone muy difícil.

Por último, ¿quieres añadir algo sobre ella?

Juana es una Quijote travesti dispuesta a liberar a Lorca de su propia marca y de la “industria” levantada en torno a su legado.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Gloria a las carnestolendas, a sus fiestas y a todos los rituales de máscara

 

Puede ser una imagen de 4 personas y personas de pie
A tono con la festividad de este finde largo una fotito de mi archivo "Mascarita".
Cuatro pibes travestidos en un corso de Caseros.
Los bigotitos parecen querer advertir: ojo che que esto es por joder.
Me recordó la historia de un verdulero de mi barrio, San Andrés, medio pariente político lejano según recuerdo me dijo un día mi vieja. Voz grave y ronca, musculoso, así medio toro. Hermano de un cura -y de familia rígida-, de calavera se había hecho la fama el tipo, de solterón atrevido, de aquellos que vivían escandalizando mucamitas con sus insinuaciones; que les sacaban grititos. Pocos lugares tan dados al doble sentido como la verdulería. Tan repetidos los chistes sobre pepinos, zanahorias y nabos que ya ni falta hacían. Bastaba agarrarlos con una muequita.
-Terminelá, don, eh...
Todo el año en recio pavoneo viril el toro.
Aunque, se sabía, cuando bajaba la cortina se volvía al pehache que había sido de su madre, donde se cocinaba, se lavaba, solo como un hongo.
Pero llegaba febrero y el hongo florecía.
Llegaba el carnaval, y el toro se ponía un vestidito escotado, se lo rellenaba, se pintaba como una puerta y durante cuatro días al año era la vedette estrella de la murga del barrio. La reina del corso. Con una felicidad, el toro, que le estallaba el cuerpo. Recuerdo haberlo visto bailar frente al Tres de Febrero, club glorioso de la infancia, sacudiendo caderas, pechando voluptuoso. Y guiñando nervioso cada tanto como diciendo miren vecinos que esto es joda. Se escudaba en el rito y se transformaba. Y amparado por el disfraz vivía su módica gloria sexual de cuatro noches al año, antes de volver al pehache y ponerse de nuevo resignado el otro disfraz, el de hermano veleta del cura, el del resto de la vida.
Gloria a las carnestolendas, a sus fiestas y a todos los rituales de máscara. Vitales y sanos. Los que te dejan cambiar la cara.
Literalmente: los del des-caro.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...