El FCAT inauguró su 23ª edición con una película sobre el misticismo africano y una mirada al cine del continente
El Festival de Cine Africano (FCAT) inauguró ayer su 23ª edición en un acto doble celebrado simultáneamente en Tánger y Tarifa. La gala marroquí tuvo lugar en el histórico Cinema Rif, sede de la Cinémathèque de Tánger, con el respaldo de la Embajada de España en Rabat y el Instituto Cervantes.
La película elegida para abrir el festival fue Memory of Princess Mumbi, del joven cineasta keniano-suizo Damien Hauser, ganadora del FCAT LAB 2025 y estrenada mundialmente en Venecia. El filme reivindica el misticismo africano y contó con la presencia de su directora y de la actriz protagonista, Shandra Apondi. Hauser explicó que la película pudo terminarse gracias al FCAT LAB y que presentarla allí suponía «cerrar el círculo», una frase que resume bien lo que este tipo de apoyos significa para el cine africano emergente.
La gala fue presentada por la actriz y cantante Mouna Diaj y tuvo apertura musical a cargo de la agrupación local Dakka Marrakchia, además de una actuación de Chica del Bosque & Sirifo Kouyate, cantautora sevillana y cantautor senegalés que fusionan la kora africana con la guitarra y la voz andaluza.
En Tarifa, la jornada arrancó con una batucada de Levantuka por las calles de la ciudad y la proyección especial de El sueño de Íñigo, documental de Nieves García Benito concebido para honrar la memoria de su hijo fallecido en un accidente de Salvamento Marítimo en 2010.
Entre las extensiones del festival destacó la proyección de Cotton Queen, de Suzannah Mirghani —estrenada en la Semana de la Crítica de Venecia— en el Parque Natural Los Toruños. La película tensiona la relación entre modernidad y tradición y plantea una crítica tanto al productivismo como a las estructuras conservadoras que frenan el empoderamiento de las mujeres, una reflexión que nos interpela directamente.
El FCAT confirma con esta edición su apuesta por el cine africano como espacio de pensamiento, resistencia cultural y diálogo entre orillas.
Empecé seminario virtual sobre Literaturas africanas con Federico Vivanco y me puse a hacer pilas nuevas en mi ola de lecturas más cercanas. Resulta que tengo colección de Editorial Empatía y de otra color púrpura de procedencia ofertosa en mesas de saldos: El cobre, colección La diversidad, de Barcelona. Todo sin leer, esperándome. Ya arraco.
También tengo dos Chimamanda empezados y sin terminar, reinicio. Y me encargué por ML a traer de España, tres Obono. Una magia.
Entrevista a Trifonia Melibea Obono: «Las mujeres seguimos viviendo la vida que nos han dicho que tenemos que vivir y no la que nos gustaría vivir»
Cada vez más, siento que las narrativas críticas sobre África que parten de lxs propixs africanxs son instrumentalizadas por aquellxs que prejuzgan el continente antes, incluso, de escuchar a las voces discordantes. Me da rabia que sus cegueras se alimenten de la resistencia, porque ellxs no van más allá, ya que creen conocerlo todo y, a tenor de sus comentarios, no saben nada. Por eso, la lengua valiente de Trifonia Melibea Obono, que habla de mujeres, bisexualidad o de la falta de libertad para ser, podría convertirse en el arma que usaran contra lxs minorizadxs los malxs. Sin embargo, en el discurso de la escritora de Guinea Ecuatorial, tras cada denuncia a la sociedad opresora hay un reconocimiento de quienes, a pesar de la dificultad, combaten, desde siempre, sin necesidad de lxs del Norte. Que nadie se equivoque, feminismo no es sinónimo de Europa, «tú conversas con una abuela de Guinea Ecuatorial y te habla de feminismo pero en su lengua.» «Por ejemplo, en los coros de animación son muy reivindicativas, sus discursos no son diferentes a un manifiesto feminista que se firme en el Parlamento europeo».
Melibea viene a España a promocionar «La albina del dinero», su tercera y última novela (tras «Herencia de Bindendee» y «La bastarda») y ha tenido tiempo para concedernos una entrevista en vídeo de la cual extraemos algunas frases:
«Lo que cuento en mis libros son historias de mujeres, de personas homosexuales, bisexuales, transexuales…» «porque las mujeres, a pesar del paso de los siglos, seguimos viviendo la vida que nos han dicho que tenemos que vivir y no la que nos gustaría vivir».
«El patriarcado no tiene contexto, tiene diferentes formas de manifestarse, pero el fin es someter a esos sectores que no se adaptan a lo establecido, de tal forma que escribo para cualquier persona oprimida que, de alguna manera, se identifique con la estigmatización del patriarcado».
«Yo soy muy crítica con la sociedad patriarcal guineoecuatoriana. Excluye a la mujer, literalmente. Cuando tú reflexionas, te das cuenta de que no tienes vida». «Por ejemplo , en el matrimonio en nuestro país, las mujeres tienen todas las de perder. Un chico tiene derecho a la escolaridad, la chica, si se queda embarazada, no. La violencia de género está socialmente legitimada. Eso no es vida y tenemos derecho a vivir».
«La mayor parte de los guineanos que estudian fuera, cuando van a Guinea, la tontería se les va en el aeropuerto. Es como …’¡puf! Por fin llego a Guinea y puedo hacer con la mujer lo que me dé la gana’. Son pocos los que se solidarizan».
«Yo no asocio el feminismo sólo a la gente que ha salido fuera pero, digamos que la gente que ha salido fuera, sobre todo las chicas, tienen una característica : que han conocido a otras mujeres, han conocido otra forma de vida y han dicho ‘por qué ellas sí y nosotras no?’ «
» Las mujeres fang lloran cantando el mundo, lloran cantando sus vidas». «Esa mujer que tú ves debajo del sol, con un traje de popó bailando está cantando su vida y el sol no le toca; puede llover y la lluvia no le toca, porque su propia vida no existe y ella en esa música está llorando»
«Uno de los éxitos del patriarcado fang -una de las etnias de Guinea Ecuatorial- es conseguir que las mujeres se enfrenten entre sí».
«El tema LGTBI, en Guinea, es algo negado. Los ‘maricones’ y las ‘bolleras’ son de los blancos. Punto.»
«Cuando a Guinea Ecuatorial llega el español encuentran que las personas homosexuales están socialmente excluidas y en todas las etnias del país, tienen nombre. No vivimos en un mundo extraordinario, también hay homosexuales ahí».
«Yo estoy fuera del armario y lo primero que se dice en Guinea de una persona como yo es que soy bisexual porque estuve en España, pero la cuestión está en que, en Guinea, la palabra bisexual no existe. Todas las mujeres que en algún momento pueden tener una relación sexual con mujeres son lesbianas, no hay distinción».
«No se entiende como una relación sexo afectiva, se entiende como una relación totalmente animal en la que tú encuentras a una mujer y lo primero que ves en ella es una vagina.»
«Yo no asocio el feminismo sólo a la gente que ha salido fuera pero, digamos que la gente que ha salido fuera, sobre todo las chicas, tienen una característica : que han conocido a otras mujeres, han conocido otra forma de vida y han dicho ‘por qué ellas sí y nosotras no?’ «
» Las mujeres fang lloran cantando el mundo, lloran cantando sus vidas». «Esa mujer que tú ves debajo del sol, con un traje de popó bailando está cantando su vida y el sol no le toca; puede llover y la lluvia no le toca, porque su propia vida no existe y ella en esa música está llorando»
«Uno de los éxitos del patriarcado fang -una de las etnias de Guinea Ecuatorial- es conseguir que las mujeres se enfrenten entre sí».
«El tema LGTBI, en Guinea, es algo negado. Los ‘maricones’ y las ‘bolleras’ son de los blancos. Punto.»
«Cuando a Guinea Ecuatorial llega el español encuentran que las personas homosexuales están socialmente excluidas y en todas las etnias del país, tienen nombre. No vivimos en un mundo extraordinario, también hay homosexuales ahí».
«Yo estoy fuera del armario y lo primero que se dice en Guinea de una persona como yo es que soy bisexual porque estuve en España, pero la cuestión está en que, en Guinea, la palabra bisexual no existe. Todas las mujeres que en algún momento pueden tener una relación sexual con mujeres son lesbianas, no hay distinción».
«No se entiende como una relación sexo afectiva, se entiende como una relación totalmente animal en la que tú encuentras a una mujer y lo primero que ves en ella es una vagina.»
«Es prácticamente una cosa suicida salir del armario en Guinea. Anteriormente, me sentía como psicológicamente perseguida.»
«Me he dado cuenta de que cada insinuación sobre homosexualidad está fundamentada en la ignorancia y en una ideología católica o cristiana. Cuando tú pasas al campo científico con una persona, si tiene la mente abierta va concienciándose un poco»
«El mundo LGTBI en Guinea tiene tres problemas fundamentales, el primero es la negación. Cuando vives en una sociedad que no te considera parte de ella, tú no existes y eso hace que gran parte de la gente adolescente guineana que es homosexual, esté en la calle. Dos: el problema de la normalización. Todos y todas quieren ser ‘normales’, entonces, lo que han hecho en las relaciones LGTBI es introducir la estructura de convivencia heteropatriarcal, de tal forma que en una relación de dos mujeres te dicen ‘yo soy la mujer y ella es la hombre’ o si son dos chicos ‘él es el hombre y yo soy la hombre’. ¿ Eso qué consecuencias tiene? Que crea una doble exclusión. El tercer problema es el de la escolarización: La homofobia empieza en casa, cuando mamá y papá ven que se te nota, dejan de matricularte. Y si dejan de matricularte a los 13, 14, 15 años, no tienes estudios, si no tienes estudios, no puedes, a largo plazo, ser una persona empoderada, difícilmente a largo plazo, puedes articular un discurso reivindicativo».
«El tema de género está causando mucho daño dentro del colectivo LGTBI, el tener que dividirse los roles dentro de una relación de dos chicas provoca que te encuentres que se reproducen estereotipos de violencia de género iguales que en una relación heterosexual.»
«La homofobia es una lacra internacional».
Lucía Mbomío
Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE Más textos de Lucía Twitter @luciambomio Istagram: luciambomio