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domingo, 4 de enero de 2026

Mi nuevo yo secrete

 Hoy limpié la vereda: recorte de pastos a cuchillos, manguera en el cordón, carretilla y pala para llevar la tierra acumulada y los pastos cortados al compost. No se lo conté a nadie, ni saqué fotos. Ni siquiera tengo que darle explicaciones a Julián, a Magdalena ni pedirle apoyo a Rafael. Ni que vengan a mirar y a no quejarse de la desprolijidad y de que no pueden bajar de sus autos chotos.

También quemé la pavita de camping, la segunda, porque la dejé al fuego y se consumió toda el agua. Pinchada como la anterior. De maceta, como la anterior. Tampoco le saqué fotos ni se lo conté a nadie, ni lo puse en estados ni en confesiones de feis. Bueno, acá sí, porque todavía me sorprendo a mí misma y todavía necesito autonarración para caerme de culo, o de la palmera.

También me traje de la calle unas yuyitas de flores blancas que arranqué de una vereda y planté en mi costado izquierdo y un cajón divino todo repujado en el frente de madera que puse sobre mi cómoda de la pieza con muñecas sentadas y frasquitos adentro. No hay fotos porque es todo secreto, je. Estaba bien exponer para autovalorarme, construirme, mostrarme, sentirme orgullosa de mí misma. Pero ya suficiente.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Empiezo a entender cómo bajar las revoluciones sin apagarme

 Siempre me pareció mezquino lo de "guardarme", "cuidarme", no exponerme sin dobleces ni secretos. Pero ahora me doy cuenta de que también había mucho de víctima, de mártir en esa entrega incondicional, de autoprofecía cumplida cuando recibía el cachetazo o el globo pinchado. Así que voy cachando la onda del misterio y el vivir sin contarle a nadie lo que hago, lo que pienso, lo que quiero. Raro...

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...