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jueves, 24 de octubre de 2024

Las preguntas son estas

 "Las preguntas son éstas: ¿Quién eres? ¿Qué has querido de verdad? ¿Qué has sabido de verdad? ¿A qué has sido fiel o infiel? ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? Estas son las preguntas. Uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo: eso no importa. Lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera".

Sandor Marai

martes, 5 de diciembre de 2023

Es increíble cómo me cambio la percepción de la lluvia desde que me enconcho

 ¿Será que antes me impedía hacer cosas o tenía que salir obligada a mojarme, a resbalarme en las veredas? ¿Será que ahora me garantiza que los perros se quedarán debajo de mi silla o de la mesa y Rafa no va a soltarlos a la vereda? ¿Será que mis plantas la aman y me estoy volviendo Señora cara de papa? La cosa es que cada vez que se larga a llover siento que todo está bien.

Pienso qué lindo y curativo es estar un ratito sin miedo a nada.

domingo, 18 de septiembre de 2022

Ser normal y no escribir

 Yo podría asumir mi papel de jubilada, de abuela, de vecina nueva y dedicarme a cuidar todo esto y lo otro, o atender, o hasta disfrutarlo simplemente. Charlar amistosamente con parientes de sangre y políticos, amigues viejes y nueves, gente de la vereda, de la magia cotidiana. Creo que sería muy feliz y exitosa. ¿A qué obligarme al arte? Las "putas inquietudes", les decían mis viejes. ¿A qué agregar a la vida un plus de deseo y entusiasmo que causa angustia y preguntas existenciales? ¿A qué acusarme de que tendría que estar escribiendo mi novela, mi ponencia o mis poemas si no es imprescindible? ¿O sí?

lunes, 5 de junio de 2017

Lo complicadamente sencillo

¿Por qué parece a veces tan trágico, tan difícil, tan inalcanzable lo mismo que otras veces parece simple, diáfano, amigable, hasta protector?

miércoles, 30 de septiembre de 2015

No engancharme en sus jueguitos

Él, que nunca tiene crédito, me manda dos mensajitos para decirme que llamó a mi casa "con miedo" porque "la otra vez" lo atendió un tipo. ¿Me está cachando?

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Sin excusas ni peros

¿Por qué inicio el post anterior con tanta negatividad? Si me muero de ganas... Si amo y respeto a la editorial convocante y a los jurados y prejurados y es la excusa perfecta que necesito para terminar en dos meses la novela que escribo hace como seis años...

jueves, 6 de agosto de 2015

Apoyo materno

¿Qué otra tarea debe cumplir la madre de una persona adulta que decirle todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo, que lo que ama está bien, que lo que más le gusta es bueno, que aquello que la apasiona vale la pena?

sábado, 19 de julio de 2014

jueves, 17 de julio de 2014

miércoles, 9 de julio de 2014

Los narcos a la Darin

Admiro a un actor que hace cine que muestre aquello que concuerda con su visión del mundo. Podría dejar esa función al director y limitarse a "interpretar" su papel.
¿Cómo mantener la conciencia tranquila si pongo mi cara y mi cuerpo para decir que los mexicanos son narcos en una película pagada por EEUU?

El realismo a la Fantino

¿Ser realista es querer tener más plata?

jueves, 5 de junio de 2014

Estadísticas locas

¿Cómo puede ser que al mismo tiempo que publico la entrada anterior ya tenga dos visitas? ¿Cómo puede alguien, por más fana que sea de este blog, ver una entrada antes de que yo le dé el clik al "publicar"?

jueves, 27 de junio de 2013

Chuparla o no chuparla

Odio que la gente use expresiones sexuales como insulto: ¿Por qué "me la chupa" es expresión de desprecio, casi de soberbia? (La pregunta es retórica occcccvio, es mi feminismo matinal no más)

domingo, 11 de diciembre de 2011

Quiero que seas democráticamente cristinista y me dejes ser democráticamente no cristinista. ¿Se podrá?

Una asunción tenebrosa

por Quintín

Julio Bárbaro, cuyas últimas intervenciones públicas son ejemplares (por ejemplo, esta nota de hoy), es uno de los pocos intelectuales que ha advertido la gravedad del momento actual y denuncia sin tapujos la concentración del poder, el culto a la personalidad y la reducción de los funcionarios a la obediencia absoluta. Recuerda también que la competencia desatada entre ellos por ser quién más aplaude es digna de las viejas burocracias estalinistas. Para mayor mérito de Bárbaro, lo ha hecho desde el peronismo y desde una posición que no es frontalmente contraria a la gestión kirchnerista. Bárbaro se alarma con razón ante la perspectiva de un gobierno que no hace más que escarnecer a sus adversarios, que reclama para sí la propiedad de la historia y la exclusividad de las virtudes políticas. Bárbaro llama a las cosas por su nombre y sería de tontos y de cobardes no prestarle atención cuando señala que el sistema que la Argentina parece estar perfilando para su futuro no es la democracia.

Luego de la asunción de ayer que muchos han asimilado a una coronación, tengo para agregar un detalle que para mí revela que el equipo kirchnerista (es decir, tanto quienes ponen en escena su representación pública como quienes sobreactúan en el escenario sus consignas) son los ejecutores de un programa peligroso. Las ceremonias de recambio presidencial, si bien actos formales, son especialmente importantes para la democracia. El poder que se traspasa de un ejercicio a otro excede a los protagonistas y por eso su pompa y sus rituales son tan exagerados (absurdos incluso: ¿qué diferencia hay entre tener o no tener un bastón para mandar en el siglo XXI?) y su simbolismo es tan claro. Cuando un presidente le coloca la banda a otro se hace manifiesta por un lado la continuidad de las instituciones pero, por el otro, se establece que ese poder que los atributos ceremoniales representan excede a las personas que transitoriamente lo ocupan, y que este le pertenece a la República que en ellos los delega por un período. Cuando Cristina Kirchner se hace poner la banda por su hija y no por el vicepresidente saliente, cuando el juramento se transforma en poco más que una reunión de familia ampliada, no solo está mostrando un espíritu transgresor digno de mejor causa sino exhibiendo abiertamente una relación con el cargo que es la de un propietario definitivo y no —como corresponde a una democracia— la de un inquilino ocasional de la Casa de Gobierno.

La ceremonia de transición es en los sistemas democráticos un momento que se suele utilizar para celebrar la unidad, una de esas ocasiones solemnes en las que se pretende que la Nación es de todos los ciudadanos, una de esas circunstancias en las que tanto el protocolo como la retórica habitual invitan al mandatario entrante a deponer por un momento las banderas, a declarar que las confrontaciones electorales quedaron atrás y a reconocer que en el pasado otros han estado en su lugar con el mismo derecho y otros lo estarán en el futuro. La asunción no es un momento de triunfo, sino todo lo contrario y lo que se celebra es la bendición de que el acto sea pacífico y ecuménico. Así, el que se va es tan importante como el que entra y los parlamentarios de la oposición tan dignos como los del oficialismo: por eso el juramento tiene lugar ante todos por igual (la oposición puede incluso tener la mayoría del Congreso) y no ante un partido determinado.

En lo personal, siempre me emocionaron las transiciones presidenciales. Haya uno votado o no a quien asume, las sobrevuela la esperanza de que la inminente gestión traerá paz, justicia y prosperidad para todos. En esa abstracta y tantas veces desmentida esperanza reside el valor de ese momento único, diferente de todas las otras ceremonias del Estado. Está claro que Cristina Kirchner no lo cree así ni tampoco lo creen quienes montaron el espectáculo de la asunción como una exaltación del sectarismo. No lo cree el que tomó la decisión de eliminar de la transmisión oficial el saludo de Cobos a la Presidente ni lo cree una mandataria que se ocupó de dividir, denostar y amonestar a sus predecesores y a sus conciudadanos, que reclamó para sí y para su difunto esposo la suma de la verdad política e hizo de ese acto lo que se le antojó sin respetar las tradiciones. No sería grave —se trata en definitiva de las formas— si no fuera porque es muy difícil imaginarse dentro del espíritu democrático a quienes nunca comprendieron que si el pueblo merece un homenaje por parte de sus autoridades es que estas respeten a cada ciudadano el día en que van a comenzar a ejercer su mandato. La negación de esa mínima generosidad es una señal muy clara de cómo será el gobierno que se inaugura.

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿Qué significa escribir como un hombre? ¿Y volver a ser una mujer?

'Llevaba años escribiendo como un hombre y quería volver a ser una mujer'

Laura Fernández | Barcelona
Actualizado domingo 20/11/2011



Fan de Emily Dickinson desde que era adolescente («la leí por primera vez con 15 años y me destrozó»), Siri Hustvedt cree que el feminismo aún es necesario, «por supuesto que sí», pero esa no es la razón de que haya escrito una comedia feminista. La razón de que haya escrito una comedia feminista tiene que ver con el hecho de que «llevaba diez años escribiendo como un hombre y quería volver a ser una mujer». Pero, ¿de qué comedia feminista habla? De su última novela, ‘El verano sin hombres’, la historia de una poeta de mediana edad a la que su marido abandona por una francesa 20 años más joven, a la que califica de Pausa En Su Matrimonio.

‘El verano sin hombres’, de tintes 'hollywoodienses' desde el arranque (no en vano se abre con diálogo entre Cary Grant e Irene Dunne (que fueron pareja en ‘La pícara puritana’, de Leo McCarey) y hasta el punto final, es «como juego imaginativo». Revela Hustvedt que «lo que hice fue jugar a ser Mia Fredrickson, su voz se metió en mi cabeza y disfruté muchísimo con su tono cáustico y a ratos aburrido de todo», cuenta la escritora, que está un poco harta de que a cada nuevo libro que publica se le pregunte si tiene algo de autobiográfico. «Apuesto a que los hombres no se les hacen estas preguntas. Pues bien, ni yo soy Mia, ni Paul (Auster) es Boris, su marido, ni su hija es mi hija. Son personajes de ficción. Me los invento. Tengo una gran imaginación», dice.

Siempre sonriente, la autora de ‘Todo cuanto amé’ radiografía el universo femenino a través de múltiples modelos, el de la protagonista, que acaba de ser abandonada por su marido (y pasa una semana en un psiquiátrico incapaz de aceptar lo que ha pasado); el de la madre joven con una relación complicada (la vecina de la protagonista, Lola, tiene dos niños pequeños y no se lleva nada bien con su marido); el de las adolescentes con problemas (interpretadas por las alumnas de su taller de poesía) y el de las mujeres de la tercera edad al borde de la muerte (la madre de la protagonista y sus amigas, recluidas en una residencia).
Hustvedt, amante de la biología

«La historia de esta novela es muy trivial. No es más que una mujer a la que su marido abandona. Lo que importa es la imaginación de esa mujer. La imaginación como el único poder del ser humano, nuestra capacidad para viajar en el tiempo, al pasado y al futuro, a través de la imaginación, y para ponernos en la piel de otros», cuenta la autora, que es una amante de la neurobiología y la estudia por su cuenta. «En definitiva, mi literatura siempre indagará en la búsqueda de qué nos hace ser cómo somos. Por eso me interesa la biología, porque es una de las piezas que nos constituyen. En parte somos como somos por culpa de algo biológico, además de por otras muchas cosas», dice.

En cualquier caso, lo que tiene de 'auténtico' su literatura, según apunta, «es la verdad emocional». «Yo trato de ponerme en la piel de estos personajes y sentir como ellos. Así que lo que sienten es real. En ese sentido para mí escribir ficción es como recordar lo que no había escrito», añade. Convencida de que las palabras no pueden llegar a todas partes y de que el arte visual «es complementario», la escritora incluye en la novela una serie de dibujos que corresponden con diversos momentos de la historia de su protagonista y que evolucionan de la misma manera en que evoluciona ella. Los homenajes a Jane Austen, por otro lado, son constantes. «Era una narradora excelente. A la vez seria e irónica. Me fascina», concluye.


Tomado de http://www.elmundo.es/elmundo/2011/11/18/cultura/1321627440.html

viernes, 28 de octubre de 2011

jueves, 29 de septiembre de 2011

No samplear a Georgie


La dueña de Borges

Por Iván Thays




¿Y cuándo censura Kodama los aceites de oliva Borges?

Solo era cuestión de tiempo. María Kodama, la dueña de la marca Borges (por decirlo de algún modo) ha exigido que se retire de librerías el libro de Agustín Fernández Mallo, que es un remake de El Hacedor. De nada sirven las explicaciones, los sampler, la intertextualidad, la obra misma de Borges (quien juega con la posibilidad de recrear libros escritos anteriormente, y lo hace incluso cuando “samplea” Vidas imaginarias de Marcel Schwob) lo que sea… ella es la puta dueña -como diría Pep Guardiola- de su ex esposo y hace lo que quiere.

Dice la nota:

María Kodama ha forzado a retirar El Hacedor (de Borges). Remake de Agustín Fernández Mallo de las librerías, según nos informan fuentes cercanas al autor. El libro, y damos eco a continuación a la información recibida, dejará de existir tal y como ahora está concebido. Por cuestiones legales, no se puede contar con detalles más específicos. Lo que aquí se está censurando no es un plagio, sino una técnica literaria, similar a la que se valen los dj cuando samplean una trompeta de Charlie Parker para una sesión (algo que, por cierto, también está siendo criminalizado).

Aunque aún no hemos podido contrastar a fondo la información con Agustín Fernández Mallo ni con la editorial Alfaguara, queremos hacernos eco de este atropello. Resulta tristemente paradójico que esto suceda con una obra que revisita y homenajea a Borges, un autor que siempre gustó de investigar el tema del plagio y el juego de espejos que se produce entre los textos de los autores a lo largo de la historia. Que María Kodama haya dado este paso nos parece triste, incongruente y condenable.


Tomado de http://ivanthays.com.pe/

lunes, 4 de julio de 2011

Marido y mujer

Cuando alguien se casa ¿inmediatamente deja de ser persona, hombre, mujer, amigo, amiga, familiar o conocido para adquirir la categoría de "marido de"/"esposa de" que deshabilita todas las anteriores?
¿Todos y todas se dan cuenta automàticamente de tal metamorfosis o es solamente el cònyugue quien lo da por sentado?

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...