No hay otra tarea. El día está hecho para leer y escribir. Desayuné y saqué a Fido a mear y ya baldié el pasillo y entré el bidón del laboratorio, pero no hay una tarea central que no sea leer y escribir. Me levanto, desayuno, me peino, tomo la pastillita de la presión, voy a ver cuánto llovió, tiro restos en el compost, todo para leer y escribir, para sentarme acá delante del teclado y ahora, renovando el mate, terminar las últimas 200 páginas de IT. Maravilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario