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martes, 7 de abril de 2020

Toda vida es un pozo de soledad


"Toda vida es un pozo de soledad que va ahondándose con los años. Y yo, que vengo más que otros de la nada, a causa de mi orfandad, ya estaba advertido desde el principio contra esa apariencia de compañía que es la familia. Pero esa noche, mi soledad, ya grande, se volvió desmesurada, como si en ese pozo que se ahonda poco a poco, el fondo, brusco, hubiese cedido, dejándome caer en la negrura. Me acosté, desconsolado, en el suelo y me puse a llorar. Ahora que estoy escribiendo, que el rasguido de mi pluma y los crujidos de mi silla son los únicos ruidos que suenan, nítidos, en la noche, que mi respiración inaudible y tranquila sostiene mi vida, que puedo ver mi mano, la mano ajada de un viejo, deslizándose de izquierda a derecha y dejando un reguero negro a la luz de la lámpara, me doy cuenta de que, recuerdo de un acontecimiento verdadero o imagen instantánea, sin pasado ni porvenir, forjada frescamente por un delirio apacible, esa criatura que llora en un mundo desconocido asiste, sin saberlo, a su propio nacimiento. No se sabe nunca cuándo se nace: el parto es una simple convención. Muchos mueren sin haber nacido; otros nacen apenas, otros mal, como abortados. Algunos, por nacimientos sucesivos, van pasando de vida en vida, y si la muerte no viniese a interrumpirlos, serían capaces de agotar el ramillete de mundos a fuerza de nacer una y otra vez, como si poseyesen una reserva inagotable de inocencia y abandono. Entenado y todo, yo nacía sin saberlo y como el niño que sale, ensangrentado y atónito, de esa noche oscura que es el vientre de su madre, no podía hacer otra cosa que echarme a llorar. "



Saer en El entenado

domingo, 5 de enero de 2020

Dos días en la vida nunca vienen nada mal

Belén y Mile se habían ido el 27 a pasar fin de año a Mar de ajó donde viven su hermana y su mamá. Julián estaba el 31 medio extrañando y me dice medio en joda medio en serio, ¿vamos ida y vuelta con el auto?
Y allá fuimos. Yo toda feliz del mar y del hijo y de la nieta y del paseo y de la ruta. A eso le agregamos el cariño de nuera y cuñada y un tatoo temporal en la playa y todo fue genial.


Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...