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sábado, 2 de diciembre de 2017
La gente me molesta
Odio el espíriu findeañero, el que festeja y el que se deprime, odio a les que se hacen los simpáticos y se les cae la envidia por el costado de la boca de víbora, odio a todos los docentes en su conjunto y en todas sus facetas, odio a los automovilistas y a los peatones, odio a los que mandan boludeces por wasá y a los que se meten en mi vida con excusas tecnológicas, odio a les que me miran y a les que no me miran. No quiero socializar ni vender ni compartir ni formar comunidad ni ná de ná.
Mis puntos de apoyo, las estacas de mi toldo
Otra vez ando con miedo a volarme. Entro en pánico cuando la gente que admiro me defrauda o, incluso, cuando se pone genuflexa. Quienes fueran collar de calefones se me han vuelto apenas piedrita en el zapato. Sé que es autoboicot, sé que me cuesta creerme la felicidad y, sobre todo, la felicidad basada en los logros y el talento en vez de la conformidad y la simple buena onda.
domingo, 26 de noviembre de 2017
Noviembre y la voz materna
Siempre es una locura este mes que todavía no es finde año para festejar pero acumula ansiedades y cierres. Mi mamá se murió en noviembre y siempre trataba (con apoyo de todo el esquema familiopatriarcal) de que yo no hiciera tantas cosas a la vez, de que me tranquilizara, de que "bueno, ahora descansá". Y eso que siempre me dijeron "chantaculo" (culo sentado) y estuve toda mi infancia, adolescencia y juventud tratando de conformarlos o contradecirlos ocultando todos mis poderes luminosos bajo una pasividad que no sé de quién es.
Ahora ando a lo loco y siento todo el tiempo el tirón que me frena. El miedo a que algo salga mal por culpa de mis arrebatos o de haberme olvidado algo o de que mi percepción errada me haga creer que todo el genial cuando el mundo se está cayendo a pedazos.
Ahora ando a lo loco y siento todo el tiempo el tirón que me frena. El miedo a que algo salga mal por culpa de mis arrebatos o de haberme olvidado algo o de que mi percepción errada me haga creer que todo el genial cuando el mundo se está cayendo a pedazos.
martes, 5 de septiembre de 2017
Y del poco dormir y del mucho leer
Siempre tuve miedo de mi propia locura, el vértigo de no estar segura de en qué plano tenía los pies y la cabeza, la sensación de alfombra que se me corre cuando piso o de volarme como un globo por la ventana. Ahora estoy más parecida al Leve Pedro cada día: no tengo ganas de ir a la escuela, ni de ser razonable con la gente, ni de vestirme, ni de comer, ni de barrer, ni de hacer nada que no sea seguir mi propio hilo.
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Lunes por la madrugada...
Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...
que sonríe cómplice de amor...