Otra de mis inminentes conclusiones pos-siesta es que, yo que me acuso de no escribir, de no avanzar con novelas, de no dedicarle el tiempo seriamente necesario a mi "obra", en realidad escribo todo el tiempo, todos los días: en mi cabeza mágica y mi cuerpa inaquietable, acá en estas blogas que servirán para reconstruir mi archivo o para editar cositas cuando sea una muerta célebre y mis crítiques y biógrafos, sí, sí, he pensado algunas veces en vosotres, se dediquen a rastrear mis fuentes, influencias y manías. Bueno, ¿a que les hice bien fácil el laburito con estas blagas tan desbordantes pero etiquetadas?
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