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miércoles, 15 de julio de 2026

Acabo de terminar DUELO, mi primer Halfon

 

Matrioshka, un texto exclusivo de Eduardo Halfon

Tuve un sueño una noche de octubre de 2001, cuando apenas empezaba a escribir, a aprender el oficio literario. Me desperté sobresaltado, pero consciente de que había sido un sueño significativo, y de inmediato, antes de perderlo en la vigilia, lo anoté en un pequeño cuaderno espiral que en aquel tiempo mantenía en la mesa de noche, y que aún conservo:

«Madrugada del 31 de octubre de 2001. Son las cinco de la mañana, y me desperté angustiado. Recuerdo únicamente partes del sueño. Estaba escribiendo y leyendo un texto desordenado, incomprensible, en el cual cada capítulo (¿cuento, fragmento?) contenía la semilla del próximo. Ya más despierto, se me ocurrió una posible estructura literaria: la matryoshka. Muñecas dentro de muñecas dentro de muñecas. Ir creciéndola hacia afuera, para que el lector la lea hacia dentro. O al revés. Una sola historia fragmentada, escrita poco a poco, por entregas, y unida por la referencia a una estructura externa que explica su sistema, su sentido. Ansioso, entusiasmado, ya no pude dormir.»

Empecé a escribir y a publicar sin darme cuenta de la importancia de aquel sueño, por ratos casi olvidándolo, y también olvidando el cuaderno espiral con los primeros apuntes diarios de un soñador.

Hace más de veinte años de eso. He escrito ya suficientes libros para llenar una pequeña estantería, y aún no he llegado al centro o al final de la matryoshka. Sigo escribiendo historias que se abren a otras historias, cuentos independientes que a la vez dependen de los demás, libros que engendran otros libros. Como si mis libros, al igual que en aquel sueño, formaran una serie infinita de muñecas rusas. O más bien como si mis libros fuesen papeles sueltos que voy colocando en el suelo tras escribirlos, para que cada lector o cada lectora decida en qué orden quiere brincar de un libro a otro, de una historia a otra, y entonces ir armando así, con mis papeles esparcidos en el suelo, su propio juego de rayuela.


Eduardo Halfon

sábado, 20 de junio de 2026

Salvo aquellas que...

 Eduardo Halfon:

_«Usted no escribirá nada sobre esto, me preguntó o me ordenó mi papá, su índice elevado, su tono a medio camino entre súplica y mandamiento. Pensé en responderle que un escritor nunca sabe de qué escribirá, que un escritor no elige sus historias sino que éstas lo eligen a él, que un escritor no es más que una hoja seca en el soplo de su propia narrativa. Pero por suerte no dije nada. Usted no escribirá nada sobre esto, repitió mi papá, su tono ahora más fuerte, casi autoritario. Sentí el peso de sus palabras. Por supuesto que no, le dije, quizás sincero, o quizás ya sabiendo que ninguna historia es imperativa, ninguna historia necesaria, salvo aquellas que alguien nos prohíbe contar.»

jueves, 18 de junio de 2026

Eduardo Halfon: me enamoré a primera vista, mi tercer guatemalteco preferido (Monterroso y Rigoberta)

 

Halfon versus Halfon

Jiniva Irazábal

El escritor guatemalteco visitó Argentina y la librería, para participar de una entrevista pública con Damián Huergo en el marco del Club Eterno. “No se puede vivir de la literatura”, confesó.




Por Damián Huergo


 

De Halfon sabemos que nació en 1971 en la ciudad de Guatemala, que proviene de una familia judía con raíces en Polonia y Líbano, que a los diez años se trasladó con su familia a Estados Unidos. También que es reconocido por su estilo narrativo introspectivo y su exploración de temas como la identidad, el exilio y el legado familiar, tal como aparece en los libros El boxeador polaco (2008), Monasterio (2014), Signor Hoffman (2015), Duelo (2017), Canción (2021), Un hijo cualquiera (2022) y Tarántula (2024), en Argentina gracias a Libros del Asteroide. También que en 2011 recibió la beca Guggenheim, y en 2018 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura de Guatemala, el mayor galardón literario de su país natal, entre muchísimos premios que recibió por su obra; alcanza con agregarlo a Instagram para ver cómo, casi semanalmente, obtiene nuevos premios y traducciones. 

Lo que no dice en la solapa y sí en sus libros y en varias entrevistas que fue dando, es que Halfon entró a la literatura por accidente, que hasta los veintipocos no había leído otros libros que los asignados en la escuela primaria y secundaria, que en su casa familiar no había bibliotecas de ficción y su relación con la literatura era como la que se tiene con un vecino que vive en el mismo edificio, pero que no conocemos su nombre ni a qué se dedica ni su linaje familiar. Y lo que tampoco dice en la solapa ni en sus libros ni entrevistas, al menos a las que tuve acceso, es que Eduardo, intuyo, está cansado de que le pregunten por la autoficción, o que le pregunten si lo que se cuenta en sus novelas -que él llama cuentos- es verdad o, sin más, que le pregunten por algo tan inasible para un escritor como es la verdad y la mentira.

De este accidente, de su acercamiento a la literatura, de sus lecturas y, sobre todo, de los procesos de escritura y sus influencias, hablamos en la entrevista pública en la librería, en el marco del ciclo Club Eterno. 

 

Pertenecés a un grupo pequeño a mi entender, al menos entre escritores latinoamericanos, que pueden decir que además de ser escritores trabajan de escritores; es decir, viven de lo que producen con la escritura. Solemos escuchar historias de escritores con vidas compartimentadas. ¿Cómo es un día de un escritor que trabaja de escritor?  

No se puede vivir de la literatura. Llevo 18 años desde que decidí solo escribir. Desde el 2007, que renuncié en la Universidad de Guatemala, y dije escribo o doy clases, no puedo las dos. Fue como lanzarme a un vacío. Esto es una locura, es una locura llamar oficio a esto y pensar voy a poder vivir de esto. Supongo que era joven, no tenía hijo, ahora tengo hijo, no sé si hubiera tomado esa decisión con familia. Yo sabía que para hacerlo me tenía que ir de Guatemala. Y me fui a España, primero, luego a Nebraska, luego a Francia por la pandemia, y ahora estoy en Alemania. No sé cómo he logrado ir viviendo de estos libros porque no son libros que se vendan. Yo no soy un autor de grandes ventas. He ganado algunas becas. He sido invitado con algunos premios. O sea, se han ido dando factores que no son centrales para vender libros, sino periféricos. Tengo un amigo norteamericano que cada vez que me escribe me dice lo mismo: you must feel as if your hanging on by stream. Lo traducimos: Debes sentir que estás colgando de un hilo. Y así me siento todo el tiempo. 

Previo a la conversión de ingeniero a escritor, ¿tenías un imaginario de lo que era ser un escritor? 

No tenía idea. No lo preví, no me lo esperaba. Yo me fui de Guatemala a los diez años. Con mi familia, huimos de Guatemala. Y ese momento, ese día, todo cambió. Tengo un antes y un después, mi idioma cambió. El inglés se volvió mi lengua fuerte y lo sigue siendo. Yo preferiría hoy hablar en inglés. Pienso en inglés. Escribo en español, pero pienso en inglés. Da un lío lingüístico que empezó ahí, junto al alejamiento de Guatemala. Distanciamiento del idioma y del país. Y me quedo en Estados Unidos trece años, entonces cuando finalmente vuelvo después de estudiar ingeniería, vuelvo a Guatemala a los 23 años, a un país que ya no conozco. No había olvidado el español, pero lo hablaba muy mal, con mucho acento norteamericano y solo de usted. Ya no podía ni tutear. Y empezó entonces un proceso no solo de recuperación sino de reinserción. 

Este proceso incluye tu ingreso a la carrera de Filosofía y Letras, tu enamoramiento con la literatura, tu conversión como lector en los talleres de Ernesto Loukota y Osvaldo Salazar, tus primeros ensayos con el oficio. ¿Te acordás cuál fue el primer cuento que al leerlo sentiste algo parecido a la satisfacción? 

No había pensado en eso en años. Me acuerdo porque Ernesto al principio leía y me marcaba los cuentos y me decían que eran un desastre (risas). Luego empecé a escribir más largo, cuentos completos, y hubo uno, que nunca publiqué, y me dijo “ya estás, te graduaste”. Sentí como que me gradué y no le volví a dar otro cuento.   

Estamos hablando del proceso de escritura y un poco de dónde viene tu literatura...  

Las primeras historias son covers. Si vos querés aprender a tocar guitarra, vas a aprender con covers, a imitar cómo toca Clapton y Hendrix. Yo empecé a hacer eso de una manera intencional. Tengo un libro sobre eso, el Ángel literario, que no se encuentra en Argentina, pero lo va a publicar Esperando a Godot el próximo año. Es un libro de mis covers, en donde trató de ubicar el momento en que un escritor se convirtió en escritor.  Fue una indagación de cómo pasó eso. ¿Cómo le pasa eso a alguien? ¿Cómo alguien que no debería ser escritor -yo no debería haber sido escritor- lo fue?  


Ángel literario se puede leer como una novela familiar, en el sentido de que nombras tu familia adoptiva. Venías de escribir Saturno, una carta kafkiana contra tu padre, y a partir de ese libro te armas un nuevo linaje familiar.  

Sí. El título viene de Walter Benjamin, pero también de Vila Matas, de ubicar el momento en cual un ángel nos pasa por encima y nos convertimos en escritor. Entonces yo trato de ubicar el ángel de Hermann Hesse, Hemingway, Carver, Piglia, etcétera.  

¿Cuál fue tu ángel entonces? 

No sé si hay un ángel. ¿Creo que hay muchos no? Y van llegando. Fue muy paulatino, pero rápido en términos relativos, fueron una serie de tropezones, el de llegar a la universidad y descubrir la literatura, el caer en ciertos autores como Bolaño, por ejemplo, que me abrió los ojos y me presentó una latinoamérica que yo no conocía, una latinoamérica vista desde afuera, no desde adentro. O sea, hubo momentos muy importantes, ángeles digamos muy importantes, no fue uno.  

El boxeador polaco inaugura la saga que tiene a Eduardo Halfon como protagonista, el primer capítulo de esta novela monumental que incluye el resto de tu obra desde entonces, un total de siete libros. ¿Recordás el contexto de la aparición de la voz del Halfon personaje? 

Escribo una serie de seis cuentos, seis relatos independientes hilvanados por dos cosas: la voz, o sea nace de pronto este otro Eduardo Halfon, que se parece a mí pero no tiene mi voz, es su voz, es diferente, su temperamento es diferente; y por la historia de mi abuelo polaco, en Auswitch. La historia de mi abuela se cuenta poco a poco en los primeros relatos y se termina de contar en el final, en el cuento “El boxeador polaco”. Bien se publicó en Pretextos con una edición lindísima de 96 páginas que pasó desapercibida, completamente desapercibida, no hubo reseña ni nada. Y yo pensé que ahí había terminado él. Dos años después, uno de sus cuentos originales continúa y se vuelve el capítulo en La pirueta, segundo libro de la saga. De pronto el libro original se empieza a volver una especie de libro madre, empiezan a salir libritos. Tres años después otro cuento original se vuelve el capítulo de Monasterio, que es el tercero. ¿Qué pasa? Historias que empiezan en uno se continúan en otros. Personajes que son pequeñitos en uno crecen en otro. Y los libros empiezan a hablar, sin ninguna planificación. 

Ese primer borrador que empieza a avanzar sin planificación, ¿por dónde empieza? 

Una imagen. Siempre es una imagen. Como si fuera una foto. Una memoria, un flashazo, algo muy concreto. El número de mi abuelo, por ejemplo. Ahí empieza: 69752. Mi abuelo nos decía que era su número de teléfono. El relato empieza de algo muy puntual, pero casi inmediatamente lo suelto. Porque no es esa imagen la que te quiero dar, no es ni siquiera una anécdota. Lo de mi abuelo con el boxeador es una anécdota. Él me lo contó en minuto y medio. Necesito soltar la anécdota y llevarla a otro lado. Eso sucede al mismo tiempo. No sé qué va a pasar nunca. No sé hacia dónde voy, no sé si es corto o largo. Es como escribir en la oscuridad. Es el todo el desasosiego de no saber, escribir desde el no sé, yo creo que es la única manera de escribir. Pero hay que confiar, es casi una fe ciega en que la historia te va a llevar a donde tiene que llevar. Cuando llego al final, que puede ser semanas o meses o años después de estar escribiendo cositas, fragmentos, de pronto alguien prende la luz. Y lo veo y entonces viene el ingeniero, a poner orden, en términos estructurales, narrativos y de lenguaje. Pero eso viene después en mi manera de trabajar. 

¿Ese trabajo lo hacés solo? 

Absolutamente solo. Hace mucho que ya no muestro nada, no solo no muestro nada, soy supersticioso, yo no cuento. O sea, nadie sabe en qué estoy trabajando, porque yo no sé en qué estoy trabajando. Ni mi pareja ni mis editores. 

En Biblioteca Bizarra hablas de tres tipos de electores en que te fuiste convirtiendo. El lector yonqui, el lector artesano, el lector hijo de puta. ¿En qué fase estás ahora? ¿Hay un cuarto tipo de Halfon lector? 

Tengo una nueva etapa lectora ahora: el reelector. Cada vez más, releo, mis clásicos, no los clásicos, sino mis clásicos, todos los primeros libros que me marcaron que llevo conmigo como a cuestas. No soy paciente, me he vuelto impaciente, ya no tengo tiempo, no tengo tiempo entre los viajes y escribir y mi hijo, entonces tengo que seleccionar bien qué leo. El tiempo es un factor para escoger tus lecturas.  

Tu última novela es Tarántula, un regreso a la infancia, a un pedazo de infancia en Guatemala. ¿Por qué volver a este territorio?  

Se llama Tarántula pero no tiene tarántulas, eh. Si hay aracnófobos, no pasa nada, no hay ni una tarántula en el libro (risas). Sucede en un campamento de niños judíos, está basada en una experiencia real. Cuando leyó el manuscrito, mi editora francesa me dijo, Eduardo, esto no lo va a creer nadie. Porque es una historia tan fuerte y tan increíble. Es ficción, pero yo tuve esta experiencia.  

¿Querés contar qué pasó? 

Llevábamos tres años en Estados Unidos. Nos estábamos alejando de todo, del español, del judaísmo, de Guatemala. Y mis padres deciden enviarme a mi hermano y a mí a un campamento para niños judíos majané. A la mañana del cuarto día, nos despertaron a gritos. El campamento se transformó, de la noche a la mañana. Recuerdo esto, recuerdo gritos, recuerdo que había muy poca luz, recuerdo ver que tiraron la puerta. Y ahí estaba parado mi monitor. No la persona que yo adoraba. Tú protector. Estaba vestido de negro. Y creí ver una tarántula caminando en el brazo. Tardé unos segundos en descifrar que no era una tarántula, sino una esvástica. Y él, de pronto estaba disfrazado de nazi. Todos los monitores amanecieron disfrazados de nazis. Y los niños, ahora éramos prisioneros del campo. Se había convertido en un campo de concentración. Muy fuerte, es un libro que yo le digo mi libro berlinés, porque la idea de escribirlo me llegó en Berlín. Lo escribí en Berlín. No pude haber escrito ese libro sin Berlín. 

Este libro refuerza el pacto de lectura que tenés con tus lectores: lo que te voy a contar no interesa si es verdad o mentira, es ficción. Al contar algo tan inverosímil, tan distópico como lo que nombraste. 

Yo insisto y lo diré con convicción; esto es ficción. No es autobiografía, no es autoficción, es ficción. ¿Por qué? Yo le presto a este otro Eduardo Halfon mi voz. Le presto mi biografía, para que él me cuente la suya, para que él nos cuente la suya. Llevo años tratando de entender por qué hago esto y cómo es qué hago lo que hago.   

¿Y llegaste a alguna conclusión? 

Ahorita voy a hacer como el mago y les voy a contar mi truco. Y el truco igual va a funcionar, esto es un truco. Al comprar un libro, ustedes firman un contrato con el autor, y yo les prometo vender ficción. Esta es una novela, dice que es una novela y ustedes prometen leer ficción. Les prometo que en la página diez, a ustedes se les olvida el contrato y van leer mis libros como si fuesen reales. ¿Qué es lo que le pasó? ¿Por qué los quiero engañar? ¿Por qué quiero que crean que es real? Porque uno, como lector, se vuelve un niño que ya no cuestiona si existe o no existe. Como un niño se lo traga y se emociona. Yo lo que quiero como lector es una emoción. Yo quiero llegar juntos, lector y autor a compartir una emoción. A un estado emocional. 

Última pregunta: ¿Eduardo Halfon va a dejar tranquilo a Eduardo Halfon? 

Espero que sí. Bromeado he dicho que muere él o muero yo o lo mato a él o me mata a mí. No sé de verdad, yo creía que Tarántula iba a ser una especie de cierre. Pero ahora creo intuir otras cosas en la oscuridad. 

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sábado, 15 de febrero de 2025

María Mercedes Coroy

 


María Mercedes Coroy
Información personal
Nacimiento3 de septiembre de 1994 (30 años)
Santa María de JesúsSacatepéquez Guatemala
NacionalidadGuatemalteca
EtniaMaya kakchiquel
Información profesional
OcupaciónActriz Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activadesde 2015
Distinciones

María Mercedes Coroy (Santa María de JesúsGuatemala, 3 de septiembre de 1994) es una actriz guatemalteca conocida por su papel en las cintas IxcanulBel Canto, la miniserie Malinche de Canal Once,1​ a Alma para la película La Llorona en 2019 y su más reciente trabajo donde interpretó a la madre del personaje Namor del Universo Cinematográfico de Marvel en la película "Black Panther: Wakanda Forever2​"

Biografía

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Coroy nació en Santa María de JesúsGuatemala, cerca de las faldas del Volcán de Agua; Desde pequeña le gustaba participar en obras de teatro y en bailes folklóricos locales, pero solamente pudo cursar hasta el 5.º grado de primaria pues tenía que ayudar a su madre en la venta de frutas y verduras en el mercado de PalínEscuintla.3​ Pero a los 17 años retomó su educación, gracias al Programa Nacional de Alfabetización de Guatemala —CONALFA— y al momento de la filmación de Ixcanul, cursaba el tercer año básico en plan fin de semana.4​ fue seleccionada para el papel de María en Ixcanul por el director guatemalteco Jayro Bustamante.4

En 2013 fue elegida reina de Santa María de Jesús y luego reina de CONALFA del departamento de Sacatepéquez.3

En 2021 fue condecorada con la Orden de las Artes y las Letras otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia.

Proyectos

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Ixcanul

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«Buscaba a una joven capaz de hacer pasar por su rostro y por su mirada esa fuerza pasiva... alguien como reteniendo esa erupción de no dejar ser. Normalmente, los héroes y heroínas siempre son activos, e Ixcanul significa fuerza en la montaña haciendo erupción».
—Jayro Bustamente, al referirse a María Mercedes Coroy3

A finales de 2013 se iniciaron los ensayos, que duraron varias semanas, y luego el rodaje se realizó en mes y medio en el Volcán de Pacaya y en Amatitlán y tras terminar la edición del film, acompañó al director Jayro Bustamante y a la actriz María Telón a los festivales de cine de BerlínAlemania de GuadalajaraMéxico y de ToulouseFrancia.3​,,

Malinche

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Es una miniserie mexicana producida por Bravo Films para Canal Once en 2018 basada en la vida de La Malinche, la traductora del conquistador Hernán Cortés. La serie fue creada por Patricia Arriaga Jordán y escrita en conjunto con Monika Revilla y Javier Peñalosa.

La serie está protagonizada por María Mercedes Coroy como La MalincheJosé María de Tavira como Hernán Cortés y Luis Arrieta como Gerónimo de Aguilar. La serie fue rodada en lenguas originarias. Los subtítulos de distinto colores indican la lengua de la que se trata: náhuatl en blanco; maya en amarillo; popoluca en azul; totonaca en verde y latín en rosa.

Bel Canto

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es una película dramática de rehenes estadounidense de 2018 dirigida por Paul Weitz, a partir de un guion de Weitz y Anthony Weintraub. Está basado en la novela homónima de Ann Patchett, que a su vez relata libremente los hechos ocurridos durante la toma de la residencia del embajador de Japón en Lima. Está protagonizada por Julianne MooreKen WatanabeSebastian Koch y Christopher Lambert.

Fue estrenada el 14 de septiembre de 2018 por Screen Media Films.

La Llorona

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Es una película guatemalteca de 2019 dirigida por Jayro Bustamante. Su guion fue escrito por Bustamante y Lisandro Sánchez, quienes se inspiraron en la leyenda de la Llorona y en la historia de Guatemala, específicamente del genocidio qué ocurrió en ese país entre 1981 y 1983. Está protagonizada por María Mercedes Coroy, Sabrina De La Hoz, Margarita Kenéfic y Julio Díaz.

Black Panther: Wakanda Forever

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Es una película de superhéroes basada en el personaje de Marvel ComicsPantera Negra. Producida por Marvel Studios y distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures, está destinada a ser la secuela de Black Panther (2018) y la película número 30 del Universo cinematográfico de Marvel (UCM). La película está dirigida por Ryan Coogler, quien coescribió el guion con Joe Robert Cole. Mercedes Coroy interpreta a la Princesa Fen, una atlanteana hija de Thakorr, quién se enamora de Leonard McKenzie, un capitán de la marina estadounidense. Juntos procrean a Namor. Sobre su aparición en la película dijo:5

“Tuve un mar de emociones al verme, sentir mi corazón palpitar tanto de la emoción y de saber que allí estoy donde no me imaginé que iba a llegar, entre actores y actrices que he admirado desde niña. Mis ojos se llenaron de lágrimas, pero también de un profundo agradecimiento por todo lo que se viene porque el camino ha sido largo y cansado, pero poder ver el resultado de un gran esfuerzo que me llena de alegría”.

La alberca de los nadies

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Película de drama mexicana de 2022, dirigida por José Luis Solís, producida por Damián Cano, Hugo Espinosa y Brenda Hinojosa, y protagonizada por María Mercedes Coroy, Alex Bautista, Manuel Domínguez, Antonio Trejo Sánchez y Katzir Meza.6​ Cuenta la historia de un migrante indígena llamado Alex, quién se somete a la prueba definitiva, obligado a ingresar al inframundo criminal solo para vivir un día más. Anayeli (Coroy), otra migrante indígena, lucha por salvar la vida de su hijo por nacer, así como la suya propia. Ambos harán cosas impensables para sobrevivir.7

Filmografía

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Cine

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AñoTítuloPersonajeDirectorNotas
2015IxcanulMaríaJayro BustamanteGanadora del Oso de Plata del Premio Alfred Bauer
2018Bel CantoCarmenPaul Weitz
2019La LloronaAlmaJayro BustamanteNominada en los Premios Platino a la Mejor interpretación femenina
2022Black Panther: Wakanda ForeverPrincesa FenRyan Coogler
La alberca de los nadiesAnayeliJosé Luis SolísPosproducción

Televisión

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AñoTítuloPersonajeDirectorNotas
2018MalincheLa MalinchePatricia Arriaga Jordán

Véase también

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Notas y referencias

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Referencias

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  1.  Vértiz, Columba (9 de noviembre de 2018). «María Mercedes Coroy es "Malinche" en Canal Once»Proceso. Consultado el 17 de diciembre de 2020.
  2.  Black Panther: Wakanda Forever
  3. ↑ Saltar a:a b c d «La fuerza de una mirada»Prensa Libre (Guatemala). 31 de mayo de 2015. Archivado desde el original el 1 de junio de 2015.
  4. ↑ Saltar a:a b «Las mujeres del Volcán»Revista Contrapoder. Guatemala. 13 de octubre de 2015. Archivado desde el original el 14 de octubre de 2015. Consultado el 21 de octubre de 2015.
  5.  «María Mercedes Coroy se une al Universo Marvel en Black Panther; actriz narra emociones»lahora.gt. 24 de julio de 2022.
  6.  «La alberca de los nadies»sic.gob.mx.
  7.  «Festival Ícaro - La alberca de los nadies». Archivado desde el original el 9 de noviembre de 2022. Consultado el 9 de noviembre de 2022.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...