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sábado, 29 de octubre de 2022

Hoy

 Ha sido un día intenso pero dulce. No digo que no me haya dolido que mijito se fuera a laburar sin saludarme o que mijote no haya venido a poner más estantes o mijita ya tenga lista su nueva casa para mudarse y abandonarme por segunda vez. No digo que no hay tenido miedo de que Tigrilla se vaya por el baldío y no vuelva nunca más ni que no me haya hartado algún machirulo tratando de aconsejarme sobre lo que nadie le preguntó.

Lo que digo es que ayudé a mijita a preparar cajas y cosas a transladar, que manejé hasta Bella Vista y no pasé por mi casa vieja, que vi a un mijito andar en sus cosas feliz y al otro volver como siempre y di y recibí clases y anduve entre estas paredes que ya son mi piel y me traje un yuyito florido de lo de Magda y dos tiras de enredadera de un cerco callejero y unos tocos de aloe grande tirados en la calle y ahora comí y tomé mate y la heladera está vacía pero hoy cobré un par de horas y mañana iré a la panadería y a la verdulería tipo 10 u 11 de la mañana.

lunes, 5 de septiembre de 2022

Ahora tengo habitación de huéspedes




 

Parece que mijita se viene para acá unas semanas entre alquiler y alquiler. Mamita está muy contenta pero tiene miedo de ponerse vampírica. Tigrilla prueba colchón y acolchado.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Un impulso hacia andar (o reptar, o nadar, o volar)

 

Hacia mundos más animales. Una crítica al binarismo ontológico desde los cuerpos no humanos
de Laura Fernández
Madreselva Editorial. 2019. Buenos Aires. 160 páginas
[de la contratapa:]
Especismo, machismo, heteronorma, racismo, capacitismo, explotación medioambiental... Todas las formas de opresión están conectadas, pues se basan en una forma común de organización del mundo: el pensamiento binario.
Hacia mundos más animales rastrea los diferentes binarios que estructuran los mundos y las relaciones. Binarios sobre los que se asientan los diversos sistemas de opresión que jerarquizan los cuerpos, convirtiéndolos en corporalidades otras: dominables, explotables, asesinables. Para convertir a un cuerpo en otro/a (para degradarlo y oprimirlo), se necesita generar un abismo entre yo y el/la otro/a.
Hacia mundos más animales explora las raíces comunes que permean en los sistemas de dominación considerando los cuerpos como el espacio donde se dibuja la línea entre las vidas que importan y las que no. Pero los cuerpos no reciben pasivamente la opresión, los cuerpos no reciben pasivamente la opresión, los cuerpos son también espacios de acción política, de contestación. de resistencia. ¿Existe la posibilidad de una alianza entre cuerpos para (re)existir en comun? Este ensayo es un impulso hacia andar (o reptar, o nadar, o volar) otras formas posibles de habitar los mundos y de relacionarnos con quienes los compartimos.
Puede ser una imagen de texto que dice "HACIAMUNDOS MÁS ANIMALES Una crítica binariemo ontológico desde los cuerpos no humanos Caura Fer néndez"
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miércoles, 12 de febrero de 2020

Historias uterinas

El domingo participé del Ritual y sanación del útero a través de siete generaciones. La verdad es que no vi nada ni me conecté con nada ni llegué a ninguna parte. Confirmé sí mi curiosidad por mi linaje materno e imaginé quiénes serían la madre, la abuela, la bisabuela de mi bisabuela sobre la que flasheo hace tanto historias entre los guaraníes y los gitanos. Ahora que lo escribo, siempre siempre la escritura como revelación, pienso que lo que me causó gracia el domingo por ridículo y vacío, ahora me parece muy interesante: buscando en la ensoñación alguna memoria ancestral de útero en útero hacia atrás, lo único que veía era río y selva y, pienso, que había señas de animales, yaguareté, caimán. Es un flash, malo para decirlo en voz alta pero genial para escribir historias. ¿Madre caimán? ¿Madre puma? ¿Abuela yacaré? ¿Abuela chamana cambia pieles?

martes, 19 de septiembre de 2017

Hoy y la perfección de la mujer bañada

Esta mañana no tenía ni pizca de ganas de levantarme. Aunque tenía ganas de ir a cuidar a Mile y el resto de mis actividades del día no estaban tampoco nada mal. Pero me sentía sin fuerzas y con muchas ganas de acobacharme.
Menos mal (inicio de frase que nos identifica con la Silvana) que me levanté, me di un buen baño y arranqué. Porque fue un día genial (hasta me decidí a pasar por lo de mi ex y no estaba, je)

sábado, 18 de febrero de 2017

Fido y los visillos

Vuelvo de los chinos y, al abrir la reja, me asusta ver a alguien que se asoma detrás de mis visillos. No pasa nada: es Fido, chusma como buena vecina, y su carita de qué me compraste.

jueves, 9 de febrero de 2017

Un gato es un auténtico lujo

«Un gato es un auténtico lujo... lo ves caminar por tu habitación y en su andar solitario descubres un leopardo, incluso una pantera. La chispa amarilla de esos ojos te recuerda todo el exotismo escondido en el amigo que tienes al lado, en ese animalito que maúlla de placer cuando le acaricias.»




Doris Lessing

lunes, 30 de enero de 2017

Mi no-perro

Desde que estamos solos, Fido, que NO es MI perro, se ha ido comando confianza conmigo. Ya me daba ternura que durmiera abajo de mi cama y me persiguiera por toda la casa. Ahora, para que me quede un rato quieta, se echa ENCIMA de mis pies.

domingo, 29 de enero de 2017

La lástima de esta vida es no poder saber jamás lo que es ser otro


| HACE 10 HORAS


Mundos animales

Si tuviera un superpoder, quisiera experimentar el mundo durante algunas horas desde la perspectiva de otro animal. ¿Cómo sienten el entorno un loro, una anguila, un gusano, un alacrán? ¿Cómo percibe un tatú el calor del sol, el olor de la tierra, los gruñidos de los otros tatús, el paso del tiempo? Lo que para un ser humano no es más que un día, representa toda la vida adulta de una efímera, ese insecto alado que tiene 24 frenéticas horas para secarse las alas, escoger una pareja, tener sexo en pleno vuelo, desovar si es hembra y caer muerta. Un perro reconoce el mundo a través de una infinidad de olores muy complejos, mientras que una ballena puede llamar a otra que está a cientos de kilómetros de distancia. 
Uno de los más importantes zoólogos del siglo XX, el alemán báltico Jakob von Uexküll, se dedicó a estudiar el comportamiento de los animales. Hijo de una familia aristócrata venida a menos, el barón von Uexküll perdió su fortuna durante la Primera Guerra Mundial y se vio obligado a dar cátedra en la universidad de Hamburgo, en la que desarrolló sus teorías más influyentes. Von Uexküll dice que estamos acostumbrados a pensar en el mundo como una realidad homogénea que compartimos con el resto de los animales. Sin embargo, cada animal se relaciona con su entorno de una manera que es única a su especie: hay un mundo para la mosca, un mundo para la iguana, otro para el jaguar. Al sistema de signos con el que cada organismo vivo “entiende” el entorno von Uexküll lo llamó “unwelt” o mundo circundante. 

“Llenan el universo refulgentes pompas de jabón. En cada una de ellas hay un mundo, un mundo breve y humilde o suntuoso y amplio. No hay leyenda, no hay cuento que iguale en fantasía a esos mundos de la vida”, dice von Uexküll en Cartas biológicas a una dama. Y también: “No podemos conocer esos esquemas ajenos sino dentro del marco de nuestros propios esquemas”. Estamos condenados a imaginar esos extraordinarios mundos de los otros seres vivos sin poder jamás acceder a ellos: “Solo nos resta lamentar nuestra incapacidad para pintar esos miles de mundos con sus propios colores, para oír sus propios sonidos, para sentir sus propios espacios y sus tiempos propios. Pero desconocemos por completo las sensaciones de otros sujetos”.
Un ser viviente que interesa a von Uexküll es la garrapata. La garrapata pasa sus días encaramada a una rama, esperando el momento justo para saltar sobre algún animal y beber su sangre. Ciega y sorda, se acomoda en un espacio gracias a que su piel reacciona ante la luz. Apenas huele a un mamífero que pasa cerca de ella, se lanza sobre este: “si la buena suerte la hace caer sobre algo que emana calor (cosa que percibe gracias a un órgano sensible a determinada temperatura), eso significa que ha alcanzado su objetivo, el animal de sangre caliente, y entonces ya no necesita más que de su sentido del tacto para encontrar un sitio lo más falto de pelos posible y hundirse hasta la cabeza en el tejido cutáneo del animal. Ahora sí puede sorber lentamente un borbotón de sangre caliente”. 

La garrapata ni siquiera disfruta del sabor de la sangre: este ácaro carece del sentido del gusto. Para la garrapata todo lo que importa es que el líquido que bebe tenga la temperatura de la sangre de los mamíferos: después de comer, pone sus huevos y muere.
El mundo circundante de la garrapata está constituido por el olor del ácido buítrico del sudor de los mamíferos, la temperatura de la sangre y el tipo de piel de estos animales. Von Uexküll explica que un laboratorio científico fue capaz de mantener con vida a una garrapata durante dieciocho años sin alimentarla: la garrapata, especula, estaría en un estado de latencia similar al sueño de los humanos durante todo ese tiempo. El filósofo italiano Giorgio Agamben, en su libro Lo abierto, retoma la anécdota de la garrapata para preguntarse qué pasa con la garrapata y con su mundo durante esos larguísimos dieciocho años: si un ser está definido por su relación con su ambiente, ¿qué ocurre cuando sobrevive absolutamente privado de él? En otras palabras: ¿qué experimenta la garrapata durante esos dieciocho años en los que no puede comer?
La historia de la garrapata me hace pensar en la ballena de 52 hercios. Este espécimen ha sido detectado desde 1989 y canta en una frecuencia única, más alta que las demás ballenas: puede haber sufrido una malformación o tratarse de un híbrido. El caso es que, debido a la frecuencia inusual con la que canta, las otras ballenas no pueden comunicarse con ella. Es posible que desde hace décadas este animal esté cantando por todo el océano sin que ninguna otra ballena haya respondido a su llamado, lo que ha provocado que sea bautizada como “la ballena más solitaria del mundo”. Pero quizás estemos proyectándonos: ¿cómo saber si la ballena siente la soledad de la misma forma que los humanos? Ya lo dijo von Uexküll: la lástima de esta vida es no poder saber jamás lo que es ser otro. En todo caso, hay algo conmovedor en este animal que recorre incesantemente el mar en busca de una respuesta que quizás nunca llegará 


Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...