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martes, 16 de mayo de 2023

No importa que tu voz suene como pito

Tomado de https://www.revistaaltazor.cl/jimena-nespolo-2/ 

Decálogos. Jimena Néspolo

 

 

 

Palabras de este mundo
Nueva poesía argentina
Selección y edición: Marisa Martínez Pérsico

 

 

 

 

DECÁLOGO DEL PERFECTO CANTOR

1.No importa que tu voz suene como pito, ante todo preocúpate por aprender con las y los mejores maestros.

2.Zamba, tango, bolero o chacarera: ¿qué importa el género cuando lo que urge es cantar?

3.No desperdicies ningún escenario. Recuerda que un buen show debe darse tanto sea en un estadio o en cualquier calle que pinte.

4.Manten la magia del aquí y del ahora: tu arte se cifra en poder crear ese destello.

5.Aunque debas cantar en una fiesta de cumpleaños o en una peña de la mutual de camioneros, siempre sintoniza con tu público.

6.Escucha con respeto los consejos de tus músicos.

7.A no ser que seas un castrato, nunca salgas de tu casa sin una protección adecuada de ovarios y testículos.

8.Cuida la garganta: no por mera vocación profunda cualquier garganta se vuelve poderosa

9.Recuerda que si te entregas de cuerpo y alma al canto, el público te perdonará cualquier cosa (que desafines, te olvides la letra, te tropieces o incluso te caigas del tablado).

10.Escucha con veneración a los pájaros.

 

 

 

DECÁLOGO DEL PERFECTO IDIOTA FUNCIONAL

1.Preocúpate, ante todo, por colar en tu discurso palabras rimbombantes que den cuenta de tu “saber”. Sin palabras que te rimbombeen no serás nada, así que: ¡valor! ¡Rimbombéate o muere!

2.No mezcles las aguas. Recuerda que un verdadero Idiota Funcional nunca come donde caga.

 3.Luego de que te hayas forjado un currículum adecuado, ocupa tu puesto.

4.Ya en la pirámide institucional que te cuadre, paga religiosamente tu jubilación y la cuota social de tu club.

5.Usa tu carnet de socio y entrénate con esmero.

6.Ama a tu padre, a tu madre, a tu tradición, a tu patria, y a la bota que te aplasta la nariz apenas tratas de levantarla.

7.No olvides demostrar a tus pares, cada vez que tengas la oportunidad, que tú vales más que ellos. Un mínimo gesto de desprecio a diario es más efectivo que el arsénico.

8.Para el caso, echa mano del humor del bufón: su gracia y corto vuelo le permiten participar con simpatía y distancia de los oficios de la corte.

9.Recuerda que cuanto más rápido te destaques entre los Idiotas Funcionales que compiten contigo, más rápido llegarás a la cima.

10.Ya te falta poco, continúa.

 

 

 

DECÁLOGO DEL PERFECTO TERRORISTA

1.Elabórate un disfraz. Pon especial atención en la construcción de la máscara. Recuerda que una buena máscara debe condensar a simple vista los rasgos que más te molestan de tu personalidad.

2.Identifica en la sociedad en la que vives las costumbres y actitudes en las que tu máscara se solaza gustosa, y prepárate para desnaturalizarlas.

3.Deja que la bestia que te habita respire su hiel destruyendo todo lo que encuentre a su paso.

4.Recuerda que el odio es la otra cara del amor y que si dedicas tanto tiempo a la faena es porque la faena te importa.

5.Manten tu tarea en secreto. Saborea el anonimato.

6.Deja que el terror se expanda como un virus. Permite que la duda sobre tu verdadero Ser se instale a tu alrededor.

7.Haz que el sujeto civil que aún eres emprenda tareas positivas y reparadoras de la destrucción que tú mismo has generado.

8.Recuerda que tu figura es el oxímoron, que tu arte se asienta en tu capacidad de sostener en simultáneo la contradicción sin que ésta te destruya (lo Apolíneo y lo Dionisíaco, el Bien y el Mal, la Ley y la Transgresión).

9.Surfea gozoso tu esquizofrenia, no permitas que la ola de tu locura te derribe condenándote al manicomio o al silencio.

10.Intenta que todos estos ítems se reúnan en la “obra” que tu vida y tu nombre propio encarnen. Recuerda que si no logras llegar hasta aquí la ordalía de tu desesperación habrá sido en vano.

 

 

 

DECÁLOGO DEL PERFECTO MANIPULADOR

1.Ámate a ti mismo por sobre todas las cosas.

2.Haz de tu vida un espectáculo y de las personas que te rodean, meros extras de tu farsa, marionetas descartables de acuerdo a las exigencias de tu sainete.

3.Permite que cualquiera pronuncie tu nombre en vano. Recuerda que ante todo tú quieres ser conocido, admirado, deseado, vendido, comprado, tasado…

4.Eleva un altar a San Maquiavelo y pronúnciale cada noche religiosas jaculatorias antes de acostarte.

5.Si eres actor o actriz intenta por todos los medios que tus compañeros no se luzcan, así brillarás más. Si eres músico, sabotea todas las bandas en las que participes hasta que te conviertas en solista. Si eres escritor, coloca a tus personajes nombres que los sujetos a manipular decodifiquen fácilmente. Si eres madre… Si eres madre no hace falta que leas este decálogo.

6.Pon en acción tu plan egótico con todas las tecnologías que tu época te ofrezca. No descuides nunca la escritura de tu diario íntimo.

7.Urde alrededor de tu profesión o de tu oficio un aura de misterio. Recuerda que sin misterio estás condenado al fracaso.

8.Perfecciona, con el tiempo, tus estrategias evasivas. Un buen manipulador no necesita más de una víctima, pero esa víctima debe ser la adecuada.

9.Procura que alguna persona con talento artístico te ame y luego se suicide. Esta cumbre trágica le otorgará espesor real a tu vida, desde entonces habrá una historia que contar y, principalmente, un guardián de su memoria.

10.Procura que alguna persona con talento artístico te ame y luego suicídate. Esta cumbre trágica le otorgará espesor real a tu vida, desde entonces habrá una historia que contar y, principalmente, un guardián de tu memoria.

 

 

 

-Poemas del libro DECÁLOGOS

 

 

 

 

Algunas palabras de este mundo

Quiere esta antología, junto con difundir las voces de treinta poetas argentinos nacidos entre 1970 y principios del siglo XXI, ser, con su eco preliminar de Árbol de Diana (1962), un homenaje a Alejandra, de cuya muerte se cumple medio siglo.

Celebrar, desde el guiño de su título, esos pequeños artefactos poéticos perfectos, esas piezas muchas veces brevísimas que dan cuenta de una subjetividad quebrada, de una orfandad metafísica, con unas dislocaciones pronominales que potencian el característico tono de tipo liminar pizarnikeano, siempre al borde, en el umbral o límite entre posibilidad e imposibilidad del decir. Poesía que es desamparo y morada. Claridad y oscuridad a la vez.

Las páginas que siguen son un intento de visibilizar y divulgar un repertorio de voces que se inscriben en distintas tradiciones líricas nacionales: hay derivas de la poesía conversacional, propuestas en clave realista, programas de carácter hermético, de indagación ontológica o continuadores de la tradición de la ruptura, estéticas herederas del neobarroco/neobarroso y de la poesía experimental, del riesgo, que se institucionalizaron en países como Argentina o México, especialmente durante la década del ’90. Poemas en prosa y otros que buscan el diálogo intergenérico o transmedial (lírica, narrativa, teatro). Poemas que no exceden una página (¿una pantalla?) y poemas largos memorables.

Esta muestra responde, además, a una vocación federal y extraterritorial. Incluye autores que nacieron y viven en distintas provincias argentinas –desde Salta hasta Tierra del Fuego– y otros radicados en el extranjero (Holanda, Francia, España), que encarnan una argentinidad poética ‘extraterritorial’ (George Steiner), ‘glocal’ (Vicente Luis Mora) y ‘posnacional’ (Bernat Castany).

 

Marisa Martínez Pérsico
Roma, octubre de 2021

 

miércoles, 23 de junio de 2021

Natalia, no sos Gilda!!!!

Peli: Gilda, no me arrepiento de este amor: La que se tiene que arrepentir de poner esa cara de boluda es la Oreiro y el director y el guionista que ni sé quiénes son por hacer peli tan vacía y lavadita con una personaje y conflictos tan pulenta. Lo único que me gustó fue alguna muestra del machirulaje del marido, del ambiente cumbiero, incluso del mentor enamorado. Muy gracioso el modelo "flaquita" que no calza en el género. Pero todo lo demás... Por Dior!!!! Qué bronca cuando querían mostrarla componiendo y no hace más que cantar los temas que ya conocemos con voz suavecita y dudando, o el pelotas le propone un cambio de tono: wau qué proceso creativo. Y todas las escenas con colectivo en ruta y noche porque sabemos hacia donde va el final: horribles.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Capítulo 44 del segundo Quijote y mis cuartetas por tangos

 -No está en eso el punto, ¡oh Emerencia! -respondió la Altisidora-, sino en que no querría que mi canto descubriese mi corazón y fuese juzgada de los que no tienen noticia de las fuerzas poderosas de amor por doncella antojadiza y liviana. Pero venga lo que viniere, que más vale vergüenza en cara que mancilla en corazón.

 
Y, en esto, sintió tocar una arpa suavísimamente. Oyendo lo cual, quedó don Quijote pasmado, porque en aquel instante se le vinieron a la memoria las infinitas aventuras semejantes a aquélla, de ventanas, rejas y jardines, músicas, requiebros y desvanecimientos que en los sus desvanecidos libros de caballerías había leído. Luego imaginó que alguna doncella de la duquesa estaba dél enamorada, y que la honestidad la forzaba a tener secreta su voluntad; temió no le rindiese, y propuso en su pensamiento el no dejarse vencer; y, encomendándose de todo buen ánimo y buen talante a su señora Dulcinea del Toboso, determinó de escuchar la música; y, para dar a entender que allí estaba, dio un fingido estornudo, de que no poco se alegraron las doncellas, que otra cosa no deseaban sino que don Quijote las oyese. Recorrida, pues, y afinada la arpa, Altisidora dio principio a este romance:
 
-¡Oh, tú, que estás en tu lecho,
entre sábanas de holanda,
durmiendo a pierna tendida
de la noche a la mañana,
caballero el más valiente
que ha producido la Mancha,
más honesto y más bendito
que el oro fino de Arabia!
Oye a una triste doncella,
bien crecida y mal lograda,
que en la luz de tus dos soles
se siente abrasar el alma.
Tú buscas tus aventuras,
y ajenas desdichas hallas;
das las feridas, y niegas
el remedio de sanarlas.
Dime, valeroso joven,
que Dios prospere tus ansias,
si te criaste en la Libia,
o en las montañas de Jaca;
si sierpes te dieron leche;
si, a dicha, fueron tus amas
la aspereza de las selvas
y el horror de las montañas.
Muy bien puede Dulcinea,
doncella rolliza y sana,
preciarse de que ha rendido
a una tigre y fiera brava.
Por esto será famosa
desde Henares a Jarama,
desde el Tajo a Manzanares,
desde Pisuerga hasta Arlanza.
Trocáreme yo por ella,
y diera encima una saya
de las más gayadas mías,
que de oro le adornan franjas.
¡Oh, quién se viera en tus brazos,
o si no, junto a tu cama,
rascándote la cabeza
y matándote la caspa!
Mucho pido, y no soy digna
de merced tan señalada:
los pies quisiera traerte,
que a una humilde esto le basta.
¡Oh, qué de cofias te diera,
qué de escarpines de plata,
qué de calzas de damasco,
qué de herreruelos de holanda!
¡Qué de finísimas perlas,
cada cual como una agalla,
que, a no tener compañeras,
Las solas fueran llamadas!
No mires de tu Tarpeya
este incendio que me abrasa,
Nerón manchego del mundo,
ni le avives con tu saña.
Niña soy, pulcela tierna,
mi edad de quince no pasa:
catorce tengo y tres meses,
te juro en Dios y en mi ánima.
No soy renca, ni soy coja,
ni tengo nada de manca;
los cabellos, como lirios,
que, en pie, por el suelo arrastran.
Y, aunque es mi boca aguileña
y la nariz algo chata,
ser mis dientes de topacios
mi belleza al cielo ensalza.
Mi voz, ya ves, si me escuchas,
que a la que es más dulce iguala,
y soy de disposición
algo menos que mediana.
Estas y otras gracias mías,
son despojos de tu aljaba;
desta casa soy doncella,
y Altisidora me llaman.
 
Aquí dio fin el canto de la malferida Altisidora, y comenzó el asombro del requirido don Quijote, el cual, dando un gran suspiro, dijo entre sí:
 
-¡Que tengo de ser tan desdichado andante, que no ha de haber doncella que me mire que de mí no se enamore...! ¡Que tenga de ser tan corta de ventura la sin par Dulcinea del Toboso, que no la han de dejar a solas gozar de la incomparable firmeza mía...! ¿Qué la queréis, reinas? ¿A qué la perseguís, emperatrices? ¿Para qué la acosáis, doncellas de a catorce a quince años? Dejad, dejad a la miserable que triunfe, se goce y ufane con la suerte que Amor quiso darle en rendirle mi corazón y entregarle mi alma. Mirad, caterva enamorada, que para sola Dulcinea soy de masa y de alfenique, y para todas las demás soy de pedernal; para ella soy miel, y para vosotras acíbar; para mí sola Dulcinea es la hermosa, la discreta, la honesta, la gallarda y la bien nacida, y las demás, las feas, las necias, las livianas y las de peor linaje; para ser yo suyo, y no de otra alguna, me arrojó la naturaleza al mundo. Llore o cante Altisidora; desespérese Madama, por quien me aporrearon en el castillo del moro encantado, que yo tengo de ser de Dulcinea, cocido o asado, limpio, bien criado y honesto, a pesar de todas las potestades hechiceras de la tierra.




Y yo decidí, por ahora, cantar:

-¡Oh, tú, que estás en tu lecho,
entre sábanas de holanda,
durmiendo a pierna tendida
de la noche a la mañana.

Caballero el más valiente
que ha producido la Mancha,
más honesto y más bendito
que el oro fino de Arabia!

Oye a una triste doncella,
bien crecida y mal lograda,
que en la luz de tus dos soles
se siente abrasar el alma.

(Falseta de arpegios)

No soy renca, ni soy coja,
ni tengo nada de manca;
los cabellos, como lirios,
que, en pie, por el suelo arrastran.

Estas y otras gracias mías,
son despojos de tu aljaba;
desta casa soy doncella,
y Altisidora me llaman.


(La melodía es la tradicional de este estilo flamenco: las dos primeras estrofas como "De Barcelona a Valencia" y las tres últimas como "Debajito del puente. Mis profes de cante y de guitarra ya se unieron al entusiasmo y me están enseñando como aflamencar mis marcajes por tangos, hacer variaciones y agregar melismas)

lunes, 7 de diciembre de 2020

Ahora también rapeo

 Je. El mes pasado, Emi la genia, la grosa con quien hago mi taller de guitarra criolla devenido en encuentro de cantautoras, me propuso escuchar, tocar, cazar la sonoridad y efectos expresivos de la escla de La mayor. Así, como quien no quiere la cosa no pusimos a geder con escala y acordes y posbiliades creativas.

La semana pasada me pasó, así tipo epifanía de esas tan comunes en mí como los orgasmos múltiples (je), que descubrí el placer de componer música música, sin letra, sin cantar, sin palabras. Hasta ahora había sido primero poesía o ambas cosas a la vez. Ahora empiezo a separar las notas, a pasar por la voz las escalas pero con tarareo o nananeo, o yali yali o tiritritrán trán trán.

Me dí cuenta que tenía una canción mía archivada en La que no le había mostrado a Emi. Busqué otras zambas, chacareras, canciones también en LA y tanto joder con el LA y sus parientes, apareció un lalalalalala que me gustó. Se lo mostré a Emi y me fue tirando ideas y posibilidades siempre geniales.

Hoy agarré El cajón de las manzanas podridas y, como Emi me había dicho que podía meter algo tipo rap para contrastar con el lalalala super tranqui y una boludez de medio verso haciendome la graciosa que le había mandado, empecé a cantar mi poema "El monstruo" sobre los acordes. Bueno, ya tuve mi clase de hoy, ya marchan en fila y hacen ronda: Medusa, las sirenas, Eva, Medea y Sherezade (que están en el poema y tenían ganas de ser rapeadas).

domingo, 29 de noviembre de 2020

Descubriendo obviedades hermosas

 Desde que canto y vuelvo a tocar la guitarra, hará unos cinco años, fui sintiendo poco a poco que la música en general es mucho más importante en mi vida de lo que creí mis primeros 45 años. Antes quedaba sumida debajo de la poesía, de las palabras, de la expresividad de las letras. Recién ahora me voy avivando de la potencia de mi voz como instrumento (gracias a mis maestres de canto y de cante) y de mi deseo de componer música pura, en la guitarra, sin letra: una falseta tal vez u, hoy, una melodía que tarareo.

Anoté, además de los acordes: Ensayar el grito. Improvisar el alarido.

martes, 3 de noviembre de 2020

Una tensa calma agreste

 

Recetas de canciones con perfume a jardín

Inventario, el nuevo disco de Emiliana Piccini, trae candombe, bossa y milonga. Pero sobre todo, una banda sonora para la primavera.

«Por cambiar todo el tiempo sin moverse de sitio», dice Emiliana Piccini en un pasaje de Los Pájaros, la canción que abre su nuevo disco, Inventario

Es uno de los diez temas que lanzó la cantautora y docente de San Miguel en Spotify, YouTube y otras plataformas digitales. 

Esa frase, justo cuando la zamba deja lugar a una base de jazz guiada por arpegios de guitarra clásica y piano, nos llevará para siempre a quienes vivimos este tiempo a repasar la cuarentena, el encierro y la hiperinflación de creatividad que nos hicieron sentir obligatoria a les artistas mientras el trabajo mermaba. 

Pero Inventario no es sólo un álbum que se terminó de cocinar durante la pandemia. Es, más bien, un recetario de ritmos latinoamericanos. Un manual de instrucciones para recorrer el candombe, la bossa, la milonga.

Y sobre todo, si uno logra despegar de la piel los celulares y las pantallas para adentrarse en los tracks grabados en el estudio La Fragua, una vívida visita guiada por un jardín. 

No sólo por las letras (como en La vista al suelo, cuando Piccini enumera floripondios, rosachinas y ligustrinas, o en Brote de canción) y sonidos de viento y cantos de aves.

Los saltos constantes de la distintiva voz de la autora, que en Iris se mezcla con la brisa mientras avisa que «el mundo era un jardín«, mantienen una tensa calma agreste. Para entenderlo mejor: puede uno sentirse amaneciendo en una ruta, junto al campo, o regando alguna de las huertas verticales de balcón que a tantos les salvaron la cordura.

Aunque el hilo conductor de Inventario siempre son las cuerdas de nylon de la guitarra clásica de Piccini y su voz, también hay pianos y colchones Littonebbianos que grabó Facundo Vidal, ritmos mutantes en clave de jazz que aportó la batería de Diego Ferpozzi y un consorcio de saxos, traversas y clarinetes que Patricio Böttcher reúne a lo largo y ancho del álbum. 

Inventario es una visita guiada a través del sonido a los parques, las plazas y los bosques de cualquier ciudad o pueblo Latinoamericano. También una apuesta a la música: un disco conceptual de diez canciones en la era de la inmediatez. 

Disfrutar de la faceta solista de Emiliana Piccini, integrante de la Asociación de Músicxs Noroeste que muches reconocen por su rol docente, resulta imprescindible para que brote música donde la pandemia secó la tierra. 

sábado, 3 de octubre de 2020

Me deslumbro a mí misma

 Todo este año tan raro, yo metiéndome en mil talleres de música y poesía. Aprendo flamenco desde todos los ángulos. Y siento que me paro distinta, que ya mis manos no son extremos de manguera descontrolada, que las cuerdas de mi guitarra suenan a Andalucía, que puedo sostener un ayeo, un pregón, unos caracoles.

Siento un profundo amor por les artistas que me enseñan con paciencia y creatividad. Organizo mi día entre clase y clase: cuando no estoy con elles soy escritora, cuando sí, soy flamenca, música, cantautora.

¿Te conté que le estoy poniendo música de blues a "gansos salvajes" de Mary Oliver? Mi familia salvaje, cisnes para la patita fea.

jueves, 17 de septiembre de 2020

La letra de mi próximo blues

 Gansos salvajes 

Mary Oliver (Ohio, 1935 -2019) 

(De: Dream Work, 1986) 

No tienes que ser buena. 

No tienes que atravesar el desierto 

de rodillas, arrepintiéndote. 

Solo tienes que dejar que ese delicado animal 

que es tu cuerpo ame lo que ama. 

Cuéntame tu desesperación y te contaré la mía. 

Mientras tanto, el mundo sigue. 

Mientras tanto, el sol y los guijarros cristalinos 

de la lluvia avanzan por los paisajes, 

las praderas y los árboles frondosos, las montañas y los ríos. 

Mientras tanto, los gansos salvajes, que vuelan alto 

en el aire azul y puro, 

vuelven nuevamente a casa. 

Seas quien seas, por muy sola que te sientas 

el mundo se ofrece a tu imaginación, 

y te llama, como los gansos salvajes, chillando con excitación 

— anunciando una y otra vez 

tu lugar en la familia de las cosas. 

Wild Geese You do not have to be good./ You do not have to walk on your knees/ for a hundred miles through the desert  repenting./ You only have to let the soft animal of your body/ love what it loves./ Tell me about despair, yours, and I will tell you  mine./ Meanwhile the world goes on./ Meanwhile the sun and the clear pebbles of the rain/ are moving across the landscapes,/  over the prairies and the deep trees,/ the mountains and the rivers./ Meanwhile the wild geese, high in the clean blue air,/ are  heading home again. Whoever you are, no matter how lonely,/ the world offers itself to your imagination,/ calls to you like the wild  geese, harsh and exciting —/over and over announcing your place/ in the family of things. 


Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...