No es lo mismo que ser feliz ni que estar alegre.
Estar contenta me encanta porque implica no tener miedo, estar en paz, no ver ningún problema.
No es lo mismo que ser feliz ni que estar alegre.
Estar contenta me encanta porque implica no tener miedo, estar en paz, no ver ningún problema.
Fido a mi izquierda, Docky detrás, Simu en el comedor, Rafa averiguando para conseguir masa y cortafierro para seguir abriendo espacios en el fondo, la Kiki en reposera, la Tigri en mi cama, Julián con Ro todos los días por wasap o llamada, Magda pintando, artesaneando, pidiendome cuento para Vasalisa, Mile creciendo a pasos agigantados con su hermana Ámbar y familia ensamblada, mis múltiples verdoes en tierras y macetas explotando en preprimavera.