¡Qué desilusión!!! Un gomón enorme. La llené de puteadas en los márgenes y dibujitos de ojos revoleados de embole. 600 páginas que me engancharon con la intriga del barco hundido de los jesuitas pero me dieron náuseas de berreta y pedorrez. Me fantan 47 para terminar y no doy más.
La conseguí usada en trueque de Bok y siempre me había parecido una deuda pendiente no haber leído nada de este autor tan famoso y reconocido. Me tentaba la saga del capitán Alatriste por mi temita con los barcos y la navegación. Esta no es de Alatriste y me gustó mucho el vocabulario naval que fui anotando para mi novela pero qué forma espantosa de hablar de las mujeres, del sexo, de los "sueños", hasta de las lecturas. Arjona total.
Obra ganadora de los Premios Guillermo de Baskerville 2018. Categoría de libro de relatos.
Año: 2017 Género: Libro de relatos (Ciencia-ficción) Editorial: Torremozas
Jaulas de aire, barrotes de pensamiento
Hoy traigo un libro de relatos de ciencia ficción, el enésimo que nos ha llegado de estas características —y los que quedan—. Sin embargo, este Jaulas de aire de Arantxa Rochet tenía desde el principio algo especial. El primer libro de la autora, ciencia ficción distópica en pequeñas dosis, de la mano de una editorial curiosa, pionera y valiente como Torremozas… Pues la cosa prometía, y eso puede convertirse en un fardo muy pesado por estos lares.
Pero no, resultó que Jaulas de aire era aún más de lo que lo que prometía. Se trata de diez relatos independientes ambientados en un futuro terrible —¿cuál no lo es?— al que es mejor no asomarse. Cuando hablo de un futuro, así en singular, me refiero a que la autora, sin anunciarlo, dejándolo caer, mostrándolo lo suficiente como para que el lector lo descubra, parece que ha creado un único mundo y que todos los relatos están basados en él. Cada uno de los cortes muestra un aspecto diferente de un futuro opresivo, maniático, compulsivo, desigual y retraído sobre sí mismo. Distintos personajes, distintas situaciones, incluso distintos momentos, pero una misma realidad. Como suele ocurrir en este subgénero, el protagonismo que no tiene el optimismo lo acapara la crítica social a nuestra sociedad presente, escondiéndose entre líneas una lección para el lector: abre los ojos, pues en el futuro no será necesario que cometas un crimen para que vayas a la cárcel, y no tendrán que encerrarte para privarte de tu libertad. Como se puede comprobar, el título de la obra no podía estar mejor elegido.
Tal vez lo mejor es que la autora se desmarca de las pautas narrativas típicas de la ciencia ficción —a veces un tanto obvias y toscas— y se decanta por formas más sutiles de narración. Arantxa Rochet sacrifica un poco el carácter visual, el impacto fácil, para potenciar los otros sentidos. Digamos que no es una tormenta —que, por otro lado, ves venir— sino una lluvia incesante que casi sin darte cuenta termina calándote tanto o más. Es cierto que esto hace que los relatos tengan una digestión algo más lenta, pero me parece una forma sensacional —y, repito, muy poco común en el género— de entregar el mensaje. Sorprende en una autora novel. Y para bien.
Las risas resuenan en mi garganta con un tono de eco cuando me paro en esa otra plataforma de compras. Aquí me miran desde que llego, ni siquiera esperan a verme más de unos segundos en la misma posición. Sé qué es lo que les llama la atención. Soy como una acuarela en un vaso de agua. Deshecha.
Antes de ponerme con los relatos uno por uno, que son solo diez y se merecen su espacio y reflexión, quiero mencionar el acierto —otro más— con el lenguaje escogido. Sin palabros, sin conceptos de difícil comprensión, con solo unas nimias diferencias con respecto a nuestro mundo, Jaulas de aire consigue crear escenarios, a una misma vez, imposibles y totalmente creíbles. El dominio que tiene la autora de los tiempos es impresionante, sobre todo cuando consigue que la narración siempre obedezca a los propósitos del relato. Vuelvo a preguntarme cómo es posible que un libro tan adulto, tan serio, tan bien planificado y ejecutado sea ópera prima.
Diez visiones del futuro cercano
Jaulas de aire empieza con «Cinco milésimas», una historia de IAs cuyo castigo por retrasarse una vez en el trabajo es convertirse 24 horas en humanos. Una especie de fábula de Pinocho invertida, cuyo mensaje prohumanista me dejó un poco frío —pero eso es algo de gusto personal—. Es una muy buena muestra de lo que está por venir.
En «Chimenea», la autora empieza a soltarse, a dejar ver qué es lo que va a encontrarse el lector en lo que resta de libro. Un relato de ritmo delicioso, con cierto aire de película en blanco y negro, y donde el peculiar escenario —que es lo que, al fin y al cabo, lo convierte en un cuento de ciencia ficción— queda sutilmente desdibujado en el fondo, formando dos niveles de gran complejidad.
«Hogar, seguro hogar» no abandona la esencia del libro, pero sí es cierto que es de los cortes que buscan el impacto visual con mayor prisa e insistencia. Aun así, no pierde el aire macabro del conjunto e incluso suma mayor angustia.
Creo que «Disfraz» es el segundo mejor cuento de Jaulas de aire. No ya porque tal vez sea el que critica con mayor ferocidad a nuestro mundo consumista actual, sino porque conforma un in crescendo trepidante que además es capaz de culminar con un giro de muchos quilates.
Como contrapunto, los dos relatos siguientes, «Amistad» y «Sombra», son un poco menos serios que el resto. No pierden la impronta ni el buen hacer de la autora, eso es innegociable, pero sí que caen en cierta ingenuidad y en poca credibilidad. Nada demasiado grave, también hay que decirlo.
El que podría haber sido mi favorito, «Biointegrada», creo que se pierde un poco al final. Pese a ello, la idea en la que se basa, la ambientación y el efecto «cansado» maximizan un cuento que puedo valorar como tremendo sin que me tiemble el pulso.
Seguimos arriba con «Animales», uno de los relatos más representativos de toda la colección. Se ve bastante claro que no abandonamos el mismo mundo siempre representado, pero es capaz de transportarnos un poco más allá: hasta donde es capaz de llegar este ser humano habitante de un futuro tan perverso, aséptico y esquizofrénico.
«Tierra» es de los menos sutiles de Jaulas de aire. Se asegura de que su mensaje quede más claro sin aportar una historia verdaderamente rompedora en el conjunto, por lo que yo lo hubiera colocado más al principio. Sigue dándonos pistas sobre ese futuro donde civilización significa lo opuesto a naturaleza.
Solo te queda ese viaje: Nela y tú lo haréis juntos, seguro que al final le gusta, vacaciones en la playa con el sol incluido, y por unas horas podréis sentaros en una arena que parecerá de verdad y sentir en la piel un sol que dará calor y ella reirá, sí, reirá, como hace tiempo que no lo hace cuando sienta el agua del mar tocar sus pies y por un rato se olvidará de la tos, del inhalador, y volverá a mirarte con esos ojos pequeños como cuando os conocisteis y no dirá nunca más «por qué has hecho esto, Shon, por qué has hecho lo otro, Shon». Por qué.
La cita anterior pertenece a «Respira», relato final y colofón inmejorable a un libro tan redondo. En segunda persona, lleva un paso más allá el tema del enclaustramiento tantas veces tratado en la colección. Construye las sensaciones paso a paso, sin perder los nervios, dirigiendo al lector a un final por todo lo alto que queda abierto y cerrado al mismo tiempo. Eres tú el encargado de escribir la última línea. No puedo ocultar que es mi corte favorito y uno de los mejores que he leído en lo que llevamos de año.
Creo que todo lo expuesto en esta crítica apunta muy claramente en una dirección: Jaulas de aire es un libro a tener en cuenta y Arantxa Rochet es una autora a la que hay que seguirle la pista desde ya.
Conversamos sobre mediación y poesía con la especialista en literatura infantil y juvenil española, quien participó durante este mes en el encuentro virtual iberoamericano Festival Milhojas, organizado por Fundación Mustakis. Por: Matilde Sandoval, asesora de proyectos de la región del Maule.
Mar Benegas es una escritora que ha descubierto en las palabras el misterio y el asombro. La poesía infantil ha sido su modo de crear un refugio para ella y sus lectores, ese camino la ha llevado a escribir hermosos trabajos literarios como: A lo bestia, Versos como una casa, ¿Qué soñarán las camas?, Blanco como nieve, la antología, 44 poemas para leer con niños, y talleres prácticos como A juego lento taller de poesía, entre otros, los que se han transformado en referente para mediadores y que han encantado a niños, familias, docentes y bibliotecarios de todo el mundo.
“Descubrir las bibliotecas se convirtió en un espacio tan mágico” rememora Mar, en una conversación a través de videollamada. Sonríe a través de la pantalla mientras le pregunto por sus primeros acercamientos a la lectura. “Siempre he sido muy imaginativa y muy inventiva: era escribir, dibujar y escribir, pues a los 10 años sin saber lo que era la poesía yo ya escribía poemas con rima incluso, no sabía, nunca me habían hablado de la poesía no sabía nada que era, ni como se escribía sin embargo ya usaba los textos para ayudarme a vivir cuando me sentía mal, escribía desde siempre, ese fue mi primer contacto con la lectura y la escritura.”
De niña, ¿Cuáles fueron tus autores favoritos?
Cuando era niña, como no tenía muchos libros en casa y no había hábito lector, lo que leía, y lo que estaba de moda en aquella época, de hecho, ahora no me interesa. Recuerdo con mucho cariño las minas del rey salomón que fue la forma de trasladarme a África que fue cuando yo me di cuenta realmente lo que era un libro de qué manera podía llegar a vivir otra cosa diferente a lo que estaba viviendo y después un libro que me fascina todavía es un libro de mitos y leyendas iberoamericanos que es de Anaya y que está ilustrado precioso y que fue también un libro que adoré pero cuando yo realmente me hice lectora fue en la adolescencia, cuando yo empecé a leer a leer, fue cuando descubrí a Herman Hesse, Anaïs Nin, Jack London, a todos estos autores que fui leyendo de mayor a lo mejor a los 14 a los 15 años, fue cuando empecé a leer de manera más compulsiva y de ahí fue todo, pues una evolución.
Cuándo no hay libros en casa, ¿qué podemos hacer para acercar los libros a los niños y niñas?
Yo creo que es interesante el concepto de libros viajeros, las recomendaciones entre iguales, que haya un ranking donde sean los niños los que digan los libros que recomiendan y por qué, y que sean ellos los que explican o hacer un club de lectura, que tengan que llevarse a casa y luego regresarlo, que se impliquen de alguna forma y que se les escuche lo que tienen que decir, el problema de la lectura escolar es que es una obligación, no hay una lectura por puro crecimiento, de crecer como ser humano, de que te guste, que tengan un buen abanico de libros y que puedan elegir y dar su opinión, sean realmente respetados y que tengan su itinerario lector, que también es muy importante porque a veces empezamos con niños mayores que no han leído nunca y entonces hay que empezar por abajo, la complejidad se va adquiriendo según se va teniendo destreza. No creo que sea necesario que en la casa se lea para que la persona vaya a ser lectora, es verdad que ayuda muchísimo, pero creo que, si puede haber un núcleo lector que sea el que alimente a la infancia que no sea la casa, porque si no muchas de las personas que hemos crecido en hogares sin libros no leeríamos directamente, en mi caso ni siquiera se me incentivo desde la escuela, y es allí cuando la biblioteca tiene que estar.
¿En qué momento llega la poesía?
En la adolescencia también, ahí me di cuenta que lo que yo escribía era poesía, y era poesía muy mala (risas) porque no había lectura de poesía, ese es un recorrido diferente, porque ese es un camino largo, y de una destreza diferente y especial que la lectura de narrativa, que la lectura de poesía necesita. Entré en contacto con cantautores, por ejemplo, un cantautor chileno Lucho Roa en Valencia, que con la primera persona con quien yo recite mis poemas, debería de tener yo 18, 19 o 20 años, tal vez, y el llevaba su guitarra y cantaba a los poetas, tienen espectáculos de poetas latinoamericanos preciosos, montábamos recitales y recitábamos frente a un público, él fue el primero con el que me di cuenta que la poesía podía ir más allá. A los 20 no sé cuándo publiqué mi primer libro, a partir de ahí empecé a buscar libros de poesía. llegó un punto en que prácticamente ahora mismo leo o compra muchos más libros infantiles o de poesía que narrativa, era muy devoradora de narrativa, de novelas, tuve mi época de novela negra, de ciencia ficción, realismo mágico, iba como por bloques leyendo todo lo que pillaba, ahora ya no, la lectura de la LIJ con la que trabajo y poesía.
Mediación lectora
“Yo empecé a mediar, a trabajar con mediadores, con adultos, porque me di cuenta que había una carencia muy grande en cuanto a la forma y las herramientas que se utilizaban para acercar la poesía a los niños” reflexiona Mar Benegas, y añade que desde los 7 u 8 años ha visto que se suele abandonar la poesía para retomarla años después, pero con un carácter obligatorio que perjudica el acercamiento. Yo a partir de visitar escuelas y de estar con niños y ver que siempre disfrutan, nunca me encontré un niño que no lo pasara bien, que no le guste de cualquier edad, pues decidí que había que - es un poco Quijotesco - intentar poner nuestro granito de arena”.
"Versos como una casa" de Mar Benegas, ilustrado por Francisca Yáñez.
A través de su trabajo Mar ha intentado generar nuevos vínculos con la poesía, no sólo para los niños, sino que también para docentes y encargados de biblioteca, “Voy a la escuela y me ven trabajar con los niños muchísimas veces me dicen “no sabía que la poesía era esto, que tenía estas posibilidades” porque termina un recital de 45 a 50 minutos y quieren seguir escuchando poemas, no quieren ni preguntas ni nada, quieren seguir con la poesía. Y cuando vez eso desde tu condición de docente o de bibliotecario pues te pica y cuando hacemos un curso práctico y todo lo que se puede hacer y pues sí que hay un cambio”. “Mis formaciones son prácticas experimentamos mucho y con propuestas que ya he llevado a cabo, siempre les digo lo mismo nunca pidas un niño o a una niña algo que tú no hayas hecho antes, o sea no le digas escribe un poema, búscale las mil caras que tiene y todo lo que aprovechas de la actividad.” y enfatiza “ Pero ciertamente hay una carencia de herramientas fundamentales de base, de falta de lectura de poesía que no se lee, y falta de creación poética, y entonces en seguida cuando te dicen poesía nos vamos a la rima, no rima y bueno es eso es complicado pero vale la pena”
¿Cómo debe ser un mediador de poesía?
Tienen que saber de poesía, todos los tipos de poesía, para que edades está recomendados, pues la poesía tradicional, la poesía con rima, poesía sin rima, sabe, ver un poema de calidad, el cuento rimado, el romance, o sea, hay que saber de poesía y ser lector de poesía para saber ofrecer, saber cómo montar un recital para que los niños no se aburran, para que escuchen 40 minutos de poesía, una sesión en lugar de cuentos que sea de poesía, eso no lo veo. Conozco muchísimos narradores, no conozco sesiones que solamente trabajen la poesía, yo trabajo cuando hago un recital con más mayores de 11 y 12 años trabajo todos los tipos de poemas con rima, sin rima, metáfora y les hablo de lo que es la poesía para mí y estamos 50 minutos hablando de poesía, un mediador de poesía, a ver no hace falta que solo medies poesía, no, tienes que conocerlo, para mediar entre algo y algo tienes conocer las dos partes, la infancia y lo que estás ofreciendo.
¿Qué consejos puedes darnos como mediadores de lectura para fomentar la poesía?
Que leáis mucha poesía, que indaguéis, que juguéis a crear vosotros mismos que intentéis la forma de llegar, que solamente ofrezcáis lo que os gusta mucho, que tengáis un bagaje lector, y que os permitáis el juego también, la poesía en la infancia es muy social es muy de viva voz hay que saber leer muy bien, más que leerla en un libro, decirla, recitarla, y ese punto entre la escritura y la lectura también mediar la lectura, también puede ser que la poesía sea un espacio creador y que los niños sepan que a través de la poesía pueden expresar cosas por ejemplo ahora con el tema del encierro de la pandemia, todas esas emociones que nos desbordan la poesía puede ser una forma fabulosa de posicionarnos y de, en fin, que se permitan, que lean, que se permitan el juego también.
“De lo que tenemos que huir – aclara Mar - es de la rima fácil, del lenguaje empobrecido, de empequeñecer a la infancia como si fueran menos de lo que son, de buscar siempre los diminutivos, la o la poesía didáctica que se crea, como decía Gabriela Mistral, pájaro de barro o lagartija muerta queremos darle a los niños y ellos saben muy bien, ese poema que quieres que se aprendan, no sé, la tabla de multiplicar, huir de ciertos formatos que no son poéticos, son otra cosa no, o sea pos eso, el empobrecimiento de la infancia, poesía que los trate en serio, que los tome en serio, que los mire a los ojos, y les hable de las cosas importantes, que en este caso muchas porque puede ser un poema lúdico juguetón porque jugar es muy importante pero también puede ser un poema que hable de la muerte o que hable, no sé de cualquier tema que puedas imaginar, y que conecta con ellos y creo que por ahí iría la cosa”.
¿Qué autores nos recomiendas leer?
Bueno, hay afortunadamente, no son muchos, pero los que hay son de buena calidad, obviamente los clásicos María Elena Walsh, Gabriela Mistral, Gloria Fuertes, son poetas que tienen que estar ahí porque funcionan, porque realmente son buenos, pero luego María José ferrada, María Baranda, María Cristina Ramos, Teresa Andrueto, o sea hay mucha calidad, Antonio Rubio, hay un buen plantel de poetas donde indagar. No es que haya mucha poesía, porque es algo como decíamos antes, residual, pero si buscas sí que hay. Antologías por ejemplo indagar, porque Cuatrogatos hizo una antología muy interesante “Dos orillas y un océano de poesía” por ejemplo son 25 autores iberoamericanos de poesía para niños. en fin, así alguna antología donde podías indagar, buscar 44 poemas para leer con niños que es la que hice yo. Buscar algunas antologías para ir seleccionando de ahí autores. También a juego lento para talleres puede servir.
Ahora, Mar, luego del Festival Milhojas se pone manos a la obra en la versión de las Jornadas de animación a la lectura, escritura y observación “JALEO 2020”, las que se realizarán por primera vez de manera online, Así que debemos estar atentos.