Mostrando entradas con la etiqueta La lengua de las amantes de la lengua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La lengua de las amantes de la lengua. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de julio de 2025

Tratando de armar una gramática para mi novela CF

 Pregunta para feministas linguistas o linguistas feministas o gente que tenga ganas de pensar en la evolución del lenguaje nobinario: Estoy construyendo un futuro utópico en mi conurbano bonaerense en el que se viven con naturalidad las ideas y giros idiomáticos del lenguaje nobinario y hoy tantos enfrentamientos cuesta todavía. La pregunta es: ¿Qué otras palabras habrán cambiado o se habrán creado en el año, digamos, 2150? Además de todes, les chiques, pibis, machirulo, femininja, sentipensar, mapadres (algunas me gustan y otras no)...

viernes, 22 de septiembre de 2023

Como si un pájaro no quisiera aprender a trinar

 “Como si un pájaro no quisiera aprender a trinar, como si el cachorro de león se negara a rugir, así nosotros, sin lenguaje, andaríamos perdidos dentro de una selva absurda, desconcertados en el cielo. La palabra es nuestro trino, nuestro rugido. Y es también nuestro silencio. El lenguaje es lo único que puede transformar la selva en un hogar.”

Liliana Bodoc

jueves, 1 de diciembre de 2022

Los idiomas trazan meandros

"Los idiomas trazan meandros como los grandes ríos,  dejando cursos curvos sobre lechos olvidados, solo visibles desde el aire o por los estudiosos. El lenguaje es como una familia de especies infinitamente híbrida que se expande o declina misteriosamente con el tiempo, cruzándose de forma desvergonzada e inagotable, y que cambia sus propias reglas a medida que avanza. Las palabras se utilizan como signos, como sustitutos, de forma arbitraria y temporal, incluso cuando la lengua refleja e informa de los valores cambiantes de las gentes cuyas mentes habita y recorre. Tenemos fe en el “significado” de la misma manera en que podemos creer en los glotones, confiando en los informes ocasionales de terceros o en la autoridad que nos concede haber visto una vez una piel; pero a menudo vale la pena rastrear de vuelta a esos pícaros."



Gary Snyder. La práctica de lo salvaje.

martes, 29 de noviembre de 2022

jueves, 16 de junio de 2022

Arnés sí y a la gilada ni cabida

 

CULTURA

TEORÍA Y ESTUDIOS LITERARIOS FEMINISTAS

Laura Arnés: “El uso del lenguaje no sexista pone al descubierto que los dos géneros no son naturales”

“Tiempo Argentino” dialogó con la especialista en Estudios de género y docente titular de la materia en la Facultad de Filosofía y letras de la UBA sobre la perspectiva que abre la incorporación de una mirada feminista que permita repensar nuestra literatura y nuestras formas de vida.

14/06/2022

Foto: Gentileza Laura Arnés

Lejos de la prohibición del uso del lenguaje inclusivo en las escuelas implementada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en distintas universidades nacionales como la de Río Negro, Mar del Plata, Córdoba, Rosario y Buenos Aires, entre muchas otras, se reconoce su validez y se promueve su uso en las producciones académicas desde hace más de dos años. A su vez, desde el 2020, la Licenciatura en Letras de la Universidad de Buenos Aires es protagonista de un avance inédito no sólo a nivel nacional sino también regional, por la incorporación al ciclo de grado de una materia optativa de Teoría y Estudios Literarios Feministas. Se trata de un hecho completamente novedoso que no tiene antecedentes en Latinoamérica y marca un antes y un después en los procesos educativos. Tiempo Argentino conversó con Laura Arnés, doctora en Letras, especialista en Estudios de género y docente titular de la materia.

Para Arnés, la incorporación de la perspectiva feminista “lleva a poder construir pedagogías más inclusivas que cuestionan la naturalización de jerarquías y valores normativos y que resultan acogedoras para diferentes tipos de subjetividades y corporalidades. En este mismo sentido, los estudios de género y la utilización de un lenguaje no sexista promueven espacios más amigables para personas que no se ubican de ningún lado del binarismo sexo-genérico. Justamente, nos brindan herramientas para poner en crisis lo que Butler llama “la matriz heterosexual” que configura todos los espacios de lo social, nuestras subjetividades y nuestros cuerpos. Es fundamental desarmar esa matriz porque genera exclusiones y ordenamientos, de toda índole, que repercuten, por ejemplo, en la organización del sistema literario y en la construcción del canon pero también en la circulación de las voces en el aula: quienes pueden hablar en voz alta y quienes no o, incluso, quienes pueden ser parte de un aula y quienes son expulsades de ella”.


Foto: Gentileza Laura Arnés

La transformación que está sufriendo el lenguaje, señala Arnés, deja en evidencia que el lenguaje y sus usos son siempre políticos y también denuncia lo político que hay en la afirmación binaria de los géneros. “El uso del lenguaje no sexista pone al descubierto que los dos géneros no son naturales y que podrían ser otros. Y eso es maravilloso en tanto posibilidades que abre para las subjetividades que todavía no fueron formadas en el lenguaje genéricamente binario. Poder pensarse por fuera del masculino y femenino, esa posibilidad que el lenguaje no nos daba y ahora nos da, tiene un potencial revolucionario altísimo”, dice en diálogo con Tiempo.

En las aulas, en los distintos tipos de ficciones culturales, como la literatura, los prejuicios heterocisexistas construyen sentido, formas de conocimiento, modos de imaginar y vincularse con otres. Si el género, en su determinación binaria, prescribió valores excluyentes, la lectura a contrapelo del sistema patriarcal permite imaginar otras formas de habitar lo común, y las prácticas pedagógicas son centrales en este proceso. “La perspectiva feminista y los estudios de género traen la posibilidad de un diálogo menos jerarquizado entre profesores y alumnes, permiten intercambios más abiertos, ayudan a plantear otro tipo de pedagogías, a imaginar otras formas de evaluación y a plantear relaciones académicas menos competitivas; dan herramientas para construir formas del saber menos individuales y más colectivas”, destaca Arnés a Tiempo Argentino.

Pero, además, los Estudios Literarios Feministas inventan nuevas maneras de construir sentido a través de la relectura de aquellas ficciones culturales que nos dan cuerpo, que “pautan nuestras formas de sentir e imaginarnos. La perspectiva feminista es una herramienta para repensar la literatura y también para pensar nuestras formas de vida”. En ese marco, la propuesta de la materia, además de brindar un marco teórico extenso, no sólo implica redescubrir literatura que ha quedado relegada a lo largo del tiempo, sino también atravesar los textos canónicos -aquellos que la crítica literaria ha establecido como más significativos-, reordenarlo, con perspectiva de género. El recorrido atraviesa desde la famosa Revista Sur hasta textos como “El matadero”, de Esteban Echeverría. Sobre este último, Arnés señala que se busca propiciar el debate sobre lecturas que han sido ampliamente aceptadas como, por ejemplo, la de David Viñas. La cita es famosa: “la literatura argentina empieza con una violación”, se lee en Literatura argentina y realidad política. Y si bien el cuento de Echeverría narra, en efecto, el momento en que un joven unitario es violado por federales, el postulado pone en evidencia, por ejemplo, que si bien “hay representaciones de cuerpos femeninos violentados a lo largo de toda la historia de la literatura argentina, para la crítica hegemónica estas no resultaron ni significativas ni condición para la reorganización del sistema literario”, explica Arnés. Afortunadamente tanto para expertes como aficionades, estas y otras intervenciones podrán leerse en un libro que pronto verá la luz y reunirá las clases de la materia. La cátedra de Teoría y Estudios Feministas, que cuenta con la presencia de docentes con larga trayectoria en investigación con perspectiva de género como María José Punte, Florencia Angilletta, Paula Bianchi y Julia Krajte, va a compilar el material con el objetivo de socializar herramientas y, tal vez así, aventurarse a imaginar otros mundos posibles.  

lunes, 17 de enero de 2022

Se habla demasiado poco en este mundo

 "Hay que ver cuántas cosas duermen bajo nuestras corazas. Haría falta tener el valor de despertarse y encontrarnos a nosotros mismos. O, al menos, hablar de estas cosas. Se habla demasiado poco en este mundo".

Cesare Pavese

jueves, 15 de abril de 2021

Chaka-runa y munay-ki

 

Wiñay Mallki / Fredy Chikangana. “Indígenas y oralitura como resistencia ante el olvido”

 

En la palabra chaka-runa, que quiere decir «puente y gente», se define la relación que estamos señalando: ser puente entre la tierra y el cosmos, ser puente entre lo oral y lo escrito, ser puente entre nuestras sociedades con palabra transmitida por generaciones y la sociedad nacional, puente entre nuestras lenguas y el español. Ser chaka es saber ser puente para el runa, humanidad.

En la palabra munay-ki, que quiere decir «amor» en toda la extensión de la palabra a lo humano y a la naturaleza, se nos indica un tipo de conexión que hay que tener en cuenta para entender el amor de una manera universal; amor a lo que se hace por dignificar la vida, amor a la madre tierra, amor a los seres que nos acompañan en la tierra. La palabra está contenida por varios principios que llevan a ser un verdadero estado del munay-ki. De la manera como se procede y de los pasos que se siguen se llega a una conexión verdadera que ayuda a tener equilibrio en la vida. Es decir, no quiere decir que no haya penas, las hay, pero se logran disipar en la medida en que el ser munay-ki nos ayuda a tener valor para siempre propender por construir lo mejor para el otro, para mí, para la humanidad. El munay-ki acerca al humano a la naturaleza, en una relación recíproca de cariño y respeto, en donde se logra ir entendiendo que todos los seres que pueblan la tierra solo son una parte de esa gran semilla, de ese tejido que busca aportar a la consolidación de un mundo más justo, equitativo y equilibrado.

Hay muchos seres chaka-runa en el mundo y hay muchos seres munay-ki, y por ellos el mundo no se torna en una verdadera catástrofe…

sábado, 6 de febrero de 2021

El maldito lee para sentir el palpitar del mundo bajo sus sátiros pies de cabra

 (Qué pena que el lenguaje sexista arruine este texto genial)


ROSARIO12

La máquina de hacer lectores malditos

Imagen: Andres Macera

El lector maldito no es una figura corriente y por ello está al margen de los catálogos y las lecturas recomendadas. Su acto de lectura suele ser un alegato contra el exceso de evidencia de las categorías dominantes, aunque admite que su sistema perceptivo le permite asir al mundo real en sus imposibles y al mundo no real en sus posibles. Desde esta conciencia, el lector maldito tiene tanto interés por los pulmones ardientes del sol como por el pathos de verdad que aqueja a ciertos géneros. Si bien le provoca un vértigo alucinado la mordedura lasciva del misterio también es capaz de ver lo no dicho en la más flagrante descripción decimonónica. En fin, el maldito lee para sentir el palpitar del mundo bajo sus sátiros pies de cabra.


Algo que me resulta necesario resaltar es la forma en que el lector maldito coincide con el rayo súbito de la primera belleza. En ocasiones, al lector se le da por pensar que hay géneros demasiado vulgarizados y que parte de su responsabilidad es descubrir la embriagadora melodía de los textos menos difundidos. Con sus sátiros pies de cabra y con el auxilio de alguna divinidad excéntrica o maltratada, sale a buscar lecturas fuera de molde en las librerías donde no se come, no se bebe, no se hace show. La aventura del lector maldito debe ubicarse dentro de las tentativas de fuga. Va hacia adentro de la otra literatura para acercarse un poco más a sí mismo, así como la buena prosa va hacia el lenguaje iniciático de la poesía para encontrar lo mejor de sí. Y todo tiene una explicación sencilla: el alma es un nudo rítmico, según Mallarmé.
Hay un tiempo enredado a un criterio que nunca desaparece y hace prevalecer en los estantes de las librerías, o en las recomendaciones de los claustros formativos, aquellos relatos que ostentan veracidad histórica apenas ficcionada, siempre con miriñaque moral, con obedientes enaguas narrativas y sin descuidar las justas osadías encorsetadas. El maldito que recorre las librerías, a veces logra rescatar una antología de Girri, para ser espectador, al menos, de aquella lucha contra el lenguaje en su funcionalidad y contra la realidad en supuesta manifestación. Cuando es posible ira al bar, se reúne con algún camarada endemoniado e intercambia hallazgos que lo libera de las tramas dominantes. Cuando los cafés están cerrados, habita plataformas informáticas, cada jueves, para ensayar una vanguardia de lectura que hace salir de sus casillas las tramas anquilosadas en las estructuras del establishment.

El lector maldito, como sabueso de posibilidades, muchas veces no encuentra el paraíso de la lectura sino el purgatorio de los libros de catálogo. Preso de las ideas encasilladas y el exceso de moderación, sueña una lectura por donde se escape el chorro divino de su raza lúbrica. El maldito sabe que en las librerías no hay fronteras netas entre los libros innecesarios y la lectura imprescindible. Es obvio que unos y otra tienen exactamente la misma fuente: la escritura, pero al desarrollarse, se vuelven enemigos unos de otra. Con su olfato bestial, el maldito rastrea. Con sus sátiros pies de cabra, recorre el espacio y presta atención porque es muy difícil saber en qué momento el orden alfabético de los estantes o las novedades de mostrador lo premian con la palabra vital o lo hacen caer en el pantano del verbo insípido. Requiere un gran entrenamiento la destreza atlética de salvar el alma de la asadura verbal.

El maldito no anda por la vida con los ojos cerrados y las orejas tapadas cuando cabalga sobre un caballo de ébano. Para él, así como un átomo es una constelación de partículas, los libros que lee son una constelación de miradas que abrillantan el tremolante casco del mundo. Además, el maldito baraja teorías indemostrables. Sostiene que no sólo el escritor está en la escritura sino que la escritura está en el lector. Como en un ADN alquímico de ramificaciones esotéricas que no necesita de fluidos excretados, cada palabra escrita tiene alucinada información genética sobre el lector. Ambos son apertura y cierre de un paréntesis que se llena de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera chorreando por doquier una sustancia suprarreal que hace temblar las estanterías.


En el maldito, el salto libre de la lectura tiene el sentido de una rebelión. Desde la infancia, los libros le han ayudado a olvidar los castigos que se merecía y las prohibiciones que lo educaban.
Puesto que las cosas requieren mucho tiempo para el cambio, el lector maldito prescinde de las cosas y crea su propia novedad. Propicia una ruptura en el cuerpo del análisis y rechaza las ideas rectilíneas que se conducen hacia un único objetivo de interpretación con intenciones castradoras y ritmo castrense.

Aún hoy, los libros sin promoción y los escritores no reeditados, lo siguen salvando de ser una imitación inexpresiva de la sociedad que lentamente se momifica. Y esto también tiene una explicación sencilla: ciertos libros y algunas páginas de diario ponen en riesgo la taxidermia literaria.

cairo367@yahoo.com.ar

lunes, 23 de marzo de 2020

Los verdes de mi signorio

 · 
Tus amigos
Amigos
Poneme nombre a todos estos verdes
Florencia Piedrabuena, Sol Mansilla y 2 personas más
8 comentarios
Me gusta
Comentar

Comentarios

  • maravilloso singonio!! crece crece crece
    • Me gusta
    • Responder
    • 3 d
  • Remolacha, lechuga, acelga?
    • Me gusta
    • Responder
    • 3 d
    • Me gusta
    • Responder
    • 3 d
  • Ay Profe querida! tantos nombres como verdes hay! mi preferido el Verde Esperanza, ese clarito, de brote creciendo, veo también verde profundo y verdes livianos, veo en primer plano un verde cansado, tal vez aburrido de ser verde y está decolorando con la intención de volverse lila o tal vez amarillo, hay verdes sombríos, deben ser muy serios, suelen ser poco conversadores, aunque de conversaciones muy interesantes! los verdes mate y opacos discuten con los verdes brillantes todo el tiempo, dicen que brillar es de fanfarrones, yo creo que perdieron la chispa, algunos verdes son muy refinados y se hacen llamar turquesas, aguamarinas, jades y demases, por eso algunas plantas viejas aconsejan a las jóvenes de no ser nunca tan verdes que se lleguen a poner verdes de envidia. 
    1
    • Me encanta
    • Responder
    • 1 min

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...