21 de marzo. Y llegada del otoño y día de la poesía. A la tarde-noche leo en librería amiga. Ahora llueve. Hoy estuve escribiendo un cuento en el que la voz narrativa es, o quiere ser, la de mi madre. No le hubiera gustado. O tal vez sí. ¿Hubiera mejorado su humor con los años? ¿O a mí ni se me hubiera ocurrido parodiarla?
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