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lunes, 22 de diciembre de 2025

N' Kala





 La Última Hija de los Dogón


Nació cuando la arena cantó por primera vez su nombre.


En los acantilados de Bandiagara, donde la tribu Dogón guarda secretos más antiguos que las estrellas, apareció ella: N’Kala, la que no debía existir. Su cuerpo no era solo carne; era memoria. Huesos tallados como símbolos astrales emergían de su piel, costillas expuestas como jaulas rituales, amuletos cosidos a la carne. Los ancianos dijeron que no era una niña, sino un recuerdo reencarnado.


Los Dogón siempre supieron cosas que el mundo moderno negó:


la órbita de Sirio, los gemelos celestes, el lenguaje oculto del cosmos. Pero ese conocimiento tuvo un precio. Cada generación debía entregar un guardián, alguien que cargara el saber en el cuerpo y no solo en la mente.


N’Kala fue esa ofrenda.

Desde pequeña le cosieron los símbolos sagrados con tendones de cabra y fibras de baobab. Cada hueso añadido a su cuerpo pertenecía a un ancestro que había visto “más allá”. No eran adornos: eran voces. Por las noches, N’Kala no soñaba… recordaba. Veía a los Nommo descender como sombras líquidas del cielo, escuchaba a la tierra respirar bajo los pies descalzos del pueblo.


Pero el mundo cambió.


Los extranjeros llegaron con cámaras, armas y palabras vacías. Dijeron que los Dogón eran solo mitos, que sus saberes eran coincidencias. Quemaron máscaras, robaron reliquias y profanaron cuevas sagradas. Los ancianos murieron uno a uno, y el conocimiento comenzó a pudrirse en el silencio.

Entonces N’Kala despertó.


Su cuerpo comenzó a doler como si los huesos quisieran escapar. Las costillas vibraron. Los amuletos sangraron. Sirio brilló con una intensidad antinatural. Ella entendió: ya no era solo guardiana… era castigo.


Descendió de los acantilados envuelta en polvo y sombras. Donde pisaba, la tierra se agrietaba. Los que habían saqueado huían al verla: una figura imposible, mitad mujer, mitad altar viviente, con ojos que reflejaban un cielo anterior a la humanidad.

No mató por odio.

Mató por equilibrio.


Cuando todo terminó, N’Kala regresó a Bandiagara. Se sentó frente al vacío donde antes rezaban los ancianos. Allí se quitó un hueso del pecho y lo enterró en la roca. De ese lugar brotó un símbolo nuevo, uno que aún nadie sabe leer.


Los Dogón dicen que N’Kala no murió.

Dicen que se convirtió en vigía, en puente entre la tierra y Sirio.


Y que cuando el conocimiento vuelva a ser profanado…

…ella volverá a caminar.

Porque algunos pueblos no desaparecen.

Se transforman en leyenda viva.


Autor Steven Anillo & Misterios Ocultos  

Derechos de Autor ©️ Propiedad Intelectual

lunes, 5 de mayo de 2025

Las valquirias

 


Puede ser un garabato de texto que dice "iLISTA PARA LA BATALLA (Y PARA LA PORTADADE DE LA REVISTA) A PORTADORA DEL DESTINO. NO DISPONIBLE EN LENCERÍA"
¿Eran las valquirias guerreras rubias en bikini de metal?
Spoiler: no. Eran figuras mitológicas, no personajes salidos de un videojuego con presupuesto en aceite corporal y armadura tamaño sujetador push-up.
La imagen pop de la valquiria es un cóctel tóxico de erotismo barato, cosplay de convención y testosterona mal digerida. Rubia, pechugona, armada hasta los dientes y vestida como si el invierno escandinavo fuera una leyenda urbana. Esta fantasía tiene más que ver con las portadas de discos de heavy metal, los cómics pulp de los años 70 y los delirios de diseñadores de videojuegos que con las fuentes originales (Orchard, 1997; Simek, 2007).
En la mitología nórdica, las valquirias (valkyrjur, “las que eligen a los caídos”) eran seres divinos al servicio de Odín, encargadas de seleccionar qué guerreros morían en batalla y cuáles eran dignos del Valhalla. No eran ninjas en tanga ni chicas pin-up con casco y lanza: eran una especie de comité de bienvenida de ultratumba con funciones espirituales, no bélicas (Larrington, 2014).
En las Eddas y las sagas, las valquirias aparecen como figuras ominosas, psicopompas que cabalgan entre mundos. Portan lanzas, cálices, a veces plumas, pero lo suyo no era patear traseros, sino señalar destinos. Su presencia implicaba muerte inminente, no escenas de acción coreografiadas por Hollywood (Ström, 1954).
Pero claro, luego vino Wagner con su Cabalgata de las Valquirias y les puso alas, cascos con cuernos y un sistema de sonido operático que hizo que medio mundo las imaginara como amazonas nórdicas con voz de soprano y presencia de tanque de guerra. De ahí a los cómics, los videojuegos, las figuritas, y las influencers con colgantes de “valquiria empoderada” hay un paso (Price, 2020).
¿Y la arqueología? Mucho más sobria. Sí, hay tumbas de mujeres con armas, como la célebre guerrera de Birka, pero nadie grabó “valquiria” en su epitafio. Confundir a una figura mitológica con una tumba real es como decir que alguien enterrado con un sable láser era un Jedi de verdad (Jesch, 1991).
La espiritualidad nórdica es otro cantar. Las valquirias eran símbolos del destino, del honor, de la gloria en batalla. No eran “chicas de batalla divinas”, sino engranajes del orden cósmico que conecta Midgard con Asgard. No buscaban likes ni seguidores: buscaban guerreros dignos de la eternidad (Price, 2020; Ström, 1954).
Resumen: Las valquirias no eran guerreras en bikini, ni modelos de escote con lanza, ni personajes de anime con casco y actitud. Eran manifestaciones mitológicas del destino guerrero. Todo lo demás es marketing disfrazado de espiritualidad. Y sí, eso incluye los tatuajes, las películas, y los collares de Etsy.
Fuentes (libres de lencería vikinga):
– Orchard, A. (1997). Dictionary of Norse Myth and Legend.
– Simek, R. (2007). Dictionary of Northern Mythology.
– Larrington, C. (Trans.). (2014). The Poetic Edda. Oxford University Press.
– Price, N. (2020). Children of Ash and Elm.
– Jesch, J. (1991). Women in the Viking Age.
– Ström, F. (1954). Diser, nornor, valkyrjor: Fruktbarhetskult och sakralt kungadöme i Norden.

miércoles, 27 de noviembre de 2024

Sigo con el tomo 2 de la saga del Baztán y sus criaturas fantásticas

 

Mitos y leyendas: las criaturas fantásticas del País Vasco

Hadas, duendes, brujas, gigantes, dragones… ¡cuántas criaturas fantásticas y legendarias puedes encontrarte en las montañas, cuevas y ríos del País Vasco!

Basajaun, el yeti vasco

El Basajaun (que significa “Señor del Bosque” en euskera) es una criatura legendaria de la mitología vasca. Cuenta la leyenda que vive en el bosque de Iraty y en las montañas del País Vasco. Adopta la apariencia de una criatura humanoide, alta y cubierta de pelo, similar al bigfoot americano.

Los pastores la temen, aunque protege a sus rebaños de los ataques de los lobos en los pastos de verano. En sus correrías nocturnas, el guardián invisible del bosque visita a veces las cabañas de los pastores para robarles la comida. La esposa de Basajaun se llama Basandere (la Dama del Bosque). También vive en las montañas del País Vasco, cerca de cuevas, cavernas y fuentes.

Los laminak, mitad hadas, mitad lutines

Originarios de la mitología vasca y de las creencias populares, los laminak son seres fantásticos que mantienen buenas relaciones con los humanos. Adoptan la apariencia de duendes burlones en las provincias de Soule y Baja Navarra, o de bonitas jóvenes de pelo largo y patas de animal en las regiones más occidentales.

Criaturas esencialmente nocturnas, los laminak viven bajo tierra, en cuevas, cerca de fuentes de agua y arroyos. En Saint-Pée-sur-Nivelle, se dice que están escondidas bajo el antiguo puente de Utsalea. También se dice que los Laminak escondieron grandes cantidades de oro en la colina de Gaztelu, en las cuevas prehistóricas de Isturitz y Oxocelhaya.

La diosa Mari

Figura central de la mitología vasca, Mari es considerada la diosa madre de todas las divinidades que pueblan el mundo. Cuenta la leyenda que vive bajo tierra, en una cueva en lo alto de las montañas. Se le asocia con las brujas, llamadas “sorginak”, que celebran rituales en su honor, y con Sugaar, “el dragón macho”, dios de las tormentas y los relámpagos.

Herensuge, la serpiente de siete cabezas

Herensugue es también una de las criaturas mitológicas más famosas de la cultura vasca. Es una gigantesca serpiente de siete cabezas, protectora de los Basajaunak. Gracias a su poderoso aliento, succiona los rebaños que pasan a su alcance, y a veces a sus pastores. Se dice que se esconde bajo el macizo de la Rhune, la montaña sagrada de los vascos. Nada es menos cierto, ya que la leyenda cuenta que el monstruo cubierto de escamas fue abatido por el caballero Gaston de Belzunce en el siglo XV.

Gigantes, hombres del saco, cíclopes y otras criaturas fantásticas del País Vasco

Criaturas aún más misteriosas y fascinantes rondan las montañas, bosques y ríos del interior del País Vasco. Otros ejemplos Sugulna, una hidra de tres cabezas; Tartaro, un cruel cíclope antropófago; el hombre del saco Gaueko que castiga a los viajeros incautos que se aventuran en las montañas por la noche; los Gentils (‘Jentilak’ en euskera), un pueblo de gigantes del que se dice que construyó los dólmenes y cromlechs del País Vasco; y los Olentzero el equivalente vasco de Papá Noel.

lunes, 9 de octubre de 2023

Ira Demetrae o El mito de Perséfone y el conflicto de la maternidad

 

Dice en feis Gio Rivero

 
Perséfone fue secuestrada. La madre, enloquecida de dolor, busca ayuda entre las mujeres de su ámbito y es así como desciende al inframundo, desafiando a los mafiosos del infierno, a los monstruos de las tinieblas. Todo lo que quiere es recuperar a la hija, vengar luego su violación. Pero la hija, oh!, qué traición de la existencia, ha superado el shock del rapto y ha asumido un nuevo rol. Como nos cuenta Cristina Salcedo en su artículo "El mito de Perséfone y el conflicto de la maternidad", ella ha cortado con navaja el cordón umbilical: "complacida con su nuevo papel como esposa de Hades y reina de los infiernos, esta figura se halla muy distanciada —tanto física como emocionalmente— de su vida anterior en la tierra y no muestra ningún deseo de volver a los brazos de su madre".
Sobre estos dilemas y ambivalencias conversaremos en taller "Ira Demetrae". Recordemos que escribir es un acto íntimo, pero nunca solitario. Escribimos en compañía de legiones de fantasmas, de mitos que trazaron la ruta psíquica de todo lo que vendrá. Mirar de frente al mito nos ayuda a mirar el rostro a veces huidizo de nuestra propia escritura.
¡Comenzamos el martes, 10 de octubre! ¡Reservá tu plaza hoy!
Contacto: giovannarivero@gmail.com
Puede ser una imagen de una persona y texto que dice "el martes, Comenzamos 10 de Ira Demetrae Escribir desde los mitos Taller online"

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...