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lunes, 7 de septiembre de 2026

Si te sale al camino, agáchate y guárdalo en el bolsillo

 Otro fragmento de El jardín de vidrio, de Tatiana Tibulack. P. 236


Con el amor, Lastochka, no te compliques. No corras tras él, no lo

incites, porque no le gusta. Si te sale al camino, agáchate y guárdalo

en el bolsillo. Si no, no lo busques por tu cuenta. No le coloques una

corona en la frente, no le levantes un monumento. No se merece

tantas palabras con todo el daño que ha causado en este mundo.

Recuerda lo que te digo. El amor, el amor. Todos gimen, discuten,

gastan dinero. Un asesino, eso es el amor. Porque aquel que no

ama, ¿qué hace? Vive, trabaja, es persona… una persona que no

ama. Busca el sosiego en otras cosas, disfruta, por ejemplo, con la

lluvia. Y aquel que ama —esa persona—, ¿cómo es? Una nopersona,

eso es lo que es. Ni duerme, ni está satisfecho ni tiene luz en la

mirada. Piensas que no sé lo que estoy diciendo, ¿eso piensas? En

vano. También Zahar Antonovich fue joven en otro tiempo. Con

manos y con pies, con dientes. No era guapo, pero tampoco santo,

tenía de todo. Un asesino —como ya he dicho, el amor—, y vosotros

lo cantáis como idiotas. 

lunes, 26 de mayo de 2025

Absorber a la otra persona entera

 "Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera es uno de los sentimientos más urgentes que se tiene en vida."

Clarice Lispector
Puede ser una imagen en blanco y negro de una persona

jueves, 15 de mayo de 2025

Demasiado

 “Cuando el amor es demasiado grande se vuelve inútil. Ya no es aplicable, y ni siquiera la persona amada tiene la capacidad de recibir tanto. Me quedo perpleja como un niño, al notar que incluso en el amor, hay que tener sentido común y sentido de la medida. Ah, la vida de los sentimientos es exageradamente burguesa.”

-Clarice Lispector

martes, 23 de abril de 2024

«También el amor se aprende»

 

Dice en feis Hermeneuta. Revista cultural 
Siguiendo

 
"A Mercedes la conocí en Sucre, un pueblo del interior de la costa Caribe (…) Un día, en un baile de estudiantes, y cuando ella tenía solo trece años, le pedí sin más vueltas que se casara conmigo. Pienso ahora que la proposición era una metáfora para saltar por encima de todas las vueltas y revueltas que había que hacer en aquella época para conseguir novia. Ella debió entenderlo así, porque seguimos viéndonos de un modo esporádico y siempre casual, y creo que ambos sabíamos sin ninguna duda que tarde o temprano la metáfora se iba a volver verdad. (…) Ahora estamos a punto de cumplir veinticinco años de casados, y en ningún momento hemos tenido una controversia grave. Creo que el secreto está en que hemos seguido entendiendo las cosas como las entendíamos antes de casarnos. Es decir, que el matrimonio, como la vida entera, es algo terriblemente difícil que hay que volver a empezar desde el principio todos los días, y todos los días de nuestra vida. El esfuerzo es constante, e inclusive agotador muchas veces, pero vale la pena. Un personaje de alguna novela mía lo dice de un modo más crudo: «También el amor se aprende»".
- Gabriel García Márquez | “El olor de la guayaba” (1982)
Falleció en Ciudad de México el 17 de abril de 2014
Nota: Hoy recordamos en Hermeneuta al gran Gabriel García Márquez con uno de esos textos que despiertan ternura, pues gira en torno a su mujer Mercedes Barcha. Estuvieron juntos sesenta años y ella siempre fue fundamental para sus historias. Como escribió él: “Mercedes impregna todos mis libros”. También fue ella quien logró sacar adelante a la familia cuando él escribió “Cien años de soledad”, pues para dedicarse por entero a la novela Gabriel renunció a todo empleo, sufriendo desde entonces importantes dificultades económicas. Cuando concluyó la histórica novela, esta le dijo: “¿En verdad ya la terminaste? Debemos 12.000 dólares”. Por cierto, la frase “También el amor se aprende”, que tan bien resume este texto, se incluye en “Crónica de una muerte anunciada”.
📷 Gabriel y Mercedes en 1990 (Fuente: Fundación Gabo)
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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...