Perdón por la falta de modestia pero estoy trabajando en terapia (y masticando de toda la vida) mi necesidad de reconocimiento ajeno y propio.
La cosa es que no sé si lo de "genial" vendría a ser por la forma o resultado de lo que escribí (como que no puede medirse ni yo ni nadie) sino por las ganas que tenía de escribirlo y las dos o tres semanas que vengo pensándolo y haciendo por pasos mis trampitas ficcionales para llegar a algo que ni yo sabía.
La cosa es que se me ocurrió tirarle las cartas a mis dos personajas principales de la novela que estoy reescribiendo. Es la "famosa" novela de la tía Inés que llevo modulando hace 15 años bajo forma de cuento, poemas, novela realista, CF y que creía haber terminado el año pasado pero ahora retomé en clínica y empecé toda de nuevo. Las dos personajas en cuestión estaban: una muy plana, la narradora, y la otra muy parecida a mí misma. Así que recién ahora las estoy conociendo y mostrando en sus diferencias y particularidades.
Ambas están en una encrucijada de sus peripecias y reciben una lectura de tarot: una de una tarotista común y la otra de su abuela. Yo no sabía ni qué querían ellas preguntar ni qué necesitaba yo que las cartas les dijesen para hacer avanzar la historia. Así que hace unos días me puse a pensar, sin agarrar las cartas y sin tener muy claro qué significan cada una ni, menos, todas juntas, siete cartas para cada una. Y las anoté en un archivo de drive así como se me ocurrían, sin tratar de entender ni explicar por qué me venías esas y no otras cartas a la cabeza.
Recién hoy empecé a escribir el capítulo y a buscar las cartas, ponerlas sobre mi mesa, intentar leerlas en relación entre sí y con lo que se me iba ocurriendo por el camino que mis personajas hubieran preguntado. Me encantó lo que quedó y lo que aprendí yo de nuevo sobre ellas y sobre para dónde va la historia. A eso es a lo que llamo "genial".
La magia Fragmentos de ¿WTF es el tarot? de Bakara Wintner
Las experiencias mágicas más fáciles de detectar son las
señales y sincronicidades que nos manda el universo. Están
siempre a nuestro alcance, pero hemos de agudizar la percepción
para identificar esos momentos en los que la magia se cruza en
nuestro camino. Y esa afinación de la consciencia es una
consecuencia natural de aprender el tarot.
Ocultistas, magos, sanadores y seres de luz más sabios y
experimentados que yo han tratado de dar respuesta a esas
preguntas y definir con palabras inteligibles esa cualidad
esencialmente intangible que posee la energía mágica. Sin
embargo, la magia no puede entenderse sin haberla experimentado
antes; sería como intentar explicarle los tonos otoñales a un
daltónico. Con todo, la mayoría de la gente ha entrado en contacto
con alguna clase de magia en algún momento de su vida, así que
para comprenderlo no hay más que reconocer esos momentos. (...)
En un sentido más literal, la magia es la manipulación de las
energías. Mientras que la telequinesis y la videncia son versiones
extremas, también existen métodos sencillos. Una de las creencias
más extendidas entre el mundo de la magia es la de que la energía
obedece a las intenciones. Ese es el motivo de que las actividades
para practicar la autoconsciencia (como la creación de altares, la
meditación, la escritura de diarios y los rituales) sean una parte
integral de quienes se dedican a la magia en su vida diaria. La
práctica consciente de la intención es una de las bases
fundamentales de nuestra relación con el tarot. (...)
Al principio me resistía a expresar con palabras la experiencia
física de la magia porque me parecía imposible hacerlo sin
abaratarla de alguna manera. Sin embargo, eso mismo podría
decirse de todo lo escrito en este libro. Las palabras no son más que
un esqueleto. Tu experiencia, esos momentos increíbles que te
ofrece el tarot, la identificación de la magia, una vida más centrada,
esa sensación distintiva de naturalidad son los músculos, la sangre
y los órganos vitales. El tarot, con toda su hechicería, no deja de ser
un objeto. Somos nosotros los que lo animamos con la intención que
les brindamos a las cartas.
En su libro Advanced Magick for Beginners [Primeros pasos de
magia avanzada], Alan Chapman nos dice: «No hay normas a
menos que las crees, ni secretos a menos que los inventes. Si el
único límite es tu imaginación, ¿cómo será tu magia de asombrosa,
cuántos sus portentos?».
Eso no significa que debas tener una fe ciega. Acércate a la
magia con tus dudas, tu escepticismo, tus miedos y tus ideas
preconcebidas, pero acércate a ella.
Los arcanos menores Fragmentos de ¿WTF es el tarot? de Bakara Wintner
Los arcanos menores, eternas damas de honor, nunca la novia,
sirven para apuntalar y aclarar los mensajes de sus hermanos
mayores. Si a un cliente le salen seis cartas, y solo una de ellas es
un arcano mayor, leo las otras cinco a su sombra.
Por ejemplo, si
fuera el Colgado, una carta de rendición y desapego, las demás
señalarán las áreas de su vida en las que se le pide que suelte
amarras.
Del mismo modo que componen el resto de las cincuenta y seis
cartas, los arcanos menores también representan las situaciones,
circunstancias y personas que habitan nuestras vidas.
Con un
formato casi idéntico al de una baraja de juego, los arcanos mayores
se reparten en cuatro palos (del as al diez) más las figuras. En La
vía del tarot, Alejandro Jodorowsky compara los cuatro palos con las
cuatro patas de una mesa sobre la que se apoyan los arcanos
mayores.
Aunque los arcanos menores no posean la gravedad inherente de
sus hermanas mayores, siguen siendo entes formidables. En primer
lugar, son más numerosos, igual que los detalles mundanos de la
vida pueden resultar más apremiantes que las lecciones cósmicas
del alma, por muy despiertos que estemos.
El castillo de los destinos cruzados (Il Castello dei destini incrociati en italiano original) es una obra del escritor italiano Italo Calvino, publicada en 1973, tras cinco años de compleja elaboración. Los hilos narrativos que constituyen el libro se basan en interpretaciones de las cartas del tarot.1 Contiene dos secciones, la primera fue El castillo de los destinos cruzados, ampliada posteriormente con La taberna de los destinos cruzados.
Calvino construye en ambas secciones una serie de historias entrecruzadas utilizando las cartas del tarot, por la riqueza narrativa de sus imágenes, en una interpretación libre que prescinde de los significados que tradicionalmente se les atribuye. El autor convierte así los mazos de cartas en una especie de «máquina narrativa combinatoria», que permite ilimitadas interpretaciones derivadas de sus posibilidades de combinación.2
En ambas secciones, un grupo de personas que han perdido la palabra debido a sus experiencias, se encuentran refugiadas en un lugar (un castillo y una taberna respectivamente) y proceden a relatar sus historias a sus compañeros, utilizando una baraja de tarot. En El castillo de los destinos cruzados Calvino utiliza para ello el tarot de Visconti, cuyas imágenes, de un refinamiento renacentista, generan una serie de historias refinadas que giran alrededor del conocido poema épico de Ludovico Ariosto, Orlando furioso. Los personajes del castillo son de «bella apariencia y vestidos con atildada elegancia»; en contraposición, los personajes de La taberna de los destinos cruzados son gente corriente, por lo que Calvino utiliza en esa segunda obra el más popular y tosco en ejecución tarot de Marsella.2
El trabajo de composición y estructura de los relatos exigió mucho del autor, que lo denominaba una «génesis fatigosa». Calvino pensó en añadir un tercer título, El hotel de los destinos cruzados, para el que desechó el uso de un tercer tarot y decidió utilizar material visual más moderno. Pero agotado por las dos obras completadas abandonó el proyecto en octubre de 1973.3
La linterna del Ermitaño ilumina las verdades ocultas y te guía hacia la autoconciencia y la iluminación. Este no es un momento para la acción sino para una profunda contemplación y comprensión. También puede indicar un período de soledad o tomarse un tiempo lejos de las distracciones para meditar y conectarse con su yo interior. Abrace este tiempo de soledad, ya que le conducirá a conocimientos más profundos, claridad y una comprensión más profunda del propósito de su vida.
De un vistazo: palabras clave de The Hermit Upright:
Significado de las finanzas:cambio de enfoque, realización intangible, más allá del materialismo, gasto consciente, riqueza de experiencias, crecimiento personal.
Significado de carrera:Reflexión en el lugar de trabajo, cambio de dirección, alineación con valores personales, evaluación de objetivos profesionales, realización personal en el trabajo.
Significado del amor:introspección en las relaciones, comprensión de las necesidades personales, búsqueda en la pareja, dinámica de las relaciones, comprensión profunda y claridad.
El Ermitaño en el Tarot: significado, número y qué signo representa
La carta de El Ermitaño puede enviarte un mensaje muy importante relacionado con la sabiduría y el aislamiento. Su significado es esencial para que entiendas tus tiradas del Tarot
Hablemos de El Ermitaño. Es uno de los 22 arcanos mayores que forman parte del Tarot, una herramienta de adivinación basada en una baraja de 78 cartas. En particular, los arcanos mayores, como esta carta, sirven para orientarnos en términos generales sobre asuntos importantes, guiándonos hacia las decisiones correctas. Y siendo así, entender su significado es más que necesario. Vamos a ello.
¿Cómo es la carta de El Ermitaño en el Tarot?
El Ermitaño es el noveno arcano mayor de la baraja del Tarot. Su carta tiene como figura principal a un hombre anciano, que camina entre árboles o montañas, dependiendo de la versión.
Suele vestir una larga túnica de color gris o azul, que representa su invisibilidad. Sus secretos no están disponibles para cualquiera, solo para quienes buscan la verdad y están dispuestos a recorrer el sendero de la sabiduría.
Hay otros elementos interesantes en esta carta, que pueden variar de una versión a otra. Vamos a analizarlos.
Montañas. En caso de que El Ermitaño camine entre montañas, estas representan los logros alcanzados en la vida, fruto del esfuerzo y la constancia. Esa meta final es la conciencia definitiva, que se obtiene a través de la sabiduría.
Bosque. En otras versiones El Ermitaño camina entre árboles. Estos representan la sabiduría, inherente a esta figura arquetípica.
Cayado o bastón. En su mano izquierda, la del inconsciente, El Ermitaño suele llevar una especie de cayado. Este representa el inicio de una senda que hay que recorrer. Es un emblema de autoridad, un símbolo del pastor, que conduce al rebaño hacia los niveles más elevados de la sabiduría.
El reloj de arena. En algunas ediciones, en la mano derecha El Ermitaño lleva un reloj de arena. Representa el paso del tiempo, la experiencia que se necesita para alcanzar la sabiduría.
La farola. En otras versiones, lo que lleva El Ermitaño en la mano derecha es una farola, que contiene dentro una estrella de seis puntas. Es otra forma de simbolizar la sabiduría, que es un elemento recurrente en esta carta.
Este arcano mayor se vincula con el examen de conciencia, la introspección y la soledad como camino hacia el autoconocimiento. Es un guía que te conduce hacia la erudición.
Por eso, cuando aparece al derecho en tus tiradas tienes que centrarte en tu lado espiritual y emocional, y no en lo económico, lo material o lo superfluo. También puede indicar que necesitas algo de aislamiento, alejándote voluntariamente de los demás para encontrarte a ti misma.
¿Qué significa que la carta de El Ermitaño salga del revés?
Cuando El Ermitaño sale al revés en una tirada, te indica que estás actuando con impulsividad, apresurándote de forma estúpida. Es importante que vayas con calma, paso a paso, o de lo contrario fracasarás.
También puede indicar que necesitas pasar más tiempo con otras personas, señalando un aislamiento que ha llegado demasiado lejos. Esto te hace sentir mal, la soledad está calando en tu vida y se está volviendo tóxica para ti.
Necesitas abrirte a los demás. Permite a quienes te quieren formar parte de tu vida y no te cierres a aceptar su comprensión, su apoyo y su cariño.
El Ermitaño en el Tarot representa a Virgo. Este es uno de los doce arcanos que se vincula con un signo del zodiaco (consulta aquí las fechas los doce signos del zodíaco). Gracias a esa conexión, si estás preguntando por la identidad de alguien en una tirada, puede darte una pista muy interesante.
Tanto el signo de la doncella como este arcano mayor están relacionados con la sabiduría interna y la búsqueda de respuestas, que los vincula a ambos con Mercurio. A Virgo se le da bien la autorreflexión, principal mensaje que envía esta carta del Tarot.
¿Qué número es El Ermitaño en el Tarot?
El Ermitaño en el Tarot es el número 9, dado que es el noveno arcano mayor de la baraja. Su relación con este número nos permite conocer, a través de la numerología, significados más profundos de la carta.
En la numerología aplicada al Tarot, el nueve simboliza una meta, el fin de un proceso o los principios con los que nos manejamos. Está relacionada con las aspiraciones, los ideales y nuestra filosofía de vida. También se vincula a la sabiduría, la experiencia y la soledad.
¿Cuánto tiempo indica El Ermitaño en el Tarot?
Una de las preguntas que puedes hacer al Tarot es cuánto va a tardar en suceder algo, o cuánto tiempo va a durar. En ese caso, si El Ermitaño aparece al derecho te dice que tendrás que esperar de 6 meses a 3 años, aunque puede ser incluso más tiempo.
Por el contrario, cuando aparece invertida, te dice que todo esto va a durar mucho más de tres años.
¿El Ermitaño significa sí o no en el Tarot?
Al Tarot también puedes hacerle preguntas sencillas, de sí o no. En esos casos, este arcano mayor responde No cuando sale al derecho, dado que su significado es esencialmente negativo.
En cambio, cuando El Ermitaño aparece invertido, te está respondiendo que Sí.
Ayer, en el Tarot de las pibas, hablábamos de La fuerza y de El Ermitaño. Lore tiró tema pandemia para este último arquetipo. Muy intensas las experiencias y las posibilidades de compartirnos virtualmente entre gentes que ni se conocen. Muchas pibas muy pibas.
Y mi orgullo de ser yoyo. Tan vieja, tan vivida, tan llena de "citas textuales" para aportar. Me di cuenta que mi duelo por el abandono del aula sigue, que extraño bocha a mis alumnis y su mirada que me hacía sentir redonda e importante. Que recupero esa función en talleres y me siento super.
Hablé de Dysphoria mundi, dije que mi libro se llama El fin de la era farmacopornográfica y que se lo mandé como botella al mar a través de redes sociales que, claramente, no gestiona él y que mi autoetiqueta favortita es "la conchuda feliz". Lo más nuevo fue casi casi no no no sentir que me había ido de boca, ni que era "demasiado" ni al pedo ni desubucada. Vamos bien.
Ando buscándme la alegría en la cuerpa. Muy concretamente: la alegría de estirarme en la cama, la del videt, la de una buena ducha, la del pelo mojado, la del olor a jazmín en el jardín o en el jabón.
Me gusta sentirme entusiasmada y potente. Que tengo tanto que hacer que las "fichas" se me amontonan en la espalda y me empujan a los saltos hacia adelante.
Una de mis terapeutas-brujas actuales (tengo terapia tardicional, flores de Bach, animal de poder, tarot, astrobotánica, yoga) me dijo que mi Aries es un niño desbocado, mi Ascendente en Leo es un adolescente entusiasta y lo que me caga es mi luna en Virgo que me da "la carencia", en el origen, vengo de la carencia, y, por lo tanto, me está costando aceptar este momento mío de abundancia. Es.