martes, 3 de febrero de 2026

Ella, la flor más bella, vagando por las estrella brilla más que el sol


 

Fragmentos de intensidad



 

No necesitás ser invencible, ser fuerte también es eso

 Pienso si decirle a Rafa o no todo lo que me dijo la vete de Fido: cosas que ya sabíamos, obvias por su edad, pero él no quiere medicarlo y gastar plata pero yo no puedo no hacer nada. Se lo digo en un audio. Me dice que ya viene. Me animo y empieza a salirme una angustia que lleva años ahí atragantada. Mi mamá con un trapo de piso limpiando el pis que va dejando mi abuela, la nonna, su suegra, por el comedor y diciéndole que se meó y la vieja diciendo que no y las dos gritándose su odio mutuo. Todes nosotres callades, sin posibilidad de decir ni hacer nada, viviendo nuestras niñeces entre esos filos.

Se lo conté a Rafa porque no es necesario ya, ya no, que le evite ningún dolor a nadie a costa de dolerme yo sola. Le cuento también que cuando tuve a Julián, a los 21 años, sola, maltratada, triste, sin saber dónde poner mi alegría por el bebé, mi mamá me dijo que si con eso "revivía" a la nonna ella me mataba. La vida y la muerte como culpa, como deseo, como esperanza bicha. Una mierda. Y yo nunca se lo había contado a nadie, absolutamente nadie. Ni siquiera se lo había reprochado a mi mamá.

Llevé a Fido a la vete y me puse triste. Elles me bancan


 

Afuera

 Alguien viene golpeando las manos de casa en casa por mi vereda. Me angustia la búsuqeda del mango ajeno, al menos yo lo único que tengo que hacer es no gastar lo que no tengo. 

Alguien pía del otro lado, en el patio. Muy cerca de mi ventana. Son muches. Les entiendo.

Tampoco mis cuentos por ahora

 Salió la decisión de la primera de mis tres convocatorias en Baltasara, la de cuentos. Siga participante, señora.

Visitas a esta bloga

 De repente creo que tiene más visitas la entrada que replico o que pongo alguna cita de alguien conocide. Y de repente me doy cuenta que hay el doble de entradas a mis comentarios más personales, más íntimos. Yo no sé quiénes son ustedes pero gracias por hacerme saber que existen. 

(Me hartan las grupas de wasap que nadie lee y la militancia con estados e historias efímeros como un pedo en un canasto y la repetición de trucos y quejas para que el algoritmo esto y lo otro y lo que "tenés" que hacer)

domingo, 1 de febrero de 2026

La sabiduría de Alicia

 


Primis en traje de baño




 

Cuidar un jardín y escribir

Dice Mauricio Kartun en feis:


Pocas cosas me hacen reír en soledad. Se ve que es rito social, porque sin gente me sale poco. Pero de entre las escasas hay tres que no me fallan: unos videítos de Capussoto, la aparición de alguna imagen suculenta mientras estoy escribiendo. Y la de la primera flor de alguna planta del jardín. Una alegría radiante. Y me río solo como los locos. 


Yo soy tirando a agnóstico, pero mi mujer, que es más de fe, suele hablarme del concepto de la gracia, la manifestación de lo sagrado. Se ve que el humor, la poesía y las plantas son el módico altarcito que venero.


"Para ser feliz un rato, emborracharse. Para ser feliz una semana, hacer un viaje. Para ser feliz un año, casarse. Para serlo toda la vida, cuidar un jardín". Así dicen los chinos, tan proverbiales siempre los tipos. Grandes, los chinos. 


Una verdad como un ombú: de nada disfruto tanto como de trabajar en el jardín. Y nada le va mejor, estoy convencido, al trabajo del escritor (le siguen, cerquita, los gatos, pero quedan segundos ahí). 


Jardín y escritura son el par maestro. Y analógico: crear una pequeña utopía y habitarla. Recorrerla a diario metiendo mano aquí y allá. Sembrar. Componer. Podar. Sacar hojarasca. No hay nada de lo que hago con las manos en la tierra que no encuentre su semejante con las manos en la tinta. Y encima se alternan en secuencia prolija. Dejar el papel para ir a la tierra, y volver de la tierra al papel.


Creo mucho en la mano verde. No es un invento de las viejas ni una cursilería. Es el contacto profundo y paciente con lo lento y lo silencioso. Nada de quieto ni mudo: eso es ingenuo. Se mueven y hablan, sólo que hay que saber escuchar y tener paciencia. 


Saber escuchar y esperar el crecimiento de una imagen: de nada sabemos mejor los chupatintas. A lo que llamamos allá mano verde, le decimos acá inspiración: gemelos separados al nacer. 


Retoco la proverbialidad oriental: Para ser feliz toda la vida, cuidá un jardín parando de a ratos para escribir.



Más cositas a crochet









 

Opciones

 Para frenar mis ataques de autocompasión me doy cuenta de todas las opciones que tengo y no elijo. Podría ir a miles de lugares, buscar gente y compañía, compartir comidas y zambullidas, charlas vanas o sólo música fuerte. Y no tengo ganas de eso. Yo elijo quedarme en casa con mis perros, mis gatas y mi jardín. 

El cordón de mi vereda

 No voy a decir que limpié la vereda porque limpia no quedó. Pero hoy domingo, a mediodía y bajo un sol tremendo, salí con pala ancha y escobillon, shorts, top y panza al aire, y junté las mugres de plástico, tiré algo de barro sobre el.pasto e hice correr el agua que suelta mi vecino el de la pileta. Justo en medio de mi frente se hace un pozo y el agua no corre ni para un lado ni para otro. Se estanca. Verdín pero inaquietable.

viernes, 30 de enero de 2026

Buscar llantén


 

Piluso y ojos celestes




 

Se casó lamiga


 

No las tejí yo pero hermosas patitas



 

Tejer amapolas y mariposas


















 

Se me tambalea

 El ánimo se me desequilibra. No sé si será la falta de mis adaptógenos que hace como dos meses que no me compro, la falta de terapia ya hace un mes por vacaciones, las desiciones chotas que he tomado respecto de vínculos chotos que me cuesta dejar de lado, la calor, la gerontoatención de Fido pobrecito del que me ocupo todo el día, todo lo anterior. La cosa es que hace mucho no me subía y bajaba tanto el ánimo en un mismo día, hora, momento. Escribo, leo, canto, bailo para encontrarme. Querer que mi alegría se quede quieta y no se transmute en ninguna otra cosa ¿es mucho pedir?

Limpié, rearmé y a llenar con aguita





 

La belleza que me equilibra





 

Desesperación con sin guita

 Apenas cobro ya quiero pagar todo, repartir, reservar, cuantificar. Si ya sé que no me alcanza, si ya sé que no puedo ni pagar mis deudas y que, sin embargo, sobrevivo, remo, sigo haciendo lo que me gusta, ¿para qué me torturo? Que me vengan a buscar les acreedores, soy yo el problema de elles, la visa ni se calienta si me puede seguir sumando intereses, ¿a qué me masoqueo? Puedo tratar de vender mis libros, mis talleres y mis tejidos, puedo tratar de conseguir guita de otro lado, pero estrujarme el cerebro y dejar de comer no sirven de nada che.

No hacer

 Sé lo del "dolche far niente" pero es realmente difícil a nivel mental. No planear, no decidir, no organizar, no dar sentido, no priorizar, no tener todo bajo control. Ufff, difícilísimo.

martes, 27 de enero de 2026

Regar, hacer charcos, darnos líquido

 Cambio la manguera de lugar en el fondo durante todo el día. Les hago lluvia a los matorrales, a la dichondra, a los frutales. El colibrí pasa por debajo del chorro, se baña, toma del pico, parece que se queda mirando el agua desde una ramita del crespón. Les demás hacen pileta en el pasto. Pienso que me aman. Me siento la que da. Soy solamente la que circula, la que comparte, la que abre la canilla, la que devuelve. Me mojo las patas. Baño a Fido.

Bianquita adios

 La gatita blanca de les ensamblades estaba enferma hace ya unas semanas. El sábado la trajeron a la veterinaria de acá a ver si le proponían algo más que hacer estudios y ver qué era. Parecía que le habían pegado al diagnóstico, que mejoraba, pero anoche a la 1 de la madrugada Julián me avisó que se murió. La enterramos en mi fondo. Bajo las ramas, al pie de la higuera. Me dio mucha ternura mijita manejando hasta mi casa, cavando en el fondo, diciéndome que seguro después Rocía y Mile le traían una florcita blanca.

Nosotras







 

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...