Lunes por la madrugada
El placer de bloguear
jueves, 14 de mayo de 2026
lunes, 11 de mayo de 2026
¿Esto es una noche de bodas?
Fragmento de "El camino de la salvación", de Aminata Maïga Ka
Debajo de la cabeza de Rokhaya, que dormía acurrucada, había dinero y un pesado brazalete de oro,
regalos de su marido para recompensarla por su continencia y por el sacrificio, en el altar del
matrimonio, de su juventud y su candidez. Aïssé Diallo ayudó a su sobrina a incorporarse, a apoyarse
contra la pared y le extendió las piernas. Con un ñedunde17 le dio una papilla de mijo aromatizada
con raíces. Rokhaya tenía cara de cansancio, ojeras, y lloraba suavemente. Lloraba su virginidad
perdida, su intimidad agredida, su juventud arrebatada. De pronto el velo de la noche cayó sobre el
poblado. Solo permanecían en la choza las compañeras de Rokhaya, que entonaban, riéndose,
canciones licenciosas y eróticas. Le hacían a su amiga toda clase de preguntas, curiosas por saber la
sensación que la noche nupcial le había producido. Rokhaya se conformaba con sonreír.
Opas
Ja. ya tengo una etiqueta especial para mis odiades "opas", qué gente muertaaaaaaaa. Cuando no se queda callada y mueve la cabecita como el perrito de la luneta del remisero, repite frases hechas, giladas tan generales, tan eufemísticas, tan capaces de mantenerles a salvo, no vaya a ser que digan algo demasiado jugado...
Sangre de horchata, manga de muertas, opas
Leo, después del encuentro del seminario que vi en diferido, el cuento sobre el que escuché hablar meras generalidades y "me gustó" y "muy bueno" y nadita más. No lo puedo creer. Es una bomba que te estalla en la cara, es una metralla de injusticia, dolor, patriarcado y racismo. ¿Estas gentes se creerán que ser culta, leer, analizar con elementos de la teoría literaria o sin ellos implica desprenderse de toda emoción, de toda toma ideológica y efusiva?
¿O leer para no tener faltas de ortografía? Yo no entiendo... Gente sin corazón... sin sangre en las venas... sin lengua para expresar nada.
La tía materna
Fragmento de "El camino de la salvación", de Aminata Maïga Ka
Después de intercambiar algunas frases llenas de cortesía, reserva y dignidad, los hombres se
dirigieron hacia el domicilio de la novia para felicitar a su madre y a sus tías. Cuando terminó la
oración del crepúsculo, Aïssé Diallo, la tía paterna de Rokhaya, sacó de su baúl dos retales de tela
teñidos con añil por los grandes especialistas en la materia: los sarakolé.14
En el patio del recinto familiar ya retumbaba el ritmo entrecortado de las calabazas volcadas hacia
abajo en el agua de una palangana. Las griot de la familia de los Diallobé entonaron el Yella15 y los
cantos nupciales.
Entrecortaban la recitación unas letanías genealógicas que contaba el gaolo16 de la familia,
evocando los antepasados de Rokhaya y sus hazañas. De cuando en cuando, una mujer, hechizada
por el frenesí de la música, conmovida hasta el alma por la belleza de los cantos, con el cuerpo
enardecido por el recuerdo de sus gloriosos antepasados, se precipitaba dentro del círculo, se
contorsionaba dando vueltas sobre sí misma, balanceando los faldones de su boubou como alas de
mariposa. Una calabaza llena de agua fue colocada en medio del círculo, y también un mortero
vuelto boca abajo. Rokhaya apareció, caminando entre su tía y una anciana. Aïssé Diallo la sentó
sobre el mortero, símbolo de fecundidad y abundancia, e inició el aseo nupcial. Mientras vertía agua
sobre el cuerpo de la joven desde la cabeza hasta los pies, recitaba la genealogía de los Diallobé e iba
enumerando las grandes cualidades de corazón y espíritu de su sobrina.
Las griot se desgañitaron e hicieron retumbar con más ímpetu sus grandes sortijas sobre las
calabazas. Aïssé Diallo ordenó a Rokhaya que se levantara, le ciñó las caderas con una tela de percal
blanco, le puso encima otra azul añil, luego un boubou y finalmente le cubrió la cabeza. Guiándola
como a una ciega, la condujo a la choza y le hizo sentarse en la cama nupcial. Los cantos y los bailes
prosiguieron hasta muy entrada la noche. El poblado se despertó al alba con tres disparos realizados
por Soulèye, que había sido el primero, con Aïssé Diallo, en visitar a los recién casados. Todo el
pueblo se precipitó hacia la choza. Los que tocaban el tamtan y los griot, muy excitados, estallaban de
orgullo maltratando sus cuerdas vocales así como la piel tensa de los tambores. En un abrir y cerrar
de ojos, el recinto de viviendas de la familia Diallo se vio invadido por una muchedumbre que
gritaba y gesticulaba.
Aïssé Diallo salió de la choza con los ojos llenos de lágrimas, esgrimiendo, cual bandera, el paño
de percal manchado de sangre. La muchedumbre clamó su alegría.
—Diallo, hija de Demba y Sira, bisnieta de Samba Laobé, el guerrero valiente que puso en fuga a
numerosos ejércitos enemigos, no has desmerecido. Has seguido las huellas de tu abuela Coumba y
las de tu madre, una mujer dulce y paciente que ha llevado sobre sus anchas espaldas a toda nuestra
familia, sin protestar jamás. Yo, tu tía paterna, sabía que tú no me avergonzarías.
domingo, 10 de mayo de 2026
Cualidades de mi nueva yo
No digo lo que pienso ni lo que siento. ¿A nadie? Bueno, no lo digo inmediatamente ni ante cualquiera ni en cualquier lado ni ante gente en la que solía confiar pero me hartaron ni ante mis hijes ni ante gente nueva que no haya demostrado su interés ni pedido mi cercanía. Tal vez alguna vez lo diga.
Tampoco hago de esto llanto ni victimismo. Cada une es como es y no voy a enojarme con nadie porque no sea o haga lo que yo esperaba. Para eso está escribir, inventar gentes y mundos a mi medida.
sábado, 9 de mayo de 2026
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...



















































