jueves, 10 de septiembre de 2026

Hablando de todo lo que tengo en casa

 Me pongo a buscar en mercado libre qué se consigue por acá, bueno y barato, de los libros que puse más abajo del taller de Maielis, se me trula en celu deletreando el nombre de la primere africane: Akwaeke Emezi. La busco en la tablet, no me aparece el título que propone el taller: Mascota. Me aparecen otros, editados en Consoni, en Chai... ¿En Chai? Pero si yo amo esa editorial... Debo tener cinco o seis títulos sin leer... A ver... ¡Manantial!!! Late!!! Acá esperándome desde agosto del 2021. Se merece que la empiece ya.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Necesitaba Balada del café triste y había que aprovechar el envío






 

Amor hogareño

 No te puedo explicar el amor que siento por mi casa y todo lo que vive conmigo acá. No es enconche, aunque a veces me obligue a salir, me cuestione mi hermetismo, mi asquerositud, mi arisquitad. Es que acá tengo todo lo que quiero, lo que yugué por conseguir durante toda mi vida, ¿para qué voy a querer ir a otros lados?

De allá para acá







 

Me faltan 3 de 4 para seguir este recorrido con Maielis







 

Mi goldita comeloncita


 

Tragaldabas




 Mi papá le decía "tragaldabas" a los que comían mucho como mi primo Ernesto o mi sobrino Valentín. Recién ayer me avivé, no sé si él lo sabía, que la expresión es "traga aldabas".



Personajes de los sueños

 Del sueño anterior me gustan los personajes de las viejas y no van viejas que me encontraba en los pasillos del edificio,las veo, las escucho, amigas. Ojalá pueda ponerlas en algún cuento.

Sueños de recién

 Soñé uno de mis sueños con casas laberinto pero con variante de presente real y futuro apocalíptico.

Me acuerdo una parte en la que yo entraba a un edificio de Caba con unas indicaciones anotadas en cuaderno por Julián que me había conseguido un dpto en el segundo piso ( número 258) para alquilar porque mi casa en jcpaz se había prendido fuego! El peor miedo de mi vida! Pero no sé habían perdido mis libros, lo sé, se lo decía a una vieja que me encontraba por los pasillos, sólo había que hacer reparaciones y volvía. Yo no encontraba mi dpto porque bajaba del ascensor un piso antes y después había que caminar por un pasillo hasta otro ascensor y llegar hasta el fondo de ese piso y luego bajar por una escalerita. El edificio era muy hermoso, con vitrales art nouveaux y ambiente en medio de los pasillos muy iluminados, dónde no se sabía qué pasaba, me decía otra vieja.

En otra parte, y antes de llegar al dpto, cruzaba por unas duchas tipo club o reformatorio y yo me duchaba muy tímida hasta que caían dos minas en culo, a ducharse tb, apuradas, yendo a trabajar, y me empujaban para que saliera. Al final eran copadas y nos sentamos las tres a desayunar en una mesa enorme tipo hostel. A ellas les contaba que soy una abuelita jubilada y me quiero volver a mi casa.

Aparecía un hombre joven, amigo, no sé quién, que revisaba mi contrato y se reía de que mi hijo me haya conseguido el alquiler y que mi ex haya firmado de garante. ¿Qué? No, decía yo, el garante es un amigo de mijito.

En otra parte, antes de eso creo, había ocurrido un desastre mundial. No me acuerdo casi nada, algo con perros y Rafael. Desaparecían los perros del mundo, o se morían o había que entregarlos al poder de turno para algo.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Si te sale al camino, agáchate y guárdalo en el bolsillo

 Otro fragmento de El jardín de vidrio, de Tatiana Tibulack. P. 236


Con el amor, Lastochka, no te compliques. No corras tras él, no lo

incites, porque no le gusta. Si te sale al camino, agáchate y guárdalo

en el bolsillo. Si no, no lo busques por tu cuenta. No le coloques una

corona en la frente, no le levantes un monumento. No se merece

tantas palabras con todo el daño que ha causado en este mundo.

Recuerda lo que te digo. El amor, el amor. Todos gimen, discuten,

gastan dinero. Un asesino, eso es el amor. Porque aquel que no

ama, ¿qué hace? Vive, trabaja, es persona… una persona que no

ama. Busca el sosiego en otras cosas, disfruta, por ejemplo, con la

lluvia. Y aquel que ama —esa persona—, ¿cómo es? Una nopersona,

eso es lo que es. Ni duerme, ni está satisfecho ni tiene luz en la

mirada. Piensas que no sé lo que estoy diciendo, ¿eso piensas? En

vano. También Zahar Antonovich fue joven en otro tiempo. Con

manos y con pies, con dientes. No era guapo, pero tampoco santo,

tenía de todo. Un asesino —como ya he dicho, el amor—, y vosotros

lo cantáis como idiotas. 

Preparación para la Vida

Fragmento de El jardín de vidrio, de Tatiana Tibuelack. PP. 154-55 



Raia parecía enfadada, pero no me echó. «Has venido en muy mal momento», me gritó desde detrás de la puerta y corrió a la cocina. La seguí, descorazonada. Quería saber de dónde venía aquel tufo. Del hornillo, un caldero de aluminio en el que la había visto en verano lavar la fruta para hacer mermelada. El olor me resultaba conocido, sin embargo, no podía tratarse de comida. Me acerqué y observé una espuma rojiza, a punto de derramarse por los bordes pringosos. Raia puso la tapa y el tufo se atenuó. «¿Qué es eso?», le pregunté cubriéndome la boca con la mano. «¿Qué pasa? ¿Es que no puedes dormir por la noche?», atacó ella. Yo había ido, de hecho, con un cometido.

Tenía que hacer un salchichón de chocolate, una de esas estupideces que se les pedía a las chicas en cuarto curso. Eso es todo lo que recuerdo de las clases de Preparación para la Vida: salchichones de chocolate y punto de cruz. En otras palabras, de la escuela salí fantásticamente preparada para la vida. El resto, me lo callo. Nadie me preparó para la violación. Nadie me preparó para la traición. Limpiar, cocinar, acostarse: eso tenía que saber una mujer. N-a-d-i-e me dijo que llegaría un día en que mi marido —uno de los chavales que en esa misma hora de clase tallaban admirablemente la madera— se cagaría en mi comida y en mi limpieza y se marcharía. Ni siquiera con otra mujer, ni siquiera con un objetivo concreto. Se marcharía, simplemente. Más o menos así fue nuestra preparación para la vida. Llevarte una paliza y enrollar un salchichón de chocolate. Alumbrar a un niño enfermo, bordar un pañuelo a punto de cruz. 

Es cierto, soy mala. Blasfemo y bebo. También hago otras cosas. Sin luciérnagas mágicas en mi sombrío agujero. No hice un salchichón, ni aquel día ni ningún otro. Raia estaba lavando en el caldero los trapos de la entrepierna, tal y como tenían que hacer todas las mujeres una vez al mes. Cuando descubrí lo que tenía en el fuego y reconocí el olor a sangre coagulada, salí y vomité en las escaleras todo lo que había comido."

3 Bellantín a medio leer


 

Empiezan los talleres de la BN y vamos a leer Salón de belleza pero yo voy a retomar estos tres que ya tengo.

Las reinitas de paseo


 

Me vaexpló


 

Si me muerdo la lengua muero envenenada

 Nunca pensé que era tan difícil caretearla. No me aguanto calladita la sarta de pelotudeces que me dice una, dos, tres gentes pelotudes de porai. Qué ganas de reírmeles en la jeta en vez de hacerme la distraída.

domingo, 6 de septiembre de 2026

Balada del café triste

 Ya encargué la novela que vamos a leer en club de octubre. Ya me prometí terminar El corazón es un cazador solitario. Ahora vi esta peli sin subtítulos. No entendí los diálogos pero las imágenes y los gestos lo dicen todo.





























Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...