domingo, 6 de septiembre de 2026

Balada del café triste

 Ya encargué la novela que vamos a leer en club de octubre. Ya me prometí terminar El corazón es un cazador solitario. Ahora vi esta peli sin subtítulos. No entendí los diálogos pero las imágenes y los gestos lo dicen todo.





























sábado, 5 de septiembre de 2026

En los labios del viento

ROSARIO CASTELLANOS 

DOS POEMAS

1
Aquí vine a saberlo. Después de andar golpeándome
como agua entre las piedras y de alzar roncos gritos
de agua que cae despedazada y rota
he venido a quedarme aquí ya sin lamento.
Hablo no por la boca de mis heridas. Hablo
con mis primeros labios. Las palabras
ya no se disuelven como hiel en la lengua.
Vine a saberlo aquí: el amor no es la hoguera
para arrojar en ella nuestros días
a que ardan como leños resecos u hojarasca.
Mientras escribo escucho
cómo crepita en mí la última chispa
de un extinguido infierno.
Ya no tengo más fuego que el de esta ciega lámpara
que camina tanteando, pegada a la pared
y tiembla a la amenaza del aire más ligero.
Si muriera esta noche
sería sólo como abrir la mano,
como cuando los niños la abren ante su madre
para mostrarla limpia, limpia de tan vacía.
Nada me llevo. Tuve sólo un hueco
que no se colmó nunca. Tuve arena
resbalando en mis dedos. Tuve un gesto
crispado y tenso. Todo lo he perdido.
Todo se queda aquí: la tierra, las pezuñas
que la huellan, los belfos que la triscan,
los pájaros llamándose de una enramada a otra,
ese cielo quebrado que es el mar, las gaviotas
con sus alas en viaje,
las cartas que volaban también y que murieron
estranguladas con listones viejos.
Todo se queda aquí: he venido a saber
que no era mío nada: ni el trigo, ni la estrella,
ni su voz, ni su cuerpo, ni mi cuerpo.
Que mi cuerpo era un árbol y el dueño de los árboles
no es su sombra, es el viento.

2
En mi casa, colmena donde la única abeja
volando es el silencio,
la soledad ocupa los sillones
y revuelve las sábanas del lecho
y abre el libro en la página
donde está escrito el nombre de mi duelo.
La soledad me pide, para saciarse, lágrimas
y me espera en el fondo de todos los espejos
y cierra con cuidado las ventanas
par que no entre el cielo.
Soledad, mi enemiga. Se levanta
como una espada a herirme, como soga
a ceñir mi garganta.
Yo no soy la que toma
en su inocencia el agua;
no soy la que amanece con las nubes
ni la hiedra subiendo por las bardas.
Estoy sola: rodeada de paredes
y puertas clausuradas;
sola para partir el pan sobre la mesa,
sola en la hora de encender las lámparas,
sola para decir la oración de la noche
y para recibir la visita del diablo.
A veces mi enemiga se abalanza
con los puños cerrados
y pregunta y pregunta hasta quedarse ronca
y me ata con los garfios de un obstinado diálogo.
Yo callaré algún día; pero antes habré dicho
que el hombre que camina por la calle es mi hermano,
que estoy en donde está
la mujer de atributos vegetales.
Nadie, con mi enemiga, me condene
como a una isla inerte entre los mares.
Nadie mienta diciendo que no luché contra ella
hasta la última gota de mi sangre.
Más allá de mi piel y más adentro
de mis huesos, he amado.
Más allá de mi boca y sus palabras,
del nudo de mi sexo atormentado.
Yo no voy a morir de enfermedad
ni de vejez, de angustia o de cansancio.
Voy a morir de amor, voy a entregarme
al más hondo regazo.
Yo no tendré vergüenza de estas manos vacías
ni de esta celda hermética que se llama Rosario.
En los labios del viento he de llamarme
árbol de muchos pájaros.

"Siempre dependí de la amabilidad de los extraños"

 Dice Blanche en el final de Un tranvía llamado Deseo, de Tennesse Wiiliams. Hoy subrayábamos la frase en nuestro encuentro mensual con el profe Alan Cabral y se me ocurrió algo que no había visto antes. Para les extrañes es fácil ser amables con alguien "outsider", "loca", "rara", que no encaja en el sistema patriarcal, porque no les descoloca, no les obliga a revisar todos sus esquemas, pueden reconocer que es lindo ser así, que admiran a la persona rebelde, "desviada", pero pueden seguir con sus vidas apenas miran para otro lado. Dentro de las familias y grupos más cercanos o prolongados en el tiempo, alguien como Blanche es una bomba de tiempo, una máquina insoportable de destruir la comodidad, los pactos silenciosos, la violencia normalizada. Y eso es muy difícil de integrar. Mejor encerrarla, apartarla, invisibilizarla, si ninguna otra forma de normalización funciona.

viernes, 4 de septiembre de 2026

Leyendo maravillada

La plus secréte memoire des hommes. De Mohamed Mbougar Sarr, de quien leí el mes pasado De purs hommes. Igual de buena aunque esta tiene el doble de páginas y trata de uno de mis temas preferidos: un escritor en medio de escritores y su busqueda de otro escritor que le voló la cabeza a todos y desapareció por acusaciones de plagio.

Iba a poner unas críticas que se encuentran online pero esta cosa no me deja copiar y pegar con facilidad.

Cada aventura exterior

 Me cuesta dos días de recuperación. Y después me dicen que no joda, que al final la paso bien. ¿La paso bien? Sep, puede ser, pero ¿a qué precio?

Gente que me lastima, gente que no

 Hipersensible, como caracolcito desnudo. 

Me hago caprichos

 Traigo del chino: dos latas de cerveza, un jugo cepita de pera, un queso rayado ya rayado, unos marlboro mentolados, caramelos de miel, orégano en sobrecito.

No fumo hace dos días

 ¿O ya son tres? El miércoles ya no tenía puchos. Hoy es viernes. El martes se me acabaron a la medianoche y sentía el raspe en la garganta. Creía que iba a salir a comprar a primera hora pero no. Si tuviera fumaría pero estoy evitando comprar. Sobrevivo. Noto la adicción, la llamada de mis marlboro convertibles muy caretas, pero la resisto. Meto fruta, mate, torta de cumple de Rafa, mermeladas. Ni caramelos me compré.

Ni corto ni barro

 Iba a salir a la vereda a cortar el pasto y limpiar el agua estancada en mi cordón porque les vecines tiran su salida de lavarropas a la calle y se me acumula a mí en el desnivel. Pero miro y veo que me gusta el laguito personal con totoras y juntos. A otra cosa mariposa y que la lluvia de mañana lave lo feo del jabón usado.

Comunicarse y huir

 Leo mensajes, contesto chat, preparo entrevistas y presentaciones, hasta chusmeo, puteo y me enveneno. Pero al rato me escapo a leer al sol. Recarga las baterías, limpia la conexión, el tanque, el enchufe, la circulación esclerótica.

Gente que vive dando lástima

 Hasta piden perdón. Con eso se creen absueltos de todas sus bajezas y mezquindades. La parte de reparar o hacer de otra manera no llega.

Gente que te tira su mierda

 Y se creen que porque sufren o viven para el orto están disculpades. Paráaaaaa. Todes tenemos problemitas y la cosa está en qué hacemos con eso.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Las hadas modernas, de Clare Pollard

 El 7 de septiembre, la voz punk, irreverente y radicalmente divertida de Clare Pollard aterriza en nuestro catálogo con «Las Hadas Modernas».


París, finales del siglo XVII. Mientras Versalles se desangra entre venenos y perfumes, un grupo de mujeres nobles (encabezado por Marie-Catherine d’Aulnoy, recién rehabilitada tras un escándalo y un matrimonio brutal) se reúne para contar historias. Un siglo antes que los hermanos Grimm, son ellas, junto a Charles Perrault, quienes están dando forma al cuento de hadas moderno: Caperucita Roja, La Cenicienta, La Bella Durmiente, Rapunzel…


Historias que hablan también de sus propias vidas: de maridos violentos, encierros, hijas vendidas, amantes desaparecidos y de todo aquello que resultaba demasiado peligroso decir en voz alta. Pero entre ellas se ha colado un lobo. Y está dispuesto a llevarlas al cadalso, una a una.


Crudeza, deseo, rebeldía y mucho filo político. Bienvenidos a los verdaderos cuentos de hadas.




Tres novelas distintas con el mismo título y tema

 Las cervantas, de Martha Bátiz



MADRID, 1599. Isabel, una chica de quince años, pierde a su madre y descubre entonces la verdad que siempre le ocultaron: su padre es Miguel de Cervantes, el famoso soldado y poeta... a quien jamás ha visto. A partir de ahí, es obligada a mudarse de casa, fingir que es la criada para no mostrar su ilegitimidad y aprende a lidiar con una prima celosa y confiar en sus tías, mientras espera el regreso de ese padre ausente.

Cerca de allí, en Esquivias, Catalina, la devota esposa de Cervantes, también espera a su marido, sin sospechar que una muchacha ha irrumpido en secreto en la historia de su familia.

En tanto que Cervantes escribe su gran obra, Isabel crece, ama, se equivoca y desentraña secretos que pueden destruirlo todo. En una sociedad que le niega hasta el apellido, deberá decidir quién quiere ser... y qué está dispuesta a sacrificar para forjar su propio destino.

Con una voz vibrante y un minucioso detalle histórico, Martha Bátiz nos invita a vivir el Siglo de Oro desde los ojos de una joven inolvidable.

"Una novela conmovedora que describe con extraordinaria intimidad y veracidad las apasionantes y difíciles vidas de las mujeres que rodearon a Cervantes".

Rosa Montero

"Mientras Miguel de Cervantes inventaba al caballero andante de cuyo nombre nadie puede olvidarse, las mujeres de su familia libraban sus propias batallas contra la asfixia de la honra y las oscuridades del Siglo de Oro. Con un fabuloso pulso literario, en el telar de la mejor novela histórica, Martha Bátiz logra que las sintamos vivas, palpitantes, recobradas, inolvidables".

Irene Vallejo

"Cada palabra de este libro es un bordado donde las mujeres, las grandes solapadas de la Historia, las anónimas, las hijas bastardas, las esposas y las hermanas se reúnen finalmente en la fiesta de su propia gloria".

Elaine Vilar Madruga

"No son sombras alrededor de un genio: son el corazón que late en esta historia. Viven, trabajan, aman, se equivocan y resisten. En los corrillos del barrio, ante los jueces y en los cuartos donde se cose y se sueña, las "Cervantas" cargan con el peso de la fama ajena y de una época que vigila sus cuerpos y sus deseos. La novela coloca a Isabel, la hija silenciada, en el centro del escenario y le devuelve la voz que la historia le negó. No es una historia de estatuas, sino de piel y de riesgo: la peste en las calles, el rumor que condena, la ternura clandestina y la dignidad que no se deja domesticar. Al terminar la lectura de esta obra luminosa de Martha Bátiz nos queda la feroz experiencia de haber escuchado, por fin, a quienes nunca dejaron hablar".

Pedro Ángel Palou







Las Cervantas

Leyenda negra y verdad de las mujeres de la familia Cervantes

Sinopsis de Las Cervantas

Una investigación que devuelve a las mujeres de la familia Cervantes el lugar que se les negó y desmonta el mayor prejuicio de la tradición cervantina. 

Durante siglos, las mujeres de la familia de Miguel de Cervantes han permanecido a la sombra del escritor más universal de nuestras letras. Sus nombres apenas aparecen en los márgenes de las biografías cervantinas y, cuando lo hacen, suelen estar envueltos en rumores, prejuicios y sospechas. Este libro habla de ellas. De las madres, hermanas, hijas, sobrinas y esposas que sostuvieron a la familia Cervantes en tiempos de dificultades y que la historiografía convirtió injustamente en protagonistas de una leyenda negra.

A partir de documentos notariales, pleitos, testamentos, dotes y archivos apenas explorados, la antropóloga e investigadora Isabel Castro Latorre reconstruye la vida de estas mujeres y las devuelve a su verdadero contexto. Lejos de la imagen de oportunistas o mantenidas que durante décadas difundieron algunos estudiosos, las Cervantas aparecen aquí como mujeres cultas, trabajadoras, emprendedoras y capaces de defender sus derechos en una sociedad dominada por los hombres.

Las Cervantas es una investigación rigurosa y reveladora sobre la vida cotidiana, los afectos, los conflictos y las estrategias de supervivencia de una familia excepcional. Un libro que desmonta mitos, corrige una injusticia histórica y ofrece una nueva mirada sobre el universo de Cervantes a través de quienes más cerca estuvieron de él.

2 de septiembres lluviosos

 Rafa siempre decía que llovía todos sus cumples, yo le discutía que no todos. Que ele día que él nació sí llovió, fue el típico parto con corrida a las 12 de la noche en día de tormenta y montón de bebés naciendo en el Posadas a las 3 de la mañana.

Ayer le digo: Mirá qué lindo día te tocó hoy". Soleado, con jazmines de inicio de primavera. A las 23.54 de la noche se larga a llover, de la nada. Media hora antes yo había entrado el tender pensando que era al pedo total no estaba ni nublado y la ropa la había colgado tarde y empapada. Y llovió. Increíble.

Leer y escribir

 Son, para mí, como movimientos digestivos. Cosas que entran y salen, cosas que incorporo, descarto o doy a otres como alimento. Quizás también cosas que se me atragantan, que no puedo diferir, que me caen pesadas o que debo purgar.

Leer me es mucho más fluído, activo, menos conflictivo que escribir. Pero escribir es mucho más intenso en todos los sentidos, cuando lo logro y cuando no.

El otro día no sé qué le dije a mijita sobre qué libro (algunas de mis epifanías de lectura, esas que me hacen decir cosas enormes) y ella me contestó: "A mí nunca me pasó algo así con un libro". Una pena no acordarme qué le dije y sobre qué libro (de todas las enormidades que he estado leyendo). Recién ahí me avivé de que no es común esto que me pasa como lectora. Y mirá que conozco muches lectores, buenes, mediocres, caretas, pero muchas veces siento que es falta de expresión o de comunicación externa de lo que sienten al leer, nunca pensé que no lo sintieran como yo.

Te banco pero tenés que salir un poco

 Me quieren sacar de mi casa, agarrar en sus terrenos resbaladizos, llenos de caca patriarcal. Acá, en La Colorida, no pueden hacerme daño. Si elles entraran deberían reconocer lo lejos que están meando del tarro.

Soy tu piedra en el zapato

 Claro, giran unes alrededor de otres, chucéandose, atrayéndose, repeliéndose, midiéndose la chota aunque tengan concha, con fundiendo amor con dinero, reconocimiento con envidia, rivalidad con admiración, dependencia con ternura. Pobres. Y todo dentro de una imagen y un discurso muy aceptable, muy qué barbaridá, muy reconocible, clásico y apreciable por toda gente de bien.

Claro, cuando caigo yo como peludo de regalo se les oxidan todos los engranajes y no hay lubricando de mierda que les haga encontrarme un lugar adecuado en sus maquinarias.

Gente que flashea abundancia

 Es la última palabrita flasheo místico para decir que necesitan guita. Qué novedad!!! No me eufemistiques. Claro cuando les hablo de la abundancia de mis jazmines y de mis pastos de pradera llena de yuyitas me odian.

Agosto bloguer

 Vengo acá en este jueves a mediodía, recién levantada y desayunada, para entrar en calor con la escritura y descontaminar mi cuerpa de emociones exteriores, ajenas, pegagosas. Me encuentro con que empezamos etiquetas nuevas de septiembre y que agosto superó en cantidad de entradas a todos los meses anteriores del año, por mucho. No me pregunten: no calculo ni dosifico.

Casi volver al escritorio

 Con la llegada del calorcito y sin necesidad de pegarme a la estufa, me gustaría sentarme de nuevo en el escritorio que funciona como escritorio en la biblioteca, pieza que funciona como biblioteca (además del resto completo de la casa). Pero la Tigri se ocupó mi butaca y me da pena sacarla. Otras veces la dejo a ella ahí y pongo para mí una silla de las del comedor, pero son muy duras para una jornada completa de escritora.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...