viernes, 8 de mayo de 2026

Trifonia Melibea Obono: Acabo de conocerla en Seminario de Fecerico Vivando en la UNSM


Entrevista a Trifonia Melibea Obono: «Las mujeres seguimos viviendo la vida que nos han dicho que tenemos que vivir y no la que nos gustaría vivir»

Cada vez más, siento que las narrativas críticas sobre África que parten de lxs propixs africanxs son instrumentalizadas por aquellxs que prejuzgan el continente antes, incluso, de escuchar a las voces discordantes. Me da rabia que sus cegueras se alimenten de la resistencia, porque ellxs no van más allá, ya que creen conocerlo todo y, a tenor de sus comentarios, no saben nada. Por eso, la lengua valiente de Trifonia Melibea Obono, que habla de mujeres, bisexualidad o de la falta de libertad para ser, podría convertirse en el arma que usaran contra lxs minorizadxs los malxs. Sin embargo, en el discurso de la escritora de Guinea Ecuatorial, tras cada denuncia a la sociedad opresora hay un reconocimiento de quienes, a pesar de la dificultad, combaten, desde siempre, sin necesidad de lxs del Norte. Que nadie se equivoque, feminismo no es sinónimo de Europa, «tú conversas con una abuela de Guinea Ecuatorial y te habla de feminismo pero en su lengua.» «Por ejemplo, en los coros de animación son muy reivindicativas, sus discursos no son diferentes a un manifiesto feminista que se firme en el Parlamento europeo».

Melibea viene a España a promocionar «La albina del dinero», su tercera y última novela (tras «Herencia de Bindendee» y «La bastarda») y ha tenido tiempo para concedernos una entrevista en vídeo de la cual extraemos algunas frases:

«Lo que cuento en mis libros son historias de mujeres, de personas homosexuales, bisexuales, transexuales…» «porque las mujeres, a pesar del paso de los siglos, seguimos viviendo la vida que nos han dicho que tenemos que vivir y no la que nos gustaría vivir».

«El patriarcado no tiene contexto, tiene diferentes formas de manifestarse, pero el fin es someter a esos sectores que no se adaptan a lo establecido, de tal forma que escribo para cualquier persona oprimida que, de alguna manera, se identifique con la estigmatización del patriarcado».

«Yo soy muy crítica con la sociedad patriarcal guineoecuatoriana. Excluye a la mujer, literalmente. Cuando tú reflexionas, te das cuenta de que no tienes vida». «Por ejemplo , en el matrimonio en nuestro país, las mujeres tienen todas las de perder. Un chico tiene derecho a la escolaridad, la chica, si se queda embarazada, no. La violencia de género está socialmente legitimada. Eso no es vida y tenemos derecho a vivir».

«La mayor parte de los guineanos que estudian fuera, cuando van a Guinea, la tontería se les va en el aeropuerto. Es como …’¡puf! Por fin llego a Guinea y puedo hacer con la mujer lo que me dé la gana’. Son pocos los que se solidarizan».

«Yo no asocio el feminismo sólo a la gente que ha salido fuera pero, digamos que la gente que ha salido fuera, sobre todo las chicas, tienen una característica : que han conocido a otras mujeres, han conocido otra forma de vida y han dicho ‘por qué ellas sí y nosotras no?’ «

» Las mujeres fang lloran cantando el mundo, lloran cantando sus vidas». «Esa mujer que tú ves debajo del sol, con un traje de popó bailando está cantando su vida y el sol no le toca; puede llover y la lluvia no le toca, porque su propia vida no existe y ella en esa música está llorando»

«Uno de los éxitos del patriarcado fang -una de las etnias de Guinea Ecuatorial- es conseguir que las mujeres se enfrenten entre sí».

«El tema LGTBI, en Guinea, es algo negado. Los ‘maricones’ y las ‘bolleras’ son de los blancos. Punto.»

«Cuando a Guinea Ecuatorial llega el español encuentran que las personas homosexuales están socialmente excluidas y en todas las etnias del país, tienen nombre. No vivimos en un mundo extraordinario, también hay homosexuales ahí».

«Yo estoy fuera del armario y lo primero que se dice en Guinea de una persona como yo es que soy bisexual porque estuve en España, pero la cuestión está en que, en Guinea, la palabra bisexual no existe. Todas las mujeres que en algún momento pueden tener una relación sexual con mujeres son lesbianas, no hay distinción».

«No se entiende como una relación sexo afectiva, se entiende como una relación totalmente animal en la que tú encuentras a una mujer y lo primero que ves en ella es una vagina.»

«Yo no asocio el feminismo sólo a la gente que ha salido fuera pero, digamos que la gente que ha salido fuera, sobre todo las chicas, tienen una característica : que han conocido a otras mujeres, han conocido otra forma de vida y han dicho ‘por qué ellas sí y nosotras no?’ «

» Las mujeres fang lloran cantando el mundo, lloran cantando sus vidas». «Esa mujer que tú ves debajo del sol, con un traje de popó bailando está cantando su vida y el sol no le toca; puede llover y la lluvia no le toca, porque su propia vida no existe y ella en esa música está llorando»

«Uno de los éxitos del patriarcado fang -una de las etnias de Guinea Ecuatorial- es conseguir que las mujeres se enfrenten entre sí».

«El tema LGTBI, en Guinea, es algo negado. Los ‘maricones’ y las ‘bolleras’ son de los blancos. Punto.»

 «Cuando a Guinea Ecuatorial llega el español encuentran que las personas homosexuales están socialmente excluidas y en todas las etnias del país, tienen nombre. No vivimos en un mundo extraordinario, también hay homosexuales ahí».

«Yo estoy fuera del armario y lo primero que se dice en Guinea de una persona como yo es que soy bisexual porque estuve en España, pero la cuestión está en que, en Guinea, la palabra bisexual no existe. Todas las mujeres que en algún momento pueden tener una relación sexual con mujeres son lesbianas, no hay distinción».

«No se entiende como una relación sexo afectiva, se entiende como una relación totalmente animal en la que tú encuentras a una mujer y lo primero que ves en ella es una vagina.»

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«Es prácticamente una cosa suicida salir del armario en Guinea. Anteriormente, me sentía como psicológicamente perseguida.»

«Me he dado cuenta de que cada insinuación sobre homosexualidad está fundamentada en la ignorancia y en una ideología católica o cristiana. Cuando tú pasas al campo científico con una persona, si tiene la mente abierta va concienciándose un poco»

«El mundo LGTBI en Guinea tiene tres problemas fundamentales, el primero es la negación. Cuando vives en una sociedad que no te considera parte de ella, tú no existes y eso hace que gran parte de la gente adolescente guineana que es homosexual, esté en la calle. Dos: el problema de la normalización. Todos y todas quieren ser ‘normales’, entonces, lo que han hecho en las relaciones LGTBI es introducir la estructura de convivencia heteropatriarcal, de tal forma que en una relación de dos mujeres te dicen ‘yo soy la mujer y ella es la hombre’ o si son dos chicos ‘él es el hombre y yo soy la hombre’. ¿ Eso qué consecuencias tiene? Que crea una doble exclusión. El tercer problema es el de la escolarización: La homofobia empieza en casa, cuando mamá y papá ven que se te nota, dejan de matricularte. Y si dejan de matricularte a los 13, 14, 15 años, no tienes estudios, si no tienes estudios, no puedes, a largo plazo, ser una persona empoderada, difícilmente a largo plazo, puedes articular un discurso reivindicativo».

«El tema de género está causando mucho daño dentro del colectivo LGTBI, el tener que dividirse los roles dentro de una relación de dos chicas provoca que te encuentres que se reproducen estereotipos de violencia de género iguales que en una relación heterosexual.»

«La homofobia es una lacra internacional».

 

 

LUCÍA

Lucía Mbomío

Periodista, actualmente en “Aquí la Tierra” en TVE
Más textos de Lucía
Twitter @luciambomio 
Istagram: luciambomio

jueves, 7 de mayo de 2026

Lo estás haciendo

 Dijo mi terapeuta y me convenció. Debe ser esto lo que llaman "el proceso" o "el camino" o "el andar". No sé por qué mi mente hincha reclama fruto o final o meta cumplida. En eso estamos. Seguimos con Haraway y "el problema".

Un hielo omnipresente

 

Ice: El laberinto helado de Anna Kavan


Bajo la amenaza de un hielo omnipresente, un mundo entero se agrieta y agoniza. En Ice (1967), novela de culto de la británica Anna Kavan, la realidad se congela en una pesadilla poética: una joven de cabellos plateados huye a través de un paisaje apocalíptico, perseguida por fuerzas tan humanas como simbólicas. Leer Ice es adentrarse en un laberinto onírico de destrucción y belleza glacial. Se trata de un territorio literario único que Doris Lessing describió con asombro: «No hay nada como el Hielo».

La voz de Kavan envuelve al lector en un relato hipnótico donde la devastación externa refleja abismos interiores. Tras la estampa de glaciares avanzando implacables late el enigma de su autora: una mujer que hizo de su vida y obra una sola leyenda, reinventándose a sí misma entre la locura, la adicción y la literatura. En estas páginas, la singularidad de Ice y el aura enigmática de Anna Kavan se entrelazan en un espejismo literario, invitándonos a descubrir a una autora tan fascinante como inasible.

La metamorfosis de Anna Kavan

Anna Kavan no nació con ese nombre. Vino al mundo como Helen Emily Woods, hija única de una familia británica acomodada, pero el brillo de su juventud pronto se resquebrajó. A los pocos años, su padre se suicidó, marcándola de por vida, y su madre la obligó a casarse con un hombre mayor que había sido amante de la propia madre. De aquel matrimonio infeliz —con Donald Ferguson— Kavan extrajo material para una de sus primeras novelas, Let Me Alone (1930), publicada aún bajo el apellido de casada. Tras un segundo matrimonio igualmente fallido, Helen sufrió una crisis nerviosa y terminó internada en un sanatorio psiquiátrico en Suiza. Al salir renació como “Anna Kavan”, tomando el nombre de un personaje de sus propios libros. No era solo un seudónimo literario, sino una verdadera metamorfosis personal: se tiñó el cabello moreno de rubio y hasta cambió legalmente de identidad, decidida a sepultar el pasado. “Como Anna Kavan quiero deshacerme de Helen Edmonds y todo lo asociado a ella”, llegó a declarar, dejando atrás para siempre a la mujer que había sido.

"Vivió en lugares tan dispares como Birmania, California, Bali o Nueva Zelanda, pero cargaba con ella sus demonios: una profunda depresión y una adicción temprana a la heroína que la acompañaría el resto de su vida"

La nueva Anna Kavan abrazó un estilo narrativo mucho más audaz y experimental, en sintonía con su convulsa psique. Convertida en una viajera inquieta, vivió en lugares tan dispares como Birmania, California, Bali o Nueva Zelanda, pero cargaba con ella sus demonios: una profunda depresión y una adicción temprana a la heroína que la acompañaría el resto de su vida. Tuvo dos hijos —un varón que murió joven en la Segunda Guerra Mundial, y una niña cuya custodia perdió poco después de adoptarla—; intentó quitarse la vida en múltiples ocasiones y pasó largas temporadas en hospitales psiquiátricos. Aun así, siguió escribiendo con tenacidad: firmó más de una decena de libros como Anna Kavan, donde volcó sus visiones y sufrimientos, siempre al margen de las corrientes literarias de su época. Su consagración llegaría tardíamente con Ice (1967), la novela que coronó su trayectoria heterodoxa y le dio reconocimiento a los 66 años. Irónicamente, apenas un año después de aquel éxito, Kavan fue hallada muerta en su casa de Londres, completamente sola. Oficialmente sucumbió a un ataque al corazón, pero la escena resumió la oscura leyenda de su vida: tenía una jeringuilla entre los dedos, y la policía informó que allí había “suficiente heroína para matar a toda la calle”.

El laberinto glacial de Ice

Ice tuvo edición española (Trotalibros, 2021). Publicada en 1967, Ice —la “misteriosa e inclasificable” obra maestra de Anna Kavan— crea un mundo apocalíptico, oscuro, angustioso y alegórico. Una nueva era glaciar avanza sin piedad, congelándolo todo a su paso y desatando guerras, caos y migraciones masivas en un planeta sumido en el silencio helado.

En medio de ese fin del mundo blanco, un narrador sin nombre —un exsoldado atormentado— atraviesa tierras desoladas en busca de una muchacha etérea, de cabello plateado, a quien ama con devoción obsesiva. Ella es casi irreal: “blanca, nívea y dorada como el hielo al sol”, frágil y sumisa tras una infancia sin cariño. El narrador dice querer rescatarla, pero a cada paso sus impulsos revelan un deseo más oscuro de control y posesión. Otro hombre, especie de carcelero conocido solo como el “Guardián”, mantiene cautiva a la chica; así, la búsqueda deviene un triángulo opresivo de víctima y dos perseguidores.

Ninguno de los personajes tiene nombre propio; tampoco los lugares se identifican. Ice se desarrolla en un no-lugar onírico y distorsionado, donde tiempo y espacio se quiebran en escenas alucinatorias. La narración salta entre recuerdos, visiones y fantasías; los sueños se confunden con la vigilia, y la realidad misma es inestable («la realidad siempre me ha resultado un tanto desconocida», confiesa el narrador). La prosa de Kavan, directa pero atmosférica, envuelve al lector en una cadencia hipnótica. El resultado es desconcertante y a la vez seductor: la novela inquieta y hechiza a partes iguales.

"Por momentos Ice se lee como una alegoría de la devastación ambiental y del terror nuclear de los años 60. También es inevitable una lectura de género"

¿Qué significa este oscuro cuento de hadas en el que la obsesión y la destrucción lo gobiernan todo? Las interpretaciones se multiplican. Por momentos Ice se lee como una alegoría de la devastación ambiental y del terror nuclear de los años 60 (se insinúa que la glaciación es efecto de un experimento atómico). También es inevitable una lectura de género: la dinámica entre el narrador y la muchacha —esa “criatura sumisa” quebrada por antiguos abusos— evoca la violencia patriarcal y la toxicidad del deseo de posesión. Sin embargo, más allá de estas claves, la novela opera sobre todo como un retrato de la alienación humana llevada al extremo. Kavan nos sumerge en la psique fragmentada de un protagonista para quien la destrucción exterior no es sino reflejo de su propio abismo interior. El avance inexorable del hielo bien puede leerse como metáfora de una catástrofe íntima: la depresión congelante de la autora, o incluso la “nieve” blanca de su adicción, que entumece y paraliza todo a su paso. Ice admite todas estas capas de significado a la vez, sin limitarse a ninguna explícitamente; de ahí su perdurable misterio.

Autora de culto y enigma eterno

La literatura de Anna Kavan nunca fue un fenómeno de masas. Su voz, tan personal e inclasificable, desconcertó a muchos críticos, que la tildaron de “excesivamente innovadora, demasiado compleja y vanguardista”. Aunque Ice le otorgó un reconocimiento tardío, su nombre se desvaneció pronto del primer plano.

Autores de primer nivel, sin embargo, supieron apreciar su genio: Doris Lessing, Anaïs Nin o J. G. Ballard elogiaron con fervor el extraño atractivo de su obra. Brian Aldiss llegó a proclamar que Kavan era “la heredera de De Quincey y la hermana de Kafka”, destacando tanto la raigambre narcótica de su imaginación como su parentesco con las visiones kafkianas. Aun con tales respaldos ilustres, Kavan permaneció en la sombra. La difusión de su obra tampoco se vio favorecida: muchas de sus novelas se publicaron en un sello independiente diminuto, lo que limitó su alcance. Además, no era una escritora de lectura fácil: sus páginas, pobladas de pasajes incómodos y oscuros —reflejo de una personalidad inquietante y poliédrica— no ofrecían concesiones al lector común.

La figura de Anna Kavan, por su parte, alimentó desde siempre esa condición de autora de culto. Rehusó la celebridad y vivió deliberadamente al margen, transformando su existencia en un extraño experimento vital: se reinventó con un nombre nuevo, adoptó una estética propia (esa cabellera rubia casi de otro mundo), desafió las convenciones sociales de su época y nunca ocultó sus flaquezas ni sus adicciones. Su biografía de tintes trágicos —plagada de pérdidas, viajes y estancias en psiquiátricos— impregna su literatura de una autenticidad dolorosa. Ice condensa en forma de fábula onírica muchos de esos demonios personales, y quizá por ello sigue generando fascinación: es una obra radicalmente íntima y a la vez universal, nacida de una mente atormentada que supo transmutar el sufrimiento en arte. Hoy, tras décadas de olvido bajo el hielo, Anna Kavan resurge como un faro secreto de la literatura del siglo XX. Su aura enigmática permanece intacta, y su voz —gélida, visionaria, distinta a cualquier otra— continúa susurrando a nuevos lectores desde las fronteras de la locura y la imaginación.

miércoles, 6 de mayo de 2026

Como antes. putear en el feis y copiarlo acá













 

Llegó miawela














 

Buscar Hielo, de Anna Kavan


 

Daniel Munduruku


 

¿La poesía es un terreno lésbico?


 

27 noches

 27 noches: Después de llorar durante 40 minutos seguidos con María la caprichosa, busqué algo menos mocoso. Pensé que esta era cómica. Nop, creo que no. La vi hasta la mitad y me gustó bastante. La vieja me gustó obvio, las hijas unas forras. Lindo tema el de si una está loca y/o por eso mismo tiene derecho a hacer de su culo un candelero a los 80 años.

María la caprichosa

 María la caprichosa: Estaba en lo de mijito haciendo de awela en lunes por la mañana. La bendi se durmió y me dije: Voy a ver algo en esta tele grande que no haya visto en mi casa. Busqué lo que mi paciencia pudo y llegué a esta serie colombiana. Todo el capítulo 1 de 40 minutos llorando!!!! Lloré por todo lo malo que le pasa al padre, a la madre, a la hija, a la hermana, al hermano, al novio de la hermana, lloré por todo lo bueno que son entre elles y cómo se quieren y se abrazan entre plantaciones de bananas y guerrilleros. Y la nena protagonista que quiere ser maestra y ese es su gran sueño utópico... Yo no sé si voy a aguantar algún capítulo más.




















Motivos para aferrarse a la vida: Una lista

 "Una lista de motivos para aferrarse a la vida incluiría:

Los viernes por la tarde.

El primer día de vacaciones.

Los viajes de ida. 

La primera persona a la que llamas cuando tienes una buena noticia. 

Hacer amigos nuevos a partir de los 30. El mar. Las buenas conversaciones. Los ataques de risa. Oír a alguien hablar en tu lengua materna estando muy lejos de casa. El queso, el chocolate, los helados, los higos. Ser capaz de dejar de fumar. Algunas noches en vela. Poder dormir hasta que te hartes. Que el médico diga que es benigno. Cuando deja de doler. Que los malos no se salgan con la suya. Tener una causa por la que luchar. Perder el miedo. No ser, como decía Gloria Fuertes, un asco padre de persona".


  Emma Vallespinós, Lo que hace que merezca la pena (Editado x Pan).

domingo, 3 de mayo de 2026

Artistas y empleades del sistema

 Esto acaba de postear Katja Alemann en sus redes sociales:              

"Francella se hizo famoso interpretando al estereotipo del clasemediero argento, el imbatible chanta, al que también otros actores supieron encarnar, Carlín, Brandoni y hasta Darín. Le sale muy bien. Y le ha costado romper ese molde. Siempre le proponen el mismo tenor de personajes, salvo contadas excepciones. Es un comediante efectivo, te da gracia. Pero es y ha sido siempre un empleado del establishment audiovisual, sin muchas luces más que para eso. No es un artista, no tiene visiones, ni creaciones propias. Además trabaja con esta gente que es muy despreciativa y soberbia. Las críticas que le hacen al sistema/sociedad son banales y cortas, bastante snobs. Han tenido algunos aciertos cinematográficos, pero una vez que le entendés el chiste, son todas iguales, tienen el mismo tono. No me parecen interesantes. Parten de supuestos estigmatizantes y prejuiciosos. Cambio Climático, wokismo, etc. Están en línea con el gobierno actual. 

Entiendo que dado el éxito de taquilla a que esta sociedad lo acostumbró, menosprecie el trabajo de tantos otros, premiados y prestigiosos por sus búsquedas de lenguaje, en el exterior y también acá, películas interesantes, que cautivan, por su manera de contar desacostumbrada y la perspectiva novedosa que ofrecen. He trabajado en 2 de ellas últimamente. El placer es mío de Sacha Amaral  y La Sudestada de Edgardo Dieleke, que recomiendo. Premiadas y reconocidas. 

Creo que GF tiene cierto resentimiento por no haber logrado en su carrera el prestigio que te da el arte. Simplifica en sus declaraciones sobre el cine de autor, en las que denosta esos directores y dice que no las va a ver nadie, ni él las iría a ver, cuestiones tan complejas como el contrato  de las salas con la industria cinematográfica yanki, que les endosa 10 latas por el precio de una, mientras que las latas argentinas son una, que con mucho esfuerzo logra sostenerse más de una semana con esa competencia. Industria cinematográfica yanki que  ha conquistado la cultura mundial a través del cine y ahora también las series y sus plataformas. Las políticas de dominación se dan en todos los ámbitos, el entretenimiento es como su caballo de Troya. Te encajan todas las marcas y las costumbres para comprarlas. No vi esta película que hicieron ahora, tampoco creo que la vea, pero cuentan que es el festival de los chivos. 

Es una elección. O sos empleado, como en este caso GF, y ganás fortunas, claro, o hacés lo que se te canta, cuando tenés la formación y capacidad de que se te cante algo. Y ahí la retribución económica es más trabajosa. No tenés a la industria atrás. Pero sos artista, con el verdadero sentido de la palabra artista. 

Entiendo que en la mente chiquita de un empleado, no entre la dimensión del arte con todos sus infinitos matices y colores. Se debe sentir tan afuera de ese mundo de búsquedas y contradicciones, que ni siquiera le da curiosidad ver qué hacen, qué encuentran como estilo narrativo, qué personajes contemporáneos aparecen, más que el remanido cliché comercial del chanta argento, el siempre citado Isidorito Cañones, que parece ser el único personaje que le asegura el éxito, principal  objetivo de este tipo de cine. 

En USA hacen mil películas de merda y una buena. Tienen ese formato previsible que te aburre hasta el infinito, yo no las veo. Lamentablemente ahora con la producción audiovisual de plataformas, también imponen ese criterio, empieza y ya sabés todo lo que va a pasar y cómo termina, si tenés alguna práctica con guiones. 

Sí, también te podés ensartar en un bodrio horrendo con películas de autor, pero es parte del campo, sin bodrios no llega una genial, que te sorprende y la rompe. 

Es lógico que un empleado del sistema defienda el sistema. Sólo habla de su propia mediocridad."

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...