Lunes por la madrugada
El placer de bloguear
jueves, 27 de agosto de 2026
Está bien, me perdono los celos, ya se me pasó
Le festejan a una conchuda obediente lo que yo no me resigno a sostener.
Rubén Amigo Rada
Qué tipo magnífico el Negro Rada. Qué maravilla de talento, de alegría, de conciencia, de inteligencia hermosa. Mis primeros recuerdos de su música son allá por el 83. Mis 15 años de primavera alfonsinista. Gracias, Negro por tanto. Y que te diviertas bailando siempre por plena.
Porque yo en vida he sido feliz
MURIENDO DE PLENA
Cuando yo me muera
No quiero canto mi pena
Prefiero que se me velen
Bailando una rica plena
Y si no me muero
Tampoco me hago problema
Porque tengo todo el tiempo
De bailar hasta que muera
No quiero a la gente
Todita de negro
Prefiero de rojo
Vestido a mi suegro
Y quiero en la tumba
Pollito y arroz
Patitas de cabra
Con todo el melón
Porque yo en la vida
He sido feliz
Y quiero morirme comiendo perdiz
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Cuando yo me muera
No quiero canto mi pena
Prefiero que se me velen
Bailando una rica plena
Y si no me muero
Tampoco me hago problema
Porque tengo todo el tiempo
De bailar hasta que muera
No quiero a la gente
Todita de negro
Prefiero de rojo
Vestido a mi suegro
Y quiero en la tumba
Pollito y arroz
Patitas de cabra
Con todo el melón
Porque yo en la vida
He sido feliz
Y quiero morirme comiendo perdiz
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Pero con vino tin-tinto
Pero con vino tinto
Cuando yo me muera
No quiero canto mi pena
Prefiero que se me velen
Bailando una rica plena
Y si no me muero
Tampoco me hago problema
Porque tengo todo el tiempo...
Mi nueva vida sin crédito
Sin red, sin respaldo, sin endeudarme, pagando je. Estoy muy feliz de haber ido al banco y pactado la refinanciación de mi deuda con visa que hace meses se me había hecho una bola de nieve insostenible. Ahora 12 cuotas y tarjeta dada de baja. Vivo con los que tengo que es mucho y no compro cosas que creo que necesito y no. Claro que antes me salvó muchas veces la vida tener tarjeta de crédito pero ahora la vida es distinta. Me gusta pensar que no tengo que tener disponible siempre para cubrir nada ni para solucionarlo todo. Que otres sean productives, que otres trabajen e inviertan. Yo consumo en efectivo, agradezco lo dado, devuelvo lo prestado y acumulo lo que no se cotiza en dinero.
miércoles, 26 de agosto de 2026
Perfumado de amor toda la vida y haciéndola bendita
Credo
Gabriela Mistral
Creo en mi corazón, ramo de aromas
que mi Señor como una fronda agita,
perfumando de amor toda la vida
y haciéndola bendita.
Creo en mi corazón, el que no pide
nada porque es capaz del sumo ensueño
y abraza en el ensueño lo creado:
¡inmenso dueño!
Creo en mi corazón, que cuando canta
hunde en el Dios profundo el flanco herido,
para subir de la piscina viva
recién nacido.
Creo en mi corazón, el que tremola
porque lo hizo el que turbó los mares,
y en el que da la Vida orquestaciones
como de pleamares.
Creo en mi corazón, el que yo exprimo
para teñir el lienzo de la vida
de rojez o palor, y que le ha hecho
veste encendida.
Creo en mi corazón, el que en la siembra
por el surco sin fin fue acrecentado.
Creo en mi corazón siempre vertido
pero nunca vaciado.
Creo en mi corazón en que el gusano
no ha de morder, pues mellará a la muerte;
creo en mi corazón, el reclinado
en-el pecho de Dios terrible y fuerte.
martes, 25 de agosto de 2026
Trece metros de diámetro
Fragmento de Árbol, de Aya Koda
Finalmente llegamos al tocón de Wilson, los restos de un árbol talado que el botánico Ernest Henry Wilson descubrió en 1914. Es un tocón gigantesco: la circunferencia de las raíces mide treinta y dos metros, y el diámetro de la zona del corte es de trece metros. Su edad estimada es de unos tres mil años. El abundante aceite en el interior del tronco ha impedido la putrefacción, y lo que queda del árbol talado se ha conservado hasta hoy. Se encuentra en un lugar de una belleza indescriptible, donde impera un silencio absoluto que renueva el espíritu, como la purificación de las seis raíces de la percepción. Alrededor del tocón hay numerosos cedros sugi jóvenes, espléndidos ejemplares de unos doscientos años, grandes árboles de tronco completamente cilíndrico que han crecido sin ninguna dificultad. Mientras contemplaba aquellos árboles me sentía serena y libre de cuidados, y la visión de tal cantidad de hermosos árboles centenarios me dejaba maravillada. Dicen que un dios acude al extremo de la copa de los árboles muy altos, y eso allí realmente se podía afirmar. Comparado con este lugar, Yakusugi Land es bastante más artificial y sus árboles están más acostumbrados al trato con la gente. Los árboles del lugar donde me encontraba no estaban contaminados por los ojos humanos, eran puros, limpios.
lunes, 24 de agosto de 2026
Incluso mi mierda
¿No? ¿Por qué tengo que esconderla, proteger a todes de mis propias mezquindades, maldades, dolores, rencores, envidias? Que me fumen en pipa, que decidan qué les va y qué no, que hagan lo que puedan!!! Si ni yo sé distinguir qué es qué, ¿por qué me creo capaz de ser buena y agradable si total después ni me sale?
Cuidar a nadie ya
A veces no digo algo que pienso o siento por no dejar en evidencia la pelotudez, la mediocridad, la cortera, la mezquindad o el silencio ajenos. ¿Y por qué? Si hay gente de mierda que quede a la luz, ¿por qué tengo que retroceder yo para que no se les note la caca?
Bloga del pasado
Me pongo a leer este propia bloga en etiquetas del 2018-2019 y encuentro que tiene 100 o 120 visitas cuando lo común en una entrada actual son 30-40 como mucho. ¿Quién anda leyendo cosas viejas? ¿Es esto un arcón de los recuerdos? ¿Una máquina del tiempo siempre en marcha?
Pensar que hay gente que vive así todo el tiempo
Algunes sin darse ni cuenta de lo caretas que son. Otres muy concientes.
Estoy practicando caretearla
Contestar educadamente lo que se debe y nada de lo que estoy pensando ni sintiendo. Que loco que me sea tan difícil. Mis opciones siempre fueron la honestidad brutal o el silencio. No, hay más opciones... Recalculando...
Dejalo ahí
Me estuve negando a admitir que todavía me afectan las pelotudeces que el padre de mis hijes hace con su salud, su decadencia, su manipulación de mis hijes, incluso las pelotudeces que dice en la grupa al que yo misma (gila) lo invité para organizar nuestros 40 años de egresades del cole. Bueno, ya está. Sí, me afectan. No logro ni la indiferencia ni el odio. Pero bueno, si DQ pudo vivir sin esa Dulcinea idealizada y hacer y deshacer entuertos sin que ella se enterara... Aquí vamos, Sanches míes...
Lunes ariano
Acción, acción. Después de la depre de ayer hoy me levanté a conseguir guita, pagar deuda, aprender tema nuevo en la guitarra, cante jondo a los alaridos mientras junto soretes de perro. Olé.
domingo, 23 de agosto de 2026
Yo la fuerte-débil
Me encanta y estoy reacostumbrada a estar y hacer todo sola, pero me doy cuenta de que siempre estoy pendiente de mis hijes, de mis alumnes, de mis amigues y grupos de contacto. Esperando sentirme realmente acompañada. No me banco que no suceda, que nadie sepa que necesito compañía, apoyo, cariño del más simple y sincero. Y no es que no lo pida, eh, pero creo que soy una esponja asfixiante y no sé medir el contacto humano y sus "tretas", "códigos". Por suerte están Simu, Docky, la Kiki, La Tigri y mis pájaromiamores.
Ya se me pasó
La verdad es que los domingos me pegan mal en invierno. O el eclipse que quiere que asuma mi nueva identidad de no-madre, ni-profe, no-trabajadora. Pero mi nueva identidad creía que era la de escritora ful time y sí, pero angustia, dudas, cagazo. Seguro que si dejo de leer un día o dos, si no me "obligo" a escribir mis novelas como estoy tratando de hacer hará ¿un año o dos o cuatro?, seguro que vuelvo enseguida porque es mi vida, la literatura, escribir, leer, dudar en y por y con y a raíz de la ficción, la narración, la poesía. Quisera no ser tan grandilocuente y hacerlo y listo, pero la culpa es de Mohamed Mbougar Sarr y su novelón magnífico que estoy devorando. Más despacio tal vez, combinar con lectura más alegre o menos metaficcional, sin personaje escritor que busca escritor obsesionado con escritores y escritura.
No escribir más. ¿Tampoco leer?
¿Y si no escribiera más? Nada más, ni esta novela mar ni ninguna otra. ¿Si no me obigara a escribir? Si volviera tal vez a la poesía que “me sale”, al poema desordenado y urgente, a escribir en papelitos y olvidarlos. Como hacía antes, antes de ser escritora, cuando vivía no más y “la vida” no me dab tiempo libre para esta pantalla y estos pryectos que vengo sosteniendo, con alegría, hay que decirlo, desde hace… ¿16 años? ¿20? Después de mis dos primeros libros, que fueron juntar poemas sueltos y armarlos, desde mi tercer libro que pensé como idea completa, como libro de poemas “conceptual”. Es verdad que tenía algunos cuentos, pero ya los publiqué también. ¿Y si ya estuviera todo hecho y no “necesitara” escribir más? ¿Si este “deseo” de escribir una novela, dos, tres, empezadas ya hace 30 y pico de años y nunca terminadas…? Mentira, tengo una novela ya terminada. Y me gustó mucho escribirla y terminarla y voy a ganar con ella un premio muy importante.
¿Y si tampoco leyera más? ¿Me obligo a mí misma a leer, a conocer, a hacer y consumir literatura? ¿Y si lo dejara todo? ¿Si me olvidara de la literatura? ¿Si sacara la cabeza de esta ola que siempre creí mi elemnto natural, mi ser como un pez en el agua, si fuera mentira? ¿Si me dejara ser sin literatura? ¿Qué uedaría de mi vida? Tantas cosas… Vivir sin pensar en escribirlo, levantarme, lavarme los dientes, ir a la dentista, a la farmacia, a la verdulería, comer, cocinar, tomar un té de manzanilla, cantar, bailar flamenco, escuchar música, ir al teatro, visitar amigues, encontrar un amor, estar detrás de mis hijes y mis nietas, cuidarles, atenderles, ser pesada como madre y abuela, o no, disfrutarles sin salir corriendo a encerrarme con mis libros, con mis palabras y mis oraciones. Limpiar mi casa todos los días, plantar mis plantas, podar, cortar el pasto, recibir visitas, viajar, sacar fotos sin ponerlas en ningún blog, quizás en las redes sociales para sonreir y que mucha gente me ponga corazoncitos. Pero que no sea un mar de palabras. Dejar de ser anfibia, submarina, volverme puramente terrestre, como cualquier hija de vecina. Planear asados, juntar plata para comprarme ropa y zapatos, un lavarropas, pagarle a un jardinero, a un plomero, a un albañil que amplíe mi casa, que me haga un quincho, una pileta, esperar a los trabajadores, cebarles mate, vivir para esas cositas, festejar mis cumpleaños, la primavera, el amanecer, hacer amigues nueves, conocer gente, encontrar a alguien que quiera comer conmigo y dormir conmigo, charlar de sus hijes y les míes, hacerle upa a les bebés, llevarles a pasear, regalarles muñecas y autitos. No me imagino un día mío sin literatura. ¿La angustia me viene de la literatura? ¿Del deseo de escribir y no poder? ¿No puedo escribir? Sí, puedo. ¿Me es difícil, me requiere un esfuerzo de claridad y de explicación que me angustia?
Estoy tentada de explicar acá qué estoy leyendo. Para justificar este repentino ataque de no-literatura. No lo voy a hacer. Me jode la literatura, cualquier arte, como justificación, como “sentido” de la vida superior a la vida simple. Creo que por el lado de lo artesanl y lo manual es mejor. Creo que si pienso en escribir como en tejer es mejor. Una belleza, no una necesidad. Un placer, no es trabajo. Otra vez me estoy explicando…
Mijita acaba de mandarme un mensaje. Estaba esperando su respuesta desde hace tres días. Es normal que ella se desconecte del teléfono, pero no logro entender por qué se desconecta de mí. Ahora me responde, ahora dejo de escribir y la atiendo. Eso estoy segura de que me gusta hacerlo, también estoy segura de que es algo bueno y de que es necesario para mi vida y la de ella.
Escribir lo que cada une quiere escribir
Mbougar Sarr, en la novela que leo, defiende la sencilla premisa de que cada escritore (él habla de les africanes) debería escribir lo que quiere. Nada de deberes para con la raza, el sexo, el género, la patria, la lengua, La Literatura. Lo que se te cante, lo que necesites, lo que sepas, lo que puedas. Esa es la tarea. Tan fácil y tan difícil.
Lo más gracioso es que yo sé, hace mucho que sé, siempre supe, qué es lo que quiero escribir. Él habla del coraje necesario, sí sí, lo estoy juntando.
¿Cuándo, cómo (no digamos por qué) me volví escritora?
Leo La plus secrete memoire des hommes, de Mohamed Mbougar Sarr. Lloro al sol. Me siento sola. No tengo, no conozco, no hay, nadie que pueda compartir esta emoción que la novela me produce. Hablo del autor (novela anterior, De purs hommes) en algunos clubes o seminarios de lectura y todo me parece poco, superficial, apurado, que desmerece la escritura de este autor y mi conmoción lectora. Es como si hablar de esto en términos de teoría literaria, de traducción, de historia de la literatura, fuera una violación de las más sencillas angustias del amor, del poder de la literatura, de la comunicación humana.
Primero siento pena por mí misma. Por no haber conseguido ningún vínculo con quien compartir esto. Después siento el sol, miro a mis dos perros y mis dos gatas que me siguen para todos lados, mis árboles en flor, mis yuyitas primavereando, los zorzales afanando comida de perro acá delante mío y me reprocho ingratitud. ¿Qué es lo que no tengo? ¿Una pareja sexual? ¿Une amigue íntime? Reviso mi vida y, al leer la parte en que los dos amigos se preguntan uno al otro cuál es su momento fundante como escritores, cuando cuentan la anécdota de Murakami y la pelota de tenis, entiendo, me-entiendo.
Esta es mi elección de vida. Empecé a escribir porque no tenía a nadie lo suficientemente cerca ni igual como para entenderme, compartirme, comprenderme. Empecé a escribir para inventarme mi familia cisne. A los 12, a los 15, diarios íntimos y poemas, cuentos en los que había "otro extremo" que me llamaba y yo creía que era un persona en particular y no, era esto, esta vida de escritora. Solitaria, pero tan comunicada con todo. Hablando con escritores lejanes o muertes, a quienes nunca tocaré físicamente pero son mis amigues, mis amores.
Intenté llevar una vida digamos "diurna", "luminosa", "aceptada", "aceptable". Tuve hijes, ay mis hijes, con miedo de crear monstrues pero esperando que fueran "como yo", que elles sí me entendieran y me quisieran sin condiciones, sin pedirme "que cambie", que sea como no soy. Y mis hijes están, me quieren como yo esperaba pero además son otra cosa, otra cosa que sucede lejos mío, sin mí, sus propias vidas. Y por eso escribo, porque es lo único que hago solo yo, que solo yo puedo hacer, digo, escribir esto que es lo que yo escribo.
Toda mi vida la escritora estuvo separada de "mi vida". Siempre ahí pero en un plano secreto, o escondido, o temido, o vengonzante, o postergado. Creo que recién ahora se me van uniendo las partes. Mi vida es vida de escritora, la mía, no hay otra. Por eso me gusta tanto estar sola pero me da tanto miedo, tanto pánico a estar conviertiéndome en un mosntruo, un monstruo marino, o ahogado, que respira un oxígeno raro, diferente. Y me digo diferente y no puedo evitar el miedo a la soberbia, a la distancia, a la nariz parada. Y sí, se me aparece mi mamá, su voz de mierda que exige y prohibe. La muy chota se murió antes de que yo fuera lo suficientemente fuerte como para decirme "Mirá, mirá lo que pariste, lo que creaste, yo soy lo que vos tanto deseabas y nunca te animaste". La veo dándome a leer El miedo a la libertad, Tus zonas erróneas, Todos los hombres son mortales, y recién ahora entiendo lo que me quería decir y no sabía.
Recién ahora, escribiendo ahora acá, me doy cuenta de lo que quería hacer o decir y a quién y no me salía. Si mi vieja estuviera viva iría corriendo ahora a la calle MOntevideo o la llamaría por teléfono de línea y le diría todo esto. Sí, creo que ahora podría decirle todo, absolutamente todo, putearla por cagona y por represora, decirle que tenía razón en alguna cosas pero una mierda el modo de decirlas y sin derecho ante mi vidita adolescente. Ahora podría decirle cara a cara todo. Ya lo escribí: acá, en el último cuento que terminé y está en la Antología Futuros feministas ya publicado y en novela o novelas que estoy escribiendo.
sábado, 22 de agosto de 2026
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...






























































