viernes, 12 de junio de 2026

Para que sepan que vinimos, de Marina Yuzsczuk

 Acabo de terminar Para que sepan que vinimos, de Marina Yuzcszuk. Espectacular. Horrible. El taller en que vamos a hablar de esta novela sucede recién dentro de quince días, no me aguanto. ¿Alguien que me banque? Gracias, Camila Roccatagliata.

La leí toda hoy, desde las cinco de la tarde hasta ahora levantándome para atender a Fido y comer algo. No se ni dónde estoy.

Geniales las escenas "turísticas" y las de terror en el baño, en el acuario, en el callejón, en el cementerio. geaniles los colores, la lluvia, los flashback a la infancia de la prota y la vida de la madre. Me dio miedo mi propia maternidad y mi propia hijidad, pero al final, con ese descenlace horrendo, sé que estoy bien, que estamos bien porque siempre estuvimos bien: mi madre, mi hija y yo como madre y como hija.

Yuszczuk por Vilegas

 




Cuando la maternidad llega, diluye un terror neurótico que aqueja a determinado tipo de escritores: el de la página en blanco. Esta idea –palabras más, palabras menos– le pertenece a Marina Yuszczuk (Bs. As., 1978), poeta, narradora y editora en Rosa Iceberg. Claro que la maternidad es capaz de gatillar, al mismo tiempo, el sin fin de terrores que, inscriptos en la memoria ancestral, mitológica, cultural o personal, la figura de un hijo o una hija puede conjurar. “La muerte es una niña que cura con las manos. Con un toque basta”, afirma Tilsa Otta, y no resulta casual que la cita sea uno de los epígrafes que encabeza Para que sepan que vinimos, la nueva novela de Yuszczuk editada por Blatt & Ríos.

La maternidad, en efecto, le ha granjeado a Yuszczuk una matriz literaria de producción varia que se inscribe tanto en su narrativa como en su costado poético. En Madre soltera, su poesía reunida, diagrama una atribulada pero gozosa, una afirmada pero contradictoria, función parental; propone un gesto díscolo respecto de cualquier imaginario tradicional en lo concerniente al rol materno y agencia un nuevo aporte para repensar la estructura familiar burguesa.

Con su última novela la autora retoma el gusto por el gótico, que había saboreado inteligentemente con La sed, su narración anterior, y apuesta por una historia que nace con la muerte, más precisamente con el duelo materno. Fernanda viaja con su marido y su hijita Rosa a Nueva York. Viaje premeditado, largamente deseado. Vacaciones turísticas que, ruega la protagonista, la ayuden con el (laborioso) trabajo del duelo, puesto que la subordinada vida de su madre, sumisa a los violentos caprichos del padre y a las convenciones inherentes al ama de casa, ha llegado dolorosamente a su fin. O eso es, claro, lo que parece. Tal vez exista un miedo aún mayor al de quedarse radicalmente solo, sin madre a la que acudir ante la hostilidad de la existencia; un miedo, aún mayor aunque igual de atávico, que perforaría todas las certezas del entendimiento y la percepción: el regreso, al mundo tal como lo concebimos, de una madre muerta. En distintos momentos del viaje, por lo general reflejados en un vidrio o en un espejo, un ojo, un brazo, una mano, unas uñas corrompidas, putrefactas, emergen –siniestros– para el descalabro psíquico de Fernanda. Son –parecen ser– los de su madre. ¿Será posible? ¿Será ella? ¿Para qué vuelve?, se interroga, al borde del colapso.  

Formar parte del mundo adulto impone ciertas restricciones. Encorsetar la experiencia en un esquema racional tal vez sea su imperativo de base. En algún sentido, en un texto como este, crecer, crecer verdaderamente, es para Yuszczuk adoptar la mirada de la niñez, que conjuga sin conflicto el plano real con el imaginario. Aunque mirar, mirar verdaderamente, tenga sus terroríficos costos. Yuszczuk escenifica el horror de un manoseado lugar común, ese que afirma que los muertos viven, viven en la memoria, en el corazón, en el cuerpo de uno. ¿Cómo se vive con las apariciones monstruosas de una madre que parece tener, aún muerta, algo para decirnos? ¿Cómo se vive cuando se comprende que en la madre convergen tanto el hada madrina como la bruja del bosque? ¿Cómo se vive, peor aún, cuando se comprende que una misma está modulando los pavores de su propia hija, y se predispone, sin saberlo, a habitarla monstruosamente?

Con evidente oficio, Yuszczuk articula una trama embebida en el imaginario de Angela Carter, de Shirley Jackson, de Agustina Bazterrica. Sin olvidar que las posesiones demoníacas tienen su carnadura en vínculos humanos y terrenales, que los vaivenes de los conflictos de pareja (por ejemplo los de la protagonista con su marido) se impulsan por motores realistas y psicológicos, el horror adviene, no obstante, en la materia sobrenatural y pervertida del cuerpo materno. Una madre que regresa, putrefacta, a reclamar algo, tal vez un cuerpo que, durante nueve meses, fue suyo. Tal vez. Ya lo dijo Stephen King, a veces es preferible la muerte.

16 de noviembre, 2022

Para que sepan que vinimos.png


jueves, 11 de junio de 2026

No me acuerdo todo lo que soñé pero me acuerdo esto

 Sé que eran dos, tres o cuatro sueñitos cortos, medio entre el dormirme y el levantarme como zombi a atender a Fido. Me acuerdo que pensé que si no los anotaba ahí me los iba a olvidar pero me dije Bueno, si me los olvido quedarán en el compost de mis olvidos y tampoco es que hay que estar guardando todo a la fuerza, lo que quede quedará.

Lo único que me quedó fue una pared ¿de mi casa, de la casa de mi vieja? que estaba llena de estantes, los estantes grandes que tengo acá en el comedor y eran del fondo de la casa de Montevideo, llenos de libros y mi mamá los había tapado con una cortina de lienzo blanco o una sábana por encima. Y ella estaba ahí y yo le decía Cómo que los tapaste, cómo que no es mejor ver los libros, me defrauda mi propia madre, no me esperaba eso de vos. Ella no decía nada, no me acuerdo más nada, pero la sensación era buena: yo tenía una idea cómplice de mi madre, que a ella le gustaban los libros a la vista, recargando las paredes como a mí y no eso "tapado", "emprolijado" para ocultar lo mejor de una.

La amo


 

Buen día, día


 

Ayer con Feli


 

Cómo me divierto con miawela


 

Nos fugamos


 

miércoles, 10 de junio de 2026

Jueguitos de merda

 Por primera vez en mi vida se me ocurrió jugar a algún jueguito acá en la tablet. Pedí recomendaciones, vi los que juega Mile, me enganché con unos de flechas, de cubos, de meter pelotas en agujeros, de emparejar dos figuras iguales o tres iguales. Ya me aburrieron todos, repetición y embole. Y cuando encuentro uno que más o menos me gusta está lleno de publicidad, te ofrece otro o se te pierde y no podés volverlo a encontrar.

Kelly Link: mi nuevo gran amor















 

Jungla sí


 

Dormimos, jugamos, nos fugamos













 

Sí, señora


 

Envidiosa: Cuarta temporada

 La empecé hace quince días mientras cuidaba a Felicitas en lo de Ju y la terminé hoy en misma situación mientras la bebé dormía siesta. Me lloré todo. Para mí esta última temporada gana en humor tierno y en emoción emocionante no golpebajera. Pensaba en la polémica de hace un tiempo entre Franchela y otres actoris que oponían el cine de autor al "popular" o "que le gusta a todo el mundo". Envidiosa como serie creo que rompe esa falsa dicotomía entre lo masivo berreta y lo culto para tres gatos locos. Ni a todes nos gustan las berretadas de Franchela ni somos tan poques les que valoramos una buena actuación, una historia franca, honesta, interesante, con conflictos emocionantes y desenlaces respetuosos de les personajes y sus espectadoris.

Obvio que nos siguen debiendo la precuela o secuela con la psicóloga de protagonista.

lunes, 8 de junio de 2026

Ni bosque ni sonido

 

Desde la newletter de Eterna Cadencia:

Ni bosque ni sonido: vida, fragmentos y máscaras de Safo

Mariana Gardella

Rara Avis

Ícono y estandarte de la cultura lésbica a la par que musa de las letras y las artes, tal vez más deseada que encontrada, Safo de Lesbos es una pieza tan fundamental como difusa de la historia de la humanidad. Con la convicción de que la biografía es un género de ficción, Mariana Gardella teje un relato fragmentado sobre su vida y la compleja historia de la recepción de su poesía. En este libro, Safo se transforma en el nombre de una pérdida, pero también en una indagación que va tras los rastros de la poeta que sobreviven en antiguas piezas arqueológicas y obras de arte, en el activismo sexo-genérico, y en los textos de escritores y escritoras de todos los tiempos y geografías.

Cantante, música y luthier de los siglos VII-VI a. e. c., Safo es reconocida como la primera poeta lesbiana de la historia. De su vasta obra se conservan unos doscientos fragmentos, entre palabras sueltas, y versos enteros o mutilados, y un único poema completo, además de numerosos testimonios de quienes la leyeron o escucharon hablar sobre ella en la Antigüedad. En estas páginas, los fragmentos más conocidos de Safo aparecen intercalados en una nueva traducción que recupera el impacto de su voz y que se mezcla con reflexiones sobre los temas centrales que atraviesan su poesía.

Con la erudición sensible que la caracteriza, Gardella nos enseña formas de leer y cuestionar las ideas de obra, de significado y de autoría desde una mirada original. A su vez, nos invita a sumergirnos en una búsqueda que se sabe siempre incompleta, pero que lejos de sentenciar la falta, la convierte en motor de sentido.

sábado, 6 de junio de 2026

Avanzo con mi novela del diccionario pero

 Me parece que no tiene pies ni cabeza o, bueno, que no tiene sentido avanzar por el diccionario. O que no funciona, que no me surge ninguna historia en este mar de palabras o con estos peces linguísticos. Treinta años esperándome como idea, como inicio, como proyecto y ahora... Imagino una argamasa, oun mar, o un fluir líquido o arenoso en el que, de repente, cuaja una historia, una perla, un hueco de narración. ¿Pero quién se va a fumar leer todo hasta llegar a algo interesante? Claro que tendrán títulos subrayados y alguien podría saltarse lo alfabético y buscar los cuentos no más. Si lograse una serie de buenos cuentos... Lo demás sería como el aserrín de embalaje...

Acabo de enterarme de este título

 

5 CAÑA SECA Y UN MEMBRILLO

Negrita yace asustada,
la hormiga se le durmió.
Dios ya no quiere que baile
me dijo , me dijo y me sofocó.

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

La curva no se ha mojado,
ni patinó mi animal.
Morena, vi tu camisa colgada,
secando y arrebaté!

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

Fuera pechito dañino,
milagro te hará cambiar,
un dedalito de caña, soplada
y este ritmo zumbador.

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

Tum-tum te agita morena,
tu cuerpo se impacientó.
¡Dios ya no me aguanta quieta!
me dijo ¡corre, corrida, apuró!.

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

Rajen del cielo

 

¿Y cuanto vale dormir tan custodiado
De expertos cínicos y botones dorados?
¿Y cuánto vale ser la banda nueva
Y andar trepando radares militares?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!

¿Y cuánto vale tu estómago crispado
Y tus narices temblando por el miedo?
¿Y cuánto vale todo lo registrado
Si el sueño llega tan mal que te condena?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!
(¡Un, dos, tres, va!)

¿Y cuánto valen todas tus enfermeras
Y tus temblores de moco super-caro?
¿Y cuánto valen satélites espías
Y voluntades que creés haber sitiado?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!

¿Y cuánto valen tus ojos maquillados
Y meditar con éter perfumado?
¿Y cuánto vale ser la banda nueva
Y andar trepando radares militares?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!
(¡Un, dos, tres, va!)

Toda la vida dije "un anti Barrabás"

 

Una tipa rapaz, como te gusta a vos
Esa tipa vino a consolarte
Un poco de amor francés no muerde su lengua, no
No es sincera, pero te gusta oírla

Es una linda ración
Con un defecto, con uno o dos
Y es un cóctel que no se mezcla solo

Quiere, si quiere más
Ya no la engatusás
Es una copa de lo mejor
Cuando se ríe

Quiere, si quiere más
Ya no la engatusás
Es una copa de lo mejor
Cuando se ríe

El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistó
De esa miel no comen las hormigas
Una tipa rapaz, como te gusta a vos
Esa tipa vino a consolarte

Quiere, si quiere más
Ya no la engatusás
Es una copa de lo mejor
Cuando se ríe

A buscar a las manas al cole













 

Muy divertida la gateadora










 

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...