Lunes por la madrugada
El placer de bloguear
miércoles, 17 de junio de 2026
Gente de mierda
La sigo encontrando y me sigue sorprendiendo su violenta manera de clausurar toda comunicación, su autoasignado derecho a tener "la" razón y explicarme cuál es "la" realidad. Ja. Lo nuevo es que me voy o me echan, se van o les rajo y a otra cosa mariposa. Qué infierno a la Calvino!!!!
lunes, 15 de junio de 2026
El frío me deprime
Hice tortafritas hoy y comí ñoquis con bolognesa que tenía preparada. Amo tener cosas preparadas. Me gusta bastante cocinarme para mí sola. Después todo el día acá delante de la estufa. Aunque también fui al fondo a juntar soretes de perro y cosechar kinotos y saque a Fido y la basura y el bidón de meo y levanté dos toallas colgadas. Baldeé una sola vez. Se ve que Fido fue a mear al pasto, en una de esas lo encontré llamando desde abajo del limonero. Ahí está jodiendo de nuevo y son las 12 menos cuarto de la noche. ¿Para qué me gasto en medir mis actividades por día si son un continuo? Jajaja. No está mal. Me faltaría un pucho ahora, pero me haría doler la garganta. Me voy a hacer unos mates.
Escritora táctil
Me gusta mucho escribir en este tecladito de la tablet que me eligió Ju ya hace un año cuando estaba internada por la vesícula. Me gustan mis yemitas de ambas manos buscando tenuemente las letritas.
Tejer mientras me leen
Me enganché con audiolibros. Hasta ahora habían sido cuentos cortos porque la monotonía de la lectura ajena me empelota. Pero es verdad que el año pasado escuché todo Cien años de soledad, leída tantas veces entera o por fragmentos, para repasarla para uno de mis talleres.
Y hoy me puse con El gran Gatsby. Dos horas y pico, cuatro capítulos, de un video con "voz humana" que promete 5 horas. Estuvo bueno. Con el libro al lado y subrayando igual que cuando leo sola, de a ratos, lo que me picaba en la oreja.
Mañana será otro día
Cómo evitar la resignación y la compulsión de evaluar el rendimiento día por día, el éxito, el logro, la felicidad en 24 hs. Cómo dejar de medir.
domingo, 14 de junio de 2026
Recuerdos de sanación
Estos días que me pegó el frío o el bajón del frío o el frío y el bajón de no tener un mango, me estuve acordando de mis días internada por vesícula y pancreatitis. Esa sensación de que todo lo que hay que hacer es comer y dormir, esperar la hora de visitas, evitar que se te resbale la frazada, que no sufra la vecina de cama, que no te molesten los parientes. Esa sensación de placer al volver a la cama propia, a la rutina sin enfermeras, a tu casa donde sos reina y señora y estás sana y tenés todos tus libros, tus papeles y pantallas, tus árboles, tus perros, tus gatas, tu heladera no tan vacía después de todo, tu pava y tu mate, tu mermelada y tu queso, tu dulce de batata.
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...































































