Lunes por la madrugada
El placer de bloguear
martes, 19 de mayo de 2026
Y pensar que yo leí esto a los 17 años
Durazno reverdeciente, de Dalia Rosetti
Lo empecé con prejuicios: contra la literatura de los 90 y su reviente superadito, contra las literaturas del yo egocentradas y recurrentes, contra "todo lo que está bien" en el buen humor torta o cuir.
A pesar de todo eso disfruté bastante la nouvelle. Al principio me pareció hueca, rápida, liviana (defectos para mí en la literatura), banal, mal escrita. En el medio me empezó a entusiasmar, casi a calentar con la inestabilidad del ser la vieja de lengua, la solterona, la ni hetero ni torta, la de los gatos, la que quiere matar a alguien y mata a la planta que le regalo la amiga.
Después, hacia el final enloquecido, me acordé de Aira y de Bruzzone y, aunque esa narración que narra tanto y tan velozmente, tan desquiciada, tan sacada de sus goznes y girando como loca, no es de mis preferidas, la nouvelle me gustó. El diario de la vieja superada pasó a convertirse en otra cosa, autopercibiendose o no, casi autopercibiéndose en esa pendiente hacia arriba, abajo, a los costados, con pelo sin pelo con extensiones, metarreflexivamente.
Sí, buen desenlace.
Acabo de leer Durazno reverdeciente
Durazno reverdeciente, 20 años después de su primera aparición, sigue siendo un texto que viene del futuro. Pionero de la ciencia ficción feminista argentina en clave satírica, es además paradigmático de las escrituras del yo de principios de los 2000 justamente por ya estar corrido del eje del propio género que inaugura. Se trata de una autobiografía futura de especulación sexual, un diario de la autora en un laberinto de espejos fuera del tiempo. Todo texto genial construye su propio género, y el de Durazno reverdeciente todavía no llegó a codificarse, aunque sí se volvió un clásico. Contiene los temas y los procedimientos de la literatura del siglo XXI: la autoría deformada, la subjetividad como vidriera, la desidentificación permanente, la sexualidad, el delirio total, la velocidad narrativa, la inmediatez entre experiencia y escritura, el humor negro, el amor lésbico, la ternura, la crueldad, la frescura de la poética inconfundible de Rosetti como marca de compromiso. Estamos ante una obra maestra de una vanguardia queer que llamamos “las lenguas de las locas”. Bibliografía obligatoria para quienes entienden la literatura como forma de vida expandida. Un tesoro iridiscente de la lengua, una joya única e inolvidable sobre la que se puede y debe volver una y otra vez. ¡Un loop de placer y diversión asegurado!
Cecilia Palmeiro
jueves, 14 de mayo de 2026
Mi poema "El aire" como epígrafe de un cuento de Laura Ponce
Ya lo sabía pero no me acordaba. El cuento salió en 2015 y tengo la primera edición acá autografiada pro Lau pero ahora me vuelve desde la lectura que estamos haciendo en un taller virtual y gratuito de la Biblioteca de uNCUYo al que caí vaya una a saber por qué casualidad o destino del algoritmo que te guía y ofrece.
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...



















































