Contri más hondo está un pozo
más fresquita sale el agua
más fresquita sale el agua.
Contri más hablo contigo
más dulces son tus palabras
más dulces son tus palabras.
Contri más hondo está un pozo.
El placer de bloguear
Contri más hondo está un pozo
más fresquita sale el agua
más fresquita sale el agua.
Contri más hablo contigo
más dulces son tus palabras
más dulces son tus palabras.
Contri más hondo está un pozo.
Yo sé que desde afuera se piensa como nada, intensidad no más o miedos de vieja, pero solo yo sé lo que me costó atravesar el viernes, el sábado, con avances como escritora y como madre conviviente con vecino adulto y/o despreciada, abandonada, olvidada. Solamente yo sé cómo lucho con mi ser viejo y mi ser nuevo y qué importante para mí son "boludeces" como salir o no salir de casa, dormir o no dormir en mi cama, estar pendiente de un llamado o poder leer y escribir en paz.
Hoy domingo lo he logrado, todo.
La hice ayer con dos ataditos de oferta y sin mezclar ni con acelga ni con hojas de remolacha como suelo. Ahora me clavo dos porciones fríos con vaso de vino Uvita dulce en tetra abierto anoche. Mientras leo cuentos de Oates: anoche me clavé el primero de La hebra de nuestra especie (pendiente desde 2014), "Con la ayuda de Dios" y ahora voy con el pedido para taller del próximo sábado, "El libro de los mártires". No sé si me aguantaré de comprarme este libro de cuentos y la novela El libro de los mártires americanos. No sé, creo que no.