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viernes, 31 de julio de 2026

Ayer en mi primer encuentro con Inspiradas y el club de 3 escritoras canadienses


Hablamos de OSO, de Marian Engel. Hermosa novela y hermoso debate. 72 personas y ninguna dijo que no le haya gustado. Yo sumé idea de novela de aprendizaje o iniciática y referencia a la Mujer Salvaje, la Huesera en Mujeres que corren con los lobos de Clarisa Pínkola Estés. Terminamos con poema de Mary Oliver.





 

"Primavera", de Mary Oliver


En algún lugar

     una osa negra    

        acaba de despertarse

            y contempla


montaña abajo:

    Toda la noche

        en la viva y rasa inquietud

            de la primavera apenas iniciada


Pienso en ella,

    sus cuatro puños negros

        removiendo la grava

            su lengua

como un fuego rojo

    rozando la hierba

        el agua fría.

            Hay un solo tema:


cómo amar este mundo.

    Pienso en ella

        alzándose

            como un reborde laminado y negro

para clavar sus zarpas contra

    el silencio

        de los árboles.

            Sea lo que sea

mi vida

    con sus poemas

        y su música

            y sus ciudades de cristal,


también es esta deslumbrante oscuridad

    que baja

        la montaña,

            respirando y paladeando;


todo el día pienso en ella-

    sus dientes blancos,

        su mutismo,

            su amor perfecto.






Traducción de Diana Bellesi, en contéstame, baila mi danza. Ediciones Salta el Pez.



.

martes, 28 de julio de 2026

Y tiemblas al oir que te dicen "¡Cariño!"

 

3 poemas de Joseph Brodsky

3 poemas de Joseph Brodsky

Esta antología demuestra que Joseph Brodsky tuvo la inmensa suerte de ser bilingüe. Porque sus poemas son la prueba de que, gracias a esa diglosia, pudo revitalizar con singular desenvoltura el lenguaje heredado, así como elevar su poesía a una forma particular de metafísica.

En Zenda reproducimos tres piezas de Poemas escogidos (1962-1996), de Joseph Brodsky (Siruela).

***

Cerca de nuestro fuego, aquella noche…

«El cielo oscuro aligeró sus pasos
y no pudo fundirse con la sombra».
Cerca de nuestro fuego, aquella noche,
fue cuando vimos al caballo negro.

No puedo recordar nada tan negro.
Sus patas eran como unos carbones.
Del color de la noche, del vacío.
De la crin a la cola, todo negro.
Pero en su lomo sin montura había
un color negro un poco diferente.
Se quedó inmóvil. Como si durmiese.
Sus oscuras pezuñas asustaban.

Era tan negro que no daba sombra.
Nada había que fuese más oscuro.
Tan negro como espectro a medianoche.
O como el interior de alguna aguja.
Tan negro como el bosque ante nosotros,
o un lugar en el pecho, entre costillas;
hueco en la tierra para la simiente.
Lo negro habita dentro de nosotros.

Sin embargo, ¡sus ojos eran negros!
Los relojes marcaban medianoche.
No dio siquiera un paso hacia nosotros.
En sus ancas, la oscuridad sin fondo.
No se podía distinguir su lomo,
ni un destello de luz por ningún sitio,
solo el brillo azabache de sus ojos
y esas pupilas fijas, tan extrañas.
Era como lo negativo de alguien.

¿Por qué entonces detuvo su carrera
y estuvo con nosotros hasta el alba?
¿Por qué no se apartó de nuestro fuego?
¿Por qué el aire sombrío, enrarecido?
¿Por qué crujieron las oscuras ramas
y una luz negra brotó de sus ojos?

Un jinete buscaba entre nosotros.

[1962]

***

Einem alten Architekten in Rom (II y X)

II

La llovizna pellizca las hojas, los pedruscos,
la cresta de las olas. En su lengua burlona,
va murmurando el río, con peces aturdidos
que miran hacia abajo desde la barandilla
del puente, como si los hubiese arrojado
alguna onda expansiva. (Una marea sin marcas).
En su malla de acero, una carpa reluce.
Los árboles susurran frases en alemán.

X

No importa si una grieta ha comenzado a abrirse
entre tus sentimientos, o si tras la tristeza
lánguida estaba el miedo o un foso de maldad.
Porque en esta era atómica en que las rocas tiemblan
solo podrán salvarse los muros del hogar.

Se funden corazones con esa misma fuerza
que los mantiene unidos a un destino mortal.
Y tiemblas al oír que te dicen «¡Cariño!».

[1964]

***

1 de enero de 1965

 Esta noche los Reyes olvidarán tus señas.
No habrá ninguna estrella que brille sobre ti.
Y tal vez solo puedas escuchar el aullido
ronco de la ventisca, como en los viejos tiempos.
Descargarás la sombra de tus hombros cansados
y apagarás la vela, justo antes de dormir.
Porque este calendario tiene muchas más noches
que velas disponibles.

¿Qué es esto? ¿La tristeza? Quizás sea la tristeza.
Esa vieja canción que sabes de memoria.
Que se va repitiendo. Deja que se repita.
Y déjala que vuelva a suceder de nuevo.
Y que suene también en la hora de la muerte.
Como agradecimiento de los ojos y labios
hacia aquello distante que a veces nos obliga
a entrenar la mirada.

Y contemplando el techo, te quedas en silencio:
el calcetín, colgado, exhibe su vacío.
Entiendes finalmente que tanta mezquindad
es solo garantía de que te has hecho viejo.
Que es demasiado tarde para creer en milagros.
Y al alzar tu mirada hacia el oscuro cielo
de pronto te das cuenta de que hoy el más sincero
regalo eres tú mismo.

[1965

—————————————

Autor: Joseph Brodsky. Título: Poemas escogidos (1962-1996). Traducción: Ernesto Hernández Busto. Editorial: Siruela. Venta: Todostuslibros.

BIO

Joseph Brodsky (San Petersburgo, 1940-Nueva York, 1996) fue procesado por «parasitismo social» en 1964 y condenado a cinco años de trabajos forzados. Gracias a la intercesión de varios intelectuales, cumplió solo una parte de la pena, pero en 1972 acabó expulsado de la Unión Soviética. Tras dos breves estadías en Viena y Londres, se instaló en Estados Unidos, donde impartió clases en varias universidades y obtuvo una nueva nacionalidad en 1977. En 1987 recibió el Premio Nobel de Literatura.

viernes, 3 de julio de 2026

Vallejo por Bogado

 Dice Fernando Bogado en feis:

Luego de muchísimo, muchísimo trabajo, entre el año pasado y este, entre Lima, Belo Horizonte y Buenos Aires, viajando con libros y libros de donde saqué versiones, revisé fuentes, contrasté referencias, en medio de duros meses en donde poco sonreía el Pensar, como diría Marcelo Cohen, por fin salió la edición de la "Poesía completa" de César Vallejo, a cargo del especialista Ricardo González Vigil.


Entre las cosas que sumé, con el permiso de Vigil, fue un Apéndice con fragmentos críticos de especialistas argentinos que algo han dicho sobre Vallejo: Enrique Pezzoni (cuyas clases visité gracias a la gente de SIM apuntes), Delfina Muschietti (de quien escuché por primera vez los conceptos que no me canso de repetir de Iuri Tinianov), Susana Cella, Gustavo Lespada, Alejo López, pero también el amigo poeta y catedrático Paolo de Lima, entre otros. Tuve la falta de pudor de poner parte de un artículo mío referido a una relación poco explorada y apenas mencionada de la poesía de Vallejo con la de Juan Larrea y, sobre todo, su nieto, Vicente Luy. Era obvio que otra forma de remarcar ese vínculo es cerrar el libro con un poema de Vicente.


El libro se está distribuyendo en este momento, habrá presentaciones en diversos lugares que iré comunicando, pero ya está, ya existe, ya es. Gracias Mariano Sverdloff, Soledad Quereilhac y Ediciones Colihue por confiar en que podía con esta aventura.


No dejé de pensar nunca en Vallejo, casi les digo, desde que Panesi lo citara en aquella declaración de su persona como ciudadano ilustre de la Ciudad. Así estuvimos, estamos, en estos días aciagos, fósforo a fósforo, siguiendo. No soy partidario de pensar a la poesía como un reservorio emocional en tiempos crueles: me quedo con el camino de Vallejo hacia "España, aparta de mí este cáliz". La poesía está más cerca de la guerra que del consuelo. 


#poesialatinoamericana #poesíaperuana #cesarvallejo #poesia










sábado, 6 de junio de 2026

Acabo de enterarme de este título

 

5 CAÑA SECA Y UN MEMBRILLO

Negrita yace asustada,
la hormiga se le durmió.
Dios ya no quiere que baile
me dijo , me dijo y me sofocó.

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

La curva no se ha mojado,
ni patinó mi animal.
Morena, vi tu camisa colgada,
secando y arrebaté!

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

Fuera pechito dañino,
milagro te hará cambiar,
un dedalito de caña, soplada
y este ritmo zumbador.

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

Tum-tum te agita morena,
tu cuerpo se impacientó.
¡Dios ya no me aguanta quieta!
me dijo ¡corre, corrida, apuró!.

¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí
¡Vamos negrita, bailá hasta el fin!
vamos, negrita, hacelo por mí.

Rajen del cielo

 

¿Y cuanto vale dormir tan custodiado
De expertos cínicos y botones dorados?
¿Y cuánto vale ser la banda nueva
Y andar trepando radares militares?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!

¿Y cuánto vale tu estómago crispado
Y tus narices temblando por el miedo?
¿Y cuánto vale todo lo registrado
Si el sueño llega tan mal que te condena?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!
(¡Un, dos, tres, va!)

¿Y cuánto valen todas tus enfermeras
Y tus temblores de moco super-caro?
¿Y cuánto valen satélites espías
Y voluntades que creés haber sitiado?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!

¿Y cuánto valen tus ojos maquillados
Y meditar con éter perfumado?
¿Y cuánto vale ser la banda nueva
Y andar trepando radares militares?

¡Vamos las bandas!
¡Rajen del cielo!
¡Vamos las bandas!
(¡Un, dos, tres, va!)

Toda la vida dije "un anti Barrabás"

 

Una tipa rapaz, como te gusta a vos
Esa tipa vino a consolarte
Un poco de amor francés no muerde su lengua, no
No es sincera, pero te gusta oírla

Es una linda ración
Con un defecto, con uno o dos
Y es un cóctel que no se mezcla solo

Quiere, si quiere más
Ya no la engatusás
Es una copa de lo mejor
Cuando se ríe

Quiere, si quiere más
Ya no la engatusás
Es una copa de lo mejor
Cuando se ríe

El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistó
De esa miel no comen las hormigas
Una tipa rapaz, como te gusta a vos
Esa tipa vino a consolarte

Quiere, si quiere más
Ya no la engatusás
Es una copa de lo mejor
Cuando se ríe

jueves, 30 de abril de 2026

Un seductor olor a heno

 Ana Blandiana



UN VASO CON MARGARITAS

Un vaso con margaritas silvestres
Sobre la mesa blanca
En la que escribo
Más libre de lo que soy;
Alrededor,
Un seductor olor a heno
Que conduce al sueño
Del que quizás gotee
Una palabra;
Dulce cielo en el ocaso,
Tan dulce como los rebaños
Que regresaban antaño.
Amor por todo lo que fue,
Por todo lo que va a desaparecer,
Amor sin sentido,
Amor sin límites…
La sombra de los álamos,
Rejas cercando el campo,
Margaritas silvestres
En un vaso.

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Autora: Ana Blandiana. Título: El sueño dentro del sueño y otros poemas. Traducción: Viorica Patea y Natalia Carbajosa. Editorial: Visor. Venta: Todos tus libros.

BIO

Ana Blandiana (Timișoara, Rumanía, 1942) es una de las poetas más relevantes de la literatura europea. Su obra, traducida a 25 idiomas, ha recibido los más prestigiosos premios internacionales. Entre sus libros destacan Primera persona del plural (1964), El talón vulnerable (1966), Octubre, noviembre, diciembre (1972), El sol del más allá (2000), Mi patria A4 (2010) y Variaciones sobre un tema dado (2018).

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...