Mostrando entradas con la etiqueta Felix Bruzzone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felix Bruzzone. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de julio de 2023

Debería seguir sus consejos para publicar una y avanzar con las otras dos

 

Dice en feis Felix Bruzzone

3 h 
De a poco va llegando a librerías este nuevo objeto no del todo identificable. El título ayuda.a entender de qué se trata pero mucho más ayuda el prólogo del gran maestro @danieldivinsky.
Es un libro que aconseja sobre el arte de la novela y, cuando no lo logra, aconseja sobre el arte de vivir.
Hacia el final tiene un largo relato de aventuras llenas de humo y escándalo.
Agradezco 307 veces a @sabriss_s , memtora de este milagro, y a todo el resto de los alienígenas de @lacrujiaeditorial. En especial a Vanesa Guerra y @claudiaviascan, que prometió taquija y... parece que va a cumplir!





miércoles, 14 de marzo de 2018

Olor a cloro y a chivo


dICE EN FEIS Felix Bruzzone
1 hora
El Piletero ya quiere vacaciones. Año sabático. Jubilación. Le faltan 24 años para la jubilación, pero igual quiere. Dice que por trabajar en zona desfaborable deberían computarle doble cada año de trabajo, y que en un añito más se jubilaría. Pero qué zona desfaborable ni zona desfaborable si trabajaste toda tu vida en barrios cerrados... Por eso mismo, dice. Cuando se hace el gracioso lo quiero un poco más y me dan ganas de abrazarlo, a pesar de su olor a cloro y a chivo. Es rara esa mezcla. La limpieza absoluta del cloro, la hediondez absoluta del chivo. Además, últimamente está bastante cambiado. Desde que descubrió que toda la fama que pensaba que iba a tener con el libro quedó reducida a una fama tan insignificante como la fama literaria, pasó por varias etapas. Primero, manía, traducida en empujar y empujar a sus clientes para que lo lean, compren el libro, lo lean, compren el libro, lo lean, compren, lean. Luego, cuando vio que eso era muy irrelevante al lado de las habituales exigencias de "limpiame la pileta ya que tengo un cumpleaños, una fiesta para 50 personas, viene mi cuñado el fin de semana, está fea la pileta, ponele cloro, ¿no tenés ácido?, ¿y si el decantador se lo pongo hoy cuándo la puedo usar?, etc. etc.", sobrevino la depresión. Le duró casi todo el verano. Por fin, algo recuperado, pero enterado de que mis planes son empezar a hacer otra cosa, no hablar tanto de él sino de algunos animalitos, de algunos insectos que se cruzan en mi vida, que ese sería mi nuevo radio de interés, para no caer en una depresión mucho más profunda, se volvió a poner maniático y ya armó un insectario y todas las noches me susurra al oído cuentos de insectos. Es una manía menos intensa. Como si en estos meses hubiera vuelto a la calma, o como si fuera una manía tanteadora, no tan revoltosa. Es muy agradable su voz y el modo en que va aprendiendo todo, siempre tan autodidacta. Ayer me habló de las vaquitas de San Antonio, por ejemplo. No tienen que ver con los Spurs, me dijo, eso ya lo averigué. Sin embargo, me contó una historia en la que las vaquitas de San Antonio organizaban un partido de Basquet y lo llamaban a Ginóbili para que hiciera un par de tiros de exhibición. Es bastante imaginativo. Voy a estar atento, a ver qué se puede rescatar de todo eso. Mientras tanto, sigue limpiando piletas y empezó a fumar. Le gusta ver cómo el humo se deshace en el agua. Lo veo arrodillado, soplando el humo contra el agua. Se puede pasar un buen rato en cada pileta con eso del humo y el agua. Es como si estuviera haciendo un experimento.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Barrefondo

En el Gaumont. Sobre novela de Felix Bruzzone que me había impactado muy fuerte cuando la leí hace seis o siete años. La peli es también muy aguda, muy dardo que da justo en el blanco al mostrar el laburo del piletero en el conurba y los encuentros con otros laburantes, el grupo de chorros, su familia y los "patrones". Las metáforas te estallan en la cabeza por los modos en que cada diálogo y cada gesto, cada soreteada del suegro y de la conchuda con botox, cada arrugue y cada lealtad, pueden aplicarse a situaciones similares que vivimos todes todos los días o a situaciones equivalentes o extrapoladas. Geniales hasta los ladridos de los perros y los decorados de cada tipo de vivienda que Tavo habita o visita o limpia. Muy genial el poeta con librito en la mano, esposa que paga, tetillas y toallón mientras delira al amigo boliviano e ironiza sobre electrocutar a un perrito de la calle (o "al Bolivia que trabaja con vos"). En el final no sabés si reirte o llorar y pensás ochocientas cosas que quizás pensaron o estén pensando cada une de les implicades.

jueves, 1 de febrero de 2018

El primer libro que leí de Bruzzone y que me hizo sentir miedo de conocerlo


Vamos?
Barrefondo
Película
Barrefondo
#Barrefondo 🌊 de Jorge Leandro Colás, basada en la novela de Felix Bruzzone 📖
📆 Del 1.02 al 7.02  11.50, 16.50 y 23.15 hs📍Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635, CAB...

miércoles, 3 de enero de 2018

Feliz año piletero y la casa viva


Dice en feis Felix Bruzzone
17 horas
 
Con el Piletero, hoy descubrimos una casa viva. Es una casa que está al lado de la pileta que nos tocó limpiar. Una casa de madera. Estábamos limpiando la.pileta cuando notamos que los extraños rectángulos marrones que había acumulados en el fondo no eran hojas, sino pedacitos de madera de la casa. Tenían el tamaño de uñas y no llegaban a tapar la bomba, pero hacían un entretenido ruido cuando bailaban adentro del canasto que impide el paso de ese tipo de cosas a la turbina. Curioso, no? El Piletero arriesgó una hipótesis: 
-La casa tiene calor, quiere tirarse a la pileta, se tira de a partecitas.
-Vos decís?
-Es muy obvio.
-Y qué hacemos?
-Bueno, mostremoslé cómo se hace.
Dicho esto, soltó el barrefondo y se zambulló. Hace cuánto que no se tiraba a una de las piletas que le toca limpiar? Mucho. Muchísimo. Cuando salió le pregunté por qué lo había hecho.
-Feliz año nuevo -dijo.

martes, 2 de enero de 2018

La primera novela que leí de Bruzzone y que me hizo sentir miedo de ir a su taller

Paula Irupé Salmoiraghi y Hugo Correa Luna han compartido la publicación deFelix Bruzzone.
Felix Bruzzone
2 horas
mos 50 años, se estrena la película Barrefondo, basada en la novela Barrefondo, basada en muchas otras cosas que todavía siguen girando alrededor de nuestros cuerpos y almas dañados por la insolación. Aguante!

lunes, 24 de julio de 2017

Bruzzone se puso las piletas


Dice en feis Nurit Kasztelan se siente entusiasmada con Felix Bruzzone6 personas más.
Con Felix Bruzzone fue al revés: primero vino la amistad, me cayó bien, después lo leí. Y después le insistí de que sus posteos de facebook sobre su vida como piletero podían convertirse en libro. Por supuesto iba a venir la parte que con Sol Echevarría más queremos: el seleccionar, editar, pulir, dejar reposar y más etcéteras que compelen a la edición, pero hoy con alegría (parezco Sergio Denis con viento pero sin olas) podemos decir que acabamos de entrar a imprenta con este librazo Piletas: crónicas de un piletero en el conurbano bonaerense, un libro del que estamos seguras de que muchos de los seguidores de sus posteos venían esperando con ansiedad.
Acá llego, entonces, el título 12 de Editorial Excursiones con Veronica RomanoMartin Castagno Julián Fernández Mouján y la hermosa tapa deJuan Astica

lunes, 28 de noviembre de 2016

¿Dónde están, hermosas evangelizadoras?

Dice en feis Felix Bruzzone
4 min
Hoy feriado me entretengo en un fondito de agua que se juntó con la lluvia del sábado en una pileta recién pintada. Hay que sacar ese fondito. Primero voy con dos baldes de 20 litros. Pero al ver la cantidad de agua digo, mejor no, mejor traigo una bomba. Vuelvo a casa. Cargo una bomba y la llevo. Un breve contratiempo que se diluye al pensar que no voy a tener que sacar todos eso a baldes. Mientras la bomba saca el agua remuevo la tierra que se pegó al piso con los pies descalzos. El agua se va de a poco y se ve que la pintura quedó perfecta, a pesar de haberse mojado antes de tiempo. Es un orgullo total para un piletero el que una pintura quede así de bien. En pleno brote de orgullo golpean las palmas en el portón. Como mi cliente no sale (los que aplauden son testigos de Jehová, es entendible que mi cliente siga tomando mate) salgo yo y los atiendo. Dos mujeres. Ana, 73 años, y Gladis, 37. Las dos muy bellas y muy simpáticas. Ana me entrega un papel para leer la biblia on-line. "Para que leas tu propia biblia", dice. Tiene un gorrito marinero casi igual al mío y lentes de sol. Después me lee un fragmento de una Biblia que lleva con ella. Yo estoy de increíble buen humor, así que escucho con gran atención, casi embobado. Es un pasaje breve que habla de Dios como refugio. "Es ideal para estos tiempos", dice Ana, y cuando ya veo que va a empezar a hablar de las cosas de las que hablan siempre los testigos de jehová, ella no, empieza a hablas de qué lindas plantas que tengo en el jardín, si se puede llevar una flor. No debería dejarla pasar. Mi cliente qué diría si el piletero deja entrar a extraños para llevarse flores. Le explico la situación. Les digo: "Son muy hermosas, las dos, y se merecen estas flores, y muchas más, pero no son mías. Yo estoy trabajando acá y..." "¿Cómo trabajando? ¿Vos no sos el dueño de casa?" "No, disculpe, soy el piletero." "¡Ah!, ¿pero entonces cuándo te voy a poder volver a ver?, ¡tenés que darme tu dirección, nene!" Gladis no dice nada, se ríe un poco de la ocurrencia de la vieja. Debe estar acostumbrada a que Ana diga cosas así. En ese momento veo que por el caño que sale a la calle no sale más agua, signo de que la bomba terminó y que está chupando aire, y que podría quemarse. "Esperenmé un segundito", les digo a las adorables evangelizadoras. Cierro el portón y corro a apagar la bomba. El trámite lleva un tiempo porque hay que evitar que el agua de las mangueras vuelva por gravedad a la pileta. Entonces aprovecho para sacar la bomba, enroscar las mangueras, terminar con la poca agua que la bomba no llegó a sacar y preparar todo para irme. Y mientras lo estoy haciendo pienso, bueno, ya que estoy aprovecho y me voy, quizá Ana y Gladis necesiten ir a algún lugar y hasta podría acercarlas. Así que cargo todo y enfilo para el portón. Pero entonces, al llegar, descubro que tardé demasiado. Ellas se fueron. Estoy con la bomba en una mano y las mangueras en la otra. Abrí el portón con el pie. Pasa una moto haciendo willy. Dios es mi refugio. Dios es amor. Ama y haz lo que quieras, decía San Agustín. ¿Dónde están, hermosas evangelizadoras? ¿Dónde estaba Dios cuando se fueron?

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...