Maravillosa. Con toda la maravilla cervantina que me carga siempre de maravilla. Miguel es joven, está cautivo en Argel, arrastra un hierro en el tobillo y en los mercados por los que anda suelto por los favores del bajá lo conocen como "el del brazo roto". Parece una Sherezade cristiana. Es hermoso, él y el bajá. Yo me hubiera hecho mora con tantos "pequeños placeres". La peli tiene música medio pedorra que conduce los momentos lacrimógenos pero nunca pensé que iba yo a llorar en una escena con curas y oro. Genial el aspecto físico de quiénes lo rescatan y las imágenes finales con molinos.
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