Mostrando entradas con la etiqueta Miedos recurrentes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miedos recurrentes. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de noviembre de 2025

Me asusto a mí misma

 En el flamenco, en la escritura, en la claridad cotidiana, en la repetición de los errores pero superándome para bien y para mal, en el estudio y la investigación universitaria, en las lecturas feministas, en la creación de talleres, en la reproducción de malvones.

jueves, 15 de mayo de 2025

Festejando mi hepatograma en orden

 Confieso que tuve miedo. Que mi cabeza se dispara y hay que hacer fuerza para frenar el pensamiento trágico. Pero aguanté una semana con los resultados inentendibles hasta que ayer mi cirujano me dijo que está un poco alta la fofataza pero que viene bajando y no amerita nuevos estudios. Que el lunes que viene me haga el prequirúrgico con mi cardiólogo y el miércoles que viene vuelva con él, sin turno, para fijar fecha. Me dijo que tiene libre a fin de mes o primeros días de junio.

Tengo que confiar en mi Ojo de poeta que me saluda fiel todas las mañanas, las tardes y las noches.






jueves, 11 de julio de 2024

El miedo a la libertad

 Leí el libro de Erich Fromm como a los 15 o 16. Era fácil, en ese momento, ser rebelde y entender miedos y ataduras siempre ajenas y/o exteriores.

Ahora es otra cosa: el miedo y la libertad son otra cosa. La libertad, en particular, es un aire inestable que a veces me corre por la espalda, a veces me asfixia, a veces me infla, a veces me hamaca.

miércoles, 24 de enero de 2024

Es tan hermosa mi casa. La amo tanto. Sé que voy a poder decirlo y sentirlo sin miedos



 

Pensando en salir

 Me aparecen ofertas de eventos, clases de flamenco, teatro, ferias, y me entra el pánico de salir de mi casa. Le echo la culpa a Rafael y los perros que no me dan garantías de cerramiento y cuidado. Me odio por ser tan soreta, por no reconocerles el acompañamiento a los cuatro, por pretender que se adapten a mis miedos que yo misma odio. Pienso que no puedo reducirme a vigilar que la puerta esté con llave y los perros adentro. ¿No sería muy ridícula? ¿Si soluciono esta wevada inventaré otra como excusa? ¿Estaré buscando seguridad, protección o límite para no avanzar?

domingo, 17 de septiembre de 2023

¿Soy o me hago?

 En seria: a propósito de la entrada anterior y movimientos similares que me hago todo el tiempo: ¿Por qué me burlo de mí misma? ¿Por qué me autoparodio? ¿O mis miedos no son importantes y dolorosos?

En serio: lo estoy hablando en terapia.

jueves, 7 de septiembre de 2023

Lista de superados

 Ya se me pasó el miedo a que:

- salte, se queme, explote, se rompa la bomba de agua.

- los perros se pasen a lo del vecino

- avance el chupacabras por el pasillo oscuro

- me pase algo entrando el auto al lado

- le pase algo al auto por dejarlo en la vereda

- me abran el portón nuevo que estaba sin cerradura

- explote la estufa de gas, se incendie todo


miércoles, 16 de agosto de 2023

¿Será esto un ataque de pánico?

 ¿Ppr qué iba a salvarme yo del mal de mi época? Siento que me voy por un pozo, el corazón se me aprieta, respiro y todo se pasa. Quiero controlarlo, explicarlo, evitarlo y cuando creo que lo logré, me derrota de nuevo. No sé cuál es la causa y cuál la excusa, cuál de mis motivos es suficiente y cuál es una desviación de otro que no acepto o no miro. No sé.

viernes, 12 de mayo de 2023

jueves, 13 de abril de 2023

Me pongo nerviosa e infantil

 Soluciono y me hago cargo y mi gente me acompaña y sostiene. Pero no puedo evitar la angustia y el miedo, o la actuación de la angustia y el miedo o su narración, tematización, exorcización.

jueves, 16 de febrero de 2023

No se puede detener

 Me pongo nerviosa porque Rafael o los perros entren o salgan de la casa. Quisiera que se quedaran quietos, mirándolos, que no hicieran nada. Y sé que no es ese mi deseo sino mi miedo, me acuerdo de cuando mis viejes me decían "Tranquilizate" o "Hacé de una cosa a la vez" o prohibiciones que tenían que ver con el horario o la acumulación de actividades o su espacialización: salir un fin de semana sí y otro no, descansar, dormir la siesta, acostarse temprano, todo un aparato para aquietar y proteger que resulta tan molesto para quien quiere hacer sin miedo y ahora, para mí que siento el miedo por les demás.





martes, 5 de octubre de 2021

Miedo, de Raymond Carver

 Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.

Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la limpiadora que tiene una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja, y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acabe con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.
Ya he dicho eso.

jueves, 30 de abril de 2020

No tener miedo

De boludeces, eh. De que los perros salgan a la calle, de que a Rafa se le ocurra revolear palos o colgarse de los cables, de que me venga a decir no sé qué sobre no sé qué y me llene la cabeza, de que explote todo mientras dormimos, de que me muera sin haber terminado mi novela, viajado a España de nuevo, bailado tangos en Sevilla.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Historias uterinas

El domingo participé del Ritual y sanación del útero a través de siete generaciones. La verdad es que no vi nada ni me conecté con nada ni llegué a ninguna parte. Confirmé sí mi curiosidad por mi linaje materno e imaginé quiénes serían la madre, la abuela, la bisabuela de mi bisabuela sobre la que flasheo hace tanto historias entre los guaraníes y los gitanos. Ahora que lo escribo, siempre siempre la escritura como revelación, pienso que lo que me causó gracia el domingo por ridículo y vacío, ahora me parece muy interesante: buscando en la ensoñación alguna memoria ancestral de útero en útero hacia atrás, lo único que veía era río y selva y, pienso, que había señas de animales, yaguareté, caimán. Es un flash, malo para decirlo en voz alta pero genial para escribir historias. ¿Madre caimán? ¿Madre puma? ¿Abuela yacaré? ¿Abuela chamana cambia pieles?

Tarot y psicomagia

Ayer fui de nuevo a lo de mi tarotista biodecodificadora preferida. Hablamos de mis síntomas del fantasma, del hermano muerto o síndrome del sobreviviente. Decidimos que necesito ritualizar el alma de mi hermano abortado antes que yo. Voy pensando en entierro, carta y despedida. No me animo a dejarlo en el fondo de mi casa, ese espacio es mío y sería lo mismo que llevarlo a la espalda. Pienso en agua, arroyo Los berros y que fluya.

domingo, 24 de febrero de 2019

Talento y coraje

¿Para escribir una novela no hace falta talento?, me pregunta una de mis talleristas. Y en la pregunta negativa va implícito que ella piensa que no lo tiene y que, por lo tanto, no puede escribir una novela. Talento no sé; coraje, seguro, le contesto.


¿Para escribir una novela no hace falta talento?, me pregunta una de mis talleristas. Y la pregunta implica que el talento es una cosa que se tiene o no se tiene, que se nace con él si se es García Márquez o Aira. Eso se compra en el bazar del autobombo y se practica todos los días en el taller, le contesto.


¿Para escribir una novela no hace falta talento?, me pregunta una de mis talleristas. Y nos quedamos las dos pensando en a qué llamamos talento. ¿Es una cualidad innata? ¿Cómo se ve en los textos? ¿Surge por obra y gracia del espíritu santo? ¿Nuestros ejercicios de taller lo hacen nacer, fortalecer o esconderse y morir?


¿Para escribir una novela no hace falta talento?, me pregunta una de mis talleristas. Hablamos un rato sobre prejuicios y mitos del "talento" y me descubro diciéndole a ella lo que debería decirme a mí misma: que hace falta poner el culo delante del teclado y dejar de poner excusas como la falta de talento para no escribir.



¿Para escribir una novela no hace falta talento?, me pregunta una de mis talleristas. Y después de reflexionar juntas sobre ese raro bicho mítico, el talento, me doy cuenta de que yo sí lo tengo, estoy segura de tenerlo. Pero no tengo el coraje necesario para terminar ninguna de las cuatro novelas que he empezado en mi vida.



¿Para escribir una novela no hace falta talento?, me pregunta una de mis talleristas. ¿Y qué tal si lo tuviéramos y nadie se enterara (ni siquiera nosotras) porque somos tan cobardes que no nos ponemos nunca a escribir seriamente?




sábado, 22 de septiembre de 2018

Planeando próximos viajes para no cagarse en las patas

En los momentos previos al viaje o allá cuando deseaba fervientemente ser teletransportada de inmediato a mi casa, pensaba en que siempre deseé y sigo deseando ser reconocida como escritora (este viaje mismo fue como académica) y recorrer el mundo presentando mis libros. Cómo voy a hacer eso si me cago en las patas cada vez que tengo que ir a Azul, a Mar del Plata o a Madrid. Entonces pensaba en la próxima vez que estuviera en Sevilla y en los lugares a los que volvería y todo el tiempo que me quedaría en la plaza escuchando a los músicos callejeros y a las bailaoras zapateando sobre madera tirada sobre las baldosas.

El miedo y la angustia patriarcal

Lo más difícil de todo mi viaje, cosa que me sucede igual cuando no viajo, es despegarme del miedo a que todo explote cuando yo no estoy en casa, miedos infantiles a que un auto pise a mis perritos o que el boludón de mijito de 22 años deje la hornalla prendida e incendie mis nobibliotecas. Pero también es culpa que el patriarcado nos impone por vivir felices, por disfrutar. El miedo y la angustia son el precio que la conchuda paga por ser feliz y hacer lo que se canten las tetas, no vaya a ser que ande demasiado fresca por la vida.

domingo, 29 de julio de 2018

Recordándome a mí misma los sueños de mi vida

¿Mirá si me invitaran como escritora a la Feria del libro de Paris o de Amsterdan y yo dijera que no porque tengo miedo de dejar mi casa y mis perros? ¿Mirá si organizáramos una gira de poeta por América del Sur y yo dijera que no porque tengo miedo de que mis nobibliotecas se incendien mientras estoy en el aeropuerto? ¿Mirá si tuviera que ir a dar una serie de conferencias a Nueva York y yo dijera que no porque aquí nadie puede vivir sin mí durante quince días? ¡Qué hambre!!!!!

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...