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sábado, 28 de febrero de 2026

La llamaron mártir, monstruo, loca, traidora

 Posteo en feis de La broma infinita:





Todo el mundo tiene una opinión sobre Elena Garro.

Los que la admiran la convirtieron en mártir.

Los que la odian la convirtieron en monstruo.


Y ella, desde su primer día hasta el último, fue exactamente ninguna de las dos.


Fue algo mucho más difícil de sostener.


Fue una persona real dentro de un contexto desfavorable para su momento ( mí opinión).


  Este análisis no es una defensa. No es una condena.


Es un intento de mirar de frente a un personaje que la historia ha leído siempre desde los ojos de otros.


Desde los ojos de su exmarido.


Desde los ojos del gobierno que la persiguió.


Desde los ojos de los intelectuales que le tenían miedo .


Desde los ojos de los biógrafos que la admiraban demasiado para ser objetivos.


Hay que empezar por lo que ví verificado.


Lo que está en los archivos.


Lo que está en sus  cartas.


Lo que está en el Archivo General de la Nación.


Lo que está en la Universidad de Princeton, donde está su correspondencia.


Eso es lo que voy a usar.


Elena 

Era una personalidad que abarcaba todo.


 Hizo teatro, baile y literatura en casi todos los géneros habidos y por haber. Era una  valiente e imprudente, podía ser violenta y se auto saboteaba todo el tiempo. 


Eso no lo dice un enemigo.


Lo dice Jazmina Barrera, escritora que le dedicó años de investigación biográfica.


Valiente e imprudente.


Violenta y autodestructiva.


Al mismo tiempo.


Eso es la descripción de alguien que no cabe en una sola etiqueta.


Era también, según el critico literario Emmanuel Carballo, que la conoció de cerca:


"Quizá la mujer más brillante entre todas las que he tratado. También una de las más intrigantes y perversas." 

Brillante.


Intrigante.


Perversa.


Las tres cosas juntas.


Sin contradicción.


Eso es lo primero que hay que entender de Elena Garro.


Que no era una víctima de una sola dimensión.


Era una fuerza  que generaba amor y destrucción en la misma proporción.


Era una persona con matices , eso la condenó antes de que ella hiciera nada.


ahora los hechos turbios.


Uno por uno.


Con lo  verificado.


Y voy a ir aclarando  lo que se veria como una especulación.


    LO DeL 68


Fue espía del gobierno?


Esta es la acusación más grave que pesa sobre su nombre.


Y la que más documentación tiene.


Y también la que  requiere contexto para entenderse.


El 6 de octubre de 1968 Elena Garro leyó en los diarios que, según el líder estudiantil Sócrates Campos Lemus, ella junto con el ex presidente del PRI Carlos Madrazo y otros se habían conjurado contra el gobierno. 


La acusación contra Garro era absurdo ya que ella había escrito contra el movimiento estudiantil en "El complot de los cobardes", publicado en agosto. 


Ahí está la paradoja.


El gobierno la acusaba de instigar el movimiento.


Los intelectuales de izquierda la acusaban de haberlos traicionado ante el gobierno.


Dos acusaciones opuestas.


Al mismo tiempo.


Desde los dos lados.


    Lo que sí está documentado es esto


Existe un memorándum donde dice que Elena Garro informó a la DFS sobre Bernardo Castro Villagramas y Agustín Hernández Navarro como dirigentes intelectuales del movimiento estudiantil, y mencionó que Heberto Castillo posiblemente se encontraba escondido en la casa de Amalia Hernández. 


Eso está en papel.


Firmado.


En el Archivo General de la Nación.


Qué significa ese documento?


Aquí es donde los investigadores se dividen.


Rafael Cabrera, tras años de investigación, sugiere que si Garro fuera espia, el gobierno habría sido muy ingrato con ella, invita a mirar la figura de Elena en el contexto de la represión, el espionaje, la invención de culpables a las que el gobierno era realmente proclive. 


La académica Lucía Melgar señala que la pregunta no es si Garro fue o no espía de la DFS, sino por qué se le condena todavía como traidora sin tomar en cuenta las circunstancias de esa traición. 


          Las circunstancias eran estas:


Estaba escondida en un cuartucho.


Con amenazas de muerte reales.


Sin dinero.


Sin red.


Sin nadie que la defendiera.


Aterrorizada.


Décadas después, Garro sostuvo:


 "Tenía miedo y el miedo puede conducir a decir y hacer extravagancias." 


Ella misma lo reconoció.


No dijo que era inocente de todo.


Dijo que tenía miedo.


Eso no es una absolución.


Es una explicacion que ninguno de sus críticos tuvo el valor de escuchar con la misma atención con la que escucharon la acusación.


VEREDICTO dE ESTE PUNTO:


Lo del memorándum es real y está verificado.


Lo de "espía profesional al servicio del régimen" es una especulación sin documentos que la sostengan.


Son dos cosas distintas.


Y confundirlas a propósito o por descuido es exactamente la operación que convirtió su nombre en sinónimo de traición durante décadas.


        RELACIÓN CON SU HIJA


Esta es la parte que los admiradores de Elena prefieren no tocar.


Y que los investigadores más serios sí documentaron.


Helena Laura Paz Garro tuvo una relación entrañable y dependiente con su madre, forjada en resentimientos, dolores y fantasmas que ellas mismas construyeron. 


Esa relación no era una simple cercanía entre madre e hija.


Era una simbiosis que duró toda la vida.


Y que le costó a Helena casi todo.


En el exilio, Garro vivía una vida de bruja: aislada con su hija, sus gatos, en una enorme pobreza, leyendo el tarot, la mano, las estrellas. 

Helena no eligió ese exilio.


Lo heredó.


Lo cargó.


La hija de Elena fue su doble, su amiga, su némesis. 


Todo a la vez.


Sin que nadie le preguntara si quería serlo.


Sus papeles los archivaban en bolsas espaciadas, las cuales eran orinadas por los gatos, estaban manchadas de café, algunas en fragmentos.


A veces rompían cosas y después lo lamentaban. 


Ese detalle concreto.


Ese detalle que parece menor.


Es la imagen más honesta de cómo vivían las dos al final.


Dos mujeres brillantes.


Destruyéndose y sosteniéndose mutuamente.


En una casa que se caía a pedazos.


Con gatos que orinaban los manuscritos.


        AMISTADES 


Garro no contó con grandes amigas.


 Tuvo a su hija. 


Buenos amigos, varios, aunque fueron cercanas sus hermanas Deva y Estrella y su prima Amalia Hernández, hasta que se peleó con ella.


El patrón se repite en varios testimonios.


Relaciones intensas.


Rupturas abruptas.


Amistades que terminaban con el mismo drama con el que empezaban.


Sus cartas muestran a una Elena que según sus circunstancias, sus expectativas respecto a su corresponsal y su estado anímico, podía adoptar tonos completamente distintos sobre los mismos hechos escritas en fechas próximas. 


Eso no es mentira.


Eso es una persona con una vida interior tan intensa que era casi imposible de sostener para los que estaban cerca.


      TRES INTENTOS DE SUICIDIO


Esto está en sus propios diarios.


Tres intentos de suicidio se refieren en sus diarios. 


No son especulación.


No son rumores.


Están en sus propias palabras.


Y no los mencionamos para darle una patología ni para usarlos como argumento de que estaba "loca".


Los mencionamos porque son parte de la verdad completa de una mujer que vivió con una intensidad que el mundo que la rodeaba no siempre supo sostener.


              PARANOIA


Aquí hay que separar muy cuidadosamente lo que está verificado de lo que es interpretación.


Su transformación de personaje arrojada y valiente en sombra de sí misma, vulnerable, con brotes de paranoia y decisiones intempestivas, se dio en unos días después del 68.


Antes del 68, Elena Garro era intocable.


Era segura de sí misma.


Era combativa.


Era la mujer que se metía a los centros femeninos para investigar violaciones a derechos humanos y los publicaba en los periódicos.


Después del 68, algo se rompió.


Fue paranoia genuina o fue una respuesta racional a una persecución real?


Los rasgos paranoicos posteriores al 68 no pueden entenderse sin la trama siniestra en que la atrapó el gobierno de Díaz Ordaz al acusarla de encabezar un complot comunista. 


Eso lo dice Lucía Melgar.


Académica seria.


Con años de investigación sobre el archivo Garro.


La persecución era real.


La vigilancia era real.


Las amenazas de muerte eran reales.


Cuando el peligro es real, el miedo no es paranoia.


Es instinto de supervivencia.


          COMPRAS OBSESIVAS


Sus compras adictivas son parte documentada de su personalidad durante el exilio. 


Compraba.


Sin dinero.


Sin sentido práctico.


Con la misma lógica con la que acumulaba gatos.


Murió en Cuernavaca en 1998 viviendo con su hija Helena Paz y catorce gatos. 

Catorce gatos.


En una casa pequeña.


En pobreza.


Eso no es un detalle pintoresco.


Es una forma de entender cómo una persona construye un universo propio cuando el mundo exterior le resulta difícil de habitar.


               ESPECULACIÓN


Que era antisemita.


Que era de derecha ideológicamente consolidada.


Que colaboró voluntaria y conscientemente con la dictadura.


Que sus relaciones rotas se debieron a una maldad.


Todo eso circula.


Nada de eso tiene documentación sólida que lo sostenga.


La ideología de Garro fue cambiando con el tiempo y cambiaba también según qué personaje estaba interpretando. 


Sí fueron constantes sus convicciones a favor de la revolución mexicana y el reparto agrario. 


Una persona de ideología cambiante no es una persona de mala ideología.


Es una persona que no encajaba en ninguna caja.


Y en el México intelectual de los 60 y 70, no caber en ninguna caja tenía un costo muy alto.


Hay una frase que lo resume todo.


Una sola.


La dijo ella.


Sobre sí misma.


Cerca del final.


Cerca de la muerte dijo que no era feliz ni desdichada. Que era neutra. 


No era feliz ni desdichada.


Era neutra.


Eso no es resignación de alguien que se dan por vencido.


Es la frase de alguien que llegó al final de una vida acalorada  y encontró que la paz, cuando llegó, no tenía sabor.


¿Era Elena Garro una buena persona?


Esa es la pregunta equivocada.


Era una persona extraordinaria con sombras.


Como casi todos.


Con la diferencia de que a ella esas sombras se las usaron para borrarla.


Y a otros con sombras más grandes se las usaron para  ponerles corona.


Esa diferencia no tiene que ver con la calidad moral de las personas.


Tiene que ver con quién tenía el poder de contar la historia.


Y quién no.


......


Si llegaste hasta aquí, gracias por leer un texto tan largo. Si te gusta mí trabajo, me puedes seguir si quieres, claro. Y si escribí algo mal, con gusto lo corrijo ( avísame ) , el error es humano.


Firma: La broma infinita  


Bonus: valoro a los que llegan hasta acá, me explota la cabeza saber que incluso consultan las fuentes para buscar más, habla del hambre de conocimiento.


........

                                 Fuentes 


Bamba Editorial — "Un testimonio sobre Elena Garro"  (análisis de la leyenda negra, cita de Garro sobre la neutralidad al final de su vida, estructura de poder que la señaló).


 El Universal / Confabulario — "Elena Garro: ¿Una biografía imposible?" (Lucía Melgar, UNAM: archivo Princeton, rasgos paranoicos post 68, correspondencia con hermanas y Ninfa Santos, cartas con tonos contradictorios).


 ResearchGate — "Elena Garro: lectura múltiple de una personalidad compleja " (Lucía Melgar y Gabriela Mora, BUAP 2002: leyenda negra del 68, valoraciones extraliterarias que afectaron su obra). 


El Universal — "Elena Garro y la reivindicación de su pensamiento político" (Grissel Gómez Estrada, Rafael Cabrera, Geney Beltrán, Lucía Melgar: faceta política, hipocresía intelectual de la época, Testimonios sobre Mariana). 


La Jornada — Elena Garro: era compleja, llena de contradicciones y deslumbrante (Jazmina Barrera, " La reina de espadas', 2024: compras adictivas, gatos, salud mental, relación con la hija, valiente e imprudente). 


Algarabia — "Elena Garro: exiliada de la realidad" (relación entrañable y dependiente con Helena, boda sorpresa, periodismo vanguardista, escándalo del 68, Kennedy). 


El Universal / Confabulario — "Elena Garro: de intocable a no persona* (Rafael Cabrera, "Debo olvidar que existí" : transformación post 68, memorándum en el AGN, acusación de Campos Lemus, Excélsior 6 octubre).


 Gatopardo / SemMéxico — "La fuga de Elena Garro" (Rafael Cabrera: relato del 6 de octubre 1968, cuartucho en Lisboa 17, gatos Juan Lanas y Humitos, Hotel Casa Blanca, Archivo Princeton).


 La Nacion Argentina — "Las muchas fugas de Elena Garro" (existencia marcada por errancia, paranoia, brillo intelectual; relación con Bioy Casares 20 años). 


Cuadernos Hispanoamericanos — "Un huracán llamado Elena Garro" (Jazmina Barrera: tres intentos de suicidio en diarios, 13 gatos al volver a México, Dior modelo, enfisema, Testimonios sobre Mariana Grijalbo 1981). 


Fuentes Fidedignas — "La Ingobernable: el caso de Elena Garro"(Emmanuel Carballo: cita directa sobre brillantez y perversidad, autosabotaje, relación con Bioy Casares, compulsión mitómana).


 La Razón de México — "Revelan detalles íntimos, luminosos y trágicos de Elena Garro" (Laura Ramos, biógrafa: bolsas orinadas por los gatos, papeles manchados, grieta emocional de Helena en el Nobel de Paz). 


Penguin Libros — "Elena Garro" (murió con catorce gatos y su hija en Cuernavaca, 1998).


....


¿Sigues leyendo ? Felicidades, me sorprendiste, estoy experimentando con herramientas para ayudarme con las normas apa pero sigo sin encontrar algo que me convenza del todo. Tampoco quiero que crean que porque usé alguna herramienta le reste importancia al artículo. No sé. Espero no se enojen si llego a usar el atajo. Pero las estoy probando.

........

Nota del autor: separo las oraciones por mí dislexia, si les molesta me lo dicen, no quiero hacer párrafos porque tengo mucho terror a equivocarme, puesto que uso solo teléfono.

viernes, 27 de febrero de 2026

Helena Paz Garro




Un posteo en feis de La broma infinita:



 Nació el 12 de diciembre de 1939.


El mismo año que empezó la Segunda Guerra Mundial.


Y en cierta forma, su vida entera fue eso.


Una guerra que no eligió.


Peleada con las armas de otros.


En un campo de batalla que se llamaba familia.


Su nombre era Helena Paz Garro.


Hija de Octavio Paz.


Hija de Elena Garro.


Los dos escritores más importantes y más destructivos que se cruzaron en la historia de la literatura mexicana.


Y ella creció en el medio.


Sin red.


Sin salida.


De niña la llevaron a París.


La llevaron a Tokio.


La llevaron a Nueva York.


La llevaron a Japón en 1952, cuando Octavio Paz trabajaba en la embajada mexicana.


Conoció a Borges.


Conoció a Picasso.


Convivió con duques, con diplomáticos, con intelectuales europeos.


Con Christian Dior.


Con los grandes del siglo XX.


Eso fue su infancia.


Un mundo de privilegio diplomático que se rompió de golpe cuando sus padres se divorciaron en 1959.


Y nunca volvió a existir.


Cuando el matrimonio terminó, Octavio Paz se fue.


Y cuando Octavio Paz se fue, se llevó el apellido que abría puertas.


El dinero.


Los contactos.


La red.


Todo lo que en ese mundo se necesitaba para sobrevivir.


Los celos profesionales y los rencores dentro del matrimonio hicieron que Helena Paz Garro viviera entre fuegos enemigos, sin una relación sólida con su padre. 


No tuvo padre.


Tuvo una figura que aparecía y desaparecía según le convenía.


Entonces llegó 1968.


Y lo que le quedaba de infancia terminó de destruirse.


El 2 de octubre el gobierno mexicano masacró estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas.


Y cuatro días después, en los periódicos apareció el nombre de su madre.


Señalada como instigadora del movimiento.


Sin pruebas.


Sin proceso.


Con cinco portadas de diarios nacionales que la condenaron antes de cualquier juicio.


Helena tenía 28 años.


Y su nombre apareció junto al de su madre en esa acusación.


El año 1968 cimbró a su familia. Octavio, entonces embajador en India, renunció al cargo tras los hechos de Tlatelolco, mientras Helena y su madre fueron acusadas de orquestar el movimiento estudiantil. En su defensa, Helena publicó una carta criticando a su padre. 


Criticó a su padre públicamente.


Defendió a su madre.


Y con eso firmó su propio exilio social.


El padre que renunció elegantemente a su cargo de embajador recibió elogios internacionales.


Las dos mujeres que defendieron a los estudiantes desde adentro recibieron amenazas de muerte.


Esa es la diferencia entre tener poder y no tenerlo.


Esa es la diferencia entre ser el hombre y ser las mujeres de ese hombre.


Elena salió de México a escondidas el 29 de septiembre de 1968, para vivir un exilio forzado que duró veinticinco años. 


Helena se fue con ella.


Sin dinero.


Sin plan.


Con un baúl y sus gatos.


Lo que vino después no tiene nombre bonito.


Hoteles con nombres falsos.


Pensiones de mala muerte en España.


Apartamentos en París donde no había para pagar la renta.


Residieron entre Nueva York, París y España, donde vivieron en la pobreza, con un baúl.


Dos escritoras.


Una con obra que cambió la literatura latinoamericana.


La otra con dos libros publicados y una vida que nadie estaba documentando.


Ambas invisibles.


Ambas pobres.


Ambas huyendo.


Y el padre?


El padre en esos mismos años fundaba la revista Vuelta.


Daba clases en Harvard y en Cambridge.


Recibía el Premio Cervantes en 1981.


Ganaba el Nobel en 1990.


Helena se quejaba de la falta de recursos, pues el fideicomiso que le dejó su padre originalmente era de 36 mil pesos mensuales, y se había reducido a 12 mil.


Doce mil pesos mensuales.


Para la única hija del único Nobel mexicano.


Viviendo en un asilo en Cuernavaca.


Sin poder caminar.


En silla de ruedas.


Eso no es descuido.


Eso es una decisión económica tomada por alguien que tenía los recursos para tomar otra.


En el asilo no tenía permitido fumar, pero cuando salía a pasear repetía con tono infantil: "¿Me prendes otro cigarrito?" 


Esa imagen.


La hija de Octavio Paz.


La que convivió con Picasso y Borges.


La que huyó por Europa con un baúl.


La que defendió a su madre cuando nadie más lo hizo.


Pidiendo un cigarro en un asilo de Cuernavaca.


Con doce mil pesos al mes de un hombre que murió siendo el intelectual más famoso de México.


Al final de su vida dijo que había aprendido a perdonar a su padre.


Que al final quedaron bien.


Que se reconciliaron.


Pero también dijo algo más:


"No nos hablamos por muchos años. Nos hicimos mucho daño." 


Eso no es reconciliación.


Eso es resignación.


Que no es lo mismo.


Nunca es lo mismo.


Helena Paz Garro murió el 30 de marzo de 2014.


En Cuernavaca.


En el mismo estado donde murió su madre dieciséis años antes.


Falleció en la pobreza, en Cuernavaca, Morelos, el 30 de marzo de 2014, un día antes de que su padre hubiera cumplido años. 


Un día antes del cumpleaños de Octavio Paz.


Como si la historia no pudiera terminar de separar lo que unió tan mal desde el principio.


Fue sepultada junto a su madre. 


Las dos juntas.


Como estuvieron siempre.


Huyendo juntas.


Pobres juntas.


Ignoradas juntas.


Enterradas juntas.


Octavio Paz tiene fundaciones, avenidas y convenios universitarios con su nombre.


Helena Paz Garro tiene una entrada en Wikipedia de cuatro párrafos.


Eso no es la historia siendo cruel.


Es la historia siendo exacta.


El poder decide quién se recuerda.


Y quién se entierra en silencio junto a su madre.


En Cuernavaca.


Con doce mil pesos al mes.


Y un cigarro prestado.


...


Si llegaste hasta aquí, gracias por leer, cada vez son más extensos mis análisis, te pongo a prueba. Me puedes seguir si quieres, claro. Y si escribí algo mal, con gusto lo corrijo, el error es humano.


Firma: La broma infinita  


Recuerda que mí aparición en grupos es fugaz ¿de verdad quieres que se te pierda está información? 


....


 Mis fuentes más  verificadas:


Wikipedia ES — Helena Paz Garro (nacimiento, muerte en Cuernavaca 30 de marzo de 2014, publicaciones, vida diplomática con Paz en Tokio 1952). 


Revista Quien — "He aprendido a perdonarlo": última entrevista a Helena Paz Garro (silla de ruedas, asilo en Cuernavaca, fideicomiso de 36 mil reducido a 12 mil pesos, cita directa de reconciliación).


 Infobae — La terrible historia de amor de Elena Garro y Octavio Paz (Helena entre fuegos enemigos, relación fracturada con el padre, carta de Elena a Paz desde París 1989). 


Efeminista — Inés, la denuncia de Elena Garro (exilio con un baúl, pobreza en Nueva York, París y España, cita del sobrino Francisco Guerrero Garro). 


Centro Virtual Cervantes (cvc.cervantes.es) — Elena Garro: historia de una lúcida locura (salida de México 29 de septiembre de 1968, 25 años de exilio, cita de Helena como epígrafe de Andamos huyendo Lola, cita de Elena sobre la tumba). 


Real Asociación Española de Cronistas Oficiales — Mujeres en la Historia: Elena Garro (carta de Paz a Gimferrer 1975 sobre intrigas de Elena y Helena, separación en 1967 del Colegio Nacional). 


Distopía — Elena Garro: desposando al enemigo(dos intentos de suicidio en 1947, Helena sin carrera literaria notable, muerte en pobreza rodeada de gatos). 


Patricia Rosas Lopátegui — El asesinato de Elena Garro (UANL, 2014) y Testimonios sobre Elena Garro (violencia documentada, contexto del exilio y la pobreza).


 Sopitas — La relación entre Elena Garro y Octavio Paz (carta pública de Helena criticando a su padre en 1968, exilio conjunto).


.....


¿Llegaste hasta aquí? Increíble, te felicito, está vez tuve que investigar un poco más, poco se habla de ella, parece borrada completamente.

sábado, 1 de marzo de 2025

María Elena Morán, la primera mujer detective de la literatura latinoamericana

 

Por qué a María Elvira Bermúdez la llamaron la Ágata Christie mexicana

La escritora, nacida el 27 de noviembre de 1916, fue una de las primeras mujeres latinoamericanas en incursionar en el género policiaco, desarrolló historias protagonizadas por hombres e incluía personajes femeninos alejados de lo tradicional

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El próximo 27 de noviembre se cumplen 106 años del natalicio de María Elvira Bermúdez; a 34 años de su ausencia, es recordada como una de las pioneras del género policiaco en la literatura mexicana. Originaria de Durango, en el norte de México, desde su juventud mantuvo una actitud que desafiaba los límites dictados por la sociedad de su época. Se graduó de la Escuela Libre de Derecho, convirtiéndose en una de las primeras mujeres en lograrlo y, como parte de su trayectoria profesional, formó parte de La Suprema Corte de Justicia, posición desde la cual abogó por el derecho de las mujeres al voto.

Su paso por el mundo de las leyes lo combinó con su dedicación al trabajo creativo y la literatura. María Elvira Bermúdez escribió libros de ficción, pero se destacó por su personaje María Elena Morán, la primera mujer detective de la literatura latinoamericana. La escritora logró abrirse un lugar en este género como lo hicieron Inés ArredondoRosario Castellanos y Ágata Christie, inclusive hay quienes la llamaron “La Ágata Christie mexicana”, por su obras enmarcadas en la novela negra, las historias de horror y policiaca.s

Conocer a Bermúdez ayuda a sacarse de la cabeza que el género está dominado por el patriarcado y por los hombres. Fue una autora que escribía en un “género de hombres”, pero además colocaba a las mujeres al centro de sus historias, no como femme fatal o simples objetos de afecto, sino como sujetas de acción”, afirma la narradora, cuentista y poeta mexicana Aniela Rodríguez.

Recientemente, su novela “Diferentes razones tiene la muerte” fue reeditada como parte de la colección Vindictas de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Esta novela escapa de su canon siniestro, se trata de un texto con altas dosis de sarcasmo, ironía y humor que hace un completo bosquejo psicológico de los personajes y presenta una mirada aguda sobre la sociedad mexicana que le tocó vivir a la escritora. La historia se enriquece a partir de todo el amplio espectro de su época.

La historia de “Diferentes razones tiene la muerte” transcurre en el México de 1946 y presenta la historia de Georgina Llorente, una viuda adinerada, quien invita a un grupo de personas a pasar un fin de semana en su quinta de Coyoacán. Entre sus invitados se encuentran Miguel Prado y su madre María, la primera mujer del segundo marido de Georgina; su actual mujer, Adela, y su hija de veinte años, Celia Ortiz; también asisten Diana Leech, amiga de Georgina; Abel Fernández, admirador incondicional de Georgina; Octavio Román, el verdadero amor de Georgina, y Juan Requena, un hombre celosamente enamorado de Georgina. Las conexiones anuncian una tormenta que esta por aterrizar en la propiedad.

La tragedia llega con la primera muerte, la de Mario Ortiz, primer marido de Georgina. Toda la evidencia indica que fue asesinado por su actual pareja; a la investigación se suma el detective Zozaya, pero hará falta otro asesinato y otros dos intentos fallidos para que el investigador logre desenmascarar al asesino. “Pasamos de la risa al aturdimiento, porque las escenas de los asesinatos son muy cruentas, como exige el género. Existe un balance agradable que permite que no solo impere el sentimiento de lo oscuro, muy recurrente en las novelas negras”, explica Rodríguez Zapata.

¿Qué es Vindictas?

Es un proyecto editorial, coordinado por la escritora y editora Ave Barrera, que nació poco antes del inicio de la pandemia de covid-19 como un espacio para recordar y difundir el trabajo de autoras que vieron relegadas sus publicaciones en medio de la escena patriarcal de la literatura de su época, por lo cual no recibieron el reconocimiento debido, y cuya obra no fue editada durante la última década. La colección tiene como objetivo rescatar la novela y memoria, para crear un puente que conecté al pasado con el presente de la esfera literaria y permitir que autoras contemporáneas prologuen los libros reeditados y vinculen el trabajo de mujeres de pasado con la resistencia y la creatividad de las creadoras del presente.

Dicen que ella creó a la primera mujer detective latinoamericana

 

MARÍA ELVIRA BERMÚDEZ: LA LEY NUNCA SE EQUIVOCA

Nacida en Durango, Durango, en 1912 y muerta en 1988, María Elvira Bermúdez, la primera escritora policial mexicana era licenciada en Derecho en una época en que las mujeres abogadas eran bichos raros en los tribunales de justicia del país.  Para 1941 ya trabajaba, como defensora de oficio primero y después como actuaria de la suprema corte de justicia, en la policía judicial federal. Bermúdez llegó a la narrativa policiaca por su cercanía con los dramas criminales de su tiempo.  Por treinta años trabajó incansablemente, dándole seguimiento a distintas investigaciones y buscando que el culpable pagara por sus delitos y el inocente quedará por completo exonerado.

A lo largo de su extensa obra, María Elvira nunca traicionó tales exigencias escriturales.  Desde sus primeros textos, publicados en periódicos como El Nacional, Excélsior  o Novedades, fue notorio que aunque aparecieran elementos de índole social, el estilo y tratamiento eran tradicionales, apegados a la ley y el orden.  Entre sus obras policiacas hay una novela, Diferentes razones tiene la muerte (1953) y varias colecciones de cuentos: Alegoría presuntuosa (1971) Cuentos herejes (1984), Detente sombra (1985), Muerte a la zaga (1985) y Encono de hormigas (1987).  Escribió, además, además una gran cantidad de artículos y ensayos sobre teoría y crítica del género policiaco.  Su interés por el género llevó a Bermúdez a compilar dos antologías clásicas: Los mejores cuentos policiacos mexicanos (1955) y Cuento policiaco mexicano.  Breve antología (1987).  Pero su gran aportación al género es haberlo mantenido con vida cuando la época de oro de la narrativa policiaca se fue desvaneciendo a fines de los años sesenta.  María Elvira permaneció entonces como el único faro protector, como la única guía segura, hasta que apareció Paco Ignacio Taibo II para remover, desde sus cimientos, a esta literatura.

Nuestra autora, por supuesto, resintió la presencia de una nueva generación de autores jóvenes que desdeñaban los mecanismos reconocidos de la narrativa policiaca tradicional, las fórmulas racionales y justicieras, ya que preferían la abolición del enigma y negaban la posibilidad de que la justicia prevaleciera sobre el crimen.  Los nuevos escritores, a su vez, veían a María Elvira Bermúdez como la última representante de una etapa superada del género en el país.  No se sintieron reflejados en sus cuentos y, peor aún, casi todos se decantaron por la novela y dejaron a un lado la práctica del cuento a la que Bermúdez era tan proclive. Sin embargo, hoy podemos contemplar, con menos encono y más simpatía, la postura de María Elvira. Como el escritor argentino Jorge Luis Borges, nuestra autora considerada a la narrativa policiaca como una puesta en escena, como una realidad literaria autónoma, con sus propias reglas y códigos, que se manifestaba como un trabajo de relojería: con precisión y pulso firme.  Todas las piezas de la trama debían embonar unas con otras sin que nada pareciera forzado o artificial.  En esta clase de literatura no hay sitio para el azar, para el asesinato sin motivo, para la violencia gratuita.

Pero todos los elementos que perturbaban la decorosa narrativa policiaca de Bermúdez son los que van a crear un clásico de la literatura policiaca en México: El complot mongol (1969) de Rafael Bernal. Para entender este salto entre una narrativa policiaca de reglas inamovibles y la novela de Bernal, donde toda la investigación está presidida por el caos, los muertos inesperados, los torcimientos de la trama y la imposibilidad de una justicia legal en nuestro país, tenemos que recordar la trayectoria de Bernal como la de un escritor que veía la realidad nacional sin filtros canónicos, sin filigranas literarias.

Pero una novela policiaca como El complot mongol no habría sido posible si antes no hubiera existido una narradora como María Elvira Bermúdez, alguien que supo transferir la indagación criminal de la narrativa inglesa y estadounidense y aclimatarla en nuestro país con tanto aplomo y verosimilitud. Cuando hablemos de la historia de este género literario en México hay que darle su lugar a esta autora, que no sólo se dedicó a escribir cuentos propios sino que fue una tenaz creadora de antologías para que esta narrativa se difundiera entre los lectores nacionales. Si alguien estableció un público para lo policiaco, lo criminal, lo psicológico y lo enigmático fue ella, Maria Elvira, la pionera, la divulgadora, la cuentista.

lunes, 11 de noviembre de 2024

Que cada quien busque a su Pedro Páramo


 

Juan Preciado y su viaje a Comala

 

Noches de lectura y café 
Siguiendo

 
"Pedro Páramo" del escritor jalisciense Juan Rulfo, es la novela mexicana más famosa y reconocida. Traducida a más de 40 idiomas y publicada en 90 países, originalmente iba a llamarse **'Los Murmullos'**, en referencia a los personajes muertos que aparecen y que interactúan con Juan Preciado, quien busca a su padre.
El tiempo y el espacio, la vida y la muerte se entrelazan en la historia de Juan Preciado y su viaje a Comala, un pueblo desolado por la crueldad y tiranía de Pedro Páramo."
Pedro Páramo se encuentra dentro del género de la novela revolucionaria y, debido al uso del realismo mágico, es catalogada como una de las obras del boom latinoamericano …..
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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...