jueves, 6 de agosto de 2026

Como un arbol sin agua

 Tatiana Tibulac. El jardín de vidrio. Pág.32


A veces me parecía que, sin nuestra escucha, Zahar Antonovich

se habría secado, simplemente, como un árbol sin agua. Hay en el

mundo gente así, gente que, si no cuenta cosas, no puede vivir. Para

ellos, para esa gente siempre hermosa y a menudo loca, la vida

debe ser una historia. Porque solo ahí, entre sus costillas blandas y

mágicas, hacen ellos las paces con el mal y con el dolor, con las

enfermedades y las traiciones, porque ellos lo saben. Saben que una

historia no deja jamás las cosas sin resolver. Una historia —incluso la

más breve, incluso la más triste— pone siempre buen cuidado en

hacer justicia. 



Ediciones Impedimenta.

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...