Me estuve negando a admitir que todavía me afectan las pelotudeces que el padre de mis hijes hace con su salud, su decadencia, su manipulación de mis hijes, incluso las pelotudeces que dice en la grupa al que yo misma (gila) lo invité para organizar nuestros 40 años de egresades del cole. Bueno, ya está. Sí, me afectan. No logro ni la indiferencia ni el odio. Pero bueno, si DQ pudo vivir sin esa Dulcinea idealizada y hacer y deshacer entuertos sin que ella se enterara... Aquí vamos, Sanches míes...
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