La verdad es que los domingos me pegan mal en invierno. O el eclipse que quiere que asuma mi nueva identidad de no-madre, ni-profe, no-trabajadora. Pero mi nueva identidad creía que era la de escritora ful time y sí, pero angustia, dudas, cagazo. Seguro que si dejo de leer un día o dos, si no me "obligo" a escribir mis novelas como estoy tratando de hacer hará ¿un año o dos o cuatro?, seguro que vuelvo enseguida porque es mi vida, la literatura, escribir, leer, dudar en y por y con y a raíz de la ficción, la narración, la poesía. Quisera no ser tan grandilocuente y hacerlo y listo, pero la culpa es de Mohamed Mbougar Sarr y su novelón magnífico que estoy devorando. Más despacio tal vez, combinar con lectura más alegre o menos metaficcional, sin personaje escritor que busca escritor obsesionado con escritores y escritura.
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