Yo sé que desde afuera se piensa como nada, intensidad no más o miedos de vieja, pero solo yo sé lo que me costó atravesar el viernes, el sábado, con avances como escritora y como madre conviviente con vecino adulto y/o despreciada, abandonada, olvidada. Solamente yo sé cómo lucho con mi ser viejo y mi ser nuevo y qué importante para mí son "boludeces" como salir o no salir de casa, dormir o no dormir en mi cama, estar pendiente de un llamado o poder leer y escribir en paz.
Hoy domingo lo he logrado, todo.










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