En que todas las personas que siempre lloré que me habían abandonado o despreciado en la vida (y no hago lista por no dar pena) solamente estaban huyendo. O ni siquiera eso porque nunca llegaron a la intensidad o la importancia que yo di a nuestra relación. Porque fui su opción dos, tres o X, porque nunca se creyeron del todo que yo les quería de verdad, porque de afuera parece que yo me iba, que yo les dejaba atrás. Y pucha, parece que era verdad.
El tren se va... el tren se va...
No hay comentarios:
Publicar un comentario