viernes, 11 de septiembre de 2026

Recordar (o presagiar) lo que es ser piedra

Fragmento de "Libros y rosas" de Helen Oyeyemi


 Desde donde Lucy se sentaba junto a su jugador podía mirar a través de

una ventana de dos hojas; desde allí veía una larga calle que conducía hasta el

pie de una montaña. Lo que más le gustaba a Lucy de aquella vista era que a

medida que la noche iba dando paso al amanecer, la montaña parecía

deslizarse por la calle. Avanzaba de puntillas, como si temiera que alguien la

sorprendiera. En la medida en que una efímera cosa hecha de carne y hueso

puede recordar (o presagiar) lo que es ser piedra, Lucy comprendía el deseo

de la montaña de ponerse a escuchar en la ventana de un antro de jugadores y

reconfortarse al calor de toda la esperanza y la desolación que flotaban en el

ambiente. Le habría gustado que la montaña consiguiera un día encogerse

hasta convertirse en un guijarro para poder entrar rompiendo el cristal y

deslizarse hasta un rincón desde donde absorber felizmente la vida tabernaria

mientras el lugar permaneciera abierto. Lucy trató de escribir algo a Safiye

sobre lo que veía a través de esa ventana, pero le pareció que su descripción

de la montaña resultaba tan nostálgica que resultaba desagradable leerla. No

envió la carta.


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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...