Llevo desde navidad al servicio de mi perrito viejo y los otros dos zápatras que están bien de salud pero se ponen celosos y hacerles los caprichos. Me gusta poder atender a mi querido Fido pero a veces me despierta tres o cuatro veces por noche, ya no se puede levantar solo así que cagar, mear, comer en la boca, cambiar de lado, ir hasta el balde, saludar a rafa cuando llega, caminar hasta el fondo, todo requiere de mi ayuda. No me quejo, me gusta darme el lujo de ayudarle, llevarlo a la vete, pisarle la medicación y metérsela entre los dientes que le quedan con paté, picadillo o queso fresco.
Pero esta mañana me enojé: los otros dos me mearon las pata de la cama!!!! Mi cama, en mi pieza, en el piso de madera, dos charcos había!!!! Y de Fido no eran, que lloraba no sé por qué si ya había cagado y meado y comido y bebido. Los cagué a pedos, saqué a los tres afuera, al patio y les cerré la puerta de la cocina. El Doki intentó rascar un par de veces, le reforcé el grito. Hace tres horas que no los escucho. No si tontos no son y saben dónde les aprieta el zapato.
Ahora que terminé lo mío acá en la compu me voy, porque se me canta, proque tengo ganas, al fondo a ver qué hacen. Por ahí les doy bola mientras me hago una ensalada. Ah, a Fido le toca la pastillita del corazón y la de la artritis.
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