Lo pongo en masculino por su esencia pero hay miles de minas. Se creen que hablan en nombre de la prolijidad, hasta de la salud y la belleza. Les encanta cortar, desmalezar, sacar, reducir, controlar. Te dicen que "es un asco" todo esto salvaje y lleno de bichos. Te dicen que tu casa parece abandonada o incluso que "la gente" va a pensar qué no te depilás así como no cortás el pasto (¿Y entonces?)
Son muy mierdas.
Veo a mijito flotar entre esta madre rebrotada y esos equipos de gente "normal". A un año de no pasar la desmalezadora y ninguna otra máquina podadora de césped (no quiero "césped" ni "jardín", quiero pradera y selva) vino y se fumó todos los kilombos de las maquinarias y de esta señora diciéndole qué yuyo cortar y cuál respetar. Preguntó y vio que "la selva era linda" pero "todo tiene un límite". Sí, le dije, y mi límita, por eso te dejé cortar hoy, es este: ya no veía los soretes de los perros para juntarlos.
Me gusta porque mijito acepta, aprende y respeta. Que él se acomodo después con otros stándares y medidas. Y que en su casa haga lo que quiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario