sábado, 14 de febrero de 2026

Dejar que se vaya escribiendo

 El cuento, hoy, en este caso. Entre ir al fondo a regar o a enredar las enredaderas, entre atender a los perros y hacer los mandados, poner una línea, dos, agregar un diálogo, decidir que esa frase que tenés en la cabeza hace años la va a decir tal personaje o tal otre. No pretender terminarlo hoy o mañana no sentarte a escribir dos horas ni armar toda la secuencia sin contradicciones. Dejarlo, alimentarlo, moverse para que rebulla. 

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Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...