En otra dimensión. Flotando entre aguas terroríficas y niños monstruosos que escriben micronovelas. Entre el dolor más fantástico y el pánico excesivamente realista.
Como y leo. Meriendo y sigo. Después de la cena, a leer a la cama. (Bueno, también atiendo a Fido y sus cuatro pastillitas diferentes y cuido mi jardín y baldeo cada vez que se mea por cualquier lado)
De testigos los venteveos, los zorzales, los mosquitos, las palomas.
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