El que fue adoptado por la preceptora. Me acuerdo la historia y el apellido obvio porque les veo siempre en los estados de la prece. Una familia feliz, hermoses. Y él era tan tan infumable cuando entró a la escuela... Ayer en San Mi me emocionó mucho verlo, tan hombre. Me dijo que yo estoy igual, que no envejezco. Casi le creo. Y aunque no le crea me gusta que me vean así esos pichones de monstruo que tanto laburo me dieron.
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