Fragmento de "El camino de la salvación", de Aminata Maïga Ka
Debajo de la cabeza de Rokhaya, que dormía acurrucada, había dinero y un pesado brazalete de oro,
regalos de su marido para recompensarla por su continencia y por el sacrificio, en el altar del
matrimonio, de su juventud y su candidez. Aïssé Diallo ayudó a su sobrina a incorporarse, a apoyarse
contra la pared y le extendió las piernas. Con un ñedunde17 le dio una papilla de mijo aromatizada
con raíces. Rokhaya tenía cara de cansancio, ojeras, y lloraba suavemente. Lloraba su virginidad
perdida, su intimidad agredida, su juventud arrebatada. De pronto el velo de la noche cayó sobre el
poblado. Solo permanecían en la choza las compañeras de Rokhaya, que entonaban, riéndose,
canciones licenciosas y eróticas. Le hacían a su amiga toda clase de preguntas, curiosas por saber la
sensación que la noche nupcial le había producido. Rokhaya se conformaba con sonreír.
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