Mis muertos tristes: Son cuatro episodios, había visto el primero hace como veinte días y me había impactado la historia tanto como cada personaje en sí misme y el espacio conurba con su dolor, su violencia y su fealdad. Hoy vi al hilo los tres que me faltaban. Confirmo y centuplico mis primeras expresiones. Qué laburo magnífico el de Mercedes Morán, como bruja de barrio, como cara de poker, como ser humane que convive con eso que "es así" y no sabe cómo funciona pero vive. La hija Dolores Fonsi medio flojeli, los lugares comunes y las caras y dichos forzados vienen de su lado, creo. Las muertas, una maravilla. Y sobre todo lo gótico del agua, el miedo, la podredumbre y la memoria, la percepción de otros planos metiéndosenos en la cuerpa con el agua. Ya he llamado gótico mesopotámico a la narrativa de Enriquez (según su propia autodefinición en entrevista) y me dieron muchas muchas ganas de tirar hipotesis sobre cada escena. Todo mi corazón para el pibe chorro que golpea las casas de todes les vecines (y no les cuento cómo termina). Ah, y para la idea política del "¿Los escuchás?", "¿los ves?" ¿A quiénes? ¿A les muertes o a les vecines, les pobres, les fees, les adictes, les homeless, les laburantes del hospital, les que te piden, les que te cruzás y dejás colgades como parte de un paisaje que no te gusta o ni siquiera registrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario