Fragmento de Huaco retrato, de Gabriela Wiener
La bastardía corre por mis venas en las dos direcciones. El
hermano más joven de Victoria, mi abuela materna, era en realidad
su hijo, el hermano bastardo de mi madre. Mi abuela había tenido un
bebé a los quince años, por lo visto con un extraño. No sabemos
cómo, no sabemos casi nada, solo que Victoria se lo dio a su madre
para que lo criara y comenzó todo este cuento de que era su
hermano. Lo escondió y seguro lo sufrió en silencio. Murió sin decir
una palabra de ello. Muchos pensamos que mi abuela tardó en
morirse diez años por ese secreto.
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