Me habían dicho que la última luna llena del viernes traía una energía de limpieza violenta, de iluminar lo que no querés ver y dejar atrás lo que está podrido en cada une. Bueno, dos cosas: tiré hojas escritas durante detox, proque para eso eran, para sacar afuera y no querer hacer con eso nada más, no justificar con nada, putear, expulsar y listo; y por otro lado eliminé contactos tóxicos, de esos que me hacían sentir que tenía que ser menos, decir menos y cambiar algo en mí para que me aplaudieran o eligieran. A cagar todes, manga de soretes.
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