martes, 20 de octubre de 2026
Fondebrider sobre Allende
Jorge Fondebrider:
Pensamientos en la pandemia: Una vez, hace años, una compañera de Ñ le dedicó una doble página a Isabel Allende. Me sorprendió y se lo dije. Ella me hizo notar que la manera de juzgar el producto que Allende había pergeñado no debía apelar a criterios literarios. "Hay que ver, me dijo, si cumple con aquello para lo que fue diseñado. No califica como literatura. Pero sí como lo que es." La verdad es que cumplía con todo lo requerido por el público de esa clase de obra y, desde esa perspectiva, el texto era efectivo. O sea, nadie se indigna con Michael Chichton por que no es Ernest Hemingway. Pero hoy hay gente indignada porque Isabel Allende ganó un millón de euros con el Premio Planeta. La indignación tendría sentido si ése fuera un premio respetable. Pero como nunca lo fue, da lo mismo. Por eso, ¿qué sentido tiene que alguien se indigne por una maniobra artera de un grupo editorial de mierda para arrebatarle a Penguin Random House, otro grupo de editorial de mierda, a uno de sus mayores best-sellers? Insisto: la confusión viene de pensar que estamos hablando de literatura y no de un producto manufacturado a medida para vender entre gente que no lee verdadera literatura. Los autores de ambos grupos lo saben y no se manifiestan para no sacar las patas del plato. Los editores, que fingen conocimiento y elegancia, también. ¡Ni hablar de los libreros! Ojalá Isabel Allende disfrute la plata (que de todas maneras le iba llegar por regalías) y que los que creen en Papá Noel y los Reyes Magos se jodan por idiotas.
Pd.: Recuerdo la reflexión de Roberto Bolaño cuando se dirimía el Premio Nacional de Chile entre Jorge Edwards e Isabel Allende. Decía: "Edwards es malísimo, pero es del status literario; o sea, un farsante engreído. Isabel Allende hace otra cosa, pero la hace honestamente. Fue excluida de ese club exclusivo. Bien por ella".
#pensamientosenlapandemia
lunes, 19 de octubre de 2026
Guajiras
Guajiras flamencas. Letras
Contigo me caso, indiana
si se entera tu mamá
y se lo dice a tu papá,
ay hermosísima cubana.
Tengo una casa en La Habana
destinada para ti.
Con el techo de marfil
y el suelo de plataforma
para ti, blanca paloma,
tengo yo la flor de lis.
Los negros trabajan mucho
de cintura para abajo
por eso mi mulatico
es justín pa mi trabajo.
Son tus ojos para mí
una manatial de deseo
cuando te miro a la cara
de azuquita yo me vuelvo.
En la cabaña que habito
amanece muy temprano
con el cántaro en la mano
viene por leche Panchito.
Y como es tan tempranito
canta en el aire la alondra,
yo llamo a mi cabra mora
y entre los dos la ordeñamos.
La rica leche tomamos
cuando amanece la aurora.
En medio de mi campito
espero el atardecer
que es cuando viene a comer
mi amigo el negro Panchito.
Él me trae los coquitos
que bajó de un cocotero,
como sabe que lo quiero
me baila un tango cubano.
Y al boio nos marchamos
alegre y muy placentero.
(Y ole bien!)
sábado, 17 de octubre de 2026
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...

















































