miércoles, 25 de febrero de 2015

Y mi corazón seco como un palo, empezó a echar flores de durazno

Elena Anníbali




tuve rabia y no pude dormir
tuve tristeza y no pude dormir
ni fumar, ni hablar entre dientes
pero el monte, esa noche, vino a mí
como un lagarto negro
me habló con su lengua de pájaros y neblina
me dijo: levantá tu corazón y andate
me dijo: levantá tu casa y andate
me dijo: levantá tu hijo, tus perros domésticos
tus papeles y andate
no te quiere el pez, ché, el río se pone sucio, vienen
las lluvias y la flor se pudre, la naranja se pone
amarga, el sirirí se esconde como si viera
al zorro que lo come
lo único que queda, el crespín, triste como vos, ché
triste cantando para vos
y yo le dije que había una ceniza espesa trabándome la sangre
ceniza de muertos, le dije, que no podía
caminar, andar, trocar el dolor en marcha
la rabia en marcha
le dije no, ándate vos, lagarto negro, hermano
monte mío, le dije, y miré y vi
mi lengua hablando a quién
mis ojos mirando qué
mis pies sobre cuál tierra, cuál lugar
no estaba yo o nada estaba
apareció, entonces, una codorniz pequeñita y suave
un ave de ojos negros y mística, un ángel ave
se acurrucó a mis pies, me dictó los salmos de reconciliación
y mi corazón seco como un palo, empezó a echar flores de durazno
grandes flores de durazno y azahar rompían mis costillas
y yo verdecía, y ah!... me elevaba, pues, frutalmente,
yo tocaba al mismísimo señor de los montes y de los cielos
me tocó con sus manos de mamita el ave de fuego
cantando volví a mi casa, cantando
levanté los árboles talados, aparté las hierbas malas
di pan a mi hijo a quien ya le asomaban dientes, di
agua buena, clara
monte suspiró, una electrizante bandada de pájaros
me saludaba
la hondura de la mañana era todo gloria y regocijo

Irreal a ratos perturbadora

Roger Ballen: "Mis imágenes sacan el lado deprimente de nosotros mismos"

El fotógrafo neoyorquino presenta su último trabajo, Asylum of Birds, en La Fábrica hasta el próximo 29 de marzo

SAIOA CAMARZANA | 25/02/2015 

Roger Ballen. Foto: Marguerite Rossouw
No diferencia la noche del día, la oscuridad de la claridad, porque todo forma parte de la vida. Sin claridad no hay tierra, pero sin oscuridad tampoco. Es un compendio que completa el todo y el universo, y, aunque la noche a veces dé miedo y abra paso a los temores de los seres que habitan el mundo, no hay una cosa sin la otra. Eso es lo que opina Roger Ballen (Nueva York, 1950), el fotógrafo tenebroso que hace presionar el botón de su cámara para mostrar la psicología del ser humano. "La oscuridad no es el mal, no es depresiva, no es mejor ni peor que el día, es, simplemente, otra parte de la vida y de la existencia", apunta Ballen, que presenta su último trabajo, Asylum of Birds, en La Fábrica hasta el próximo 29 de marzo.

La muestra reúne 16 de sus nuevas fotografías tomadas en una casa en los suburbios de Johannesburgo. Esta vez el fotógrafo ha querido mantener la localización en secreto para prevenir que una oleada de seguidores se acerque hasta el lugar. "Con el proyecto anterior, Boarding House, saqué algunas fotos y no imaginé que la gente fuera a ir hasta allí, a mí me robaron la cámara y fue un gran problema porque paso mucho tiempo con la gente, les respeto y me respetan. Se trata de un sitio muy violento e inestable, no es un lugar donde la gente corriente debiera ir. Lo último que quiero es que la gente vaya a los sitios en los que he trabajado...", confiesa con cierto atisbo de temor.

Claro que no puede dejar de desarrollar su estilo propio por ello así que guardar el secreto se vuelve una manera de mantener seguros a sus seguidores así como de darle un nuevo carácter misterioso a sus fotografías. Asylum of Birds"es un proyecto que empezó hace 7 u 8 años con fotografías de pájaros interactuando con gente, con otros animales, con esculturas...", explica Ballen. Pero, sobre todo, profundiza en "la mente de Roger Ballen, si alguien quisiera hacerlo sería otro lugar, otra fotografía", apunta. Y es que, añade, las cosas se transforman y la imagen se convierte en el lugar.

Detalle de Memento Mori, del proyecto Asylum of Birds
Pero no se trata de un reflejo de la sociedad, cultura o política de Suráfrica sino de un lugar de su propia mente que se puede entender como "comentarios psicológicos sobre la condición humana". Se puede ignorar lo que ocurre en Johannesburgo y "entender las imágenes", afirma. Porque es eso, comenta, lo que hace que una imagen sea buena. "Hoy en día falta algo en las fotografías, se hace lo mismo una y otra vez y es muy difícil cruzar ese río, hacer algo que la gente no haya visto e impresionarles. Una buena fotografía tiene que afectar en la mente a un nivel más profundo", sentencia sosegado.

De hecho se puede observar la transformación que ha vivido su manera de ver el mundo mediante sus instantáneas. En los últimos años se pueden comparar con pinturas, esculturas y se ha unido a las instalaciones así como a la reproducción de vídeos. "Es necesario entender la fotografía y sus reglas, trabajo en otros campos pero siguen siendo fotografías, hay que llegar hasta el fondo de la disciplina". Por eso su estilo es tan característico y fácilmente reconocible. Combina lo vivo con lo muerto, lo real con lo imaginario, animales con seres humanos y la limpieza con la suciedad creando una atmósfera psicológica e irreal a ratos perturbadora que deja al espectador intrigado con lo que está ocurriendo.

Además, el uso del blanco y negro ayuda y complementa el mensaje que se transmite. De hecho, nunca ha utilizado el color en sus fotografías porque su manera de trabajar es más "minimalista, concentrada, reducida, específica", anota. "No trato de definir la realidad y siento que el color es llano, que reproduce la realidad tal y como lo ve el ojo". No obstante, sabe que la oscuridad produce inquietud. "Las cosas no se pueden controlar, me pueden matar, puede ocurrir algo... y siempre pensamos ojalá fuera más feliz, ojalá pudiera cambiar las cosas, ojalá esto o aquello... La gente se refiere a ello como esa parte a la que temen pero eso no es la oscuridad sino parte de la vida". Así pues, sus fotografías se configuran como la parte depresiva de nosotros mismos.

Look Alike, del proyecto Asylum of Birds.

"Con la fotografía me defino a mí mismo"

En los últimos diez años la presencia de los animales en su trabajo ha aumentado y se ha convertido en seña de Ballen. "En los años 80 y 90 la presencia humana dominaba mi trabajo pero desde el 2002-2003 los animales han ido ganando terreno", asegura. No ha sido "premeditado", recalca, sino un evolución que ha llegado de manera natural y así, poco a poco, se ha transformado en una manera de expresarse a sí mismo. "Me defino y he aprendido cosas sobre lo que estaba haciendo a medida que me conocía a mí mismo".

Y claro que Ballen no se para, no se detiene y sigue avanzando al ritmo que lo hace la sociedad porque "es como debería de ser", aplaude. "Nos movemos en todas las direcciones, estoy cambiando, el mundo está cambiando y sigo definiendo mi identidad, no tiene sentido hacer lo mismo siempre, hay que perfeccionar", explica el fotógrafo que se ha dedicado a esta disciplina durante 50 años a modo de hobby. "Soy geólogo profesional, he fotografiado a modo de hobby. Para el año 2001-2002 empezaron a ser conocidas mis imágenes y hacia 2008-2009 empecé a dedicar casi todo mi tiempo haciendo esto pero nunca decidí dedicarme a ello de manera profesional. De hecho no hago fotos comerciales ni nadie me contrata para sacar fotografías".

"La fotografía es un reflejo de la sociedad"

Todos los días se sacan millones de fotografías en el mundo pero "el problema es diferencia las buenas de las malas porque hay demasiadas y transmitir algo nuevo resulta muy difícil".

- ¿Qué futuro augura a la fotografía entonces?
- No creo que haya manera de predecir el futuro, la gente continúa sacando fotos, se producen ahora más que nunca y las usan para crear su propia personalidad. No sé, es como intentar definir que una gota de lluvia es mejor que otra. Es muy complicado. La fotografía es un reflejo de la sociedad, cuando era joven se solía viajar a la guerra, se iba a manifestaciones, la gente se implicaba en los asuntos políticos y sociales. Eso es muy diferente a lo que pasa ahora, gente fotografiando su taza de té y subiéndola a Facebook. Es una realidad diferente, se trata de cómo vemos y transformamos el mundo. 

Ascension, del proyecto Asylum of Birds.
- El mundo no para y vivimos muy deprisa
La humanidad ha cambiado radicalmente en los últimos años, está claro, y eso es algo muy importante. Supongo que soy afortunado y, quizá, la próxima generación piense lo mismo. Para entonces habré podido vivir las dos partes y podré tener experiencia para hablar de ello.

- ¿Qué recomendaría a los jóvenes que se quieren hacer un hueco de manera profesional en esta disciplina?
- Dos cosas. Primero que se busquen otra profesión [ríe], que huyan de ello. Y segundo, que hay que ser muy apasionado, tener mucha paciencia porque lo que es importante para ti requiere mucho tiempo. 



Como el júbilo de amarte mientras las rosas abren su corazón de pájaros estuendosos

"Elefantes con anteojos" de Jotaele Andrade, colección El carterista de Bresson, Ediciones de la Eterna.


Elefantes jugando a las escondidas
a nosotros, aquellos niños
Los elefantes son expertos
en ocultarse,
causan la envidia de los niños
y del camaleón;
pueden esconderse detrás de las columnas
del alumbrado público;
cien de ellos no se detectarían
en los centímetros de un metro;
algunos no son vistos detrás de una nuez;
incluso pueden no ser encontrados
dentro de un automóvil.
Por eso les gusta jugar a las escondidas.
Pero si pasan algunos minutos comienzan a cuchichear,
a empujarse entre sí,
a perder el sentido del juego.
Aquí mismo hay siete elefantes escondidos que no se aguantan la risa.
(Tomo I)
__________________
Elefante comienza con jota
Un elefante no comienza por la cola,
ni termina en su trompa
ni viceversa.
No empieza en su sombra ni en su primera palabra.
Ni siquiera en su nacimiento.
Y aunque adelante sus anteojos
y su paso en las esquinas,
y se traslade sobre la fragilidad de las cosas
con un signo de pregunta o de asombro revoloteando
sobre su cabeza
o con un abecedario desconocido,
tampoco.
Elefante comienza con jota
como juguete
como jamás
como el júbilo de amarte mientras las rosas abren
su corazón de pájaros
estruendosos.
(Tomo II)
_______________
Tu presencia es el mundo
A veces se comportan de forma indecorosa;
corretean por las horas
y ladran
o mugen
y orinan en canteros
y portones.
O escriben signos impúdicos en las paredes,
haikus eróticos
o epítetos contra el orden y la moral.
En rigor se comportan como verdaderos vándalos
que arrasan los jardines,
las ciudades,
el planeta.
Bien saben que sólo tu presencia es el mundo.
(Tomo III)
*Elefantes con anteojos; El carterista de Bresson; Ediciones de La Eterna, 2015.

La piel que habito

Me gustó pero, por un lado, me puso medio nerviosa (aunque últimamente todo me pone nerviosa) por la muerte de la hija, la locura del padre, la pérdida de todo lo que tenemos en un cuerpo dado, y por otro lado, me espera más almodovarismo, me pareció livianita al lado de otras de él.

Nueva colección de Ediciones de la Eterna


.::::El carterista de Bresson:::.
Una nueva colección de Ediciones de la Eterna.
Cuaderno violeta, Andrés Kischner 
Una palmera en el fondo del cielo, Nélida Cañas
Como cerezas..., Inés Corton
Partes del campo, Alicia Silva Rey
Elefantes con anteojos, Jotaele Andrade
Micromundos, Fátima Osores
Si es puñal que me mate, Inés Manzano
Un ring para dios, Cristian Aliaga
Crítica de la espera, Bruno Di Benedetto
Las palabras y el salario, Ricardo Daniel Piña
En tu nombre, Sergio Felipe Mattano
Monodia, Pedro Arturo Estrada (Nueva York)
Cosas de gato, Gabriel Amos Bellos
La cosecha de lo azul, Pablo Albornoz
Donde termina esta casa, Valeria Pariso
Sangrecita colorá, Sylvia Cirilho
El hombre y el mar, Yamil Dora
El monte de los árboles sogueros, Marcelo Dughetti
Flashes, Facundo Rodolfo Soto
Tándem, Alejandra Mendé/ Jorge Rivelli
Poemas, Kiwi
En la orilla, Máximo Ballester
Archibaldo tiene frío (poema de amor en veinte artefactos), Aldo Luis Novelli
Los montes de la loca, Marisa Wagner
Redes y violencias, Raúl Gustavo Aguirre
Partición formal, René Char
Olas, Raúl Gustavo Aguirre
Encajes, Susana Gianfranciso
Complementos, Raúl Gustavo Aguirre
Notas sobre el cinematógrafo, Robert Bresson
Un paseo por la literatura, Roberto Bolaño
59 indicios sobre el cuerpo, Jean- Luc Nancy

Esa especie de vacío

CULTURA

Las mujeres olvidadas de la Generación Beat

Día 23/02/2015 - 17.01h

Una antología poética recupera las voces de diez grandes autoras que, pese a la sombra de Ginsberg, Kerouac, Burroughs y compañía, resplandecieron por su talento y personalidad

El 14 de enero de 1967 tuvo lugar, en el Golden Gate Park de San Francisco, el mítico Human Be-In Festival, preludio del «Verano del amor» y escenario en el que la psicodelia de la contracultura se hizo carne. Junto a Allen Ginsberg, Timothy Leary o Michael McClure subió al escenario para hacer historia una única mujer: Lenore Kandel. Ella, nacida en Nueva York en 1932, es uno de los numerosos (e ignorados) rostros femeninos que formaron parte de la Generación Beat, llamada a cambiar la cultura de la segunda mitad del siglo XX.
En un meritorio intento por reivindicar su legado, la editorial Bartleby ha publicado «Beat Attitude», antología bilingüe que recoge las voces de diez poetas hasta ahora (casi) inéditas en España y que esta semana llega a las librerías. Con prólogo de Annalisa Marí, también encargada de la traducción y la selección, la obra supone una oportunidad única para descubrir a autoras como la mencionada Kandel, Denise Levertov, Elise Cowen, Diane di Prima, Mary Norbert Körte, Hettie Jones, Joanne Kyger, Ruth Weiss, Janine Pommy Vega y Anne Waldman.
La intención de Annalisa Marí era establecer «un punto de partida, una puerta que se abre», según explica en conversación telefónica con este diario desde su domicilio en Francia. «Tener diez nombres juntos da una idea de la presencia de las mujeres en esa época», más allá de Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William Burroughs, los tres escritores que componen la definiciones más estrictas de la Generación Beat.
Pero, ¿qué ha pasado para que, hasta ahora, no supiéramos nada de ellas? Marí no encuentra una razón y es consciente de que, «aunque los tiempos están cambiando, durante muchos años interesó seguir mitificando a ciertos personajes». El resultado es esa «especie de vacío» que esta antología viene a llenar, con el «trabajo de las mujeres que habían estado publicando y recitando», hasta convertirse en «memorialistas» y en cuyos «escritos no hay ningún rencor».

Mujeres contestatarias

«Eran mujeres muy contestatarias y lo que menos les interesaba era ponerse una etiqueta. Es a posteriori cuando los críticos, e incluso ellas, empezaron a ser conscientes de que formaban parte de aquella generación», cuenta Marí. Los poemas recogidos en «Beat Attitude»reflejan, en su mayoría, un punto de vista femenino, sin olvidar los temas Beat fundamentales (la espiritualidad, el sexo, las drogas, el jazz), pero poniendo, por primera vez, a la mujer como sujeto, y no sólo como objeto.
Leonor Kandel fue, de hecho, la primera a la que Ginsberg y compañía miraron con cierto respeto. Tras conocer a Jack Kerouac en San Francisco, éste la inmortalizó en una escena de «Big Sur», describiéndola como «inteligente» y asegurando que lo sabía «todo». Antes de sufrir un accidente de moto que le causó graves secuelas físicas, Kandel publicó dos libros de poemas, el primero de los cuales fue acusado de obscenidad y confiscado en librerías.
Junto a ella, Marí destaca a Elise Cowen, quien fuera, durante un tiempo, la amante de Ginsberg: «Sus poemas son desgarradores, son como tesoros que guardo en mi estantería». Tras sufrir graves problemas psiquiátricos, Cowen se suicidó antes de cumplir los 30 tirándose por una ventana. Al poco tiempo, sus padres intentaron destruir todos su poemas por miedo a sus referencias a las drogas y a sus experiencias lésbicas; sólo sobrevivieron algunos versos, hoy presentes en esta antología.
Denise Levertov fue la «precursora», de las pocas mujeres incluidas en «The New American Poetry». Políticamente muy activa, se mantuvo siempre «férrea» en su poesía, muy crítica y social. En la misma línea de reivindicación, Diane di Prima, dispuesta a codearse con la Generación Beat, pero sin perder su rol de madre (tuvo, de hecho, cinco hijos de padres diferentes).
Sin olvidar a: Mary Norbert Körte, que dejó los hábitos tras escuchar recitar a Ginsberg; los poemas «íntimos y domésticos» deHettie Jones (su matrimonio interracial, de los pocos de la época, fue todo un escándalo), una mujer «atribulada»; el estilo «fluido» deJoanne Kyger, quien fuera mujer de Gary Snyder y todo un referente poético con más de veinte libros publicados; ruth weiss (tras escapar del horror nazi junto a su familia judía, dejó de utilizar las mayúsculas para distanciarse de su lengua materna, el alemán), una viajera insaciable que aún está en activo; Janine Pommy Vega, una de las primeras mujeres publicadas por City Lights, cuyos poemas están dotados de una «fuerte melancolía» (su marido, Fernando Vega, murió en Ibiza de una sobredosis); y Anne Waldman, a la que Ginsberg consideró su «mujer espiritual» y que supone «la continuación de que lo Beat sigue vivo, es atemporal».
Todas ellas fueron mujeres pero, sobre todo, poetas. Porque, como escribió Hettie Jones: «Siempre he sido a la vez / tan mujer como para derramar lágrimas de emoción / y tan hombre / como para conducir mi coche en cualquier dirección».

martes, 24 de febrero de 2015

La especie reptil

"Y encima, más que seguro, en estos tiempos, casi todos son todavía reptiles. Pocos, muy pocos, aspiran a pájaro —aquí o allá, entre lo que repta, babea, acecha, envenena, en algún rincón oscuro, y a veces sin haberlo deseado, por alguna causa ignorada por él mismo, alguno empieza a transformarse, a ver, con extrañeza, que le crecen plumas, un pico, alas, que ruidos no totalmente odiosos salen de su garganta y que puede, si quiere, dejar atrás todo eso, echarse a volar. Desde el aire, si mira hacia abajo, puede ver de qué condición temible proviene cuando percibe lo que a ras del suelo, como él mismo hasta hace poco, corrompe, pica, viborea. Todo eso desgarra, mata, muere, en el susurro, el roce helado, el bisbiseo, con saña trabajosa y obtusa, sin escrúpulos y quizás sin odio, asumiendo, en la naturalidad y hasta en el deber ni siquiera pensado o deseado, la defensa, la multiplicación, la persistencia, el territorio de la especie reptil."


Juan José Saer. Lo imborrable.

Rafa norteño

Hablé con Rafa por celu y dice que está joya y que 30 horas de tren hasta Tucumán y ahora en micro hasta Salta. Y me dijo "Está todo bien" que son las palabras mágicas para tranquilizar a mamita.

Ayer estaba triste pero

Se había ido Rafa a la madrugada, Magda volvió y se fue de nuevo a lo del novio toda la noche y yo lloraba sola y abandonada pero sin darme permiso para llorar a las 7 de la tarde. Entonces Ju me saluda por el feis y le digo que estoy "tolita", me dicesi quiero que venga a hacer unos churrascos a la parrilla y le digo que sí y lo llamo a Gus y le digo que viene Ju porque yo no quería estar sola y cocinan ellos y comemos los tres afuera y me dan cerveza y Ju se va y Gus me dice "Así que hoy no me voy a poder ir..." y yo ya me estoy durmiendo y no le di ni bola pero me movía a la noche y estaba su espalda y yo estiraba la mano y él me abrazaba y se fue a laburar a las 6 y sé que lo saludé pero sin despertarme así que a las 10 y pico lo llamé y le dije gracias.

La muerte no cierra nada en Saer

libros
DOMINGO, 10 DE ABRIL DE 2011

Un aplauso para el asador

En Zona de prólogos (Seix Barral), veintiún escritores y críticos fueron convocados desde la Universidad Nacional del Litoral para releer la obra entera de Juan José Saer, desde su primer volumen de cuentos, En la zona, de 1960, hasta La Grande, su último libro publicado en 2005. El resultado es un juego de lecturas, relecturas y recuerdos de tantos personajes convocados por la imaginación del escritor en una zona entrañable que fue creciendo a lo largo de las décadas en cuentos, novelas, ensayos y poemas. Aquí se publican algunos fragmentos de Tununa Mercado, Beatriz Sarlo, Noé Jitrik, Martín Kohan y Alan Pauls.
 Por Claudio Zeiger
Hay una primera conclusión que pudiera parecer un poco evidente al abordar la propuesta de Zona de prólogos: Saer es un escritor para ser releído. Y no lo es sólo porque efectivamente pueden releerse los libros de Saer como hicieron los críticos y escritores convocados en este volumen, sino porque hay algo decididamente abierto e inacabado en el corazón de su sistema literario, hay todavía múltiples entradas para un mundo propio, no cerrado. En ese sentido, la propuesta de Zona de prólogos es ni más ni menos que una invitación para volver a Saer libro por libro, obra por obra en orden cronológico. Otra conclusión, no tan evidente, y que se va desenvolviendo a medida que se avanza en la lectura: no se lee a Saer en contra de otros escritores argentinos. Si bien hay que admitir que él tenía gustos definidos y definiciones estéticas fuertes, que aparecen muy bien representadas en la confrontación que hace Beatriz Sarlo entre el momento de salida de Rayuela (1963) y el de Responso (1964) –confrontación que se agranda porque los dos textos ni siquiera se rozan– o en la consideración de Glosa como novela política que hace Martín Kohan, la obra de Saer obtuvo un grado tal de autonomía que lo alejó del uso posible de tal contra cual; provoca la necesidad de absorberse en su mundo, simplemente se aleja del campo de confrontación, que queda como un horizonte ya lejano donde chisporrotean fuegos cruzados de los años ‘60.
Saer quedó indudablemente incluido en ese diálogo tenso y por momentos de oídos sordos entre los ‘60 y los ‘80, que empezó a abrirse paso desde la apertura democrática. Por entonces, una matriz pluralista y antiautoritaria del discurso literario y el campo cultural vino de la mano de cierto elitismo intelectual que menospreciaba todas aquellas propuestas de escritura que, por una razón o por otra, logarara algún impacto de lectura por decir así, popular. Se rechazó lo comercial, algo un poco absurdo porque el campo editorial de esos años todavía era un páramo (y no Pedro, justamente), en nombre no de la calidad estética sino de la complejidad conceptual y literaria de los libros. Lo curioso es que sin ser un escritor del mercado ni mucho menos, en la mitad de los años ‘80 Saer logró filtrar en el campo literario argentino un combo más que atractivo: con El entenado y Glosa puede deslumbrar a un lector más o menos avezado pero no necesariamente especializado; con La ocasión, llega con el prestigio de un premio como el Nadal. Se lo empieza a estudiar en las facultades, no sólo en la UBA, también en Rosario, en Santa Fe. Este libro, sin ir más lejos, es parte de una iniciativa de la Universidad Nacional del Litoral, donde se nombró a Saer doctor Honoris Causa, título que no llegó a recibir en mano. En la facultad y sus alrededores –bares, calle Corrientes, talleres literarios– empezó a circular su obra, se leían Palo y hueso, La Mayor, Cicatrices, Nadie nada nunca. Era el descubrimiento que a la vez ya era un redescubrimiento: a partir de los ‘80, se lo lee con la plena conciencia de que ese autor había sido muy relegado en las décadas anteriores.
Esa suerte de tensión entre leer por primera vez y releer ahora, tal como lo propone Zona de prólogos, aparece nítida en Noé Jitrik, quien confronta su lectura contemporánea a la salida de El limonero real con la que hace ahora para el libro. Todos los convocados se encuentran, en rigor, con esta suerte de regreso al recuerdo de lectura para la lectura del presente. Hay, entonces, en juego, tres tiempos de lectura: la contemporánea a la salida de los textos, la Gran Recuperación de los ‘80 y esta tercera visita del nuevo siglo, con el autor ausente y la presencia de la novela inacabada, La Grande (muy interesante artículo de Juan José Becerra, que cierra el libro), lo que confirma la sensación de relato que vuelve y envuelve, la puerta que, cuando parece cerrarse, se abre.
Hay que aclarar que aquí el uso de la palabra “prólogo” se inclina para el lado de la metáfora. Como señala el compilador, Paulo Ricci, “es un libro de prólogos al que le faltan, detalle no menor, todos los libros prologados”.
“También es una evocación, desde la lejanía que impone hablar de los libros en su ausencia, de la proximidad que tenemos con muchos de esos textos, escritos que tal vez hace tiempo no visitamos pero que pertenecen a nuestra más preciada intimidad”, señala también Ricci. “Este libro es un pretexto para volver a leer todos los libros de Juan José Saer.”
Que así sea. No sólo para los relectores. Es casi seguro que quien vuelva sobre los pasos de su biblioteca o quien vaya a abordar a Saer por primera vez, vuelva a sentir el sabor –o lo sienta por primera vez– del contacto personal que inmediatamente genera, esa preciada intimidad que señala Ricci. Inmersión en un ciclo que la muerte interrumpió pero sin dejar de permitir que las entradas sigan abiertas, en el futuro, en la zona.

Ópera de cámara sobre El limonero real

  • CENTRO DE EXPERIMENTACIÓN

    TEMPORADA 2015



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El Limonero Real

El Limonero Real
CENTRO DE EXPERIMENTACIÓN - TEMPORADA 2015
JUEVES 23, VIERNES 24, SÁBADO 25 Y DOMINGO 26 DE JULIO
Ópera de cámara sobre El limonero real (1974), de Juan José Saer
Música
Ezequiel Menalled
Dirección escénica
Maricel Álvarez
Libreto
Fernando Regueira
 

Tomado del blog de Claudio Fontán

JUEVES, 25 DE DICIEMBRE DE 2014

EL LIMONERO REAL

La adaptación de la obra de Juan José Saer es un sueño que tiene fecha: en marzo empezaremos el rodaje.

Hace varios años que estamos trabajando con el proyecto y al fin podremos filmarlo este verano, en Santa Fe.

Ya iremos, más adelante, contando otras  cosas sobre "El limonero real".

Ahora, sólo quiero compartir la alegría y  una nota que Juan Pablo Cinelli escribió hace un tiempo cuando se conoció la noticia de la adaptación.

Buen año para todos.

 
No son pocos los artistas convencidos de ser simples amanuenses, de no ser ellos los creadores de las obras, sino simples instrumentos en manos de una entidad superior e incomprobable (¿Un Dios? ¿El Cosmos? ¿La Nada?), dedicada a encontrarle cuerpo a los espíritus que habitarán para siempre esas obras. Según ese pensamiento, no importa cuánta resistencia se oponga: el arte busca nacer y, tarde o temprano, encontrará un canal de parto para hacerlo. Desde allí, también parece que los artistas estuvieran predestinados a sus obras y no al revés. Por eso, cuando la noticia dice que los herederos de Juan José Saer acaban de autorizar una adaptación cinematográfica de la novela El limonero real, y que el hombre a cargo será el director Gustavo Fontán, la sorpresa inicial se disuelve con rapidez. No deja de ser inesperado que alguien pretenda adaptar un trabajo de Saer al cine, y mucho más si el texto elegido es uno tan difícil de imaginar en pantalla. Es ahí cuando una certeza comienza a hacerse carne: que quizá Saer escribió El limonero real sólo para que Fontán pudiera pensarla en imágenes. 
El desafío es inédito, pero no nuevo para Fontán. Basta con recordar cualquiera de sus películas para saber que él es uno de los pocos directores capaces de reciclar en el cine, con luces y sombras, lo que Saer construyó con palabras sobre el papel. Pero sobre todo lo confirma La orilla que se abisma, su segunda película, traducción exquisita de la obra de Juan L. Ortiz, que a partir de paisajes (fijos o en movimiento), de reflejos y claroscuros como fantasmas, y de los sonidos al natural de las riberas entrerrianas, consigue restaurar en la memoria los mejores versos del poeta, y convertir al espectador en lector. Seguramente no habrá sido menor el peso del exitoso experimento cinematográfico que representa La orilla que se abisma, para convencer a los herederos de que, tal vez, no hay mejores ojos que los de Fontán para ver a Juan José Saer desde la mirilla de una cámara filmadora. 
Desde Entre Ríos, donde se encuentra ultimando los detalles de lo que será su próxima película, El rostro, Fontán escribió en su blog que su relación con Saer y en particular con El limonero real, no es algo nuevo y que eso multiplica sus sensaciones ante el proyecto. “Durante mucho tiempo la vida de estos personajes me rondó, me asedió, y por el inmenso valor de la obra siento una enorme responsabilidad”, firma el director. Seguro de su trabajo y sus convicciones estéticas, abordar a Saer no deja de ser un gran desafío y Fontán espera estar a la altura, que tiene el tamaño de la obra de uno de los más importantes escritores de la literatura argentina. 

Artículo publicado originalmente en la sección Cultura del diario Tiempo Argentino.




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ttp://gustavo-fontan.blogspot.com.ar/2014/12/el-limonero-real.html

Los procedimientos sin la angustia

Leo análisis de la obra de Saer, incluso reportaje al mismo Saer, en los que se destaca la genialidad de sus procedimientos, la experimentación con la materia narrativa y descriptiva, con las voces. ¿Y la angustia? ¿Por qué nadie analiza la angustia de que siempre se narre lo mismo porque no puede llegarse nunca a narrarlo? ¿Y la desesperación que causa cada objeto mínimo, cada gesto cotidiano, cada lugar del que no se sale, en el que la voz permanece y gira y enloquece?
¿Cómo puede alguien decir que ese cuento de hadas que leemos en medio de El limonero real es un cuento para que los niños duermen? ¿Y la monstruosidad de que esa vida única y tremendamente dolorosa, la vida de Wenceslao, sea transformable en un cuento maravilloso con final feliz y didáctico? ¿Y el dolor infinito de Wenceslao y su mujer para el cual no existe procedimiento linguísitico posible?

lunes, 23 de febrero de 2015

Ya venía deslumbrada con Saer y ahora digo que

El limonero real, de Juan José Saer, es la novela más genial de todas las novelas geniales que he leído en mi vida.

Rafa mochilero

Ayer pensaba que se iba por dos meses o 4 o un año (como dice él en feis pero no a mí) y creí que no iba a poder soportarlo. Hoy lo vi salir tan entusiasmado, con su carpa al hombro, su guitarra, su ukelele, que me puse contenta y me prometí a mí misma pensar que la está pasando genial y que yo haría lo mismo que él si tuviera su edad y con esta edad también si fuera más libre de mente.
Veo los saludos y deseos que le deja la gente en su muro y me avivo de que él no está solo en el mundo y de que yo NO soy su unica fuente de protección y amparo. Difícil conclusión para mamita.

Imágenes oníricas fáciles de interpretar

Yo, que tengo el inconciente a flor de piel, en medio de mi invalidez, de mi cagazo por amor intenso, de hijos e hija soltando amarras, yo, cuyos sueños recurrentes eran con casas y autos inmanejables, soñé:
Por un lado, que Magda y su amiga estaban en mi auto, yo en otro mirando, teníamos que salir de un terreno por un portón, alguien le hacía señas a ella pero yo veía que iba mal, yo le gritaba que se iba a chocar con otro auto que estaba detrás, que se iba a caer en la zanja, que no le embocaba al portón. Y ella le daba marcha atrás al dogecito no más y le pasaba por encima al otro auto tipo tanque con ruedas de oruga.
Por otro lado (acabo de recordarlo al abrir mi ventana y ver su puerta), que Rafa, al irse de viaje (debe estar ahora mismo en el tren) me dejaba el jazmín que está sobre la entrada de su bulín, todo podado y hasta sacado de raíz, despejada toda esa zona. Me decía que le molestaba para entrar y salir (con tantas ramas asfixiantes como brazos maternos, agrego yo ahora que lo pienso).

Amaneciendo lunes

Lunes 6am: Mis tres hijos: Uno sale de mochilero con guitarra y ukelele rumbo a Tucumán y más allá, la otra se va con la amiga al juicio de una piba del barrio víctima de violencia de género, al más grande no lo veo pero sé que sale de su casa de traje hacia Tribunales en tren. Va ganándole el orgullo a la angustia.


Lunes 7.30 am: Atiendo el teléfono dormida, es el secretario de una de mis escuelas que por favor le mande exámenes para que los colegas le tomen a mis alumnos. ¿Cuándo es la mesa? Ya.
No solo voy hasta la compu y abro correo sino que redacto antes los exámenes, hasta busco mi carpeta y logro recordar qué di en el lejano diciembre pasado. No he perdido la magia.



Lunes 9am: Escribo esto mientras pienso que más vale que me vaya sola a hacer el desayuno porque nadie vendrá a socorrerme hoy.

domingo, 22 de febrero de 2015

Black mirrow

Me vi dos capítulos: el de la asesina que es castigada tipo reality y el de Waldo, el osito azul. No sé si la cacé... pero impactante.

sábado, 21 de febrero de 2015

Pata molesta y señor comprensivo

Le digo a mi señor: Me molesta la pata. ¿Te duele?, me dice él. No, le digo yo, me molesta... no sé... ¿Como si tuvieras un fierro adentro pegándosete al hueso?, me pregunta él. Sí, sí, justo así, le digo yo. (Él sí que me comprende).

Sally

Dice Chinchiya que le hago acordar a:

Hexico

soy
VIERNES, 20 DE FEBRERO DE 2015
PMW: PESCANDO MUJERES EN LA WEB

El cristal con que se mira

Con el enigmático nombre de Hexico, esta artista argentina interviene en la web con una colección de figuras monocromáticas. ¿Niñas o niños? ¿Hermanas, amigos, figuras en los espejos o amantes? Lo mismo, lo parecido, y una alerta hacia las formas de mirar.



 Por Paula Jiménez España
En Saylor City, el equipo de Roller Derby argentino del que es jugadora histórica, le dicen Capo, pero como ilustradora se hace llamar Hexico, un apodo nacido de su adicción al Hexic, un juego de MSN. El agregado de la “o”, aclara, es por esa cosita que le pasa a veces de nombrarse a sí mismx en masculino y que en sus roles de artista o deportista puede perfectamente resolver. Ese desacato a las definiciones se lee también en la página de Facebook donde expone una serie de obras suyas, cuyo tamaño en papel no pasa del de una hoja A4, y en las que lo queer reina, solapado e ingenuo, con su atmósfera de ambigüedad. En esta suerte de galería virtual, que se va enriqueciendo con los días y los comentarios, Hexico se dio el gusto de colgar varias ilustraciones monocromáticas que tienen como protagonistas a personajes misteriosos que parecen salir de lúgubres cuentos infantiles o reproducir el estilo del test de Phillipson (hecho para que el inconsciente de quien los mire proyecte en ellxs toda su sombra). Algunxs de estos personajes aparecen de a dos, tomaditos de la mano, andando en monopatín o jugando en la nieve (en la mayoría de las escenas están arropadxs, dando la idea de un clima invernal, que genera siempre un poco más de miedito). Por su relación, podemos pensar que se trata de parejas de niñas lesbianas o de niños gays, pero también de hermanxs gemelxs o al menos muy parecidxs, ya que una diferencia de altura entre ambxs expresa una cierta desigualdad, al menos de edad. De rostros idénticos entre sí, algunxs miran de frente sin sonreírse, como posando para una foto; otrxs se muestran sorprendidxs ante el click sorpresivo de una cámara, que no es una cámara ni produce sonido porque es un pincel. Un pincel sofisticado y extraño con el que Hexico delinea su originalísimo mundo. Para estas ilustraciones comenzó usando un color gris de Payne que después, cuando se cortaron las importaciones, dejó de conseguir en las librerías, y que se vio obligadx a crear ellx mismx mezclando otras tonalidades que terminan en una suerte de azul agrisado, imposible de definir. El desafío, dice, es explotar todas las posibilidades del monocromo y de paso, agrego yo, infundir a esta obra naïve, pero sombría, y tan tierna como irónica, una personalidad súper identificable. La excepción son los dibujos “Primavera” y “Tintin” (este último hecho especialmente para Jueves de interpretación, otra página feisbukiana donde abundan tintines de todos los tamaños y estilos), en los que usa más colores. A esta serie de figuras humanas la completa con otra donde lo figurado son insectos que se muestran de a uno —con toda su delicadeza y para muchxs también su repugnancia— o en multitud, como los que parecen conformar el estampado de un mantel con abejas y moscas de patas peludas (lo que unx nunca quisiera encontrar en un plato de comida) y que parecieran expresar, por su repetición, una suerte de masificación identitaria apresada en el diseño. Disidente y provocador es el estilo de estx artistx, cuyo nombre real, en su bendita misión performática, se ha convertido en un misterio más.
Para ver más de Hexico, buscarlx en Facebook.

Si algún tramo guarda el recuerdo de su madre

ELLA SE PEINA
Va de la raíz a la punta desenredándose la memoria.
El tiempo le ha crecido en la melena.
El peine agita los nudos y abre laberintos ondulados, mellas agridulces, rastros de tijera, íntimos calendarios.
Se acaricia el cabello y se pregunta si algún tramo guarda el recuerdo de los dedos de su madre, el vértice de alguna caricia o la palma de su padre coronando su cabeza de nena definitiva.
Qué queda del mechón en su nuca donde él trazaba resortes con el dedo índice.
La vida que le cae hasta los hombros la va dejando calva de nombres y vivencias y sin embargo, se arremolina en los olvidos pendientes que ha cortado y recortado sin disimulo.
Ella se peina intuitivamente, no necesita espejo para mirarse el alma.
Y se recoge las canas en un rodete tieso y disciplinado aunque ampare una nostalgia antojadiza y despeinada.
*
Claudia Tejeda (Alta Gracia, Córdoba, Argentina, 1969)
Ganadora del Concurso Nacional del Grupo Paco Urondo 2014
de Como racimo de abejas, relatos breves, Pirca Ediciones, 2009
en Anizacaterías, Editado por Almas Nuevas, Córdoba, 2014
http://emmagunst.blogspot.com.ar/…/claudia-tejeda-2-poemas-…
Fotografía de B. Berenika
Gracias Marcelo Lopez

Playa en el macba

Lxs esperamos el sábado 7 de marzo desde las 15:30 horas hasta que caiga el sol a despedir al verano. La cita es en la terraza del MACBA (Avenida San Juan 328 CABA) y el evento se llama -repetimos- “Sales del agua”, que coordinamos el museo, Mario Cámara y yo. Aquí, copiamos el programa con las actividades planeadas. Habrá también un puesto de venta de libros, música, y una barra de cerveza libre (y algunas otras cositas más). ¡VENGAN!
15:30: Apertura
16:00-17:00: La playa en fotogramas
Proyección de cinco fragmentos de películas con playas
Comentarios: Gonzalo Aguilar, Domin Choi y Patricio Fontana
17:20: Vacaciones
Instalación y lectura performática de Silvina Gruppo y Diego Lazcano
17:30: Poemas en la arena
Graciela Batticuore, Loreley El Jaber, Paula Jiménez España, Ana Porrúa
(Fondo con loop de fotografías de Nora Aslan)
18:15: “Casi boyitas”
Performance de Cristian Molina
18:40: Lecturas en la rambla
Carlos Battilana, Félix Bruzzone, Nurit Kasztelan, Tiago Novaes, Hernán Vanoli
(Fondo con loop de fotografías de Nora Aslan)
19:20: “Cochicó”
Declamación de Tálata Rodríguez
19:45: La playa folk: canciones salinizadas
Sandra Gasparini
20: 00 Adiós al verano
Francisco Garamona

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...