Elena Anníbali
tuve rabia y no pude dormir
tuve tristeza y no pude dormir
ni fumar, ni hablar entre dientes
tuve tristeza y no pude dormir
ni fumar, ni hablar entre dientes
pero el monte, esa noche, vino a mí
como un lagarto negro
como un lagarto negro
me habló con su lengua de pájaros y neblina
me dijo: levantá tu corazón y andate
me dijo: levantá tu casa y andate
me dijo: levantá tu hijo, tus perros domésticos
tus papeles y andate
me dijo: levantá tu casa y andate
me dijo: levantá tu hijo, tus perros domésticos
tus papeles y andate
no te quiere el pez, ché, el río se pone sucio, vienen
las lluvias y la flor se pudre, la naranja se pone
amarga, el sirirí se esconde como si viera
al zorro que lo come
lo único que queda, el crespín, triste como vos, ché
triste cantando para vos
las lluvias y la flor se pudre, la naranja se pone
amarga, el sirirí se esconde como si viera
al zorro que lo come
lo único que queda, el crespín, triste como vos, ché
triste cantando para vos
y yo le dije que había una ceniza espesa trabándome la sangre
ceniza de muertos, le dije, que no podía
caminar, andar, trocar el dolor en marcha
la rabia en marcha
le dije no, ándate vos, lagarto negro, hermano
monte mío, le dije, y miré y vi
mi lengua hablando a quién
mis ojos mirando qué
mis pies sobre cuál tierra, cuál lugar
ceniza de muertos, le dije, que no podía
caminar, andar, trocar el dolor en marcha
la rabia en marcha
le dije no, ándate vos, lagarto negro, hermano
monte mío, le dije, y miré y vi
mi lengua hablando a quién
mis ojos mirando qué
mis pies sobre cuál tierra, cuál lugar
no estaba yo o nada estaba
apareció, entonces, una codorniz pequeñita y suave
un ave de ojos negros y mística, un ángel ave
un ave de ojos negros y mística, un ángel ave
se acurrucó a mis pies, me dictó los salmos de reconciliación
y mi corazón seco como un palo, empezó a echar flores de durazno
y mi corazón seco como un palo, empezó a echar flores de durazno
grandes flores de durazno y azahar rompían mis costillas
y yo verdecía, y ah!... me elevaba, pues, frutalmente,
yo tocaba al mismísimo señor de los montes y de los cielos
y yo verdecía, y ah!... me elevaba, pues, frutalmente,
yo tocaba al mismísimo señor de los montes y de los cielos
me tocó con sus manos de mamita el ave de fuego
cantando volví a mi casa, cantando
levanté los árboles talados, aparté las hierbas malas
di pan a mi hijo a quien ya le asomaban dientes, di
agua buena, clara
levanté los árboles talados, aparté las hierbas malas
di pan a mi hijo a quien ya le asomaban dientes, di
agua buena, clara
monte suspiró, una electrizante bandada de pájaros
me saludaba
me saludaba
la hondura de la mañana era todo gloria y regocijo

!["Elefantes jugando a las escondidas
a nosotros, aquellos niños
Los elefantes son expertos
en ocultarse,
causan la envidia de los niños
y del camaleón;
pueden esconderse detrás de las columnas
del alumbrado público;
cien de ellos no se detectarían
en los centímetros de un metro;
algunos no son vistos detrás de una nuez;
incluso pueden no ser encontrados
dentro de un automóvil.
Por eso les gusta jugar a las escondidas.
Pero si pasan algunos minutos comienzan a cuchichear,
a empujarse entre sí,
a perder el sentido del juego.
Aquí mismo hay siete elefantes escondidos que no se aguantan la risa.
(Tomo I)
__________________
Elefante comienza con jota
Un elefante no comienza por la cola,
ni termina en su trompa
ni viceversa.
No empieza en su sombra ni en su primera palabra.
Ni siquiera en su nacimiento.
Y aunque adelante sus anteojos
y su paso en las esquinas,
y se traslade sobre la fragilidad de las cosas
con un signo de pregunta o de asombro revoloteando
sobre su cabeza
o con un abecedario desconocido,
tampoco.
Elefante comienza con jota
como juguete
como jamás
como el júbilo de amarte mientras las rosas abren
su corazón de pájaros
estruendosos.
(Tomo II)
_______________
Tu presencia es el mundo
A veces se comportan de forma indecorosa;
corretean por las horas
y ladran
o mugen
y orinan en canteros
y portones.
O escriben signos impúdicos en las paredes,
haikus eróticos
o epítetos contra el orden y la moral.
En rigor se comportan como verdaderos vándalos
que arrasan los jardines,
las ciudades,
el planeta.
Bien saben que sólo tu presencia es el mundo.
(Tomo III)
@[1273005185:2048:Jotaele Andrade]
*Elefantes con anteojos; El carterista de Bresson; Ediciones de La Eterna, 2015."](https://scontent-mia.xx.fbcdn.net/hphotos-xfp1/v/t1.0-9/q83/s480x480/10409013_10205498496517447_5458018455358941853_n.jpg?oh=e6cfb486e13099bb4ba492f2c574bf49&oe=55801343)






!["ELLA SE PEINA
Va de la raíz a la punta desenredándose la memoria.
El tiempo le ha crecido en la melena.
El peine agita los nudos y abre laberintos ondulados, mellas agridulces, rastros de tijera, íntimos calendarios.
Se acaricia el cabello y se pregunta si algún tramo guarda el recuerdo de los dedos de su madre, el vértice de alguna caricia o la palma de su padre coronando su cabeza de nena definitiva.
Qué queda del mechón en su nuca donde él trazaba resortes con el dedo índice.
La vida que le cae hasta los hombros la va dejando calva de nombres y vivencias y sin embargo, se arremolina en los olvidos pendientes que ha cortado y recortado sin disimulo.
Ella se peina intuitivamente, no necesita espejo para mirarse el alma.
Y se recoge las canas en un rodete tieso y disciplinado aunque ampare una nostalgia antojadiza y despeinada.
*
Claudia Tejeda (Alta Gracia, Córdoba, Argentina, 1969)
Ganadora del Concurso Nacional del Grupo Paco Urondo 2014
de Como racimo de abejas, relatos breves, Pirca Ediciones, 2009
en Anizacaterías, Editado por Almas Nuevas, Córdoba, 2014
http://emmagunst.blogspot.com.ar/2015/02/claudia-tejeda-2-poemas-2.html
Fotografía de B. Berenika
Gracias @[1352363831:2048:Marcelo Lopez]"](https://fbcdn-sphotos-c-a.akamaihd.net/hphotos-ak-xap1/v/t1.0-9/p480x480/10428002_772296476195193_6109044493140232873_n.jpg?oh=d4306ba7d56f88fc149d00ed433a7f0f&oe=55521B77&__gda__=1435146281_50e4da92baf29ed746524c91f89f36e8)
