lunes, 16 de agosto de 2010

Sentirme leída

Cada lector, cada lectora me dice uno de mis versos con su voz, lo recorta del conjunto de los versos que forman mi triste primer libro y en esa voz cada verso es otra cosa y la misma pero diferente y entre ese verso nuevo y el que está en el papel y, más aún, el que alguna vez nació de no sé quién que solía ser yo, hay algo que no sé qué es, algo nuevo que no es mío pero sí, que es del lector pero no, algo.

sábado, 14 de agosto de 2010

"Empujamos los carros repletos al desierto"

CONSUMIDOR FINAL


Pedro Mairal


en el supermercado la cajera
con su uniforme rojo me pregunta
¿consumidor final?
yo contesto que sí
y pienso ese soy yo,
el último consumidor,
el último eslabón de la cadena,
carnívoro final pesificado,
el último testigo del derrumbe final,
el que se come a todos los demás,
el que se comió lo que quedaba,
el que lleva en el carro
mamíferos trozados en bandejas
envueltos en celofán, sus miembros fríos,
tubérculos, pomelos, uvas,
leche de tambos eléctricos,
botellas de agua celeste,
bolsas de residuos para llenar
y llenar y llenar.

¿llenar de qué?
¿consumidor de qué?
¿de qué final?
¿qué se termina en mí?
¿consumidor terminal?
¿acaso yo el gran consumidor
me estoy muriendo?
¿o es el final de todo?
consumido, final,
acabado, chupado,
gastado, caído,
por fin el desenlace,
consumado,
consumido,
estómago final,
el hambre último,
el que digiere a todos,
masticador final,
devorador final,
omnívoro final,
depredador,
el último animal,
final, ¿igual que el tigre?
¿el consumidor en extinción?
¿el mejor asesino?

y vamos con el carrito ¿hacia adónde?
¿cuál es el horizonte hacia el que vamos
todos los que empujamos el carrito?
empujamos el carrito hacia el ocaso,
hacia el final, oh, consumidores finales,
cae la noche en el mundo y vamos empujando
los carros de los supermercados brillantes
por calles infinitas entre góndolas,
cuadras de góndolas, barrios de góndolas,
suburbios de góndolas,
países, bajo el cielo azul cobalto,
un horizonte de góndolas, los últimos,
nosotros, consumidores finales,
en vías de extinción,
nos vamos, nos vamos consumiendo,
elegimos productos, sin detenernos,
sopas quick, fideos san vicente,
espuma de afeitar gillette para piel suave,
adiós mundo cruel y fluorescente,
adiós góndolas mías,
adiós sector de lácteos y embutidos,
comparación de precios,
muestras gratis, nos vamos,
empujamos los carros repletos al desierto,
hacia los basurales de la pampa,
hacia las últimas poblaciones de góndolas,
con lagrimones ácidos rodando por la cara,
hacia el olvido oscuro, y de una vez por todas,
hacia el fin, hacia el viento de la noche,
consumidores finales,
finales, hasta el fin.

"Cuando pasan aullando las sirenas"

FUIMOS A VERLO A ULISES


Pedro Mairal


nos dijeron ulises está vivo
el navegante ulises el viajero
el hombre de los muchos caminos está vivo
adónde? en buenos aires? en el puerto?
en buenos aires sí vive en floresta
y nos fuimos a verlo tres jóvenes poetas
un miércoles tocamos 14ºG y entramos
nos abrió una enfermera con ojotas
ustedes quieren ver a don ulises?
por acá por favor y en la penumbra
en un cuarto con la persiana baja
vimos al propio ulises de ítaca sentado
no nos miró
está viejo y amargo
no saben cómo vino a parar a buenos aires
parece que no pudo morirse y en los siglos
se fue quedando quieto
ahora mueve apenas un dedo
hace clic en el mouse y humanamente
navega en internet
le hicimos dos preguntas y nos fuimos
porque no dice nada no contesta
busca fotos de bárbaras desnudas
quién sabe qué recuerda
cuando pasan aullando las sirenas

viernes, 13 de agosto de 2010

Concurso de cuento San Luis Libro

El jurado está formado por Angélica Gorodischer, Ana María Shua y Alicia Steimberg. ¿Cómo no participar?

"La lengua tiene un valor económico estratégico"

Entrevista Josefina Ludmer


14.08.2010 | Literatura
La ficción como fábrica de realidad 10:48 |

"Aquí América latina", el nuevo ensayo de la prestigiosa crítica Josefina Ludmer, abandona las categorías de la teoría literaria en busca de otras que le permitan pensar la realidad económica y social de los años 2000 en el continente. "La lengua tiene un valor económico estratégico. Los argentinos nos abandonamos, nos dejamos apropiar la lengua", afirma.

Josefina Ludmer lo hizo de nuevo. En Aquí América latina. Una especulación vuelve a sorprender. La aparición de cada uno de sus textos desorienta a sus lectores, los que, sin embargo, vuelven una y otra vez, fascinados, a su obra. Quizás esta fidelidad se deba a que no hay otra intelectual en nuestro país que, como ella, sea capaz de adentrarse en caminos que ningún otro ha imaginado. Su mirada jamás se somete a las líneas que trazan el sentido común de la academia ni a los imperativos de las modas teóricas. Su fundacional lectura sobre García Márquez (Cien años de soledad, una interpretación 1972), sentó el precedente: cada uno de sus libros iba a nacer polémico, incluso incomprendido, y un par de años más tarde se volvería canónico.

Cuando apareció Onetti. Los procesos de construcción del relato (1977), Ludmer formaba parte de la llamada "universidad de las catacumbas", en la que se habían refugiado los intelectuales críticos que sobrevivían en el país durante la dictadura militar: dictaba cursos en su casa a los que concurrían muchos de los críticos y escritores que surgirían en la década siguiente. Con la instauración de la democracia, volvió a dictar sus seminarios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Fruto de esos años, es su investigación El género gauchesco. Un tratado sobre la patria (1988), un libro que releyó la tradición literaria argentina que había surgido dialogando con las guerras que construyeron la Nación. Desde los cielitos de Bartolomé Hidalgo hasta el Martín Fierro, los clásicos fueron interrogados por una lectura que no cesaba de ampliar el campo del debate cultural. Ludmer no se circunscribió a los textos del siglo XIX (como El matadero o el Fausto criollo), sino que confrontó el Borges cimarrón de "La fiesta del monstruo" con El Fiord, de Osvaldo Lamborghini para dar cuenta de la matriz violenta de la cultura argentina.

A comienzos de los 90 fue nombrada Full Professor en la Universidad de Yale (universidad de la cual, actualmente, es profesora emérita). Allí escribió El cuerpo del delito. Un manual (1999), en el que recorre siglo y medio de literatura nacional. El libro toma al delito como una especie de bisturí que le permite operar en el cuerpo de nuestra cultura.

En el año 2000 –ese año que, en el pasado, fue el emblema del futuro– dictó en el Centro Cultural Ricardo Rojas un curso sobre la temporalidad y la literatura producida en ese mismo momento en Buenos Aires. Así surgió Aquí América latina, una especulación, el libro más complejo que Ludmer ha escrito hasta la fecha. Su nuevo texto está dividido en dos partes, de las cuales la primera –titulada "Temporalidades"– apuesta a una escritura experimental, a un pensamiento que se basa en la imaginación y a una estructura muy libre, que fluctúa entre el ensayo y la ficción. La segunda parte –titulada "Territorios"– se parece más a un texto crítico tradicional (si se pudiera afirmar algo así de un libro suyo).

El lector es advertido desde la primera palabra que todas las categorías tradicionales de la crítica literaria (autor, obra, ficción, realidad, etcétera) han sido desechadas y que se trabaja con un sistema de lectura que pone de relieve los modos de fabricación de realidad en la imaginación pública, aquella que se produce anónima y colectivamente.

En esta entrevista, Ludmer habla sobre la forma en que la experiencia norteamericana influyó decisivamente sobre su visión de América latina. Desde ese "afuera" o "más allá" es que pudo reflexionar sobre el continente. Desde ese "más allá" vio la forma en que España se ha apropiado de la lengua común y la ha convertido en uno de los elementos básicos de su comercio internacional. Desde ese "afuera" piensa la cultura y el arte de América latina como un campo de debate, en el cual las voces importan por lo que dicen y por las cuestiones que plantean y no ya por expresar la subjetividad de tal o cual autor o condensarse en el estrecho marco de una obra particular. Desde ese "más allá", Ludmer reconfigura nuestro "más acá": traza un nuevo mapa de la literatura (y las artes) latinoamericanas.

-Una de las ideas centrales del libro es la desaparición de las dicotomías que se usaron durante mucho tiempo para pensar la crítica. Cada frase es a la vez teórica-ficcional-paródica-ensayística: términos que tradicionalmente se pensaron como antagónicos.

-Totalmente. La característica de la primera parte es la ambivalencia entre ficción y teoría. Por momentos se ve la parodia y por momentos es un ensayo. La segunda es más clásica.

-El libro comienza proponiendo "especular". ¿Cómo funciona eso?

-"Especulación" es una palabra que tiene varios sentidos. Yo la uso por lo menos en tres. Como adjetivo que se relaciona con el espejo y sus imágenes. También uso "especular" como verbo: pensar y teorizar. Además, tiene que ver con calcular ganancias, como en la especulación financiera, por ejemplo. Me interesa que esta palabra tenga un sentido moral ambivalente. Además, la especulación es propia de un género que siempre me fascinó: la ficción especulativa, que se relaciona con la utopía y la ciencia ficción. La especulación es una especie de pensamiento, pero es aceptable porque no es pretensioso. Es un pensamiento bastardo, ficcionalizado, que procede por imágenes. La palabra "especulación", con todos sus juegos, fue la que me guió en la escritura de este ensayo. La especulación inventa un mundo diferente del conocido; es un universo sin afuera, que es "realvirtual".

-América latina se le impuso como tema en los Estados Unidos.

-Exacto. Para pensar América latina tuve que salir de la Argentina. Es lo que decía Marx de la Historia. Hay que estar en un estadio posterior o en un afuera para poder pensar eso. Mi reflexión sobre América latina es un producto de mi vida en los Estados Unidos.

-En los Estados Unidos vivió la experiencia del capitalismo en estado puro.

-En los Estados Unidos descubrí que allí el dinero es la única realidad. Todo lo que no es dinero es fantasía, es ficción. Lo único sólido, lo único que no se desintegra es el dinero. Lo que además es una paradoja, ya que el dinero es algo del orden ficcional. De ahí viene el uso que hago de la palabra "realidadficción".

-El arte contemporáneo tiene como uno de sus centros de sentido la metáfora del dinero, justamente porque está más allá de la metáfora.

-Llegás a Estados Unidos y encendés la radio o la TV y lo único que oís es money: ¡dinero! Como esa canción que canta Liza Minnelli en Cabaret: Money, money, money, money. Eso es lo que existe: una ficción que es la única realidad. Al mismo tiempo, en los Estados Unidos descubro la potencia del capitalismo. Ahí el capitalismo se realizó plenamente. Acá hay lugares en los que se sostiene –es increíble, pero se lo sostiene– que el dinero no importa. Allá, el dinero es lo único que importa.

-En ese contexto surge la idea de la especulación –económica y teórica– como herramienta para pensar.

-Ya no pienso más en las categorías "literarias" de autor y de obra. La imaginación, lo que llamo "la fabrica de realidad", es lo fundamental. Tanto cuando pienso la literatura como cualquier otra cosa, lo que me interesa es la imaginación. La ficción ahora invade todo, por eso "leo" de todo: desde las series de TV al cine; incluso el periodismo, que trata casos que son más ficcionales que la propia ficción. Al mismo tiempo, esas ficciones son la realidad. Yo leo la literatura como realidad.

-El corpus literario que recorre su libro es muy amplio, fruto de su acceso a las bibliotecas norteamericanas. ¿Cómo va a hacer para leer desde ahora, sin tener esa posibilidad fantástica?

-Es un problema grave. Viviendo en Buenos Aires no tenés acceso a lo que pasa en toda la literatura en castellano. Es algo que hay que pensar. Creo que este aislamiento de cada país en su propia literatura es una barrera intelectual, epistemológica y política. Los autores que conocemos acá son decididos en España.

-Esa cuestión está muy desarrollada en su libro, pero es un tema que ni se debate en la Argentina.

-La lengua da ganancias. Buena parte de la economía actual se basa en producciones que tienen a la lengua como insumo principal. ¿Qué pasó en los años 90 para que España se volcara a esto y América latina se desentendiera totalmente? La lengua tiene un valor económico estratégico. Los argentinos nos abandonamos, nos dejamos apropiar la lengua. Lo que sucedió es que España se integró a la Unión Europea, es decir, a un capitalismo moderno.

-España siempre supo, desde Alfonso el Sabio, que la lengua es un asunto estratégico. Recién en el siglo XX, América latina logró competir. En los 20, Borges discutió con Guillermo de Torre cuando el ensayista español propuso que Madrid "fuera considerada la capital del castellano". Ahora eso es impensable.

-En los Estados Unidos se percibió muy bien el giro que dio España en los 90 cuando se convierte en el centro exclusivo y excluyente del castellano. Es el momento en que España invierte sumas considerables en los departamentos universitarios dedicados a los Latin American Studies y aparece el Instituto Cervantes. Todo lo que se produce en castellano termina pasando por allí, y como ellos son los que financian todo eso acaban siendo los que deciden qué se estudia, qué se investiga, qué circula. En esa estrategia es fundamental el papel que juega Telefónica, ligada al Cervantes.

-Además de la estrategia española, también falta ahora un espíritu como el que tenían Darío o Borges, orgullosos de nuestra forma de escribir en castellano.

-Recuerdo que venía desde los Estados Unidos, donde todo esto se ve muy claro, y notaba que a nadie en el mundo cultural argentino le importaba en lo más mínimo. Lo que hoy se desea es ser editado en Barcelona y presentar el libro allá. La literatura hoy pasa por los aparatos de distribución y difusión, y esos aparatos hoy están en manos españolas y centrados, fundamentalmente, en Barcelona.

-La lengua es un recurso esencial, ya que es la base de la sociedad, del espectáculo y del mundo de la significación.

-Yo digo que es como el agua o el aire, uno de los recursos esenciales de nuestro presente y el más estratégico con vistas al futuro. Mientras los españoles ponen el acento en este tema y los Reyes van a todos los Congresos de la Lengua, en toda América latina ni siquiera se está pensando en esto. Hay alguna inversión privada en los medios, hay algunas iniciativas independientes y en una escala muy micro, pero el Estado está absolutamente ausente en este tema en el que ya hay abundante bibliografía.

-Si bien su libro tiene una impronta política muy crítica, por otro lado es un texto que juega todo el tiempo con lo ficcional, como si plantease que lo íntimo también es político y que la ficción es la forma en que eso se expresa.

-Trato de trabajar con fusiones. En todo el sentido de la palabra. Con-fusiones. Fusiono cosas disímiles, acerco temas que parecen alejados o antagónicos, desarmo oposiciones que creo que ya no funcionan más. Eso produce algo de confusión, es obvio. Cuando digo realvirtual, adentroafuera, públicoprivado, y otras fusiones semejantes en las que se reúnen términos que se pensaban como opuestos, es posible que la primera impresión sea de confusión. Eso no me molesta.

-Su parodia del "testimonio" académico es brutal. Las voces que aparecen en la primera parte son, a la vez, muy valiosas (incluso geniales, como lo que dice Héctor Libertella) y sumamente complejos de comprender e integrar a un sistema.

-Esos testimonios comienzan con una especie de emoticón, la palabra "felicidad" entre signos de admiración. Yo quería que ese emoticón diera cuenta de algo estereotipado. Cada uno de esos testimonios es un encuentro con escritores amigos. En el año 2000, mientras yo llevaba mi diario, les pedía que me dieran textos. Quería que tuvieran que ver con esa investigación sobre el tiempo que estaba haciendo. Pensar el tiempo es complicado porque es una materia insustancial, que se evapora, inasible. Esos textos surgieron de entrevistas. Son escrituras de otros incluidas en mi libro. A mí me pareció que al incluir estos textos de otros mi libro se abría a otras posibilidades.

-Pareciera que el libro toma el modelo de la escritura hipertextual del mundo virtual.

-Ya exploré en este mismo sentido en El cuerpo del delito. Acá quería dar un paso más allá al incluir la escritura de los otros a mi propia escritura. Incluso estoy yendo más hacia lo virtual, ya que estoy armando, con dos colaboradores, un sitio web, www.josefinaludmer.com, en el que habrá un archivo de todos mis artículos, una selección de entrevistas y también un blog. En el blog espero experimentar con otras escrituras críticas. El blog permite textos breves, impresiones. Si bien para algunos el formato blog ya está muerto, a mí me interesa para hacer esbozos, la idea de ese borrador que una no se atreve a publicar y en el que a veces hay cosas valiosas. También voy a poner cosas sobrantes. Por ejemplo, en el libro no hay bibliografía. El blog se va a abrir con la mención de los textos que leí para el libro, que son como veinte páginas.

-El arte actual es fruto del remixado, la copia, la colaboración y la posproducción. En la primacía de esta estructura tiene mucho que ver la experiencia de Internet y lo virtual. Creo que la crítica de arte está más cerca de este proceso que la literaria.

-Absolutamente. La crítica literaria es más conservadora, quizá porque la literatura es más conservadora. Lo es porque tiene el peso de la lengua. La lengua es, entre otras cosas, el reservorio de la tradición. Para este libro fue fundamental la lectura de la crítica de arte más que de la crítica literaria. La crítica de arte tiene una mirada que está más atenta a los nuevos procesos.

-En su libro lee un par de textos que podrían parangonarse con las experiencias más radicales de las artes visuales. Me refiero a "El árbol de Sausurre", de Héctor Libertella y "La guerra de los mundos", de César Aira.

-Ambos son textos que casi ni circularon. Completamente fuera del mercado. Más que de vanguardia, yo diría que son apuestas arriesgadas. A Aira lo califico como escritor conceptual, como se decía en los 60 "artista conceptual". Cada libro suyo se organiza en torno a una idea. Pero no tienen nada que ver con la vanguardia, que ya no existe más, ni siquiera como concepto.

-Su lectura cruza textos que no se suele ver en el mismo espacio, por ejemplo, cuando confronta las lecturas que hacen José Pablo Feinmann y Jorge Asís.

-Es que los dos hablan de lo mismo. Es imposible no verlo. Posiblemente ellos se vean como antagónicos, pero sus libros dialogan. Por eso a mí me interesa circunscribirme a pensar cierto "campo" en el que hay voces que hablan de lo mismo. No me interesa pensar "autores", sino esas voces en ese campo. Si uno lo piensa como campo descubre todo lo que está en juego allí.

-Esa obnubilación por el autor se refleja en el debate social, político y cultural. No se habla de políticas, por ejemplo, sino de la idiosincrasia de los políticos.

-No hay análisis político en la Argentina actual. Se habla de Kirchner o de Macri o de Lilita. Lo que hay que analizar son las fuerzas actuando. Las ideas, las propuestas, lo que se está haciendo en política. Eso no se hace: todo es anécdota y chisme. Es una mentalidad centrada en la persona, como en el siglo XIX. Es la idea de la figura, del genio, del maldito, etcétera. En cierta medida mi idea es borgeana: hay que pensar la historia de la cultura sin hablar de los nombres, sino verla como "una historia del espíritu" (para decirlo con esa metáfora idealista).

-Cuando dictó ese curso del 2000 en el Rojas le dije que con esas clases tenía material para un nuevo libro. Me respondió que ya no escribiría más. ¿Qué pasó para que esas investigaciones encontraran su texto?

-Siempre pienso que cada libro es el último, porque cada vez parto de cero. Ninguno se parece al anterior ni sigue el camino que el otro abrió. Debo confesar que este libro me dio mucho trabajo. Me costó encontrar la forma de esa primera parte. Cuando descubrí esa amalgama de ficción y ensayo pude escribirlo. De ahí que esa primera parte esté surcada por las voces de los otros y por mi propia voz en primera persona. La segunda parte sigue siendo crítica, y está bien, pero quería ver si podía ir más allá de eso y creo que es a lo que apuesto en la primera parte. Me interesó ver qué podía hacer yo en un más allá de la crítica.

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"Las cosas bellas significan únicamente belleza"

Prefacio de El retrato de Dorian Gray

Oscar Wilde



El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.
La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas, están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.
Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A éstos les queda la esperanza.
Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.
Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.
La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo.
La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.
La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.
Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.
Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.
Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte.
Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión de actor.
Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.
Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo.
Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo.
Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.
Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.
Todo arte es completamente inútil.

lunes, 9 de agosto de 2010

Simón Esaín recibió Mi tren monoplaza

para llamar / para convocar / la suicida pertinacia de seguir sentada entre los rieles / para no irse hasta que vuelva el tren fantasma

donde podría estar también es aquí / donde pude ser también está acá / conmigo / y estoy y soy allá / y seré nomás lo que ellos digan / me miro también desde el lugar / desde donde no veía / y vengo desde allá / y siento que hacia allá me sigo / yendo

nuestros cuerpos se rozan en la noche / largo tren nocturno carga / nuestros frotamientos / trabado desvío hacia la oscuridad / en el andén bajo la luz / esperan otros rostros / misterio de los trenes / no seré no serás no serán / regresar / puestas en camino las noches / multiplican el olvido / por ningún olvido


la contraflor vive a la sombra de la flor / tiene los pétalos duros y avejentados / mira hacia abajo y no huele / ya está abierta / es el sótano de la floración / es pesada y no acepta la caricia del viento


Simón Esaín

Títeres porno


Títeres porno
Actores que a través de excitados muñecos desatan las fantasías más calientes
Grupo 69 a la cabeza

Dramaturgia, interpretación y dirección:
Mayra Carlos, Carolina Tejeda, Cecilia Villamil, Sebastian Terragni, Ariel Bottor

Realización de muñecos: Gustavo Garabito. Vestuario y escenografía: Javier Laureiro

"Títeres porno" es un espectáculo de sexo explícito entre muñecos. Los títeres de mesa tienen el protagonismo pero son manipulados por los actores que suman su expresión completando la escena. La propuesta combina humor y erotismo para abordar diversas fantasías pornográficas. Un permiso para jugar, reírnos y calentarnos con las fantasías sexuales más atrevidas. Una orgía inimaginable. Actores que, a la vista de todos, manipulan muñecos erectos, gimen, piden más y acaban, sorprendiendo al público con el porno en goma espuma.

69 a la cabeza se constituyó como grupo de trabajo, asumiendo una creación y dirección colectiva. A fines de 2003 estrenaron su primer espectáculo de títeres pornográfico en el restaurante afrodisíaco Te Mataré Ramírez y en el Pride Café. En 2005 estrenaron su segundo espectáculo “Títeres bien hot” haciendo temporada en diversos lugares de Buenos Aires y permaneciendo ininterrumpidamente en cartel hasta la actualidad.

Muñecos ardientes. El distanciamiento de protagonizar a través de los títeres hacen que los cinco muy formados actores que integran el grupo "69 a la cabeza" atraviesen sin pudores por variadas historias. Dos, por lo menos, resultan difíciles de olvidar: una, la Mujer Maravilla enredada sexualmente de manera salvaje con el Chapulín Colorado; dos, la intimidad de una pareja que atraviesa una mañana común y corriente hasta que un plomero toca la puerta. Hay un atractivo extra: ellos, los actores, sostienen los hilos de los personajes a la vista de todos y le meten vida y gestos a las historias. "Nos seduce ese doble juego de estar presentes a la vista de todos, para quien quiera espiar el gesto y la actitud, y darles el poder a la vez a los muñequitos voluptuosos que son los que permiten contar historias porno en un lugar público", explican. El grupo ya tiene varios años. Carolina Tejeda, Mayra Carlos y Sebastián Terragni venían trabajando en show eróticos desde 1999. Carolina y Mayra conocieron a Cecilia en el espectáculo de títeres porno "12 polvos". La incorporación de Ariel Bottor terminó, finalmente, de armar el grupo. "La creación y la dirección es colectiva —aseguran— y es prioridad la improvisación nuestra a la hora de meternos en el marote del muñeco para entenderle las fantasías". Clarín

Sexo a la hora de la cena. Arriba del escenario, cinco actores vestidos de negro pero absolutamente visibles les dan vida sobre una mesa a unos muñecos grotescos, se diría incluso indecentes, y muy pero muy divertidos. Tienen sexo explícito, van directo a los papeles. Los muñecos. Como si fuera una parodia delirante de las películas pomo, van protagonizando escenas ultra XXX. Tal vez incomoda a los espectadores el hecho de que los actores no sólo emitan gemidos y obscenidades sino que pongan las caras que pondrían los muñecos si pudieran, aunque es un juego que hace al show todavía más interesante. Por suerte los vergonzosos son minoría, en general se prenden y festejan cada sketch con calurosos aplausos y arrumacos. Diego Jara. Revista Ñ

Muñecos para fantasías bien calientes. En la película ¿Quieres ser John Malcovich?, John Cusack interpreta a un titiriterio eximio aunque desocupado. Y marginado del "mundo real". En la Argentina, los titiriteros tienen algo de ese personaje. Hay muy buenos profesionales, gracias a las escuelas en Buenos Aires, Neuquén y el resto del país; sin embargo, el género es aún marginal dentro del teatro. Y si los títeres están destinados al público adulto, la difusión se hace aún más difícil.Sin embargo, en los últimos años —a partir del Festival de Títeres para Adultos— se fueron sumando las propuestas nocturnas, con muñecos que cuentan historias, sin niños cerca. Y con adultos como público. Aquí suena Puedes dejarte el sombrero puesto, de Joe Cocker, inmortalizada en la película Nueve semanas y media. Un grupo de actores, vestidos con uniforme de policía, bailan y luego dan vida a la obra Títeres porno. "Actores que a través de excitados muñecos desatan las fantasías más calientes", se promociona la obra, que mezcla el humor, el erotismo y la sexualidad, con cuadros que juegan con el estereotipo clásico del policía, el doctor y el plomero."Somos la oveja negra de los títeres. Siempre se relacionó a este género con los chicos y las fiestas infantiles; nosotros venimos del teatro de actores y, de a poco, nos vamos metiendo en este mundo", cuenta Carolina Tejeda, una de las integrantes de la creación colectiva, que también hizo el sugerente espectáculo 12 polvos. "Hay mucha gente —agregó— que está haciendo títeres para adultos; la mayoría se vuelca a los shows para toda la familia. Hay pocos que son exclusivamente para adultos, como el nuestro." Diego Jemio. Clarín


Del 20 de agosto al 10 de septiembre
Viernes 21 hs.
Entrada: $ 40. Estudiantes y jubilados: $ 25.
CELCIT. Moreno 431. Reservas al 4342-1026

Más información: www.celcit.org.ar

domingo, 8 de agosto de 2010

Ediciones Altazor







Presentación tomada de http://edicionesaltazor.blogspot.com/

Hace 15 años, en El Puerto de Santa María se fundó Ediciones Altazor. Empezamos como una editorial Alternativa, lanzamos nuestra primera colección de literatura bizarra, con el paso de los años, asumimos que deberíamos apostar por un universo mayor que nos sitúe como un sello de apuesta democrática y descentralista. Desde 1999 Altazor tiene sede en Lima. Hasta la fecha hemos publicado más de 400 títulos. Entre nuestras colecciones destacan las bibliotecas regionales y temáticas. Este año lanzamos la Colección de literatura urbana Altazor, y nuestra primera Biblioteca de autores de lectura obligatoria. El 2008 participamos en la Feria Internacional del Libro de Franckfurt (Alemania), y el 2009 en las Ferias Internacionales del Libro de Trujillo y Lima. Nuestro objetivo es poner el libro al alcance de todos. En esa tarea estamos.
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Of. Calle Tasso 297. San Borja. Lima / Perú.

I gira de novelistas latinoamericanos


LA GIRA DE ALTAZOR: de la sierra a la costa.

Tomado de http://edicionesaltazor.blogspot.com/2010/07/la-gira-de-altazor-de-la-sierra-la.html


La gira empezó el sábado 10. Oficialmente el lunes 12 en Huamanga, pero no, para nosotros la gira empezó la mañana del sábado cuando Willy del Pozo acompañado del maese Roger Antón Fabián, recogieron a Pedro Peña (La noche que no se repite) que llegaba de Uruguay. Pedro estrenó el Altazormóvil. Lo instalaron en el hotel, en San Borja, cerca a la oficina, el novelista prefirió quedarse a descansar para recargar sus energías. Willy vuelve a los ajetreos editoriales, a las 6 arribaría Juan Ramírez Biedermann (El fondo de nadie); nosotros estábamos contentos, cuatro días antes, corríamos el riesgo que por razones de trabajo Juan llegue el martes, un día después de inaugurada la expedición. A las diecinueve menos quince recibimos a Juan y juntos fuimos al encuentro del buen Pedro. "Los dos apóstoles", pronunció Willy. Los tres partirían a Ayacucho en la madrugada del domingo, el 11 era el mundial y ni loco perderse esa final, menos en Ayacucho donde don Wilfredo, el papá de Willy había preparado una parrillada seguro de que España se quedaría con la Copa. Yo me quedé a recibir a quienes llegaban el domingo. El primero fue Oliverio Coelho (Borneo) que vino desde Buenos Aires, el único con quien casi no teníamos mucha comunicación a pesar de ser uno de los primeros a quienes seleccionamos. Yo me confundí de hora, llegué al aeropuerto a las 1o y 30 a.m. Oliverio llegaba a las 11 y 45. Estaba sentado al lado de unos guías turísticos cuando se abre la puerta de arribo y reconozco la imagen de alguien: Gabriel Rimachi, el Gabo quien llegaba de la Feria del Libro de Guayaquil. Me acerco a saludarlo y se quedó conmigo esperando el arribo de Coelho (la llegada de Rimachi merece un post aparte). Cuando llegó Oliverio me sorprendió su entusiasmo y buena onda, atípico del argentino con obra publicada. Fuimos al departamento de Julio Cabrejos en San Miguel -el depa de Julio fue elegido como el lugar de concentración de los tres expedicionarios- y después salimos en busca de algunos pescados para el cebiche como plato de bienvenida. A la una y 50 estaba de nuevo en el aeropuerto esperando el arribo de Jorge Enrique Lage (Carbono 14: una novela de culto) que llegó de La Habana con previo desembarco en Panamá. Mientras Willy disfrutaba del mundial con Pedro y Juan bebiendo algunas copas de pisco sour, nosotros disfrutábamos del cebiche preparado por Cabrejos. Así hasta las siete, que fue la hora en la que otra vez estaba frente a la sala de desembarque esperando a la chilena Claudia Apablaza (EME/A: la tristeza de la no historia). A las 8 de la noche, con Ernesto Carlín de local (Takashi: historias robadas) en el equipo, estábamos listos para partir rumbo a Huamanga, la gira se estrenaría en Ayacucho como un símbolo de liberación, ahora una independencia no política sino responsablemente cultural. Pero yo no viajaría con ellos, yo decidí quedarme en Lima. La primera ruta sería con la compañía de Willy del Pozo, la de la costa con ambos. Lima aún tenía conmigo algunos pendientes. Huamanga, Huanta, Huancayo y Tarma, fueron las ciudades en donde se presentaron los expedicionarios. Sobre esta ruta, Pedro Peña ha escrito un emocionante informe: http://talondeulises.blogspot.com/2010/07/peru-ii.html
Juan Ramírez Biedermann, Pedro Peña, Claudia Apablaza, Willy del Pozo, Oliverio Coelho
y Jorge Enrique Lage. En la sierra de Apacheta.
.
Yo los esperé el sábado 17. Antes de reecontrame con el grupo, Willy me informa que había decidido quedarse en Lima y que nos alcanzaría el día miércoles en Trujillo. La editorial no es un trabajo simple. Entonces yo debía continuar con la ruta de la costa. Teníamos programado una actividad en Barranca y otra el martes en Trujillo. En Barranca las coordinaciones las hicimos con los hermanos López Morales. Juan, el menor, era el responsable de la organización en la UNASAM. Cuando llegamos, nos recibieron con un suculento almuerzo y con un auditorio cálido, atento e inquisidor. Salimos contentos de Barranca. En la noche cuando estábamos en Chimbote, sucedió algo rarísimo. De pronto tuvimos problemas con el tubo de escape, nos detuvimos a ver cómo lo solucionábamos, cuando estuvo casi curado, regresamos otra vez a la panamericana: nuestra siguiente presentación era en Trujillo. Una hora después, Claudia nos pregunta: no hemos ya pasado por este grifo?. La miramos. "No". Al unísono. Y sí, efectivamente nuestro conductor cojudamente se había equivocado y estábamos regresándonos a Lima. Perdimos más de dos horas. No sabíamos cómo ni adónde había sucedido la desorientación. Llegamos a Trujillo a la 1 y 30 de la madrugada del martes. Lo notable fue la admirable paciencia de mi amigo Eduardo Elías quien nos estaba esperando con la cena desde las 10 y 30 de la noche. Al día siguiente visitamos algunos colegios y en la noche rumbo al auditorio Vallejo a continuar con las presentaciones. Trujillo sigue pendiente (yo me entiendo).

Harold Alva, Claudia Apablaza, Jorge Enrique Lage, Pedro Peña, Juan Ramírez Biedermann y Oliverio Coelho en Barranca.

El míercoles 21 llegó Willy a unirse con el equipo. Nos dirigimos con el Altazormóvil a Huanchaco donde la poeta Victoria Larco nos esperaba con la poderosa cámara para hacernos unas tomas en su histórica playa. Yo pisé la arena después de muchos años. Nos sacamos fotos en el muelle y cerca a las estatuas. Almorzamos con el aroma de la brisa. Allí les informamos que yo debía retornar a Lima a coordinar los eventos de la editorial en la FIL. "Vamos a Chiclayo"me dijo Willy, yo miré a mis compañeros. No quería abandonarlos. Quise prolongar el viaje. Nos reímos imitando a Barnie, a Kiko y a otros nada santos personajes. "Sí, los acomopaño hasta Chiclayo". A las 4 y algo de la tarde, el Altazormóvil estaba rumbo hacia más al norte. La presentación fue en el INC. El evento organizado por Stanley Vega y Cronwell Castillo del Grupo Signos fue simpático. Yo presenté brevemente las novelas y los expedicionarios respondieron las preguntas de su público. Fue una buena noche. A las 11 yo estaba sobre un bús de regreso a Lima. Ahora están en Piura. Sé que este viaje cura en algo las fracturas de nuestra América, sé que con este viaje algo a comenzado a escribirse; acaso la primera expresión de un arte efectivamente integrador, acaso otro sueño bolivariano, acaso la ruta que hace décadas soñábamos. El lunes estará completa la columna. Mañaba llega Miguel Antonio Chávez (La maniobra de Heimlich). Los siete novelistas estarán el 26 -a las 7:00 p.m.- en el Auditorio César Vallejo de la Feria Internacional del Libro. Sin duda una oportunidad para decir presente. Los esperamos.

h.a.
Publicado por Altazor en 00:35

miércoles, 4 de agosto de 2010

Poesía guaraní

Susy Delgado

Escritora bilingüe y poeta*

Poesía guaraní
La antigua búsqueda de la palabra-alma

Hablar de la poesía guaraní implica hablar de la lengua. La búsqueda de la palabra de los poetas paraguayos que cultivan este surco, es también la búsqueda de su propia lengua. Un rápido repaso de la poesía que nació en guaraní desde los tiempos más lejanos, abarcando desde los grandes cantos míticos hasta la poesía popular y la contemporánea, nos indica que la misma sigue el norte marcado por el canto del Ayvu Rapyta, fundamento de la palabra de los antiguos abuelos guaraníes, el norte de la recuperación del ñe’ë, la palabra-alma.

Hablar de la poesía guaraní exige hablar de la lengua, tanto porque el proceso de una y otra se corresponden, como por una correlación aún más profunda, que se asienta en la naturaleza esencial de ambas.
La lengua guaraní, herencia de un antiguo pueblo que habitó en los tiempos precoloniales una extensa región de América del Sur, tiene sus lejanas raíces en los pueblos australoides, proto-siberianos o proto-malayos, según algunos de los investigadores más respetados. El guaraní se asentó y mostró su señorío en un territorio que abarcaba desde el Caribe hasta el Río de la Plata, y desde el Atlántico hasta las estribaciones andinas. El pueblo que la hablaba, que no se caracterizó por construir ciudades o monumentos materiales notables, resumió en cambio su sensibilidad y su talento en una lengua que se constituyó en el valor cultural más alto. El “Ñe’ë”-palabra o lengua en guaraní-, cuyo significado se desentraña como “entregar el alma”, fue erigido como el valor central y sagrado de su cultura.
Cuando llegaron los conquistadores y los primeros cronistas empezaron a enviar sus informes y relatos a la corona española; aquellas misivas señalaban las virtudes singulares de esta lengua, como Montoya, quien la describía como“tan copiosa y elegante, que con razón puede competir con las de fama” (1876 [1639]: 11) mientras otros admiraban su “majestad y energía”, su “nobleza y armonía”, etcétera. Por su parte, las mujeres indígenas cumplieron la tarea histórica de la enseñanza de la lengua a los hijos mestizos de la nueva nación, que ellas parieron y criaron, abriendo el camino de su perdurabilidad.
El guaraní, que se convertiría en lengua mayoritaria del Paraguay, y que tuvo uno de sus escasos reconocimientos históricos en la época de las Misiones, fue visto y tratado como “lengua del oprimido” durante toda su historia. A excepción de algunos breves tramos y espaciadas actitudes de respeto hacia la lengua, ella cayó en una aguda discriminación, casi hasta los finales del siglo que ha terminado.
La lengua guaraní fue desplazada de la educación formal hasta hace pocos lustros, relegada al rol de instrumento de comunicación cotidiana en la casa, en la calle, en las labores. Sostenida, sin embargo, por la profunda fuerza de la oralidad, se perpetuó como lengua materna de un grupo social marginado pero importante, que ha preservado muchos de nuestros rasgos identitarios.
Por otro lado, recordando su carácter de lengua ágrafa, rescatamos lo que señala Bartomeu Meliá (1993: 260), quien distingue cuatro reducciones diferentes y sucesivas del guaraní por la escritura: la reducción hispana, la jesuítica, la nacional-indigenista y la antropológica, señalando que la primera contiene a todas las demás. El mismo Meliá opina que el peor ataque sufrido por las lenguas indígenas desde los tiempos de la colonia corresponde a la burguesía nacida de las independencias, ataque que se concretó con la castellanización obligada, a través de la educación formal.
Pese a todos los obstáculos señalados, la lengua guaraní llegó a los tiempos actuales con un vigor que llama la atención de los estudiosos, como herencia de aquel antiguo pueblo que construyó lo que algunos denominan “la civilización de la palabra”. El guaraní es hablado hoy en día por el 90% de la población del Paraguay, con un porcentaje de monolingüismo que alcanza al 40%. En términos cuantitativos, el guaraní es hablado por alrededor de 6 millones de personas dentro del territorio paraguayo, sin contar con al menos 1 millón y medio de hablantes que viven en el exterior.
El guaraní forma parte en nuestros días del complejo mapa lingüístico paraguayo, que muestra la sobrevivencia de 17 etnias indígenas, correspondientes a 5 familias lingüísticas diferentes. El segmento guaraní, perteneciente a su vez al gran tronco lingüístico Tupí-Guaraní, comprende los dialectos correspondientes a los Mbyá, los Avá Guaraní, los Pãi Tavyterá, los Guarayo, los Guaraní Ñandéva y los Aché Guayakí, a los que se agrega el denominado “guaraní paraguayo” hablado por la mayoría de la población del país.
En 1992, en consonancia con los primeros pasos de la apertura democrática iniciada en 1989, el guaraní alcanzó el reconocimiento de Lengua Oficial de Estado para todo el territorio paraguayo, siendo la primera lengua americana que conquistó tal reivindicación. Este reconocimiento significó la reparación histórica de una larga postergación.
El nuevo estatuto de la lengua sentó las bases para la paulatina revitalización y dignificación de la lengua. En 1993 se echaron las bases para la Reforma Educativa, que se planteó e implementó el primer plan de educación bilingüe, contemplando la alfabetización primera en guaraní para los niños que tienen a este idioma como lengua materna.

Aire a la lengua y a su literatura
Los importantes pasos mencionados no solo abrieron nuevas posibilidades de revitalización a la lengua, sino también a la literatura guaraní, viva desde tiempos antiguos y pese a las exclusiones. Siguiendo al reconocimiento oficial, la introducción de la lengua a las aulas constituyó un gran estímulo para la literatura guaraní.
¿Y cómo es esta poesía que vino haciendo su andadura de no pocos ribetes quijotescos, y llegó a los umbrales del tercer milenio sorteando numerosos prejuicios y actitudes retrógradas, que condicionaron siempre su desarrollo? Es lo que intentaremos mostrar a grandes rasgos en la segunda parte de este artículo.
Rescatemos antes que nada un fragmento del admirable canto mítico “Ayvu Rapyta” (el Fundamento de la Palabra), considerado el libro sagrado del guaraní, que ilustra claramente el valor de la palabra en esta cultura. El mismo refiere el mandato que dio el Padre Ñamandu a Jakaira Ru Ete, dios de la neblina vivificante, en el proceso de creación del mundo:

Néi, ndee reñe angarekóta tatachina
ñe'engatu rapytarä íre
Chee jeupe aikuaa va'ekuére emo ñeangareko nde ra'y,
Jakaira Py'a Guachu
A'evyma, emoñeenói:
Tatachina ñe'engatu jara i,
ere nde jeupe.

La traducción al español realizada por León Cadogan, recopilador de este extenso canto mítico, es ésta:

Bien, tú vigilarás la fuente de la neblina
que engendra las palabras inspiradas
Aquello que yo concebí en mi soledad,
haz que lo vigilen tus hijos,
los Jakaira de corazón grande.
En virtud de ello haz que se llamen
“Dueños de la neblina de las palabras inspiradas”,
di a ti mismo (1992: 55).

Según los indígenas guaraní, Jakaira Ru Ete cumple fielmente este mandato entre el final del invierno y el inicio de la primavera, tiempo en el cual debe extender el Tatatina, la neblina vivificante, en manos de los Jakaira hijos. Este tiempo de la neblina trae la renovación de la naturaleza entera, la resurrección de la vida sobre la muerte. Y es el tiempo en que se gesta la palabra sagrada.
El Ayvu Rapyta revela no solamente el complejo universo cosmogónico guaraní, sino algo fundamental: el valor y la belleza de su palabra, corazón de su cultura. El extenso canto se compone de 19 capítulos, los primeros de los cuales narran el génesis mbyá-guaraní, relatando la creación de los dioses, de la palabra, del amor comunitario, del mundo y de los hombres. A estos cantos primeros, conocidos solo por los Jeguakáva Tenonde porängue i (los adornados, los elegidos), siguen otros, que están en el conocimiento de toda la comunidad, relacionados con la vida cotidiana, oraciones, normas y consejos para la vida.
Y para empezar a ejemplificar el connubio de la lengua guaraní con la española que trajeron los conquistadores, traigamos aquí un antiguo cántico de estacioneros, expresión de la religiosidad popular del Paraguay, cuyos orígenes habrían estado en la época de los misioneros, y más atrás, en ciertos cantos medievales hispánicos:

Ocantá los querubines
y otros diversos pastores
onacé jave el Autor
que da la noche y el día,
oguerekóma María
divino Niño de flores...
(Perasso, 1981: 10)

Avanzando un tanto en el tiempo, encontramos una antigua canción popular que dice:

Che ama, che señora,
ndajuhúi nde joguaha,
peina amo nde tyvyta
yvágare oñe pinta...
(cfr. Encina Ramos, 1997: 18-19)
Mi dueña, señora mía,
a quien te iguale no encuentro,
tus dos cejas ahí están
dibujándose en el cielo...1

Versos de Che lucero aguai'y, cuya autoría es atribuida a un legendario poeta popular, Juan Manuel Avalos, son otro ejemplo ilustrativo del mestizaje lingüístico guaraní-español.
Como lo muestran estos versos, los poetas de aquellas etapas pioneras de la literatura guaraní desecharon por completo los purismos y posturas ortodoxas, asumiendo claramente la lengua viva del pueblo. Adoptando generalmente las formas clásicas de la poesía española, como la del romance, y aliadas a la arraigada tradición oral, estas canciones, cánticos de estacioneros, compuestos de tono épico o amoroso, y otras expresiones de poesía popular lograron una popularidad nunca igualada hasta hoy por la poesía paraguaya escrita en cualquiera de sus lenguas.
La época de oro de la canción popular escrita en guaraní llegó alrededor de la tercera década del siglo XX. Algunos poetas de la época, continuaron respetando las pautas de rima y métrica de la poesía española, pero cultivaron un guaraní “sin contaminaciones”de admirable riqueza, como Félix Fernández, de quien prestamos este breve ejemplo, correspondiente a su poema “Nde ratypykua” (Tus hoyuelos):

Epukavymína mitakuña, che mborayhu jára,
tahecha jevy nde juru mboypyri nde ratypykua
nde rova yképe ikuäme oikutu vaekue Ñandejára
ha ipyko'emíva opyta opupu mborayhu ykua.
(Encina Ramos, 1997: 71)
Sonríe un poco muchacha, dueña de mi amor,
veré otra vez sobre tus labio, ese hoyuelo, que el dedo de Dios hundió en tu mejilla,
cuenco que está hirviendo, fuente de cariño.

Los estudiosos de la poesía en guaraní suelen señalar tres capítulos de la misma: la poesía indígena, la poesía popular y la poesía “culta”. Sin embargo, en nuestra opinión, buena parte de la poesía a la que aludimos, aparecida en la primera mitad de este siglo, une los requisitos generalmente exigidos o señalados en lo popular y lo culto. Emiliano R. Fernández, el poeta popular por excelencia del Paraguay, Teodoro S. Mongelós y Carlos Miguel Jiménez, fueron figuras destacadas de esta camada y cumplieron también un rol destacado alentando el espíritu de las tropas paraguayas y del pueblo en general, durante el enfrentamiento bélico con Bolivia, con el arma de sus canciones.
Perteneciente a una generación posterior, Carlos Martínez Gamba –Premio Nacional 2003- asume sin complejos la matización lingüística, tomando postura de adhesión hacia lo que hoy es definido como el “guaraní paraguayo”, un guaraní que sobrevive con abundantes préstamos del castellano. Martínez Gamba cultiva una variada temática, desde aquellos anclados en la mitología y la sabiduría popular hasta los épicos, y es un ejemplo de la nueva poesía guaraní, liberada ya de las formas hispánicas. En el ejemplo que rescatamos aquí, extraído de su libro Guyraretã (Patria de los pájaros, 2002), el poeta compone un delicioso canto a la naturaleza. Los versos corresponden al poema Guyra Compuéhto (Compuesto de los pájaros):

Ypajere rembe'ype
guyra kuéra oñombyaty;
Kuarahy Mimby santo'ára
tuichaite ojerohory.
Oguãhêma Alonsito
Chiripepe ha Yryvu;
ityvyta ñuvaitï
oúvo Ñakurutû (29).

A orillas de Ypajere
los pájaros se reúnen
es el santo de la garza
lo que mucho se celebra.
Ya llega el Alonsito,
Chiripepe y el cuervo; y tiene las cejas juntas
el búho que está llegando.

En los años ‘80, aparecieron en el ambiente literario paraguayo los poetas del Taller de Poesía “Manuel Ortiz Guerrero”, que incluyó a varios cultores de la lengua guaraní. Miguel Ángel Meza, poeta campesino que integró el grupo, se dio a conocer con poemas como el que se presenta a continuación, “Jasy” (Luna), de un guaraní rico y visceral:

Ambyasy, jasy.
Ysoindy ojepokapáva okúi.
Ñande yvy jeko ijaku'ipáta
Opáta
ha nde imemby, máva jyváreiko rejeréta? (1985: 76).
Yo sufro, luna.
La luciérnaga se retuerce y cae.
Dicen que nuestra tierra se hará polvo,
se acabará,
y tú, su hija, ¿del brazo de quién volverás?

Los poetas de esta generación, Ramón Silva, Mario Rubén Alvarez, el mencionado Meza y quien escribe estas líneas, provenían del campo y su sensibilidad nunca se alejó del universo campesino, aunque el desarrollo de su carrera literaria seguramente se vio favorecida por el hecho de residir en la ciudad. Su poesía, al igual que la gestada en castellano en la misma época -entre los años 70 y 80-, fue una poesía nacida y refugiada en la hermandad, porque la atmósfera en que le tocó crecer estaba enrarecida por las sombras de la sospecha, de las persecuciones y el oscurantismo de Stroessner.

La poesía de la transición
La llamada transición democrática vio un auspicioso florecimiento de la literatura guaraní por los motivos que ya expusimos. Los escritores de lengua guaraní lanzaron a la consideración del pequeño pero creciente público lector del guaraní, un notable número de nuevos libros, entre los cuales se destacó nítidamente la poesía. Carlos Federico Abente, Carlos Martínez Gamba, Rudi Torga, Félix de Guarania, Zenón Bogado Rolón, Wilfrido Acosta, Gilberto Ramírez Santacruz, Modesto Escobar Aquino, Feliciano Acosta y los poetas ya mencionados, dieron a conocer un gran número de poemarios nuevos en esos años, en tanto que la narrativa continuó siendo el género postergado de esta literatura.
La literatura nacida con los nuevos aires democráticos amplió notablemente su abanico de temas, abarcando desde el erótico o amoroso, hasta el ecológico, pasando por los territorios que había dejado pendientes la dictadura: las persecuciones y proscripciones, las discriminaciones y desangramientos que laceraron y mutilaron las mejores fuerzas de un pueblo. Los escritores volcaron en el papel impreso estos temas, como en una tarea de restauración histórica, tanto en castellano como en guaraní.
En 1989, el año del golpe de estado que marcó el inicio de una nueva etapa significativa signada por la esperanza, un poeta que había conocido las más injustas persecuciones del régimen stronista, Félix de Guarania, expresaba en su poema titulado “¡Pehendu che ñe'e!” (Escuchen mi palabra) del libro Tojevy kuarahy (Que vuelva el sol), la esperanza de la palabra liberada:

Péina ápe
aheja che ñe'ê
Toveve
Toipykúi
tekove rape...
(1989: 27)
Aquí está,
aquí dejo mi voz.
Que vuele
que emprenda
el camino
de la vida...

La palabra postergada, la del extrañamiento doloroso, fue esgrimida por muchos otros poetas como Carlos Federico Abente, en su poema “Tetã sapukái” (Grito de la Patria), del libro Sapukái sunu (Trueno del grito):

Hyapu nde sapukái, mombyry vaicha osunúva
ha mbarete ñañandúva, ñane ãrema ipojái (2001: 47).
Está sonando tu grito, pareciera tronar lejos
y sentimos que muy fuerte, tocando está nuestras almas.

Otros poetas, como Feliciano Acosta, también lanzan su clamor inquietante por desatar el yugo. Ejemplo de esto se expresa en el poema “Sãso potapy” (Liberación deseada), del libro Mandu’a rendy:

Tuichaite mba'e niko
pe okágui jajúrõ
ha ñande resápe
jaru jajukuévo
pykasu veve. Jarurõ avei
ñane ánga sãre
sãso pytuhê
ha ñande pirére
yvytu resãi (2002: 48).
Qué gran cosa es
si llegamos de afuera
y en nuestros ojos
al venir, traemos
el vuelo de la paloma.
Si traemos también
en el yugo del alma
el suspiro de la libertad
y en nuestra piel
la salud del viento.

Ramón Silva cultiva por su parte el poema erótico, con un lenguaje de gran musicalidad, habitado por la picardía y la ternura. Así, en su libro Na'ápe (Aquí tenés), en unos versos correspondientes al poema “Sÿi” (Suave), dice:

Rohavi'u ñaro, rohetû tie'
y ha ajepovyvy yso nde saiguyre.
Roañuã, mbóicha rojopy ysypo (2001: 19).
Te picoteo con ansias, te beso pícaro
y busco, gusano, bajo tu pollera.
Te abrazo, víbora, te aprieto, liana.

Y el erotismo tiene igualmente una admirable cultura en Lilian Sosa, cuyos versos derrochan una sensualidad desatada y exquisita. Uno de los poemas de esta autora que ha publicado solo en algunas antologías como la de Bareiro Saguier y Villagra Marsal (Poésie Guarani 2000), dice en sus primeros versos:

Amo che pytasã guive
repoñy che apére:
ñehetû pa'úme
rejupi mbeguekatumi,
ha pe tape ku'áre
repyta sapy'aite
jasy ka'aguy raity yképe
remono'õ eirete (162).
Desde allá, desde mis talones
reptas sobre mi piel:
entre besos
subes, muy despacito
y en la cintura del camino
te detienes un momento
en los bordes del nido de la luna selvática
recoges la miel.


Abundancia y escasez
La nueva literatura guaraní que se está gestando entre la herencia de los tiempos oscuros y la esperanza irrenunciable, entre su antigua mediterraneidad cultural y las primeras auspiciosas ventanas abiertas hacia el mundo, entre sus raíces ancestrales y el llamado de la modernidad, ha superado los modelos clásicos españoles y ha empezado a caminar a su propio modo. Hurgando en los surcos de la musicalidad, el ritmo y los silencios, la densidad y flexibilidad de esta antigua lengua, los poetas de hoy van haciendo la nueva historia de esta poesía. Y si la poesía ha sido hasta ahora el género privilegiado de los escritores de lengua guaraní, la revitalización paulatina de la lengua está promoviendo una mayor producción en los terrenos del teatro, la narrativa y la traducción de obras correspondientes al amplio acervo hispanoamericano.
Los poetas que hoy dicen o balbucean su palabra en guaraní, lo hacen movidos por el sentimiento de una profunda, ya impostergable reconciliación con uno de sus más altos valores culturales. La búsqueda de su palabra es la búsqueda de su lengua. Por ello, el canto del Ayvu Rapyta, fundamento de la palabra de los abuelos guaraní, sigue señalando la esencia de esta búsqueda.

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Notas al pie de página:
* Escritora bilingüe y periodista, nació en San Lorenzo, Paraguay, en 1949. Ha publicado varios poemarios en guaraní y en castellano, un volumen de cuentos, el libro para niños y otras publicaciones literarias. Reunió una extensa trayectoria como periodista cultural en medios de prensa paraguayos y actualmente dirige la revista Takuapu. En diciembre de 2005 obtuvo el Premio Cide Hamete Benengeli para relatos escritos en lenguas hispánicas distintas del castellano, otorgado por la Universidad Toulouse Le Mirail y Radio Francia Internacional.
1. En adelante, las traducciones sin cita de origen pertenecen a la autora.


Para citar este artículo :
Susy Delgado. 2006 . «Poesía guaraní». Documentos Lingüísticos y Literarios
www.humanidades.uach.cl/documentos_linguisticos/document.php?id=1236 (Dirección Electrónica)

lunes, 2 de agosto de 2010

Cita salvaje

"¿Así que cuál es el punto de esta reclamación y enfoque, este llamar de regreso al halcón, este correr con los lobos? Es atacar por la yugular, para llegar hasta el fondo de la semilla y de los huesos de todo y de cualquier cosa en tu vida, porque ahí es donde está tu ...placer, ahí es donde está tu alegría, ahí es donde yace el Edén de una mujer, ese lugar donde hay tiempo y libertad de ser, de vagar, de preguntarse, de escribir, de cantar, de crear, y de no tener miedo."


Clarisa Pínkola Estéss, Mujeres que corren con los lobos.

domingo, 1 de agosto de 2010

Jorge Carrión en Baires

CRÓNICA ARGENTINA

Por Jorge Carrión

Lo mejor de regresar periódicamente a la Argentina es su generación constante de sorpresas. Dos años es tiempo suficiente, en la versión argentina del tiempo, para una transformación radical de lo real. La primera sorpresa me acomete en cuanto bajo del avión, me cuentan que Maradona probablemente siga al frente de la selección nacional, por cuestiones políticas (cuestiones macro-políticas, se entiende, cuestiones como la manifestación subvencionada que tuvo lugar aquí, en Ezeiza, para recibir al héroe, peronismo kirchnerista en estado puro, porque si se tratara de un asunto micro-político, es decir, de gestionar un equipo de fútbol, habría que repatriar a Bielsa). En el hotel, la televisión nos regala otro fenómeno sorprendente, el debate sobre el matrimonio gay: sucesión de monólogos de calidad variable pero de entidad absolutamente teatral, contrapunteado por las manifestaciones multitudinarias o por ese cartel o afiche que reza por las calles que un nene tiene derecho a un papá y a una mamá. En esas mismas calles, la pobreza se ha vuelto aún más cruda, más pornográfica de lo que era en 2008, como si la crisis, en el estrato más bajo de lo social, se hundiera irremediablemente, terrible en sus sorpresas: veo vagabundos que se besan con frenesí en un colchón mugriento; una familia entera, de cinco miembros, padre, madre, hija, hijo, hija, pidiendo limosna a la puerta de un edificio oficial; una mujer con el rostro abrasado y la voz rota que pide monedas en el tren hacia el Tigre. Ese rostro terrible es recorrido por la inflación, por la escabrosa economía; sus líneas son índices, especulación en bolsa, caída en abismo. Me compro Ñ, el suplemento cultural de Clarín, y veo que ha triplicado su precio en dos años. Esa sorpresa es mínima, en comparación con la orientación política del diario, metamorfosis kafkiana, se ha convertido en el más acérrimo atacante del gobierno. Un gobierno que ha terminado de feminizarse, según la opinión de la señora del asiento trasero, de regreso de La Boca en el autobús o colectivo 152: “Eso ha sido cosa de Cristina”, afirma, cuando vemos la Casa Rosada iluminada, nocturna, por luces rosas. El café es más caro que en París. En la atmósfera flota la sospecha de una nueva crisis, quién sabe cuándo se producirá, pero hay pocas dudas sobre su futura existencia.

Afortunadamente, las novedades no son sólo escabrosas o paranormales. También las hay literarias. Siete años después de Oficios ingleses, Graciela Speranza está a punto de publicar su segunda novela. También en breve aparecerá, tras trece años desde la última, la nueva novela de Ricardo Piglia. Teresa Elizalde, antigua compañera de doctorado, ha publicado Un día en la vida de 24 mujeres argentinas. Fruto del año que pasó, por encargo de la ONU, entrevistando a posibles víctimas del cambio climático, es inminente la publicación de Contra el cambio, de Martín Caparrós. En todos esos títulos hay diferentes grados de sorpresa; no así en las novedades de César Aira, cuya existencia era totalmente predecible (pero cuyo contenido sólo averiguaré tras la lectura). Después de todos los libros que voy comprando estos días, la noticia de la aparición de esos otros actúa como contrapeso de una realidad tan sorprendente en su extrañeza. La literatura, que debería justamente inyectar extrañeza, actúa paradójicamente en este país paradójico como baño de normalidad.

El sábado por la tarde vamos a ver Apuntes para una biografía imaginaria, de Edgardo Cozarinsky, en la Fundación Proa (en la piel de La Boca). Uno de los capítulos de esa película que es como un libro de cuentos y ensayos ocurre en Saigon. Postales a los tres días del fin de la guerra. El director nos cuenta, durante la tertulia, que el proyecto surgió de los archivos de la ONU. Entre tantísimo material olvidado, él se apropió de esas imágenes personales del documentalista que fue enviado a filmar el final de la guerra de Vietnam. Quién sabe si alguien, dentro de treinta y cinco años, chafardeando en los archivos de la ONU, se encontrará los informes que redactó Caparrós durante los últimos cinco años de viajes globales realizando entrevistas. Ese fragmento de un libro futuro me sorprendería menos que cualquiera de los cambios que mencioné más arriba, en el ya lejano primer párrafo.


Tomado de http://jorgecarrion.com/blog/?p=900

Recomendaciones de Jorge Carrión

PUENTES IBEROAMERICANOS. Por Jorge Carrión
Tomado de http://jorgecarrion.com/blog/

UNO

Tres libros recientes, de autores argentinos y españoles, comparten la fascinación por un espacio que, en principio, podría parecer literariamente anacrónico, aunque no lo sea desde un punto de vista histórico. Me refiero al lounge y sus equivalentes. Esa presencia, compartida por Las teorías salvajes, de Pola Oloixarac, Exhumación, de Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez, y Furia y Clase, de Luis Diego Fernández, podría tener menos sintonía con lo contemporáneo que el espacio virtual (el chat, la red social) como lugar de encuentro por excelencia del siglo XXI. Es sólo una apariencia, porque el encuentro físico sigue dándose y sigue siendo motor no sólo de vida literaria, sino de modelo de literatura. La literatura actual más o menos costumbrista, escrita en Buenos Aires, Madrid o Barcelona, registra, documenta la presencia de bares, clubes, discotecas, antros de alterne, porque son centros de intercambio emocional, vital, literario absolutamente vigentes. La interpretación teórica de Fernández revela una dimensión política del lounge del siglo XXI que puede aplicarse a los libros de Oloixarac (potente ficción política) y de Miguel y Rodríguez (potente ficción micropolítica). Leemos: “El propio Marx se recibió con una tesis sobre Epicuro y Demócrito (…) la izquierda nace del placer” y “No necesitamos doble apellido. Ningún gran dandy fue noble: ni Brummel, ni Byron, ni Wilde, ni nadie, ni fuckin nadie lo fue. Es al revés: llegaron a los grandes salones de los nobles para reírse de ellos ysnobear con su distanciamiento paródico, aprovechando de sus placeres. Es al revés: los príncipes quieren ser dandies porque descender es lo mejor. No sentirse heredar nada. Sino moldearte como forma en la arena”.

El distanciamiento paródico: los espejos y las luces del lounge como trasfondo valle-inclanesco del siglo XXI.

Obviamente, el lounge, la fiesta chic, es un espacio privilegiado del erotismo: en las páginas finales de Las teorías salvajes, un catálogo de realidades virtuales y reales de interacción corporal y política, encontramos el Zarpe Diem, en cuyo pasillo un personaje “se rozó más o menos lascivamente con unas veinte personas; la retórica espacial del pasillo favorecía los escarceos”. La fiesta sexuada en una de las constantes que articulan la novela. En contra de la promiscuidad sexual de Oloixarac, Exhumación parece reivindicar el sexo con amor (“Follar con desnocidos no mola NADA”), pero retrata la promiscuidad de los cuerpos nocturnos, la comunión propiciada por el DJ, el ruido musical y su posible traducción literaria.

“Querida, no puedes seguir siendo profunda sin superficie”, leemos en la novela hiperbreve de Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez. En nuestra época, la pantalla es tan tridimensional como la vida misma. Si en Exhumación no la encontramos representada es porque en la novela lo real es visto, naturalmente, sin necesidad de artificio explícito, a través de píxeles, ventanas que se abren y que se cierran. Supongo que ese tránsito se cifra el gran cambio de paradigma de la literatura contemporánea.

DOS

Me fascina cierta literatura iberoamericana, escrita sobre todo por mujeres, que pone la lengua en el primer plano. La lengua escrita y la lengua de la boca, como dos cuerpos superpuestos. Entre mis lecturas recientes, Fruta podrida, de Lina Meruane, Geografía de la lengua, de Andrea Jeftanovich, Lo anterior, de Cristina Rivera Garza podrían ser ejemplos relevantes de esa obsesión compartida (en España, Menchu Gutiérrez, en Venezuela, Victoria de Stefano, etc.). En el caso de Geografía de la lengua, a la fuerza política implícita que acostumbramos a encontrar en los libros de esas autoras, se le suma una voluntad explícita de trabajar la historia y la política de nuestros días. La metáfora del precio del crudo, en relación directa con atentados terroristas y guerras de represalia, amplía el sobresentido de los sucesos emocionales, de la historia de amor. Aparecen, directamente, el 11-S y los atentados de Atocha. La década al rojo vivo. Como en la segunda parte de Mujeres que dicen adiós con la mano, de Diego Doncel, que ficcionaliza a una ladrona de bebés, traumatizada por el 11-M. Leemos: “Mi hija, la niña de las piernas señaladas por la metralla, está llorando desconsoladamente cuando llego. Tiene surcos rojos de lágrimas atravesándole las pequeñas cicatrices de la cara y en no se sabe cómo está llamando a su cuidadora. Es sólo ruido fónico, golpes imprecisos de sílabas, un prelenguaje que se crea en su propia garganta y sus cuerdas vocales.”

En la fidelidad a la lengua explícita como material del texto se cifra, supongo, la validez del cambio de paradigma (de lo real a la pantalla como realidad), el cordón umbilical con el origen del arte contemporáneo.

Reunión porticana















Del amor

Me son tan desconocidos los caminos del amor:
quizás haya alguno que me esté llevando hasta vos
otro
que te esté
trayendo hasta mí.

Lunes por la madrugada...

Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...