Audre Lorde
EL PODER
La diferencia entre la poesía y la retórica
es estar
preparado para matarte
tú mismo
en vez que a tus hijos.
Estoy atrapada en un desierto hecho de heridas a bala
todavía abiertas
y un niño muerto arrastra su rostro negro y destrozado
más allá del horizonte donde acaban mis sueños
la sangre de sus mejillas y de sus hombros perforados
es el único líquido a kilómetros a lo redonda y mi estómago
se revuelve al imaginar el gusto que tendrá, mientras
mi boca dividida en dos labios resecos
sin tener una lealtad o una razón para ello ,
está sedienta de su sangre húmeda
mientras naufragan en la blancura del desierto
donde estoy perdida
sin imaginación ni magia posible
tratando de convertir todo este odio y esta destrucción en un poder
tratando de curar con besos a mi hijo agónico
pero, nadie, salvo el sol limpiará sus huesos con rapidez.
El policía que, en Queens, derribó con un disparo al chico de diez años
estaba a su lado, con sus zapatos bañados con la sangre de él
y una voz dijo: "Muere, pequeño hijo de puta" y
hay videos que prueban esto. En el juicio
el policía dijo que fue en defensa propia:
"No reparé en el tamaño ni en ninguna otra cosa
salvo en el color." Y
hay videos que prueban esto también.
Hoy día, ese hombre blanco, de treinta y siete años,
con trece de servicio
ha sido puesto libertad por once hombres blancos
que dijeron que estaban satisfechos
porque se había hecho justicia
y una mujer negra que dijo:
"Me convencieron". Esto es:
ellos arrastraron su cuerpo de mujer negra, de un metro veinticinco de estatura,
por sobre los carbones ardientes de cuatro siglos de aprobación del macho blanco
hasta que ella renunció al único poder real que alguna vez tuvo
y decoró con cemento su propia cuna
para construir allí un cementerio para nuestros hijos.
No he sido capaz de palpar la destrucción dentro de mí.
Pero a menos que aprenda a usar
la diferencia entre la poesía y la retórica
mi poder también se corromperá como molde envenenado,
se volverá flojo e inservible como un alambre suelto
y un día tomaré mi enchufe rabioso
y lo conectaré al lugar más cercano,
violaré a una mujer blanca de ochenta y cinco años
quien es a su vez madre de alguien
y mientras la golpeo hasta dejarla sin sentido y le prendo fuego a su cama
un coro griego estará cantando una canción con ritmo del vals:
"Pobrecita. Ella nunca hirió a un alma. ¡Qué bestias son los negros!".
****
"Poder" es un poema escrito acerca de Clifford Glover, un niño negro de diez años de edad, quien recibió un disparo de un policía. Posteriormente, el policía fue absuelto por un jurado donde uno de los miembros era una mujer negra".
*****
QUIÉN DIJO QUE ERA SIMPLE
Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.
Sentadas en Nedicks
las mujeres se reúnen antes de marchar
hablando de las problemáticas muchachas
que contratan para quedar libres.
Un empleado casi blanco posterga
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud.
Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo
y me siento aquí preguntándome
cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.
*****
MUJER
Sueño con un lugar entre tus pechos
para construir mi casa como un refugio
donde siembro
en tu cuerpo
una cosecha infinita
donde la roca más común
es piedra de la luna y ópalo ébano
que da leche a todos mis deseos
y tu noche cae sobre mí
como una lluvia que nutre.
*****
GENERACIÓN II
Una chica negra
convirtiéndose
en la mujer
que su madre
deseaba
y por la cual rezaba
camina sola
y con miedo
de ambas iras.
*****
MEMORIAL II
Genevieve
qué estás viendo
en mi espejo esta mañana
asomándote como un pájaro hambriento
desde atrás de mis ojos
estás buscando la forma de una chica
a quien me parezco cada vez menos
o recuerdas
que nunca pude aceptar tu cara agonizante
no te conozco ahora
seguramente tu visión se mantuvo más fuerte que la mía
Genevieve decime por dónde pasean las chicas muertas
después de su verano
quisiera poder verte de nuevo
lejos de mí -hasta
como un pájaro volando hacia el sol
tus ojos me están cegando Genevieve.
***
LA DONCELLA
Una vez, yo fui mortal
junto a un océano
que tenía los nombres de la noche
pero el primer hombre vino
con su trineo de fuego
impulsado por el sol
Fui transportada
hasta el hueco lunar para una virgen
condenada a iluminar
un mundo árido de mañanas interminables
que espantan a la misma luna
Por dondequiera que corrí
en busca de algún camino a casa
la mañana había bifurcado
los ríos horrendos
que anidan evaporantes en el lecho espumoso
de mi madre mar.
El tiempo forzó la luna
hasta empreñarla
y me encontraron mortal
junto a un cráter
recitando
la mar de nombres de la noche.
*****
EL UNICORNIO NEGRO
El unicornio negro es codicioso.
El unicornio negro es impaciente.
"El unicornio negro se equivocó
por una sombra o un símbolo
y tomado
a través de un país frío
donde la niebla pintó burlas
de mi furia.
No está en su regazo, donde descansa el cuerno
pero en el fondo en su moonpit
cada vez mayor.
El unicornio negro está inquieto
el unicornio negro es implacable
el unicornio negro no es
libre.
*****
LA TRANSFORMACIÓN DEL SILENCIO EN LENGUAJE Y EN ACCIÓN (ponencia)
Muchas veces pienso que tengo que decir las cosas que me resultan más importantes, verbalizarlas, compartirlas, aún a riesgo de que sean rechazadas o malentendidas. Es que el hecho de decirlas me hace bien, más allá de cualquier otro efecto. Yo estoy acá como poeta Negra lesbiana, y sobre el significado de todo esto descansa el hecho de estar aún viva, cosa que pudo no haber sido. Hace menos de dos meses, dos médicos -un hombre y una mujer- me dijeron que debía hacerme una operación de mama y que había entre un 60 y un 80 por ciento de posibilidad de que el tumor fuera maligno.
Entre esas palabras y la operación, hubo tres semanas de agonía en las que tuve que reorganizar involuntariamente toda mi vida. La operación ya pasó y el tumor era benigno. Pero durante esas tres semanas, tuve que volver sobre mí misma y sobre mi vida con una severa y urgente lucidez que me ha dejado aún temblando, pero mucho más fuerte.
Es una situación a la que se ven enfrentadas muchas mujeres, tal vez algunas de ustedes hoy.
Las cosas que experimenté en ese período me han ayudado a comprender mucho de lo que siento sobre la transformación del silencio en lenguaje y en acción.
Al tomar forzosamente conciencia de mi propia mortalidad, de lo que deseaba y quería de mi vida, durara lo que durara, las prioridades y las omisiones brillaron bajo una luz despiadada, y de lo que más me arrepentí fue de mis silencios. ¿Qué es lo que me daba tanto miedo? Cuestionar y decir lo que pensaba podía ocasionarme dolor, o la muerte. Pero todas sufrimos de tantas maneras todo el tiempo, sin que por ello el dolor disminuya o desaparezca. La muerte no es más que el silencio final. Y puede llegar rápidamente, ahora mismo, más allá de que yo haya dicho lo que necesitaba decir.
Sólo me había traicionado a mí misma en esos pequeños silencios, pensando que algún día iba a hablar, o esperando que otras hablaran. Y empecé a reconocer una fuente de poder dentro de mí al darme cuenta que no debía tener miedo, que la fuerza estaba en aprender a ver el miedo desde otra perspectiva.
Yo iba a morir tarde o temprano, hubiera hablado o no. Mis silencios no me habían protegido. Tampoco las protegerá a ustedes. Pero cada palabra que había dicho, cada intento que había hecho de hablar sobre las verdades que aún persigo, me acercó a otra mujer, y juntas examinamos las palabras adecuadas para el mundo en que creíamos, más allá de nuestras diferencias. Y fue la preocupación y el cuidado de todas esas mujeres lo que me dió fuerzas y me permitió analizar la esencia de mi vida.
Las mujeres que me ayudaron durante esa etapa fueron Negras y blancas, viejas y jóvenes, lesbianas, bisexuales y heterosexuales, pero todas compartíamos la lucha contra la tiranía del silencio. Todas ellas me dieron la fuerza y la compañía sin las cuales no habría sobrevivido intacta. En esas semanas de miedo agudo -en la guerra todas peleamos, sutilmente o no, conscientemente o no, contra las fuerzas de la muerte- comprendí que yo no era sólo una víctima, sino también una guerrera.
¿Qué palabras les faltan todavía? ¿Qué necesitan decir? ¿Qué tiranías tragan cada día y tratan de hacer suyas, hasta asfixiarse y morir por ellas, siempre en silencio? Tal vez para algunas ustedes hoy, aquí, yo represento uno de sus miedos. Porque soy mujer, porque soy Negra, porque soy lesbiana, porque soy yo misma -una poeta guerrera Negra haciendo su trabajo-les pregunto: ¿Están ustedes haciendo el suyo?
Y por supuesto que tengo miedo, porque la transformación del silencio en lenguaje y en acción es un acto de auto-revelación, y eso siempre parece estar lleno de peligros. Pero mi hija, cuando le hablé de nuestro tema y de mis dificultades, me dijo: "Háblales de cómo nunca eres una persona entera si guardas silencio, porque siempre está ese pedacito dentro tuyo que quiere salir, y si sigues ignorándolo se vuelve cada vez más irritado y furioso, y si nunca lo dejas salir un día dice '¡basta!' y te da un puñetazo en la boca desde adentro".
En aras del silencio, cada una de nosotras desvía la mirada de sus propios miedos -miedo al desprecio, a la censura, a la condena, o al reconocimiento, al desafío, al aniquilamiento. Pero más que nada creo que le tememos a la visibilidad, sin la cual sin embargo, no podemos vivir verdaderamente. En este país en que la diferencia racial crea una constante, aunque no explícita, distorsión de la visión, las mujeres Negras hemos sido altamente visibles por un lado, mientras que por otro nos han hecho invisibles por la despersonalización del racismo. Aún dentro del movimiento de mujeres hemos tenido que luchar, y seguimos haciéndolo, por recuperar esa visibilidad que al mismo tiempo nos hace más vulnerables: la de ser Negras. Porque para sobrevivir en esta boca de dragón que llamamos América, hemos tenido que aprender esta primera lección, la más vital, y es que no se suponía que fuéramos a sobrevivir. No como seres humanos. Ni se suponía que fueran a sobrevivir la mayoría de ustedes, Negras o no. Y esa visibilidad que nos hace tan vulnerables, es también la fuente de nuestra mayor fortaleza. Porque la máquina va a tratar de triturarnos de cualquier manera, hayamos hablado o no. Podemos sentarnos en un rincón y enmudecer para siempre mientras nuestras hermanas y nuestras iguales son despreciadas, mientras nuestros hijos son deformados y destruidos, mientras nuestra tierra es envenenada; podemos quedarnos quietas en nuestros rincones seguros, calladas como botellas, y aún seguiremos teniendo miedo.
En mi casa se celebra este año la fiesta de Kwanza, el festival Afro-americano de la cosecha, que comienza el día después de Navidad y dura siete días. Hay siete principios de Kwanza, uno para cada día. El primer principio es Umoja, que quiere decir unidad, la decisión de luchar por la unidad y mantenerla en nosotras mismas y en la comunidad. El principio de ayer, el segundo día, era Kujichagulia: la autodeterminación, la decisión de definirnos a nosotras mismas, de nombrarnos, de hablar por nosotras en vez de ser nombradas y expresadas por otros. Hoy es el tercer día de Kwanza, y el principio de hoy es Ujima: el trabajo colectivo y la responsabilidad, la decisión de construir y conservar juntas nuestras comunidades, de reconocer y resolver juntas nuestros problemas.
Cada una de nosotras está hoy aquí porque de un modo u otro compartimos un compromiso con el lenguaje y con el poder del lenguaje, y con la recuperación de ese lenguaje que ha sido utilizado contra nosotras. En la transformación del silencio en lenguaje y en acción, es de una necesidad vital para nosotras establecer y examinar la función de esa transformación y reconocer su rol igualmente vital dentro de esa transformación.
Para quienes escribimos, es necesario examinar no sólo la verdad de lo que hablamos sino la verdad del lenguaje en que lo decimos. Para otras, se trata de compartir y difundir aquellas palabras que significan tanto para nosotras. Pero en principio, para todas nosotras, es necesario enseñar con la vida y con las palabras esas verdades que creemos y que conocemos más allá del entendimiento. Porque sólo así sobreviviremos, participando en un proceso de vida creativo, continuo y en crecimiento.
Y siempre se hará con miedo -a la visibilidad, a la dura luz del análisis, quizás al enjuiciamiento, al dolor, a la muerte. Pero, salvo la muerte, nosotras ya hemos pasado por todo eso y lo hemos hecho en silencio. Yo pienso todo el tiempo que si hubiera nacido muda, o si hubiera mantenido un juramento de silencio toda mi vida, igual habría sufrido, e igual moriría. Es bueno recordarlo, para no perder la perspectiva.
Y cuando las palabras de las mujeres claman por ser oídas, cada una de nosotras debe reconocer su responsabilidad de sacar esas palabras afuera, leerlas, compartirlas y examinarlas en su pertinencia a la vida. No nos escondamos detrás de las falsas separaciones que nos han impuesto y que tan a menudo aceptamos como propias. Por ejemplo: "No puedo enseñar la literatura de las mujeres Negras porque su experiencia es diferente de la mía". Sin embargo, ¿cuántos años han estado enseñando Platón, Shakespeare y Proust? O: "Ella es una mujer blanca, así que ¿qué puede decirme a mí?" O: "Ella es lesbiana... ¿Qué va a decir mi marido, o mi jefe?" O aún: "Esta mujer escribe sobre sus hijos, y yo no soy madre." Y así todas las otras formas en que nos sustraemos unas de otras.
Podemos aprender a trabajar y a hablar a pesar del miedo, de la misma manera en que aprendemos a trabajar y a hablar a pesar de estar cansadas. Hemos sido educadas para respetar más al miedo que a nuestra necesidad de lenguaje y definición, pero si esperamos en silencio a que llegue la valentía, el peso del silencio nos ahogará.
El hecho de que estemos aquí y de que yo esté diciendo estas palabras, ya es un intento por quebrar el silencio y tender un puente sobre nuestras diferencias, porque no son las diferencias las que nos inmovilizan, sino el silencio. ¡Y quedan tantos silencios por romper!
BIOGRAFÍA:
Audre Geraldine Lorde nació el 18 de febrero de 1924 en Harlem y murió el 17 noviembre de 1992. Lorde recordaba que como niña, ella hablaba en poesía. Cuando no encontró poemas que expresaran sus sentimientos, comenzó a escribir poesía.
Asistió al Hunter College High School y luego se mantuvo con trabajos mal pagados. Su primer amorío lésbico fue con una compañera de la fábrica en la que trabajaba. En 1954 asistió por un año a la Universidad Nacional de México. Al volver, entró en el ambiente de“chicas gay” en Greenwich Village, pero era casi siempre la única mujer negra en los bares. Acerca d su experiencia escribió: “En los años cicuenta en el Village no conocía a las otras tres o cuatro negras q también eran abiertamente lesbianas. Reconocíamos nuestra presencia renunciando a encontrarnos cara a cara, y como a menudo dormíamos con las mismas blancas, nos considerábamos hermanas forasteras que no íbamos a salir ganando aunque nos uniéramos. Era como si pensáramos que nuestra fuerza dependía justamente de nuestra escasez, de que éramos pocas. Así era en el centro de la ciudad; en cambio fuera, es decir el lugar donde viven los negros, parecía un territorio lejano y hostil”.
Comenzó a estudiar en el Hunter College, trabajar como bibliotecaria y, por supuesto, escribió poesía. Trató de unirse al Harlemn Writers Guild pero la homofobia del grupo la hizo alejarse. En 1959 obtuvo su título en Literatura y Filosofía de Hunter y en 1960 recibió un MLS (Master en Bibliotecología) de la Universidad de Columbia.
Por varios años trabajo como bibliotecaria en Mount Vernon y luego en la ciudad de Nueva York. En 1962, se casó con el abogado Edward Rollins. Tuvieron dos hijos pero se divorciaron en 1970.
Su primer libro de poemas, The First Cities (Las primeras ciudades), fue publicado en 1968. Pasó seis semanas como escritora en residencia en el Tougaloo College en Mississippi. Esta fue de gran importancia para la vida de Lorde ya que conoció a Frances Clayton. Desde ese momento, ella y Frances pasaron sus vidas juntas.
En Nueva York, Lorde enseño escritura en el City College y también cursos sobre racismo en Lehman College y John Jay College of Criminal Justice. Su segundo libro de poesía apareció en 1970. Ni su primer ni su segundo libro tenían contenido lesbiano. En 1971, Lorde leyó públicamente un poema de amor lésbico por primera vez. Fue luego publicado en Ms. Magazine, pero fue rechazado por su editor para incluirlo en su tercer volumen de poesía, From a Land where other people live (De una tierra donde otras personas viven). Este libro fue nominado para el Nacional Book Awars en 1974. El premio fue otorgado a su colega Adrienne Rich, pero Rich aceptó el premio “no como individual, sino en nombre de todas las mujeres cuyas voces se han ido y siguen sin ser escuchadas en un mundo patriarcal” como una forma de unión con Lord y Alice Walter.
El próximo volumen de poesía, Coal, fue publicado por W.W. Norton. Este libro y su sucesor, The Black Unicorn, en 1978 alcanzó una audiencia comercial.
En 1980, Lorde publico el autobiográfico Diarios del Cáncer, en el que ella, valientemente escribió sobre su mastectomía y su decisión de llevar un tratamiento alternativo cuando el cáncer volvió. Otros trabajos incluyen Zami: A New Spelling of My Name (1982) y Sister Outsider (1984). The latter es una colección de ensayos incluido en el currículo de programas de estudios de género. Lord fué co fundadora de The Kitchen Table-women of color press y una editora de the lesbian journal Chrysalis.
Lorde murió el 17 de noviembre, 1992 en St. Croix después de una lucha de 14 años contra un cáncer de seno. En sus propias palabras, ella era “negra, lesbiana, madre, guerrera, poeta”
*****
Tomado de http://gonzalo423tenerifeyahooes.blogspot.com.ar/2010/10/audre-lorde.html
miércoles, 9 de septiembre de 2015
Pariah
Inicia con versos de Audre Lorde que justo apareció esta semana en mi bibliografía de género y tenía anotada para googlear:
"Adonde volara el pájaro sin patas,
encontraba árboles sin ramas. "
Me gustan mucho las pieles negras y las mujeres negras más. Y esta peli es de mujeres negras lesbianas, así que además me encantó por mi tortismo teórico preso en cuerpo tímido.
Magnífica la escena de la pelea del padre y de la madre porque el hijo de P quería demostrar que "su nena" tenía novio y la madre le echaba en cara que, porque él no estaba nunca en casa, su hija se estaba convirtiendo en marimacho delante de sus ojos y no la veía. Muy bien planteados los cruces entre el matrimonio de mierda, el deseo humillado de la madre, el hijodeputismo del padre, el modo en que la chica de 17 años dice "te amo, mamá" y la vieja sólo puede responderle "Rezaré por vos". También me encantó la poesía de Lee y sus modos de cambiarse de ropa, de ponerse y sacarse los aros, de taparse el pelo, de estar o no con la amiga de toda la vida o enamorarse de otra.
A Magda no le gustó porque dice que es la típica historia de siempre y que nunca sucede esa escena típica de la iniciación sexual.
A mí me gustó mucho la historia y más me gustaron la boca y los dientes de la prota.
"No me escapo, elijo."
"Decile a mamá que tiene razón: Dios no comete errores".
"Adonde volara el pájaro sin patas,
encontraba árboles sin ramas. "
Me gustan mucho las pieles negras y las mujeres negras más. Y esta peli es de mujeres negras lesbianas, así que además me encantó por mi tortismo teórico preso en cuerpo tímido.
Magnífica la escena de la pelea del padre y de la madre porque el hijo de P quería demostrar que "su nena" tenía novio y la madre le echaba en cara que, porque él no estaba nunca en casa, su hija se estaba convirtiendo en marimacho delante de sus ojos y no la veía. Muy bien planteados los cruces entre el matrimonio de mierda, el deseo humillado de la madre, el hijodeputismo del padre, el modo en que la chica de 17 años dice "te amo, mamá" y la vieja sólo puede responderle "Rezaré por vos". También me encantó la poesía de Lee y sus modos de cambiarse de ropa, de ponerse y sacarse los aros, de taparse el pelo, de estar o no con la amiga de toda la vida o enamorarse de otra.
A Magda no le gustó porque dice que es la típica historia de siempre y que nunca sucede esa escena típica de la iniciación sexual.
A mí me gustó mucho la historia y más me gustaron la boca y los dientes de la prota.
"No me escapo, elijo."
"Decile a mamá que tiene razón: Dios no comete errores".
Idiota
Te veo pasar por la calle, todavía en el auto ajeno rojo que manejás sin decidirte a trabajar con el tuyo o los tuyos o algo con las tres cachilas que decís que tenés pero no andan o no tienen los papeles o no sé qué carajo. Te veo sonreir como un idiota y prefiero pensar que no me viste porque no logro convencerme de que no te vi.
martes, 8 de septiembre de 2015
No voy en avión, voy en tren y en bondi
Complicado el viaje de hoy: Tren San Martín hasta las tetas desde Chacarita. Voy a bajar, mejor dicho, a dejarque me baje mucha gente que bajaba en la misma que yo. Mi pulserita de tenedor (¿vieron la que era de mi mamá, tenedor de alpaca con incrustación de piedra?) se engancha enlapretina del pantalón del señor de adelante. Juro que yo no fui. Bajamos unidos por la pulsera, eltipo nosabía qué pasaba, yo tratando de que no me tire con el envión y mi pata chueca y sin querer renunciar a mi pulsera. Al final, la solté tras varios minutos de lucha interminable y dije gracias en vez de perdón. Él dijo de nada.
Complicado el viaje de hoy II: Un hombre con muletas y una pierna menos me cagó a pedos porque le dije que no podía bajar del bondi lleno para dejarlo bajar a él, Le pedí que me dejara entrar, que yo estaba operada de la pierna y no me animaba a retroceder hacia los escalones que había trepado con el bondi en movimiento ya. "Dejeme bajar, señora, ¿para qué está ahí boludeando?" Yo no más estaba hablando con otra vieja y abrazando la vieja máquina de monedas, ¿eso es boludear?
En el tren, parada, tratando de pensar en cualquier cosa menos en mi pata que me duele y en la otra que, yo no sé si por solidaridad o exceso de esfuerzo, también me duele, escucho a un tipo de alrededor de 30 años, grandote, colorado, que le dicea otro en el asiento de al lado: "Dameló, dameló". Resulta que el otro era el padre, dormido bajo un chambergo gris y que, malhumorado sacó de una bolsa unos auriculares y ... y ... atenti... un... ¿cómo se llamaban? ... los que pasaban casettes... Sí, y el casette y todo, y se lo puso a escuchar. Traté de imaginar qué escucharía: ¿La gallina turuleca o el primer disco de Pito Faez? Nop, era una orquesta de tango que no llegué a leer. Cuando ya se iban a bajar, el hijo le vuelve a grita al padre: "¿Me tomo un pancho en la vía?" Y el padre que no con la cabeza. Y el hijo más enojado: "¡Dale, pá, sos malo, ¿me tomo un pancho en la vía?" Má, sí, tomateló, dijo el viejo de la bolsa.
En una esquina: el chico malabarista cambió las pelotas y los pinos por cuchillas. (Yo iba en el bondi no más)
Primero pensé en comprarme dos chocolates por 10 pe. Después tres fibrones indelebles. No, mejor dos paquetes de caramelos de menta y/o mentol. O darle al hombre que tiene sida y tres hijos sin infectar. O al que vendía siempre en el tren mantecol pero ahora tuvo alseimer y no puede vender más. O a los nenes con las estampitas. O a la señora que vende medias. O al que canta chacarera mezclada con Luis Fonzi. Má, mejor me bajo en ésta.
Llego a mi casa con dos cd: Mijita me dice ¿Para qué compraste esta porquería? Es que el que vendía era un alupno mío y quería comprarle algo. ¿Y no tenía nada pasable?, dice ella. Al final no estaban tan mal las 122 rancheras y los 156 reguetones románticos.
lunes, 7 de septiembre de 2015
¿Por qué llamamos amor al amor?
LUIS PESCETTI
Querido Rey de la Cabina:
¿por qué llamamos amor al amor?
con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema,
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie.
Yo, que nunca te tendré.
Y aunque no te lleguen mis correos
te escribo,
y aunque no sepa si los lees,
te escribo.
Te escribía.
Querido Rey de la Cabina:
¿por qué llamamos amor al amor?
con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema,
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie.
Yo, que nunca te tendré.
Y aunque no te lleguen mis correos
te escribo,
y aunque no sepa si los lees,
te escribo.
Te escribía.
Llego a casa y mijita está escuchando esta maravilla que mamita noconocía
| |||||
La obra feminista explora la difference
"...la obra feminista no consiste en creer o afirmar el hecho de la diferencia, que significaría sugerir que los hombres y las mujeres son en sí y de sí mismos entidades distintas, seguramente separables y con identidades internamente definidas que podrían producir diferentes hábitos o significados estéticos. La obra feminista explora la difference, que es el hacer y deshacer significados relacionales, provisorios,necesarios pero inestables en torno a algo profundamente central a la autoconciencia y al deseo humanos, y por consiguiente, a la subjetividad pero también centrales a la organización social, económica y cultural. La obra feminista se implica críticamente con los procesos de producción de género, engendramiento y diferenciación en relación a un eje de significación, de poder y socialidad, el del sexo-género.
De este modo, un museo feminista no es un depósito de ítems conocibles que exhiben algo "feminista", una actitud,posición o esencia característica de una unidad ilusoria: la mujer. Es una práctica en funcionamiento, un laboratorio de crítica y teoría, que interviene en y negocia las condiciones de producción y,obviamente, del fallo de la diferencia sexual como eje crucial de significado, poder, subjetividad y cambio en su mediación por prácticas estéticas y por nuestros encuentros con la representación y el trabajo con las imágenes visuales y la producción artística."
Griselda Pollock, Encuentros en el museo feminista virtual.
De este modo, un museo feminista no es un depósito de ítems conocibles que exhiben algo "feminista", una actitud,posición o esencia característica de una unidad ilusoria: la mujer. Es una práctica en funcionamiento, un laboratorio de crítica y teoría, que interviene en y negocia las condiciones de producción y,obviamente, del fallo de la diferencia sexual como eje crucial de significado, poder, subjetividad y cambio en su mediación por prácticas estéticas y por nuestros encuentros con la representación y el trabajo con las imágenes visuales y la producción artística."
Griselda Pollock, Encuentros en el museo feminista virtual.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Lo que el feminismo plantea a las aún inflexibles culturas falocéntricas
"... la urgencia con la que las cuestiones feministas sobre la feminidad y la representación están siendo expulsadas de la agenda de la teoría y la práctica culturales contemporáneas, borradas por la declaración demasiado prematura de que tales preocupaciones ya no son necesarias o relevantes, subraya la potencia de lo que el feminismo plantea a las aún inflexibles culturas falocéntricas. Lo que también está en juego es la sexualidad, o el deseo como motor de la vida y la creatividad."
Griselda Pollock. Encuentros en el museo feminista virtual.
Griselda Pollock. Encuentros en el museo feminista virtual.
Donde se maneja también se caga, parece
En el 85 de vuelta de la facu. Nueve y pico de la noche. Poca gente en el bondi, al volante chofer gordito y de voz altisonante con compañero sentado en el primer asiento. "A mí lo que me gusta es cagar, comer y manejar" (Juro que lo dijo en ese orden). "Cagar, comer, manejar y coger es lo que me encanta", amplió. Pero se pasó la media hora de viaje contando cuentos de dónde paró a morfar y cómo dejó a los pasajeros arriba para "echarse un cago" en la tienda tal o en la fábrica de pastas o en el mac de no sé dónde. Anécdotas de coger ninguna.
Una visión de lo humano sobre el patrón de una masculinidad privilegiada
"Los archivos son importantes. Lo que se incluye en ellos da forma para siempre a nuestro pensamiento de lo que fuimos y por consiguiente, de lo que podríamos ser. La ausencia de historias de mujeres en los archivos del mundo ha definido una visión de lo humano sobre el patrón de una masculinidad privilegiada. La autodefinición de la humanidad requiere que desafiemos esa visión. el museo como concepto es un concepto de archivo que participa activamente en la presentación de estos espejos distorsionados para nuestra identificación. No sólo hemos tenido que luchar y todavía luchamos para asegurar la igualdad en la representación de todas las mujeres además de todos los hombres en nuestros archivos culturales, sino que ahora nuestra lucha es el estar ausentes de la historia escrita, barridas como un mal pasajero."
Griselda Pollock. Encuentros en el museo feminista virtual.
Griselda Pollock. Encuentros en el museo feminista virtual.
Un orden de poder investido por el deseo masculino
El saber es de hecho una cuestión política, de posición, de intereses, de perspectivas y de poder. La historia del arte, en tanto que discurso e institución, sostiene un orden de poder investido por el deseo masculino. Debemos destruir este orden a fin de hablar de los intereses de las mujeres, a fin sobre todo, de poner en su lugar un discurso por el cual afirmaremos la presencia, la voz y el efecto del deseo de las mujeres.
Griselda Pollock
Griselda Pollock
Es la historia de las relaciones sociales burguesas y sus formas ideológicas dominantes las que necesitamos analizar y subvertir
EL ARTE DE LA DIFERENCIA
La publicación en español de Visión y diferencia, de Griselda Pollock, es no sólo un acontecimiento para celebrar, sino también para analizar en su vacío anterior. Se trata de uno de los trabajos fundamentales sobre la relación entre género e historia del arte y un clásico feminista que no ha perdido actualidad. La mirada de Pollock, su análisis y sus hipótesis giran alrededor de una pregunta que atraviesa la historia del arte y que con ironía y agudeza formulara la también crítica de historia del arte Linda Nochlin: ¿Por qué no han existido grandes artistas mujeres?
Laura Malosetti Costa comienza el prólogo de Visión y diferencia: feminismo, feminidad e historias del arte celebrando que finalmente se haya traducido al español, de manera completa, este texto de Griselda Pollock, que no sólo es un hito decisivo en la trayectoria de la autora, sino que se ha convertido en una herramienta fundamental para la crítica feminista de la historia del arte occidental. Es un dato sugestivo, por no decir evidente, que hayan tenido que pasar treinta años para que este libro despertara interés dentro del mercado editorial local. Pollock es una de las historiadoras críticas del arte más influyentes del siglo XX y si hubo fragmentos disponibles en español ha sido gracias a la traducción llevada a cabo desde la revista Mora (publicación del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires) y en el año 2007 (también dentro del ámbito académico de la UNAM y de la Universidad Iberoamericana de México) cuando Inda Sáenz y Carmen Cordero Reiman coeditan un volumen colectivo donde traducen varios artículos, algunos de los cuales forman parte de Visión y diferencia. Recién en 2010 se traduce en España un libro completo de Griselda Pollock, aunque –como anota Malosetti Costa– los primeros libros, fundamentales dentro del trabajo de Pollock, eran todavía inaccesibles en español. El canon de la historia del arte –dice Pollock– es uno de los más virulentos y “virilentos”. Asimismo, el dato de la divulgación, aún hoy marginal de esta mirada a contrapelo sobre los problemas de la representación y de la crítica en el campo de la historia del arte, trae el eco de la famosa pregunta que en 1971 Linda Nochlin lanza en su ensayo ¿Por qué no han existido grandes artistas mujeres?: ¿Por qué la crítica con mirada de género es tan poco difundida –y aplicada– tanto en el ámbito académico como en los suplementos culturales?
Como anota Pollock en Visión y diferencia, la respuesta a la pregunta de Nochlin no iba a ser ventajosa para las mujeres si se mantenían las ataduras de las categorías establecidas dentro de la historia de arte; no alcanzaba con una historización nueva que diera a conocer el nombre y la obra de cientos de artistas mujeres que merecían entrar en el canon. Había que proponer un cambio de paradigma, había que disparar contra el canon al poner en evidencia la relación que se establece entre las mujeres y el mundo del arte. Sacando provecho de la revolución teórica e historiográfica que representa la tradición marxista, en Visión y diferencia Pollock adscribe al materialismo histórico feminista que “no se limita a sustituir la clase por el género, sino que busca descifrar la intrincada interdependencia entre clase, género y raza, en todas las formas de la práctica histórica”. De esta manera, el trabajo de Pollock a lo largo de esta compilación de ensayos da cuenta no sólo de qué manera se ha escrito –y escribe– la historia del arte (de Occidente), sino que también cuestiona en su dimensión política al resto de las disciplinas existentes. Es en ese sentido que la publicación y difusión de este trabajo es hoy fundamental, ya que su lectura es del tipo que viene a modificar indefectiblemente la mirada del lector de a pie: ya no sólo de aquel que proviene del ámbito artístico, intelectual, académico y/o activista que se ocupa de los estudios de género, para quienes los conceptos y debates levantados en este libro no son en absoluto nada nuevo (Visión y diferencia fue publicado en el año 1988 y muchos de los ensayos que lo componen datan de la década anterior). Cabe entonces la celebración propuesta en el prólogo de esta decisión editorial llevada a cabo por Fiordo, ya que como acierta Pollock en el ensayo que cierra el libro, “por mucho que consideremos que la condición posmoderna es nuestro horizonte ineludible, los temas planteados en la década del ’70 no han sido superados”.
Los ensayos reunidos en Visión y diferencia trazan un recorrido de la intervención feminista en la historia del arte teniendo en cuenta las condiciones de producción, los condicionamientos de género, clase y raza consolidados desde las instituciones donde estas prácticas artísticas y críticas se han realizado. Así, las sucesivas preguntas que se desprenden en cada ensayo son en sí mismas generadoras de ruptura. Al analizar la pintura del artista prerrafaelista Gabriel Rosetti, Pollock plantea interrogantes sobre el proceso de producción, consumo y uso de las obras realizadas: por qué y para quién fueron hechas, qué placeres producen y qué miedos administran estos retratos de mujeres que son analizados por el modernismo basándose únicamente en la materialidad sensual de la factura. Los ensayos elaboran una lectura entramada desde el análisis de la obra, de la crítica escrita sobre esa obra en cada época y de los procesos sociales que determinan las formas de representación en los diferentes períodos históricos: Es la historia de las relaciones sociales burguesas y sus formas ideológicas dominantes las que necesitamos analizar y subvertir, con el objetivo de identificar las configuraciones específicas de la feminidad burguesa y las formas burguesas de mistificación que enmascaran la realidad de los antagonismos sociales y sexuales y que, al negarnos visión y voz, nos privan de poder. Acto seguido, en Modernidad y espacios de la feminidad, Pollock se plantea averiguar por qué el territorio del modernismo se disputa sobre el cuerpo desnudo de la mujer, representado dentro de los espacios cerrados del burdel, el atelier o el bar; qué relación existe entre sexualidad, modernidad y modernismo. Asimismo, cuando se detiene a estudiar las obras de las artistas Berthe Morisot y Mary Cassatt, Pollock rápidamente apunta que este análisis de las mujeres artistas en la París de finales del siglo XIX no puede efectuarse dentro de los esquemas existentes. Siendo la libertad de circulación por la ciudad privativa del hombre –encarnada literariamente en la figura del flaneur– la autora decide analizar sus obras a partir de la matriz del espacio y desde ahí lee de qué manera esa experiencia de “puertas adentro” estructuró las obras que ellas produjeron. Y no sólo. Visión y diferencia es un libro que cambia el cristal con que se mira el mundo y de ahí que no pierda vigencia por más que pasen los años y las olas feministas: “La modernidad aún está entre nosotros, de manera incluso más marcada a medida que nuestras ciudades se vuelven el mundo exacerbado de la posmodernidad, cada vez más convertidas en un lugar de extraños y de espectáculo, mientras las mujeres cada vez se ven más vulnerables a la agresión violenta cuando están en público y se les niega el hecho de moverse con seguridad en esas mismas ciudades. Los espacios de la feminidad aún regulan la vida de las mujeres: desde tener que soportar las miradas indiscretas de los hombres en la calle a sobrevivir agresiones sexuales casi letales”.
La asimetría de poder detentada por cuerpos como el de ella
CUERPOS
Una belleza temblorosa
Me tengo que ir de viaje. Tengo poco tiempo para resolver todo lo que tengo que hacer para poder irme con tranquilidad, necesaria recompensa después de los embates del trabajo y las geografías montañosas del día a día. Me voy unos días a la playa con mis amig*s, en una escapada relámpago, mitad trabajo mitad descanso. Desde hace unos días soñaba con el momento en el que me tuviera que hacer cargo de algo que postergaba: tenía que salir por un traje de baño, o algo similar. Después de haber usufructuado de mis versiones punks de lo que puede ser una malla (jean desgarbado, pantalones cortos de feria americana, entre otras variedades), ahora quería resolverlo de otra manera. Salgo temprano en mi búsqueda, nervioso y plagado de ansiedad, como cada vez que tengo que hacer esto. A diferencia de gran parte de la sociedad, comprar ropa para las personas gordas (especial y diferencialmente con mayor intensidad para las feminidades gordas) funciona como un momento de actualización, diálogo directo, y explicitación absoluta y sin piedad de cuánto se esfuerza el mundo por volver impronunciable nuestro presente cárnico, y disolver la promesa de nuestros cuerpos en el futuro, pesadilla apocalíptica de las industrias de la dieta. Salgo, sabiendo esto, preparado con algún que otro mantra que me sitúe en coordenadas de empoderamiento. Pregunto en uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho lugares: “No, nada en ese talle”, “No, tan grande no tenemos nada”, “No, acá no vas a encontrar”, “No, no trabajamos ese tipo de ropa”, “No, tampoco sé dónde podés preguntar”. Llego al noveno lugar, un lugar caro, en el que acostumbran a vender ropa para tipos que practican deportes como rugby, es decir, tipos que medianamente pueden en sus dimensiones aproximarse a mi estatura y a mi cuerpo gordo. Ingreso al lugar, y soy recibido por la mirada cómplice entre tres personas que pactan inmediatamente frente a mí, frente a mi cuerpo, una risa a la que ya le perdí el asombro. Pienso para mí: “Se deben reír de lo fabulosamente puto que me queda el rodete que me hice hoy antes de salir”. Me acerco a una de las vendedoras, le hago la misma pregunta que a las ocho anteriores, y recibo entre carcajadas, progresivamente menos disimuladas: “Nosotros no tenemos esas cosas acá, y no, menos en tu talle”. Luego, se repite el sonido de esa alegría maligna que marca a fuego la historia de los cuerpos como el mío, y la asimetría de poder detentada por cuerpos como el de ella. Como un latigazo a una fiera desobediente, me siento invocado a la subyugación de un silencio estructural en el devenir de la subjetividades gordas. Me voy, rápido. Pienso en mi amigo Mor que vive cerca de ahí y me apuro para saber en qué brazos desarmarme. Remo con esfuerzo entre el agua que toma mi cuerpo entre el llanto y el sudor, entre la gente que no entiende, y gente a la que no entiendo. Cuando finalmente la calma acontece en el espacio seguro de la amistad, pienso con un poco de bronca sobre esos momentos en los que se repite el silencio frente a la agresión. Pienso que lo que más nos cuesta como comunidad, a este mar calórico de cuerpos impropios, es tomar la palabra, abrazar la energía de la voz, para hacer vibrar esa historia que insiste en recordarnos que no podemos defendernos, que no podemos devolver un insulto, que no podemos decir que nos están lastimando, que no podemos decir en voz alta, hoy estoy cansado de que mi vida sea cancelada, una y otra vez, por la obsesión compulsiva de un sistema corporal que se siente amenazado por la diferencia. Pienso en lo que voy a contarles a mis compañer*s con quienes me esfuerzo en pensar políticamente mi carne. Pienso que me quiero defender, quiero aprender a potenciar a mi propia voz / nuestras voces. Quiero hacer temblar al mundo que se atreva a negarnos, otra vez, la comodidad, la belleza, el placer, la vida.
Esta noche cojamos todas haciendo el puente
El curioseo
Más palabras para lo que no quiere decir su nombre
La diversidad del siglo XXI nos abraza: sabemos que la materialidad del género y el sexo se construye performativamente, que el deseo es fluido y que las identidades se multiplican en un sinfín de variables. Y una de estas derivas la provee la heteroflexibilidad. Se me paran un poquito los pelos: ¿Estoy siendo conservadora o la matriz opresiva sonríe, perturbadora, en el desvío?
También definida como bicuriosidad, esta etiqueta hace visible el permiso: avisa que el dedo lesbiano puede robar un orgasmo en una noche para el recuerdo y que el trío es bienvenido siempre que no exija más vínculo emocional que la alegría del vino compartido. Quizá la heteroflexibilidad sea revulsiva pero, quizá, sea una torsión del sistema para salvar el privilegio heterosexual y la pareja procreadora. Dudo.
“Las heteroflexibles no queremos ser etiquetadas como bisexuales porque no deseamos a ambos sexos por igual ni tampoco nos enamoramos de quienes son sólo parejas de cama”, me explican (mientras me pregunto, confusa, de dónde habrán sacado que las bisexuales sí). Tengo ganas de contestarles que para flexibilidad voy a clases de yoga, y que las escalas sexuales de Kinsey ya están démodé, pero me contengo y me sigo informando. Leo en una nota de un periódico masivo que la mayoría de las jóvenes que así se identifican pertenecen a clases medias y acomodadas. La posibilidad de un progresismo conservador me pone en guardia (ya aprendí que la feminización hipster de ciertos varones no desprivatizó sus culos y que la visibilidad hartante de la banderita multicolor es estrategia de venta). Sospecho, además, que la connotación positiva del término tiene que ver con las hoy celebradas “actitudes desprejuiciadas”. Total, un touch and go no pone en riesgo ningún fundamento, gordi, ¿o sí? (admitamos que de algunas encamadas comenzaron guerras).
Evidentemente, todas las identidades que manifiestan tránsitos entre la homosexualidad y la heterosexualidad, entre lo femenino y lo masculino, siguen generando desconfianza y malestar. Sin ir más lejos, en las redes sociales anduvieron circulando dos lesbianas “feministas”, con flequillo a la Bieber, manifestándose a favor del veganismo en estos términos: “Si pudimos dejar la carne, cómo no vamos a poder dejar a las hétero curiosas y a las bisexuales”. Es claro el régimen económico que todavía rige la sexualidad: hay cuerpos que continúan evocando lógicas de matadero. La curiosidad mató al gato, redobla el refrán. Y, entonces, me decido. Imposible no reivindicar el derecho al curioseo y a la degustación, a la variedad y al capricho del placer.
Es cierto que, como militante bisexual, no puedo evitar notar que hay una tendencia histórica a borrar el término (“prefiero no nombrarme, soy libre, no me gustan las etiquetas”) o a reemplazarlo por otros (flexisexualidad, bicuriosidad, polisexualidad, etc.) que, al final de cuentas, dicen más o menos lo mismo (me niego a creer que los modos del placer se miden en porcentajes). Pero quién soy yo para decir qué palabra es más adecuada. De hecho, las etiquetas están para ser usadas a nuestro antojo, y lo cierto es que toda identidad puede ser cómplice del heterosexismo, del capitalismo y de la familia burguesa (el ruido que hizo el activismo lesbiano al caer, después de la ley de matrimonio igualitario, debería ser un aviso). Entonces, hagámosla sencilla: brindemos por la flexibilidad y esta noche cojamos todas haciendo el puente.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Trapecistas
Foto de Barbi Arrieto de publicación en 7 borreguitos.
http://www.sieteborreguitos.com.ar/siete-borreguitos-numero-21/
Madres, hijas y Samantha
Ayer estuvo Samantha Schweblin en Puán. Genial. Desde que leí sus primeros cuentos me pareció deslumbrante, me conmovió especialmente, ayer se lo dije paradita delante de la tarima del aula 218 y micrófono en mano: la crueldad de sus cuentos es la crueldad de la vida cotidiana, de la obligación de tener hijos aunque haya que cazarlos en "En la estepa" y de tener que llorar si te abandonan en "Mujeres desesperadas". Ella habló del límite hasta el cual la narración de distintos tipos de violencias son soportables: mientras haya algo a cambio, un aprendizaje, un descubrimiento, si el narrador me cuida, me acompaña. Y yo sentí que eso era exactamente lo que me gustaba de sus cuentos, la maldad de esa voz que te cuenta cosas horribles, pero, es cierto, no te deja sola con ellas. También nombró a su madre, dijo que su madre le decía "una de esas cosas que dicen las madres y no sabés si es un halago u otra cosa": "Mi mamá me decía que yo pasé impoluta por todos los aprendizajes". Y Samantha lo aplicaba al pasar por varios talleres sin aprender nada hasta que llegó al de Liliana Heker y ahí el filing con la otra persona la hizo entregarse a aprender el oficio. Mientras yo supe que hay en ella algún tipo de problemita de los míos, digo, de los de madres e hijas, naturales y adoptadas.
Madres, hijas y hermanas
Anoche soñé que yo estaba en esta pieza, en mi pieza, y miraba por esta ventana porque escuchaba la voz de mi mamá jugando con mi hija (o quizás era la hija de mi hermana). yo me asomaba y las veía corretear por mi jardín así como está ahora: mi mamá estaba viva y muy bien de salud, Madgalena o indi eran chiquitas. Yo le decía a mis dos hermanas: Vieron que vino mami? Y era un desafío a comprobar algo que ellas me negaban. Una de ellas salía al jardín, agarraba a la nena y trataba de gritarme que no había nadie más con ella, pero yo cerraba la ventana y no la escuchaba.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Resident Evil. Apocalipsis
No sé si ya la había visto, o ésta u otra, si empezada o entera. Malísima. Aunque me lleva a reflexionar sobre cuestiones centrales sobre las pelis de zombis: ¿Hace falta poner todos todos absolutamente todos los clichés que ya vimos ochocientas veces? (¿Los cosos que corretean cabeza abajo por las catedrales no van mejor en las de vampiros o exorcismos? ¿Los científicos vendidos al poder militar... eh... ¿dónde era que lo vi?)
¿No se puede matar zombis sin pollerita apretada y top turquesa? (El gesto y la parada con dos pistolones en las manos ya viene de larga data y reconozco que es imprescindible) Y si estás en una ciudad infectada, y si el cementerio de tu barrio es así de pintoresco con lápidas y calaveras sobre la tierra, ¿hace falta pasar por en medio? Ah, me parece que todos los personajes sabían que estaban en una de zombis y no quisieron ahorrarnos la emoción de que los muertos centenarios se unieran solidariamente con los recién infectados ¿no? La cambié enseguida.
¿No se puede matar zombis sin pollerita apretada y top turquesa? (El gesto y la parada con dos pistolones en las manos ya viene de larga data y reconozco que es imprescindible) Y si estás en una ciudad infectada, y si el cementerio de tu barrio es así de pintoresco con lápidas y calaveras sobre la tierra, ¿hace falta pasar por en medio? Ah, me parece que todos los personajes sabían que estaban en una de zombis y no quisieron ahorrarnos la emoción de que los muertos centenarios se unieran solidariamente con los recién infectados ¿no? La cambié enseguida.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Anoto para buscarlos todos
: IMPRESCINDIBLES ::
10 cuentos imprescindibles
02-09-2015 | Vera Giaconi
Cuentista excepcional, la autora de Carne viva elige sus diez relatos de cabecera.
Selecciona: Vera Giaconi.
Vera Giaconi (Montevideo, 1974) es editora y correctora. Es autora del volumen de relatos Carne viva (Eterna Cadencia Editora) y su nuevo libro, aún inédito, fue finalista en el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. Giaconi elige sus diez cuentos imprescindibles.
*
Ojalá mañana alguien vuelva a hacerme esta misma pregunta, así podría responder con otros diez cuentos imprescindibles. Y así… Hoy son estos:
1. “Adiós, hermano mío”, John Cheever
2. “Fiesta en el jardín”, Katherine Mansfield
3. “La imitación de la rosa”, Clarice Lispector
4. “Plan de contingencia frente a los zombies”, Kelly Link
5. “La ilusión monarca”, Marcelo Cohen
6. “Las hortensias”, Felisberto Hernández
7. “Dimensiones”, Alice Munro
8. “Bad Return”, Aimee Bender
9. “El ángel planeador”, Armonía Somers
10. “Isobel Avens regresa a Stepney en primavera”, M. John Harrison
2. “Fiesta en el jardín”, Katherine Mansfield
3. “La imitación de la rosa”, Clarice Lispector
4. “Plan de contingencia frente a los zombies”, Kelly Link
5. “La ilusión monarca”, Marcelo Cohen
6. “Las hortensias”, Felisberto Hernández
7. “Dimensiones”, Alice Munro
8. “Bad Return”, Aimee Bender
9. “El ángel planeador”, Armonía Somers
10. “Isobel Avens regresa a Stepney en primavera”, M. John Harrison
tomado del blog de Eterna Cadencia
Yo te vi en tetas
"No sabe quién soy. Yo sí. Yo te vi en tetas, ¿te acordás? Y revisé el diario íntimo que olvidaste abierto en la página de los dibujos de ballenas y sirenas. En fin, no importa. Es como estar hablando con alguien a quien solo conocés de haber visto en bolas en una revista."
Feliz Bruzzone
Feliz Bruzzone
Completamente trulada
"Por cómo camina hay que decir que está completamente trulada. Cada dos pasos levanta el pie derecho hasta tocarse el culo con el talón y gira la rodilla noventa grados con un movimiento de cadera que pretende ser un paso de baile, pero no es."
Felix Bruzzone
Felix Bruzzone
Don Torcuato, territorio ladino y arbolado
"Don Torcuato. Territorio ladino y arbolado. Aunque sobre todo ladino. ¿Cuántas veces los tanques de Campo de Mayo desfilaron por la ruta 202 rumbo al centro y todos se quedaron adentro tirando ramitas a la chimenea? Nadie se acuerda. "
Felix Bruzzone
Felix Bruzzone
El waldorfismo argentino
"El waldorfismo argentino tiene esa impronta revisteril. Vidas de revista pro vida sana que en realidad son caminatas por tru la lá, el país de no me acuerdo, donde viven los monstruos o la fábrica de chocolate. El waldorfismo, de hecho, nació en una fábrica. Estaba pensado para hijos de obreros, no para torcuatenses new age que no se acuerdan de su piletero porque su piletero es... ¿quién era? Pero bueno, todo se puede adaptar."
Felix Bruzzone
Felix Bruzzone
Vidas de revista pro vida sana que en realidad son caminatas por tru la lá, el país de no me acuerdo, donde viven los monstruos o la fábrica de chocolate
Dice en feis Felix Bruzzone
Me cruzo en la calle con clienta waldorf (a esta altura habría que decir exclienta pero bueno, uno nunca pierde las esperanzas). Por cómo camina hay que decir que está completamente trulada. Cada dos pasos levanta el pie derecho hasta tocarse el culo con el talón y gira la rodilla noventa grados con un movimiento de cadera que pretende ser un paso de baile, pero no es. La saludo. Me saluda. Está demasiado contenta. No sabe quién soy. Yo sí. Yo te vi en tetas, ¿te acordás? Y revisé el diario íntimo que olvidaste abierto en la página de los dibujos de ballenas y sirenas. En fin, no importa. Es como estar hablando con alguien a quien solo conocés de haber visto en bolas en una revista. El waldorfismo argentino tiene esa impronta revisteril. Vidas de revista pro vida sana que en realidad son caminatas por tru la lá, el país de no me acuerdo, donde viven los monstruos o la fábrica de chocolate. El waldorfismo, de hecho, nació en una fábrica. Estaba pensado para hijos de obreros, no para torcuatenses new age que no se acuerdan de su piletero porque su piletero es... ¿quién era? Pero bueno, todo se puede adaptar. Si a la segunda oportunidad la cosa no funciona, puede funcionar a la tercera, a la cuarta, etc. La culpa igual no es del waldorfismo. Es de Don Torcuato. Territorio ladino y arbolado. Aunque sobre todo ladino. ¿Cuántas veces los tanques de Campo de Mayo desfilaron por la ruta 202 rumbo al centro y todos se quedaron adentro tirando ramitas a la chimenea? Nadie se acuerda.
-¿De verdad no sabés quién soy?
-Ay, ni idea, ¿me decís?
-No importa, te dejo mi número.
-Perdoname, pero... ¿es un levante?
-Sí -digo mientras anoto nombre teléfono y profesión. -Tomá, llamame.
Me voy y me quedo pensando en si ella sabrá (o se acordará) qué es un "piletero". Tendría que haber escrito otra cosa. Algo más claro, ¿no? Pero qué.
-¿De verdad no sabés quién soy?
-Ay, ni idea, ¿me decís?
-No importa, te dejo mi número.
-Perdoname, pero... ¿es un levante?
-Sí -digo mientras anoto nombre teléfono y profesión. -Tomá, llamame.
Me voy y me quedo pensando en si ella sabrá (o se acordará) qué es un "piletero". Tendría que haber escrito otra cosa. Algo más claro, ¿no? Pero qué.
Archipiélago Caribe
Ediciones Corregidor ha añadido 2 fotos nuevas.
Ya llega La Catedral de los Negros de Marcial Gala, nuevo libro de Archipiélago Caribe
LA CATEDRAL DE LOS NEGROS. Marcial Gala. Prólogo: Celina Manzoni. 978-950-05-3089-7. 240 págs. 15,5 x 22,5 cm. Colección Archipiélago Caribe. $249.
A un barrio marginal de la ciudad de Cienfuegos se muda un matrimonio proveniente de Camagüey. El padre es un cristiano de la congregación del Santo Sacramento que descubre al poco tiempo de estar en la ciudad que Dios le ha dado una misión: construir un templo que supere todo lo visto en Cuba hasta ahora. En un barrio que es un hervidero de pasiones y conflictos, a los pies de la Catedral que se alza día a día en Cienfuegos, crece una generación signada por la violencia, la crueldad y el egoísmo más extremo, defectos que los personajes llevan consigo más allá de las fronteras del barrio, de la ciudad y de Cuba, como si no pudieran escapar de la sombra de la Catedral inconclusa y como si esta sombra estuviera maldita, nefasta. La novela se abre a una multiplicidad de voces que dialogan entre sí, se explican y se completan. Es una novela de arquitecturas, personajes, y narradores rotos, quebrados. Un reflejo de lo que queda cuando los sueños se agotan.
Marcial Gala nació en La Habana en 1965. Es narrador, poeta y arquitecto. Miembro de la Unión de escritores y artistas de Cuba, UNEAC. Premio Pinos Nuevos de cuento 1999. La Catedral de los Negros recibió las distinciones Premio Alejo Carpentier 2012 en el género de novela y Premio de la Crítica a los mejores libros publicados en Cuba en el 2012. En la actualidad reside en Cienfuegos.
19 de Rafa
Tanto para decir sobre la maternidad y la hijidad, pero al pedo, lo que más vale es la alegría de verlo tan tan tan gigante por todos lados.
Me voy a hacer el biscochuelo.
Me voy a hacer el biscochuelo.
Las brujas no se quejan
Hasta lo de compartir veníamos casi bien, con lo de la sencillez ya no te prometo ná...
Reglas de las mujeres sabias
1 Las mujeres sabias no viven quejándose, generan cambios.
2 Las mujeres sabias son atrevidas
3 Las mujeres sabias tienen buena mano con las plantas
4 Las mujeres sabias confían en su intuición y respetan la de los demás
5 Las mujeres sabias meditan diariamente y están en comunión con su interioridad
6 Las mujeres sabias defienden con firmeza lo que más les importa
7 Las mujeres sabias disciernen su camino también con el corazón
8 Las mujeres sabias dicen la verdad con compasión
9 Las mujeres sabias escuchan su cuerpo
10 Las mujeres sabias improvisan y juegan
11 Las mujeres sabias no imploran de manera dependiente
12 Las mujeres sabias se ríen juntas
13 Las mujeres sabias saborean lo positivo de la vida y lo comparten con sencillez.
Tomado del libro:
"Las Brujas no se quejan" Jean Shinoda Bolen
"Las Brujas no se quejan" Jean Shinoda Bolen
Felix y el rescate de la bolita hundida
Dice en feis Felix Bruzzone
En el fondo de la pileta de cliente-mala-onda-total-y-patotero encuentro una bolita de goma. Hace meses que no venía por acá. La bolita es negra pero el tiempo de inmersión la volvió opaca y azul. No nació submarino, pero se la bancó bastante bien. La pongo en el tablero de la chata y mientras manejo la veo ir y venir entre la aguja del velocímetro y la de la nafta, y de a poco ella recupera su brillo y vivacidad.
-¿Cómo terminaste en el fondo de la pileta? -le pregunto.
-¿Cómo terminaste en el fondo de la pileta? -le pregunto.
- Me usaban para volver loco al perro, que nunca me podía atrapar.
-Es verdad que hay un perro loco en esa casa.
-Está loco por mi culpa. Yo lo volví loco sin darme cuenta, saltando y saltando. Hasta que un día me caí a la pileta y yo pensé que iba a flotar o a rebotar pero no, me fui derecho al fondo.
-¿Y el chabón no te rescató?
-Tiene otras bolitas. Las usa con su hijita también. La vuelve loca y la nena llora y él sigue. Está loco y quiere que todos se vuelvan así como es él.
-¿Y la mujer?
-Va y viene. Le dejó a la nena. Ella va y viene. Nunca sabés. ¿Alguna vez la viste?
-Nunca.
-Ahí tenés.
-¿Y qué pensás de tuvida, qué vas a hacer ahora?
-Estar acá con vos. Me encanta saber la velocidad de tu camioneta y ver todo el tiempo cuánta nafta le falta.
Y ya estoy por agarrarla, llevármela a la boca, morderla un poco, jugar con ella, que parece tan atenta y tan preclara, y ella lo sabe, porque todo lo ve, porque de golpe parece encendida como un fuego, cuando cliente-mala-onda-total-y-patotero manda mensaje. "Te llevaste mi bolita" -dice, y manda una foto de la bolita.
Miro a mi bolita. Se la ve tan feliz que me desespero. Pero entonces ella se aplaca y se queda en la esquina del tablero, como trabada contra el ángulo. Y debe notarme preocupado porque enseguida dice:
-Ya sé, no pasa nada, no te pongas así. Voy a tener que volver.
-Es verdad que hay un perro loco en esa casa.
-Está loco por mi culpa. Yo lo volví loco sin darme cuenta, saltando y saltando. Hasta que un día me caí a la pileta y yo pensé que iba a flotar o a rebotar pero no, me fui derecho al fondo.
-¿Y el chabón no te rescató?
-Tiene otras bolitas. Las usa con su hijita también. La vuelve loca y la nena llora y él sigue. Está loco y quiere que todos se vuelvan así como es él.
-¿Y la mujer?
-Va y viene. Le dejó a la nena. Ella va y viene. Nunca sabés. ¿Alguna vez la viste?
-Nunca.
-Ahí tenés.
-¿Y qué pensás de tuvida, qué vas a hacer ahora?
-Estar acá con vos. Me encanta saber la velocidad de tu camioneta y ver todo el tiempo cuánta nafta le falta.
Y ya estoy por agarrarla, llevármela a la boca, morderla un poco, jugar con ella, que parece tan atenta y tan preclara, y ella lo sabe, porque todo lo ve, porque de golpe parece encendida como un fuego, cuando cliente-mala-onda-total-y-patotero manda mensaje. "Te llevaste mi bolita" -dice, y manda una foto de la bolita.
Miro a mi bolita. Se la ve tan feliz que me desespero. Pero entonces ella se aplaca y se queda en la esquina del tablero, como trabada contra el ángulo. Y debe notarme preocupado porque enseguida dice:
-Ya sé, no pasa nada, no te pongas así. Voy a tener que volver.
martes, 1 de septiembre de 2015
Bienvenido, bienvenido, amor
(Todos los años digo lo mismo, no más para iniciar la lista de post de septiembre)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Lunes por la madrugada...
Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...
que sonríe cómplice de amor...

















