Tomado de http://www.ciudadcultura.com.mx/detallearticulo.php?idarticulo=412
LO MEJOR DE
2008-11-15 CRÍTICA
Herta Müller (I/II)
Herta Müller:
"El faisán rumano ha estado siempre más cerca de mí que el faisán alemán"
Carlos A. Aguilera
Traducción: Jorge A. Pomar
Crítica N° 127
Con una boquilla color nácar, un abrigo de piel de conejo y una línea negra gruesa alrededor de todo el ojo aparece Herta Müller (Rumanía, 1953) en la puerta de la Literaturhaus de Berlin. Sus gestos, su ironía, su acento, delatan a esa persona que confiesa sentirse sobre todo rumana, "rumana antes que alemana", aunque su idioma literario y materno sea el alemán, y que ha ganado algunos de los premios literarios más importantes que se conceden ahora mismo en Europa. Frau Müller -como invariablemente le digo- estudió Filología Germánica y Románica en la Universidad de Timisoara y, por su actividad política contra el gobierno de Ceaucescu en los años 80, fue elegida Representante de la Minoría Suaba en Rumanía, razón por la que tuvo que abandonar el pais. De esto y de sus libros (algunos ya traducidos al español), de política y literatura, le digo, es que me gustaría preguntarle. Hace un gesto afirmativo con la cabeza y me sugiere hagamos primero el pedido. Empiezo a contar las mesas, a mirar hacia la ventana, a pensar en las nubes, la arquitectura, la gente. Aparece definitivamente el camarero. Café? Frau Müller levanta uno de sus dedos largos y blancos. Café, responde. Café, respondo, e incrusto la grabadora en medio de nosotros. Sonrío.
En libros suyos como La piel del zorro, El hombre es un gran faisán en el mundo, La bestia del corazón..., hay una gran tensión entre escritura, política y vida cotidiana (esa vida cotidiana casi ridícula que se establece bajo los regímenes totalitarios). Es usted consciente de esta tensión? Cómo llegan estos tres temas a su obra?
Teóricamente no puedo explicarlo. Me parece no puede ser de otra manera, esas tres cosas están siempre interconectadas. La literatura es un espejo de la cotidianidad y, por ende, de la política. La política entra en la vida cotidiana y aunque no se convierta precisamente en ésta, ella misma es ficción. Sólo se puede escribir literatura a partir de lo vivido, de la experiencia. Por ejemplo, nunca he escrito sobre un interrogatorio de la policía secreta, pero después de haber pasado por cincuenta de éstos, sé de qué hablaría si lo hiciese. Por desgracia, las personas que han vivido bajo dictaduras han tenido que aprender de forma muy concreta que la literatura tiene que ver con la realidad y que tal vez, también, cumple una tarea, aunque no lo pretenda. Describe realidades, realidades inventadas, y con ello interviene en la vida de los que leen esos libros. Así lo he sentido siempre. He aprendido mucho de los libros. He leído -y eso de seguro lo han vivido muchas personas- a determinada edad un determinado libro que, de repente, se volvió muy importante y me abrió los ojos. No era en absoluto necesario que el libro tuviese relación directa con el país donde vivía o con mi situación de vida. Eso es lo incomprensible y lo fascinante de la literatura. Establece semejanzas entre campos totalmente distintos. No hay que ser un autor del propio país para escribir un libro sobre "ese" país. Por ejemplo, Thomas Bernhard describió para mí de manera más concreta el banat rumano y su minoría alemana que cualquier otro escritor de cualquier otro lugar. O García Márquez, con su Cien años de soledad. Macondo era para mí Nitzkydorf, porque era un pueblucho similar con mucha soledad dentro. O aquel páramo en El otoño del patriarca. No en balde algunos países sudamericanos estaban también marcados por dictaduras. Biografías parecidas llevan a cosas parecidas que luego te asaltan y dejan enseguida fascinada. Con Austria me sucedió lo mismo. La literatura austriaca fue siempre para todos nosotros mucho más penetrante, sensual, veraz, que la mayoría de la literatura alemana. Lo cual, desde luego, guarda relación también con el idioma, incluso con la gramática de las frases, que en definitiva es Gramática Real e Imperial -el banat rumano perteneció antes a Austria-Hungría-, que transporta una cierta intimidad de la cual no podría en absoluto definir en qué consiste, pero que de pronto se le hace a uno familiar. Eso sólo lo consigue la literatura; la cual es también capaz de describir sociedades, incluso cuando no se lo proponga.
El mundo dictatorial es ante todo un mundo de fronteras. En sus libros, los personajes muchas veces dan la impresión de que se encuentran asfixiados precisamente por el peso de esta frontera (que no sólo es geográfica o política, sino civil, lingüística, mental...) Representan estos personajes un reto? ¿Cómo lee u observa usted a sus propios personajes?
En las dictaduras todo está muy desnudo, uno ve todo lo que no debe ver o aquello que en otras sociedades no está a la vista con tanta nitidez. Y uno ve también cómo repercute esto en la literatura. Sobre todo en negativo: apenas haz descrito algo y ya viene la policía secreta. Es el miedo de los aparatos represivos frente a la literatura, frente a la urgencia con que se leen los libros. Y es que bajo las dictaduras las fronteras de las personas son trazadas intencionalmente y vigiladas por los aparatos represivos. Tienen una finalidad. Esta consiste en prohibir la libertad, impedir que surja la idea de libertad. La función de esas fronteras es dañar a las personas, destruirlas psíquicamente, hacerlas dependientes del miedo, domarlas. Funciona en cada dictadura, precisamente porque éstas trabajan el día entero en esa dirección, perfeccionan cada vez más su método hasta reducirlo al absurdo, hasta que se viene abajo por sí mismo. Pero las dictaduras euroorientales colapsaron, implosionaron, no explotaron. Creo que en parte reventaron a causa de su delirio perfeccionista, del delirio de afinar tanto la represión que había un sector creciente de la sociedad que no era productivo, que sólo se dedicaba a la vigilancia, que generaba persecución y temor. La única labor productiva que merecía la pena era la fabricación del miedo y, al final, sólo se tenía un montón de miedo. La industria era un depósito de chatarras; la agricultura estaba destruida. Así les había ido también a los soviéticos. Al fin y al cabo, los soviéticos no disolvieron su imperio por altruismo o bondad, sino porque sencillamente ya no había modo de solventarlo. La ocupación de Europa Oriental les resultaba demasiado cara.
En la Rumanía de entonces yo no notaba más que fronteras; no había lugar donde no existiese una. Todo era frontera, hasta las fronteras reales del país con el exterior! Junto a esas fronteras nacionales se mató a mucha gente. (De hecho, más que fronteras son cementerios.) Las fronteras eran el Danubio y los confines verdes con Serbia y Hungría. Allí murieron millares de personas que huían sencillamente por hastío y les daba igual si perecer o no. Cada semana escuchaba uno decir fulano o mengano fueron fusilados. Sin embargo, eso no disuadió a nadie, porque la gente estaba harta y ya no soportaban la vida cotidiana. La frontera era un imán, y todo el mundo ansiaba estar fuera, fuera, fuera. Vivir en Rumanía desde por la mañana hasta por la noche sólo se soportaba con la idea de que no era para siempre, sino algo provisional, de lo que alguna vez saldríamos.
Bajo las dictaduras de Europa Oriental la pobreza era un instrumento al servicio de la opresión, como la policía secreta, el ejército o el partido. Creo que así mismo es en los estados teocráticos. A la pobreza se añade el analfabetismo. A decir verdad, el analfabetismo en Rumanía no era tan alto; la mayoría de las personas sabían leer y escribir. Pero de qué sirve eso si la mayoría no entendían absolutamente nada. Conocían las letras pero cuando has sido educado para no pensar, eres analfabeto de otra manera. De ahí que los personajes literarios sean como las personas reales.
Trabajé tres años en una fábrica de maquinarias. Allí todo estaba cementado, la vida estaba cementada y he visto cómo viven las personas en un mundo así, casi congelados a merced del viento junto a una jodida banda transportadora dentro de una nave sin calefacción donde las ventanas no tenían paneles de vidrio. Tenían que empezar a tomar alcohol desde por la mañana para desentumecerse los dedos. Y había que romperse el lomo. Muchos llevaban ya 30 o 40 años trabajando en ese lugar; aldeanos que debían levantarse a las dos de la madrugada, caminar hasta alguna estación de trenes y viajar cuatro o cinco horas hasta alcanzar la fábrica. Una vez allí trabajaban hasta las cinco de la tarde y luego regresaban en tren hasta la estación. Llegaban a sus casas a las diez de la noche, muertos de cansancio. ¿Qué vida es ésa? Sin contar que se laboraba también sábado y domingo, pues no existía la semana de cuatro o cinco jornadas. Nunca cumplíamos el plan y cada vez que se incumplía había que trabajar también el fin de semana. No se producía nada, no había nada, nadie llegaba a viejo. Cuando los obreros alcanzaban la edad de retiro ya estaban enfermos y, un poquito después, muertos. Por entonces esa situación me aterraba sobremanera y me hacía sentir respeto por aquella gente. Me parecía inconcebible. Al cabo de sólo dos años ya yo pensaba que no daba más, que aquello era insoportable, y cuando extrapolaba el asunto a los 30 o 40 años que muchos llevaban ya en aquella fábrica, de verdad que sentía espanto.
Muchas veces tuve la sensación de que lo más importante era que uno estuviera siempre presente. Había que estar "allí", y eso era vigilancia. La fábrica no era más que un lugar a donde se debía acudir cada día y permanecer allí el mayor tiempo posible para que el estado viese lo que hacía uno. Todo era un centro de vigilancia. En invierno la oscuridad era total y no circulaba ningún medio de transporte. A las cinco de la mañana yo salía de mi casa para llegar a pie a la fábrica, pues a menudo no pasaba el tranvía ni el autobús. Pero cuando pasaba alguno, eran tantos los pasajeros en la escalera que no había modo de entrar. Con frecuencia, uno había perdido el tiempo esperando en vano a que pasara el tranvía. Entonces tenías que ir a pie, con el resultado de no llegar puntual y ganar una amonestación. Yo tenía muchos problemas y no quería darles a aquellos tipejos ningún pretexto para ultrajarme. Por eso quería ser correcta y puntual. Luego llegabas a la fábrica y ya te esperaban con una música de marcha, con los coros obreros. Terrible! Como quiera que te movieras por el patio de una fábrica estabas marchando al compás... Yo trataba de cambiar el paso, porque no me gustaba la idea de dejarme llevar por aquella música, pero ni modo; caminaras como caminaras, era imposible. También durante la pausa del mediodía, a la hora del almuerzo, volvías a oír esos coros, transmitidos por altoparlantes hacia el patio. Un empleado extra se encargaba exclusivamente de este asunto. Un viejo comunista aquejado de cálculos renales. La música sólo cesaba cuando sus dolores eran demasiado intensos. Un verdadero cerdo. La hija de que aquel viejo comunista se había casado por el registro civil y de nuevo, a escondidas, por la iglesia. Lo hacían siempre así, por partida doble, para cubrirse las espaldas. No fuera a ser que realmente existiese un Dios y luego tuviesen problemas al subir al cielo. Qué clase de personajes son éstos que piensan en todas direcciones: en la Tierra, el Partido, en el cielo, en Dios. Había que buscar la manera de arreglarse con ambos. Así era la gente. Y esas personas las hay también en mis libros. De qué otra manera iba a ser, no?
Alguien ha escrito que Herta Müller es una "cronista de la vida cotidiana..." Sin embargo, una de las cosas más interesantes en sus textos es precisamente lo que escapa a esa misma cotidianidad, ese juego entre atavismos, mitos populares, escatología y supersticiones... Se puede entender esto como una contradicción? O por el contrario, todo este juego, que también es un recurso literario, lo que hace es reforzar ese narrar el "mundo cotidiano" del que ya usted hablaba antes?
La literatura es algo totalmente artificial. Y justamente para captar realidades, debe ser artificial. Los diálogos generalmente no son lenguaje hablado, oral. El lenguaje oral en un libro es algo diferente al lenguaje hablado. Para que el lenguaje oral funcione tiene que ser artificial. Y así sucede, creo yo, con todas las cosas. Yo trabajo con esta artificialidad y naturalmente con cada truco y con todos los medios para captar lo más posible de una frase, una persona, una situación.
La mitología, la superstición o lo arcaico es también poesía. La superstición es la poesía de las gentes sencillas y posee también algo de fascinante. De ahí que encaje fácil en la literatura. La literatura no es lo único poético. La vida también es poética. El mero hecho de escribir literatura no nos convierte en personas especiales. En verdad, en casi todo lo que hacemos dependemos de la mirada de la gente que no escribe literatura. Esas personas son nuestro material y con ese material hacemos algo. No poseemos nada especial, propio. A lo sumo, podemos armar algo a partir de lo que vemos, y según lo bien o mal que lo armemos, tanto mejor o peor será. Creo que en la música no ocurre nada diferente con los sonidos. Ídem en las artes plásticas o la pintura. A veces, cuando escribo, me digo, aquí debo introducir una canción. Esas canciones populares rumanas son increíbles, la más pura lírica. Sorda estaría si no supiera escucharlas. Escriba o no escriba, esas canciones me gustan. Pero claro, cuando estoy en un texto trato de hacer con ellas lo mejor posible, ponerlas donde quiero que estén. Lo que escribo debe transportarme a mí misma, arrastrarme. En ese sentido, no es sólo construcción, es también emoción. Sin embargo, a mi entender, la emoción sólo está realmente ahí o sólo echa a andar si la construcción es buena. Y a la inversa, siendo buena la construcción, el conjunto se sostiene, mantiene el equilibrio.
Continuara...
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jueves, 8 de octubre de 2009
“Embarazo no deseado es violación”
Psicología|Jueves, 8 de octubre de 2009
Acerca de la despenalización del aborto
“Embarazo no deseado es violación”
La autora –ex directora de la Especialización en Psicoanálisis de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires– sostiene que “cuando la mujer no desea un embarazo pero la preñez prosigue, ese embarazo pasa a ser una violación insoportable de su cuerpo y su mente, parasitados como mero envase de una ajenidad que progresa sin su consentimiento”.
Por Isabel Lucioni *
No se nace siendo humano, con los genes del genoma humano no alcanza para lograr ese estatuto.
Continúa en el mundo el debate sobre la despenalización del aborto, enfrentados los que la sostienen a los mal llamados “no abortistas”, que deberían llamarse “criminalizadores del aborto”. Partamos de la base de que nadie hace campaña propagandizando las bondades de los abortos. El embarazo no aceptado es una penosa circunstancia indeseada siempre, salvo alguna persona que tenga problemas psicológicos (he tenido pacientes mujeres que quisieron probar neuróticamente su fertilidad aun a costo de abortar. No obstante, han sido dos a lo sumo).
Pero la sexualidad y su impulso, fortísimo, hace que suela haber impericia, tanto de informados como de ignorantes, o que se juegue una adolescente y notable despreocupación sobre las responsabilidades que implica la sexualidad; tanto por la transmisión de enfermedades como por la producción de niños que merecen todo el amor y las obligaciones que los padres y la sociedad tienen para tornarlos sujetos humanos.
Dicha impericia y despreocupación deriva por supuesto de las faltas hogareñas y escolares para incluir la sexualidad y ese placer, desde los más tiernos años según nivel de preguntas o de cuestiones que plantee el niño. En una encuesta reciente publicada por un periódico, el 50 por ciento de los estudiantes secundarios no había recibido la educación que por ley se les debe dar; eso muestra hasta qué punto el prejuicio de origen religioso domina las mentes de maestros que, como los padres, no tienen que ser “especialistas en sexualidad”: deben haber tenido la curiosidad y responsabilidad de informarse por su propia vida primero. No debe transformarse la sexualidad en un patrimonio de los médicos ni de especialistas, debe ser parte del yo de realidad de todas las personas.
No se nace siendo humano, con los genes del genoma humano no alcanza para lograr ese estatuto; es necesario el alimento, el amor, el nido de significaciones transmitidas con el habla, los gestos y el lenguaje de los cuidadores inmediatos y los mensajes de los grupos sociales en los cuales los cuidadores inmediatos están inmersos. Algún día deberá entenderse que ser madre y padre es y debe ser más que un derecho, una responsabilidad; y que cada embrión, más que derecho a nacer, si nace, tiene la ardua responsabilidad de humanizarse; y lo tiene que hacer en sociedades con mayores o menores niveles de contradicción e injusticia; sociedades en las que no es verdad la igualdad de oportunidades y la igualdad ante la ley es un enunciado formal.
A un niño que se muere de hambre no se le ha dado, porque nació, el derecho a la vida: se lo ha condenado a una muerte inmediata en vez de la muerte relativamente lejana a la que llegaremos todos los bien comidos, amados y educados, sea como lo hayan podido hacer nuestras familias. Un dulce autor psicoanalítico como Winnicott dice que lo que nace es una dotación heredada y que se convierte en criatura sólo con la solícita recepción de la madre, se humaniza sólo en la interacción con la madre que lo ama; así nace la mente subjetiva. La básica noción de “yo soy” necesita lo que Winnicott llama “una madre suficientemente buena”; esta madre no tiene que ser letrada ni informada por pediatras y puericultoras: tiene que amar y desear a su bebé como para que exista empatía con él.
Otro autor, en este caso filosofante, como Lacan, sostiene que nacemos con “carencia de ser” y que sólo nuestra entrada en las relaciones con las personas y el ordenamiento simbólico como el lenguaje nos hacen sujetos, humanos (aunque a Lacan no le gustaría este último término). El genoma humano es condición antecedente, condición necesaria pero no suficiente para que la potencialidad se transforme en humanidad. Muchas disciplinas sociales están de acuerdo en que el amor de los padres, y sobre todo de la madre, son también condición necesaria para que una combinatoria genética devenga humano.
El pensamiento religioso, especialmente el católico, cree y propaga que la combinatoria genética es un ser humano, que es un bebé. Ese pensamiento infiltra a círculos letrados y científicos: aquellos que no renuncian al consuelo por la muerte y por las injusticias de este mundo que brinda la religión.
Para ser embrión, feto y finalmente bebé, esa combinatoria genética necesita el cuerpo de la madre: biológica y médicamente es un parásito del cuerpo materno, que debe ponerse a su servicio hasta después de nacer, sumando el amamantamiento al servicio de embarazo. Es una individualidad biológica que no tiene autonomía biológica y por lo tanto es incapaz de ser individuo; está atada al cuerpo de la madre. Los servicios prestados a la dotación o combinatoria genética son una parte definitoria de la dicha que puede alcanzar una mujer en su vida, cuando su cuerpo está vitalizado por el deseo de su mente, el de tener un hijo para dar un humano más a la humanidad.
Entre mis pacientes, a lo largo de una vida que ya no es corta, encontré personas con dos clases de reacciones frente a la acción de abortar –como todo el mundo sabe, abortar ya se aborta, con ley o sin ley–: para las primeras, que tienen la creencia de que ya en el primer trimestre se trata de un bebé, el impacto del aborto es traumático y, sin influirlos en la decisión como corresponde a una psicoanalista, los he acompañado en la asunción de sus decisiones: sea la elaboración de la aceptación de ese embarazo y parto, sea la elaboración del trauma o del duelo por lo que ellos suponen que es un bebé perdido, aunque yo no comparta ese supuesto.
La otra reacción es de los que creen o saben que es una combinatoria genética: permitiéndole nacer, arruinarían esa vida y arruinarían también la de ellos, al producir un violento cambio de los objetivos que han proyectado para enfrentar las dificultades del existir. Si no hay deseo y preparación para dar existencia al bebé, éste es un peso insoportable cuya presencia producirá llagas inevitables en la humanización, en la constitución subjetiva del chico y en la vida de los padres, aunque sea la llaga de la resignación.
Pero indudablemente la protagonista es la mujer. Su deseo es inalienable, puesto que su cuerpo y su psiquismo son los parasitados por el embrión. Si lo desea, ya será una mamá embarazada –se está empezando a saber acerca de las influencias prenatales que tienen las emociones de la madre–. Si no lo desea y la preñez prosigue, el embarazo es una violación insoportable de su cuerpo y su mente, parasitados como mero envase de una ajenidad que progresa sin su consentimiento y que puede llevar a la violencia de un infanticidio. Así con Romina Tejerina, la joven que, habiendo sido violada, mató a puñaladas a su recién nacida. ¿Por qué no la dio en adopción? Porque odiaba ese fruto de una violación cuyo desarrollo la violó por segunda vez.
Embarazo, parto y amamantamiento son hechos conmocionantes en la vida, en el alma de una mujer, magníficos y enaltecedores de su autoestima si los ha deseado, violatorios y traumáticos si no los desea. Pocas experiencias satisfacen tanto como la violencia del parto deseado, con la ultraconcentración de atención, la reunión de todos los sentidos y fuerzas físicas y mentales: es magníficamente violento, pero violento. El amor, en el marco de ese dolor y ese esfuerzo, testimonia la enorme fortaleza de las mujeres. No deseado ni asumido, es un castigo de la biología, que funciona como una máquina no deseante e intrusiva en la propia subjetividad; máquina desubjetivizante, junto a la sociedad pacata que dice creer que hay una vida humana, un alma, incrustada en una combinatoria genética.
La condición de la mujer como sujeto es confrontada, por parte de la sociedad, con una subjetividad que no es, con una personalidad potencial, que sólo será “alma” si la madre le tiene amor. En caso contrario, si la sociedad obliga a esa mujer a sólo ser envase, el resultado será un alma en pena. Conozco las llagas de sujetos a quienes la madre les espetó brutalmente cosas como: “Te iba a abortar pero me dio miedo que me operaran y volví a casa”. O de los que cuentan: “... Mis padres se casaron por culpa mía, para que yo naciera, y su matrimonio fue un desastre toda la vida”. Muchas de estas personas no aman su propia vida.
Nadie obliga a abortar a los que tienen pensamiento religioso, pero ¿por qué someter a una creencia dictatorial el cuerpo y el alma de las mujeres que no tienen esa creencia? Ello las obliga a someterse a una serie de experiencias traumáticas, como las que vivió Romina Tejerina hasta llegar al infanticidio. Claro que no acordamos con ese acto, porque el bebé nacido tiene autonomía biológica y puede ser entregado a padres adoptivos que lo necesiten y lo amen; cumplido el acto de nacimiento, la madre deja de ser envase y el bebé tiene derechos de autonomía suficientes como para que le sea provisto anidamiento. Pero es posible comprender las emociones de Tejerina, por haber sido violada dos veces. Es que aun las mujeres que han cometido un error también son violadas por el embarazo no deseado, aunque la relación sexual haya sido consentida.
* Psicóloga. Miembro fundador de la Sociedad Psicoanalítica del Sur. Ex directora de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis UCES-APBA.
Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/psicologia/9-133127-2009-10-08.html
Acerca de la despenalización del aborto
“Embarazo no deseado es violación”
La autora –ex directora de la Especialización en Psicoanálisis de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires– sostiene que “cuando la mujer no desea un embarazo pero la preñez prosigue, ese embarazo pasa a ser una violación insoportable de su cuerpo y su mente, parasitados como mero envase de una ajenidad que progresa sin su consentimiento”.
Por Isabel Lucioni *
No se nace siendo humano, con los genes del genoma humano no alcanza para lograr ese estatuto.
Continúa en el mundo el debate sobre la despenalización del aborto, enfrentados los que la sostienen a los mal llamados “no abortistas”, que deberían llamarse “criminalizadores del aborto”. Partamos de la base de que nadie hace campaña propagandizando las bondades de los abortos. El embarazo no aceptado es una penosa circunstancia indeseada siempre, salvo alguna persona que tenga problemas psicológicos (he tenido pacientes mujeres que quisieron probar neuróticamente su fertilidad aun a costo de abortar. No obstante, han sido dos a lo sumo).
Pero la sexualidad y su impulso, fortísimo, hace que suela haber impericia, tanto de informados como de ignorantes, o que se juegue una adolescente y notable despreocupación sobre las responsabilidades que implica la sexualidad; tanto por la transmisión de enfermedades como por la producción de niños que merecen todo el amor y las obligaciones que los padres y la sociedad tienen para tornarlos sujetos humanos.
Dicha impericia y despreocupación deriva por supuesto de las faltas hogareñas y escolares para incluir la sexualidad y ese placer, desde los más tiernos años según nivel de preguntas o de cuestiones que plantee el niño. En una encuesta reciente publicada por un periódico, el 50 por ciento de los estudiantes secundarios no había recibido la educación que por ley se les debe dar; eso muestra hasta qué punto el prejuicio de origen religioso domina las mentes de maestros que, como los padres, no tienen que ser “especialistas en sexualidad”: deben haber tenido la curiosidad y responsabilidad de informarse por su propia vida primero. No debe transformarse la sexualidad en un patrimonio de los médicos ni de especialistas, debe ser parte del yo de realidad de todas las personas.
No se nace siendo humano, con los genes del genoma humano no alcanza para lograr ese estatuto; es necesario el alimento, el amor, el nido de significaciones transmitidas con el habla, los gestos y el lenguaje de los cuidadores inmediatos y los mensajes de los grupos sociales en los cuales los cuidadores inmediatos están inmersos. Algún día deberá entenderse que ser madre y padre es y debe ser más que un derecho, una responsabilidad; y que cada embrión, más que derecho a nacer, si nace, tiene la ardua responsabilidad de humanizarse; y lo tiene que hacer en sociedades con mayores o menores niveles de contradicción e injusticia; sociedades en las que no es verdad la igualdad de oportunidades y la igualdad ante la ley es un enunciado formal.
A un niño que se muere de hambre no se le ha dado, porque nació, el derecho a la vida: se lo ha condenado a una muerte inmediata en vez de la muerte relativamente lejana a la que llegaremos todos los bien comidos, amados y educados, sea como lo hayan podido hacer nuestras familias. Un dulce autor psicoanalítico como Winnicott dice que lo que nace es una dotación heredada y que se convierte en criatura sólo con la solícita recepción de la madre, se humaniza sólo en la interacción con la madre que lo ama; así nace la mente subjetiva. La básica noción de “yo soy” necesita lo que Winnicott llama “una madre suficientemente buena”; esta madre no tiene que ser letrada ni informada por pediatras y puericultoras: tiene que amar y desear a su bebé como para que exista empatía con él.
Otro autor, en este caso filosofante, como Lacan, sostiene que nacemos con “carencia de ser” y que sólo nuestra entrada en las relaciones con las personas y el ordenamiento simbólico como el lenguaje nos hacen sujetos, humanos (aunque a Lacan no le gustaría este último término). El genoma humano es condición antecedente, condición necesaria pero no suficiente para que la potencialidad se transforme en humanidad. Muchas disciplinas sociales están de acuerdo en que el amor de los padres, y sobre todo de la madre, son también condición necesaria para que una combinatoria genética devenga humano.
El pensamiento religioso, especialmente el católico, cree y propaga que la combinatoria genética es un ser humano, que es un bebé. Ese pensamiento infiltra a círculos letrados y científicos: aquellos que no renuncian al consuelo por la muerte y por las injusticias de este mundo que brinda la religión.
Para ser embrión, feto y finalmente bebé, esa combinatoria genética necesita el cuerpo de la madre: biológica y médicamente es un parásito del cuerpo materno, que debe ponerse a su servicio hasta después de nacer, sumando el amamantamiento al servicio de embarazo. Es una individualidad biológica que no tiene autonomía biológica y por lo tanto es incapaz de ser individuo; está atada al cuerpo de la madre. Los servicios prestados a la dotación o combinatoria genética son una parte definitoria de la dicha que puede alcanzar una mujer en su vida, cuando su cuerpo está vitalizado por el deseo de su mente, el de tener un hijo para dar un humano más a la humanidad.
Entre mis pacientes, a lo largo de una vida que ya no es corta, encontré personas con dos clases de reacciones frente a la acción de abortar –como todo el mundo sabe, abortar ya se aborta, con ley o sin ley–: para las primeras, que tienen la creencia de que ya en el primer trimestre se trata de un bebé, el impacto del aborto es traumático y, sin influirlos en la decisión como corresponde a una psicoanalista, los he acompañado en la asunción de sus decisiones: sea la elaboración de la aceptación de ese embarazo y parto, sea la elaboración del trauma o del duelo por lo que ellos suponen que es un bebé perdido, aunque yo no comparta ese supuesto.
La otra reacción es de los que creen o saben que es una combinatoria genética: permitiéndole nacer, arruinarían esa vida y arruinarían también la de ellos, al producir un violento cambio de los objetivos que han proyectado para enfrentar las dificultades del existir. Si no hay deseo y preparación para dar existencia al bebé, éste es un peso insoportable cuya presencia producirá llagas inevitables en la humanización, en la constitución subjetiva del chico y en la vida de los padres, aunque sea la llaga de la resignación.
Pero indudablemente la protagonista es la mujer. Su deseo es inalienable, puesto que su cuerpo y su psiquismo son los parasitados por el embrión. Si lo desea, ya será una mamá embarazada –se está empezando a saber acerca de las influencias prenatales que tienen las emociones de la madre–. Si no lo desea y la preñez prosigue, el embarazo es una violación insoportable de su cuerpo y su mente, parasitados como mero envase de una ajenidad que progresa sin su consentimiento y que puede llevar a la violencia de un infanticidio. Así con Romina Tejerina, la joven que, habiendo sido violada, mató a puñaladas a su recién nacida. ¿Por qué no la dio en adopción? Porque odiaba ese fruto de una violación cuyo desarrollo la violó por segunda vez.
Embarazo, parto y amamantamiento son hechos conmocionantes en la vida, en el alma de una mujer, magníficos y enaltecedores de su autoestima si los ha deseado, violatorios y traumáticos si no los desea. Pocas experiencias satisfacen tanto como la violencia del parto deseado, con la ultraconcentración de atención, la reunión de todos los sentidos y fuerzas físicas y mentales: es magníficamente violento, pero violento. El amor, en el marco de ese dolor y ese esfuerzo, testimonia la enorme fortaleza de las mujeres. No deseado ni asumido, es un castigo de la biología, que funciona como una máquina no deseante e intrusiva en la propia subjetividad; máquina desubjetivizante, junto a la sociedad pacata que dice creer que hay una vida humana, un alma, incrustada en una combinatoria genética.
La condición de la mujer como sujeto es confrontada, por parte de la sociedad, con una subjetividad que no es, con una personalidad potencial, que sólo será “alma” si la madre le tiene amor. En caso contrario, si la sociedad obliga a esa mujer a sólo ser envase, el resultado será un alma en pena. Conozco las llagas de sujetos a quienes la madre les espetó brutalmente cosas como: “Te iba a abortar pero me dio miedo que me operaran y volví a casa”. O de los que cuentan: “... Mis padres se casaron por culpa mía, para que yo naciera, y su matrimonio fue un desastre toda la vida”. Muchas de estas personas no aman su propia vida.
Nadie obliga a abortar a los que tienen pensamiento religioso, pero ¿por qué someter a una creencia dictatorial el cuerpo y el alma de las mujeres que no tienen esa creencia? Ello las obliga a someterse a una serie de experiencias traumáticas, como las que vivió Romina Tejerina hasta llegar al infanticidio. Claro que no acordamos con ese acto, porque el bebé nacido tiene autonomía biológica y puede ser entregado a padres adoptivos que lo necesiten y lo amen; cumplido el acto de nacimiento, la madre deja de ser envase y el bebé tiene derechos de autonomía suficientes como para que le sea provisto anidamiento. Pero es posible comprender las emociones de Tejerina, por haber sido violada dos veces. Es que aun las mujeres que han cometido un error también son violadas por el embarazo no deseado, aunque la relación sexual haya sido consentida.
* Psicóloga. Miembro fundador de la Sociedad Psicoanalítica del Sur. Ex directora de la Carrera de Especialización en Psicoanálisis UCES-APBA.
Link a la nota:
http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/psicologia/9-133127-2009-10-08.html
Hombres feministas
Necesariamente imprescindibles. Es en España. A ver si se contagian otros. Pongo link al blog en columna de la derecha.
MANIFIESTO-CONVOCATORIA II MANIFESTACIÓN DE HOMBRES CONTRA EL MACHISMO Y SU VIOLENCIA
¡NO HAY DERECHO, HOMBRE!
El fenómeno de la VIOLENCIA DE GÉNERO es de una magnitud escalofriante.
Ante él, los hombres no podemos desviar la vista como si fuese suma de “casos
particulares” a los que somos ajenos. La VIOLENCIA MACHISTA es una lacra
social que sufren abrumadoramente las mujeres, y que se expresa también en
la homofobia y la transfobia o en ataques contra algunos hombres cercanos a
las mujeres agredidas o que tratan de impedir alguna agresión.
LOS HOMBRES SOMOS RESPONSABLES DE ESTE INMENSO PROBLEMA SOCIAL.
TENEMOS QUE REACCIONAR MUCHO MÁS Y DECIR NO.
Nuestra reacción no puede esperar a que se produzcan situaciones extremas
de violencia física. No podemos ignorar que, en un marco social patriarcal, los
varones asumimos y desarrollamos, de forma consciente o inconsciente,
prácticas cotidianas de coacción y discriminación de las mujeres. Hay que
actuar mucho antes: ES URGENTE QUE TODOS LOS HOMBRES IDENTIFIQUEMOS Y
RENUNCIEMOS DE FORMA PRÁCTICA Y COTIDIANA A PRIVILEGIOS de los que nos
aprovechamos como si fuesen algo natural, pero que llanamente son abuso y
caldo de cultivo para la violencia.
Las cifras indican tozudamente que los hombres seguimos desviando hacia las
mujeres las tareas de cuidado y las responsabilidades de la vida cotidiana,
doméstica y afectiva, de lo que deriva su discriminación laboral, una
sobrecarga física y mental y la apropiación masculina de los espacios de
decisión y poder. La igualdad en todo tipo de tareas y responsabilidades es
condición necesaria para alcanzar la igualdad en el trabajo y la vida social.
LOS HOMBRES TENEMOS QUE CAMBIAR NUESTRAS METALIDADES, ACTITUDES Y
CONDUCTAS, renunciando al silencio, inmovilismo y resistencia pasiva que
siguen produciendo desigualdad y dan aliento a la violencia machista.
Ese cambio es nuestra responsabilidad personal, pero también debe ser
fomentado y favorecido socialmente. Por ello, apoyamos a las mujeres y a sus
organizaciones cuando exigen a los poderes públicos acciones positivas y
efectivas contra la desigualdad de género, iniciativas y leyes dotadas de los
suficientes medios, dirigidas a lograr un reparto equitativo de todas las tareas
y responsabilidades de la vida cotidiana, social, doméstica o laboral, a poner
fin a toda sistuación de privilegio masculino, legal o de hecho, y a reconocer y
garantizar plenamente el derecho de las mujeres a decidir, sin tutelajes ni
coacciones, sobre su vida, sus afectos, su sexualidad y su maternidad.
Llamamos a todos los hombres a participar en la
MANIFESTACIÓN DE HOMBRES
CONTRA EL MACHISMO Y SU VIOLENCIA
(las mujeres sois también bienvenidas)
Sábado 25 OCTUBRE, 19h. ATOCHA-J.BENAVENTE
UNA ASAMBLEA DE HOMBRES CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA DE MADRID
http://unaasambleadehombres.blogspot.com/
DESIGUALDAD ANTE LA VIOLENCIA...
• El 57% de las víctimas de delitos son mujeres, el 89% cuando se trata
de delitos contra la libertad sexual, el 84% en delitos contra la libertad
y el 74% en delitos contra las personas.
• A 31 de mayo de 2008, 94.133 mujeres tenían órdenes de protección
judicial de diversos tipos, aunque la ejecución de esa protección deja
aún mucho de desear.
• 207.000 procedimientos judiciales abiertos por violencia de género
DESIGUALDAD EN LA FAMILIA Y EL HOGAR...
• Las mujeres con empleo dedican una media de 26 horas semanales a
la atención del hogar y la familia, frente a 14 horas de los hombres.
• El tiempo dedicado por los hombres a atención del hogar y la familia
¡¡disminuye!! cuando aumenta el número de miembros del hogar,
mientras que el de las mujeres crece. Por ejemplo, al pasar de un
miembro a tres los hombres dedican a esa actividad 42 minutos
semanales menos y las mujeres 6:11 horas más.
• El 95% de las excedencias para cuidado de hijas/os las cogen mujeres.
• De cada cien mujeres con jornada parcial, 33 están en esa situación
por "obligaciones familiares", frente a sólo un 4% de los hombres.
• El número de hijos no afecta a la tasa de ocupación de los hombres.
Para las mujeres disminuye, aproximadamente, 8 puntos por hijo.
• En parejas heterosexuales entre 25 y 49 años con hijos el 41% de las
mujeres no tienen empleo, el doble que en las parejas sin hijos.
DESIGUALDAD EN EL TRABAJO...
• El salario medio de los hombres es 38% mayor que el de las mujeres
• La tasa de paro de las mujeres es 12%; la de los hombres 8%
• De las personas entre 16 y 64 años tienen empleo 76% de los hombres
y sólo el 56% de las mujeres
• El 22,6% de las mujeres ocupadas tienen jornada parcial, lo que sólo
ocurre al 3,8% de los hombres
• La pensión de jubilación media es un 67% mayor para los hombres
• De cada 100 hombres inactivos cobran jubilación 61, mientras que
sólo la cobran 17 mujeres de cada 100 inactivas.
no tenemos derecho a seguir así
CAMBIEMOS, HOMBRE
MANIFIESTO-CONVOCATORIA II MANIFESTACIÓN DE HOMBRES CONTRA EL MACHISMO Y SU VIOLENCIA
¡NO HAY DERECHO, HOMBRE!
El fenómeno de la VIOLENCIA DE GÉNERO es de una magnitud escalofriante.
Ante él, los hombres no podemos desviar la vista como si fuese suma de “casos
particulares” a los que somos ajenos. La VIOLENCIA MACHISTA es una lacra
social que sufren abrumadoramente las mujeres, y que se expresa también en
la homofobia y la transfobia o en ataques contra algunos hombres cercanos a
las mujeres agredidas o que tratan de impedir alguna agresión.
LOS HOMBRES SOMOS RESPONSABLES DE ESTE INMENSO PROBLEMA SOCIAL.
TENEMOS QUE REACCIONAR MUCHO MÁS Y DECIR NO.
Nuestra reacción no puede esperar a que se produzcan situaciones extremas
de violencia física. No podemos ignorar que, en un marco social patriarcal, los
varones asumimos y desarrollamos, de forma consciente o inconsciente,
prácticas cotidianas de coacción y discriminación de las mujeres. Hay que
actuar mucho antes: ES URGENTE QUE TODOS LOS HOMBRES IDENTIFIQUEMOS Y
RENUNCIEMOS DE FORMA PRÁCTICA Y COTIDIANA A PRIVILEGIOS de los que nos
aprovechamos como si fuesen algo natural, pero que llanamente son abuso y
caldo de cultivo para la violencia.
Las cifras indican tozudamente que los hombres seguimos desviando hacia las
mujeres las tareas de cuidado y las responsabilidades de la vida cotidiana,
doméstica y afectiva, de lo que deriva su discriminación laboral, una
sobrecarga física y mental y la apropiación masculina de los espacios de
decisión y poder. La igualdad en todo tipo de tareas y responsabilidades es
condición necesaria para alcanzar la igualdad en el trabajo y la vida social.
LOS HOMBRES TENEMOS QUE CAMBIAR NUESTRAS METALIDADES, ACTITUDES Y
CONDUCTAS, renunciando al silencio, inmovilismo y resistencia pasiva que
siguen produciendo desigualdad y dan aliento a la violencia machista.
Ese cambio es nuestra responsabilidad personal, pero también debe ser
fomentado y favorecido socialmente. Por ello, apoyamos a las mujeres y a sus
organizaciones cuando exigen a los poderes públicos acciones positivas y
efectivas contra la desigualdad de género, iniciativas y leyes dotadas de los
suficientes medios, dirigidas a lograr un reparto equitativo de todas las tareas
y responsabilidades de la vida cotidiana, social, doméstica o laboral, a poner
fin a toda sistuación de privilegio masculino, legal o de hecho, y a reconocer y
garantizar plenamente el derecho de las mujeres a decidir, sin tutelajes ni
coacciones, sobre su vida, sus afectos, su sexualidad y su maternidad.
Llamamos a todos los hombres a participar en la
MANIFESTACIÓN DE HOMBRES
CONTRA EL MACHISMO Y SU VIOLENCIA
(las mujeres sois también bienvenidas)
Sábado 25 OCTUBRE, 19h. ATOCHA-J.BENAVENTE
UNA ASAMBLEA DE HOMBRES CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA DE MADRID
http://unaasambleadehombres.blogspot.com/
DESIGUALDAD ANTE LA VIOLENCIA...
• El 57% de las víctimas de delitos son mujeres, el 89% cuando se trata
de delitos contra la libertad sexual, el 84% en delitos contra la libertad
y el 74% en delitos contra las personas.
• A 31 de mayo de 2008, 94.133 mujeres tenían órdenes de protección
judicial de diversos tipos, aunque la ejecución de esa protección deja
aún mucho de desear.
• 207.000 procedimientos judiciales abiertos por violencia de género
DESIGUALDAD EN LA FAMILIA Y EL HOGAR...
• Las mujeres con empleo dedican una media de 26 horas semanales a
la atención del hogar y la familia, frente a 14 horas de los hombres.
• El tiempo dedicado por los hombres a atención del hogar y la familia
¡¡disminuye!! cuando aumenta el número de miembros del hogar,
mientras que el de las mujeres crece. Por ejemplo, al pasar de un
miembro a tres los hombres dedican a esa actividad 42 minutos
semanales menos y las mujeres 6:11 horas más.
• El 95% de las excedencias para cuidado de hijas/os las cogen mujeres.
• De cada cien mujeres con jornada parcial, 33 están en esa situación
por "obligaciones familiares", frente a sólo un 4% de los hombres.
• El número de hijos no afecta a la tasa de ocupación de los hombres.
Para las mujeres disminuye, aproximadamente, 8 puntos por hijo.
• En parejas heterosexuales entre 25 y 49 años con hijos el 41% de las
mujeres no tienen empleo, el doble que en las parejas sin hijos.
DESIGUALDAD EN EL TRABAJO...
• El salario medio de los hombres es 38% mayor que el de las mujeres
• La tasa de paro de las mujeres es 12%; la de los hombres 8%
• De las personas entre 16 y 64 años tienen empleo 76% de los hombres
y sólo el 56% de las mujeres
• El 22,6% de las mujeres ocupadas tienen jornada parcial, lo que sólo
ocurre al 3,8% de los hombres
• La pensión de jubilación media es un 67% mayor para los hombres
• De cada 100 hombres inactivos cobran jubilación 61, mientras que
sólo la cobran 17 mujeres de cada 100 inactivas.
no tenemos derecho a seguir así
CAMBIEMOS, HOMBRE
miércoles, 7 de octubre de 2009
Hamlet




Hoy fuimos al Teatro Colonial con Media 1. Después del Museo de Arte MOderno (Primer piso de arte argentino, espectacular la viejita que nos guiaba, se sabía todo y conocía a todos los artistas) y de pastorear un poco en Parque Lezama.
Distéfano, el director del teatro hacía el papel de Hamlet y se comía el escenario. Los 33 pibes y pinas metidos en un puño (o en una calavera). Al final se sacaron fotos en el escenario con actores y escenografía y utilería hasta cansarse.
Las alegrías de la docencia.
lunes, 5 de octubre de 2009
Autismo
domingo, 4 de octubre de 2009
EL PAPEL DE FASSBINDER EN EL NUEVO CINE ALEMÁN
EL PAPEL DE FASSBINDER EN EL NUEVO CINE ALEMÁN
Jean-Luc Godard llegó a realizar la siguiente pregunta sobre Rainer Werner Fassbinder (1945-1982): “¿Cómo no queréis que muriera joven si hizo él solo lo esencial del Nuevo Cine Alemán?”. El realizador francés no exageraba, como tampoco lo hizo Henri Langlois cuando afirmó que con Fassbinder nació el cine alemán de posguerra. En tan solo catorce años de vida profesional, dirigió y escribió o adaptó treinta obras de teatro, realizó cuatro producciones radiofónicas, rodó dos cortometrajes, veinticuatro películas para cine y diecisiete para televisión, incluyendo cuatro series que suman un total de veintitrés episodios, abarcando el cine de gangsters, adaptaciones literarias, melodramas ante todo, sin olvidar una particular incursión en el western y la ciencia-ficción. Fue productor, co-productor y guionista de la gran mayoría de sus películas y de tres obras ajenas. Fotografió y se ocupó de la escenografía de algunos de sus films. Participó en el montaje de casi todas sus obras bajo el seudónimo de Franz Walsch, además de actuar como actor protagonista, secundario o figurante en sus propios films y en los de otros autores. Con semejante currículum, tampoco es de extrañar que su muerte significara también la del Nuevo Cine Alemán.
MORATA, Rafa, Rainer Werner Fassbinder, poeta del realismo artificioso, Cámara lenta, nº 1, noviembre 2006
SOBRE ARMIN
Liselotte Eder:
<>.
[Kurt Raab: <>.]
Fassbinder: <>
Y precisamente el 31 de mayo de 1978, día del cumpleaños de Fassbinder, Armin Meier entra en el piso de Fassbinder en Múnich y pone fin a su vida ingiriendo una sobredosis de somníferos. Muere como Franz Biberkopf (<>) en La ley del más fuerte, solo y con la sensación de haber sido abandonado por todos después de haber sido traicionado por el hombre al que amaba. Será la madre de Fassbinder la que, avisada por la portera, descubrirá unos días después el cuerpo de Armin. En la ley del más fuerte, dos ex amantes de <>, que en ese momento mantienen relaciones, descubren su cadáver en el metro. Hacen como que no lo han visto y siguen su camino. [...] Sin embargo, La ley del más fuerte no tiene nada que ver con la historia de Armin Meier, porque Fassbinder ya había hecho la película, acababa de terminar su rodaje cuando conoció a Armin.
LARDEAU, Y., Rainer Wener Fassbinder, Cátedra, 2002, Madrid, p. 42
LA MUERTE EN EL CINE DE FASSBINDER
La muerte está omnipresente en la trayectoria cinematográfica y personal -recordemos a Armin, incluso al propio Fassbinder- del realizador. En ocasiones serán los representantes del orden (los films negros, Welt am draht, la mamá Kusters, Niklashauser), en otras el asesinato (Wildweschel, Ruleta china, Despair, Bremer Freiheit) quien provoque la muerte final, pero, sobre todo, destaca la trágica presencia del instinto suicida, tanto en protagonistas como en otros personajes que abundan en sus films. Suicidios directos, inducidos, forzados, ambiguos, lo cierto es que el señor R., el mercader, Fox, el vecino Bauer (de Angst vor…), Elvira, incluso Hermann Hermann en Despair o Veronica Voss, tal vez también -moralmente- Petra von Kant o, por qué no, mamá Kusters, tienen todos sus buenas razones para abandonar una vida en la que, como indica Jacques Grant, muchos personajes están al final del film como al principio tanto material como afectivamente, de donde se deduce que su vida ha sido inútil. Siguiendo con Grant, la muerte no se aparece como consecuencia estricta de una filosofía de la desesperación, sino fruto de una relación trágica del individuo con la sociedad en crisis, pasado por el tamiz de una arraigada -incluso en algunos personajes- conciencia melodramática. Más o menos lúcido, sereno o espectacular, el suicidio ha sido una constante en el cine fassbinderiano. Como bien se dijo, en Fassbinder se muere <>.
MONTERDE, J. E., Rainer Werner Fassbinder o los caminos del melodrama, Dirigido por, nº 95, julio-agosto 1982, p. 23
FASSBINDER Y EL MELODRAMA
Desde un principio, Fassbinder se apoya en la idea de Sirk de que no es posible hacer películas sobre las cosas: hay que hacerlas con las cosas, con las personas, la luz, las flores, los espejos y la sangre. “Emotion pictures”, que diría Samuel Fuller en Pierrot le fou. El melodrama resulta ser el género privilegiado para el dominio de las pasiones, el más homogéneo para la guerra de sentimientos puesta en escena en cada relato: el amor no correspondido, el engaño y la traición, la zona franca de la realidad y la obtusidad cotidiana, la felicidad soñada y el deseo tortuoso. En su ensayo The Melodramatic Imagination (1976), Peter Brooks explica cómo las diferentes opciones del drama encuentran su correspondencia en la pérdida de un sentido: la ceguera para la tragedia proyectándose sistemáticamente sobre la oscuridad y la iluminación, la sordera para la comedia en la medida en que concierne a problemas de comunicación y sus consecuencias, la mudez para el melodrama relacionada con la expresión tortuosa de los sentimientos.
Fassbinder utiliza el género (pilotado por Sirk, pero en el que resultan también visibles las huellas de Tennesse Williams y sus radiografías sobre la moralidad middle-class americana) por ser el motor de los comportamientos tortuosos, perturbadores dentro de una escenografía que tiende al exceso. “A cinema of vicious circles”, como definía Thomas Elsaesser la retrospectiva de Rainer Wener Fassbinder organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1977.
FASSBINDER, R. W., La anarquía de la imaginación, Ed. Paidós, 2002, Barcelona, p. 15
Jean-Luc Godard llegó a realizar la siguiente pregunta sobre Rainer Werner Fassbinder (1945-1982): “¿Cómo no queréis que muriera joven si hizo él solo lo esencial del Nuevo Cine Alemán?”. El realizador francés no exageraba, como tampoco lo hizo Henri Langlois cuando afirmó que con Fassbinder nació el cine alemán de posguerra. En tan solo catorce años de vida profesional, dirigió y escribió o adaptó treinta obras de teatro, realizó cuatro producciones radiofónicas, rodó dos cortometrajes, veinticuatro películas para cine y diecisiete para televisión, incluyendo cuatro series que suman un total de veintitrés episodios, abarcando el cine de gangsters, adaptaciones literarias, melodramas ante todo, sin olvidar una particular incursión en el western y la ciencia-ficción. Fue productor, co-productor y guionista de la gran mayoría de sus películas y de tres obras ajenas. Fotografió y se ocupó de la escenografía de algunos de sus films. Participó en el montaje de casi todas sus obras bajo el seudónimo de Franz Walsch, además de actuar como actor protagonista, secundario o figurante en sus propios films y en los de otros autores. Con semejante currículum, tampoco es de extrañar que su muerte significara también la del Nuevo Cine Alemán.
MORATA, Rafa, Rainer Werner Fassbinder, poeta del realismo artificioso, Cámara lenta, nº 1, noviembre 2006
SOBRE ARMIN
Liselotte Eder:
<
[Kurt Raab: <
Fassbinder: <
Y precisamente el 31 de mayo de 1978, día del cumpleaños de Fassbinder, Armin Meier entra en el piso de Fassbinder en Múnich y pone fin a su vida ingiriendo una sobredosis de somníferos. Muere como Franz Biberkopf (<
LARDEAU, Y., Rainer Wener Fassbinder, Cátedra, 2002, Madrid, p. 42
LA MUERTE EN EL CINE DE FASSBINDER
La muerte está omnipresente en la trayectoria cinematográfica y personal -recordemos a Armin, incluso al propio Fassbinder- del realizador. En ocasiones serán los representantes del orden (los films negros, Welt am draht, la mamá Kusters, Niklashauser), en otras el asesinato (Wildweschel, Ruleta china, Despair, Bremer Freiheit) quien provoque la muerte final, pero, sobre todo, destaca la trágica presencia del instinto suicida, tanto en protagonistas como en otros personajes que abundan en sus films. Suicidios directos, inducidos, forzados, ambiguos, lo cierto es que el señor R., el mercader, Fox, el vecino Bauer (de Angst vor…), Elvira, incluso Hermann Hermann en Despair o Veronica Voss, tal vez también -moralmente- Petra von Kant o, por qué no, mamá Kusters, tienen todos sus buenas razones para abandonar una vida en la que, como indica Jacques Grant, muchos personajes están al final del film como al principio tanto material como afectivamente, de donde se deduce que su vida ha sido inútil. Siguiendo con Grant, la muerte no se aparece como consecuencia estricta de una filosofía de la desesperación, sino fruto de una relación trágica del individuo con la sociedad en crisis, pasado por el tamiz de una arraigada -incluso en algunos personajes- conciencia melodramática. Más o menos lúcido, sereno o espectacular, el suicidio ha sido una constante en el cine fassbinderiano. Como bien se dijo, en Fassbinder se muere <
MONTERDE, J. E., Rainer Werner Fassbinder o los caminos del melodrama, Dirigido por, nº 95, julio-agosto 1982, p. 23
FASSBINDER Y EL MELODRAMA
Desde un principio, Fassbinder se apoya en la idea de Sirk de que no es posible hacer películas sobre las cosas: hay que hacerlas con las cosas, con las personas, la luz, las flores, los espejos y la sangre. “Emotion pictures”, que diría Samuel Fuller en Pierrot le fou. El melodrama resulta ser el género privilegiado para el dominio de las pasiones, el más homogéneo para la guerra de sentimientos puesta en escena en cada relato: el amor no correspondido, el engaño y la traición, la zona franca de la realidad y la obtusidad cotidiana, la felicidad soñada y el deseo tortuoso. En su ensayo The Melodramatic Imagination (1976), Peter Brooks explica cómo las diferentes opciones del drama encuentran su correspondencia en la pérdida de un sentido: la ceguera para la tragedia proyectándose sistemáticamente sobre la oscuridad y la iluminación, la sordera para la comedia en la medida en que concierne a problemas de comunicación y sus consecuencias, la mudez para el melodrama relacionada con la expresión tortuosa de los sentimientos.
Fassbinder utiliza el género (pilotado por Sirk, pero en el que resultan también visibles las huellas de Tennesse Williams y sus radiografías sobre la moralidad middle-class americana) por ser el motor de los comportamientos tortuosos, perturbadores dentro de una escenografía que tiende al exceso. “A cinema of vicious circles”, como definía Thomas Elsaesser la retrospectiva de Rainer Wener Fassbinder organizada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1977.
FASSBINDER, R. W., La anarquía de la imaginación, Ed. Paidós, 2002, Barcelona, p. 15
L.A. Confidential
Peliculón. Tres actorazos y Kim Basinger. Gènero que no me gusta: policías, gangsters, Los ängeles, prostitución, drogas. Pero tiene esa cosa de las fidelidades masculinas que me encanta investigar, esos códigos de honor que resultan tan intrincados, tan interesantes.
Y el suspenso muy bien logrado. Y la moraleja también.
Y el suspenso muy bien logrado. Y la moraleja también.
Una película de Fassbinder


Tomado de http://www.rafamorata.com/trecelunas.html
En un año con trece lunas
(In einem Jahr mit 13 Monden, 1978)
Dirección, Guión, Fotografía (Color, 35mm), Montaje y Dirección Artística: Rainer Werner Fassbinder
Música: Peer Raben y otros
Sonido: Karl Scheydt, Wolfgang Mund
Producción: Tango-Film, München/Project Filmproduktion im Filmverlag der Autoren
Coste: 700000 marcos
Duración del rodaje: 25 días (julio-agosto 1978)
Duración: 124 minutos
Fecha de estreno: 17-11-1978, en Frankfurt
Intérpretes: Volker Spengler (Erwin/Elvira), Ingrid Caven (Zora la pelirroja), Gottfried John (Anton Saitz), Elisabeth Trissenaar (Irene), Eva Mattes (Marie-Ann), Günther Kauffmann (chofer), Lilo Pempeit (la monja Gudrun), Karl Scheydt (Hacker), Walter Bockmayer, Peter Kollek, Bob Dorsay, Günther Holzapfel, Gerhard Zwerenz...
En un año con trece lunas relata los cinco últimos días de vida del transexual Elvira (anteriormente llamado Erwin, casado y padre de una hija), que por el amor de Anton Saitz (un poderoso especulador inmobiliario dedicado en sus años jóvenes al estraperlo de carne -Erwin lo ayudó en ese turbio asunto, enamorándose entonces de él- y más adelante convertido en dueño de un burdel), se hizo operar en Casablanca para convertirse en una mujer, un sacrificio que le resultó inútil. Su actual soledad la conduce a buscar cariño y comprensión en las personas más cercanas a ella, las cuales son incapaces de ayudarla no porque quieran hacerle daño, sino porque también tienen sus propios problemas y no tienen más remedio que dejarla abandonada.
Elvira busca consuelo en su ex-mujerEn la secuencia que precede a los créditos iniciales es golpeada por unos jóvenes tras un frustrado encuentro sexual a orillas del Main, al darse cuenta de que tras su disfraz de hombre se esconde la mujer que ahora es. Cuando llega a casa de su amante, éste la abandona no sin antes despreciarla ("Estás fea y gorda. Sólo tienes mermelada en el cerebro. Me das asco..."). Más tarde, se encuentra con su amiga la prostituta Zora y se ofrece a enseñarle el matadero donde trabajaba antes de cambiar de sexo. La secuencia constituye una cruel metáfora: la cámara rueda despiadadamente cómo unos matarifes de rostro impasible cortan el cuello de los indefensos e inmóviles animales, registrando los últimos espasmos de sus movimientos, la sangre que emana de sus cuellos y el despiece de los cuerpos que los convertirá en carne para el consumo humano. Mientras, Elvira confiesa a Zora que el hombre que la acaba de abandonar es un ex-actor que vivía de ella -"Para mantenernos, yo me acostaba con otros hombres"- e imita en tono resentido la retórica teatral de su ex-amante recitando el monólogo final del Torcuato Tasso de Goethe. Luego, Zora la invita a visitar el convento donde Elvira fue abandonada poco después de nacer, pero los ingratos recuerdos que evoca la monja Gudrun hacen desmayar al transexual.
Elvira se presenta ante AntonLa persona a la que verdaderamente le interesa encontrar es al propio Anton Saitz, el hombre por el cual había hecho el sacrificio, principalmente por dos razones: primero porque desea verlo, y en segundo lugar porque quiere disculparse ante él por el hecho de haber realizado a un periodista una serie de declaraciones referentes a su oscuro pasado. Cuando por fin se produce el encuentro entre ambos, vemos a Anton en su despacho vestido con ropa deportiva, jugueteando con una pelota de tenis e intentando imitar junto a sus guardaespaldas los movimientos que ha visto hacer a Jerry Lewis en una película que están emitiendo por televisión. Esta presentación de Saitz más que divertida parece inquietante y siniestra, más aún cuando Elvira se une a la coreografía que interpretan. Tras presentarse y en cierto modo disculparse, Elvira invita a Saitz a tomar un café en su casa, donde también está Zora. Ésta queda fascinada por él, le dice que le escupa tres veces en el hombro para darle suerte y hace el amor con ella. Cuando Elvira los ve, se mete en el cuarto de baño, se corta el pelo y se viste de hombre.
Seguidamente, va a buscar a su mujer e hija, que lo reciben entre risas por su aspecto. Elvira les dice que las echa de menos y que quiere volver a estar con ellas, pero su mujer le advierte que ya es tarde y no puede ser. Desesperada y sola, llega a casa del periodista que le había concedido la entrevista pero la compañera de aquél le dice que es muy de noche y que vuelva otro día. Baja las escaleras del piso llorando y ya en su casa pone fin a su vida. Muerta en la cama y mientras en off escuchamos un fragmento de la entrevista que concedió, van acudiendo a su lecho de muerte las personas que tuvieron que ver con ella en sus últimos días: su esposa, su hija, el periodista, la monja Gudrun y Anton y Zora, los cuales se encontraban en el piso y no se habían percatado de la tragedia.
La muerte en extrañas circunstancias de su amante Armin Meier llevó a Fassbinder a realizar la que sería su película más intimista, más desesperada, más depresiva, más negra, más claustrofóbica, considerada por la mayor parte de la crítica como una de las grandes obras del maestro. Prácticamente fue una apología del suicidio que escribió, fotografió, montó y escenografió. Según su autor, "se trata de una película que no solo expresa mis sentimientos de pena y dolor ante el suicidio sino que dice mucho más de lo que yo podría contar sobre Armin". Rainer sería acusado de utilizar el dolor que le había provocado esa muerte anunciada como excusa para rodar esta historia.
Elvira conversa con el guardaespaldas de AntonEl título de la película queda justificado en el prólogo del comienzo: "Cada siete años se produce el Año de la Luna. Durante esos años, las personas cuyas vidas son regidas principalmente por sus sentimientos sufren fuertes depresiones. Si el Año de la Luna resulta ser a la vez un año con trece lunas nuevas, aquéllas pueden sufrir grandes catástrofes personales. En el siglo XX, esta peligrosa conjunción se produce en siete ocasiones: 1978 es uno de esos años. Los anteriores fueron 1908, 1929, 1943 y 1957. En 1992 la vida de más de un ser humano correrá peligro". En palabras de Fassbinder, "En un año con trece lunas describe los encuentros de una persona durante los últimos cinco días de su vida y trata de descubrir a través de tales encuentros si la decisión de esa persona de no seguir viviendo después del último día, el quinto, debe ser rechazada, siquiera comprendida o incluso aceptada por los demás. La acción transcurre en Frankfurt, una ciudad cuya estructura especial da lugar a biografías como ésta, o al menos hace que no parezcan inusuales. Frankfurt no es un paraíso de serena mediocridad ni una ciudad pacífica, agradable y plácida; es por el contrario una ciudad donde las contradicciones generales de la sociedad aparecen en cada esquina, incesantes".
Los excesos de esta impresionante película llegan, sin caer nunca en la gratuidad, casi hasta el delirio. Así, en una de las secuencias Elvira encuentra a un hombre que está a punto de ahorcarse, el cual le cuenta que el suicida ama la vida, pero las condiciones y trabas que ésta le impone continuamente hacen que desee liberarse de ella mediante la muerte. Cuando termina su explicación, la misma Elvira le dice que "puede hacerlo cuando quiera". El suicida le responde que "si quiere puede mirar". El transexual accede y presencia fríamente la muerte del hombre. En otro de los pasajes de la película, un hombre cuenta que en un sueño visitó un cementerio donde parecía que las personas habían vivido muy poco tiempo (horas, días, semanas, meses). Extrañado, le preguntó al vigilante del cementerio y éste le contestó que casi todos esos cadáveres habían muerto bastante mayores y que lo que se reflejaba en las lápidas eran las horas, días, semanas o meses que esas personas habían sido felices.
Elvira y su hijaEn un año con trece lunas fue un canto fúnebre, una película similar y a la vez distinta de todas las que Rainer dirigió, una de sus más grandes y experimentales creaciones surgida según él "de una necesidad casi existencial". En el prólogo del libro La anarquía de la imaginación, Doménec Font dijo de ella: "Film excesivo, nacido aparentemente bajo los auspicios de un mélo fúnebre, que termina revelándose como una oscura historia sobre el cuerpo, de un rigor formal y una intensidad narrativa absolutas. Elvira atravesando las calles de un Francfort de pesadilla con el adagietto de Mahler que aparece en Muerte en Venecia, masturbándose en la cama mientras escucha un disco que reproduce la música de un coro infantil, encontrándose con un negro suicida con la soga al cuello o jugando con Schopenhauer ("Esa representación que llamo mi cuerpo y del que soy también consciente como voluntad") en el patio de un convento donde pasó la infancia, son algunos de los momentos más delirantes de todo el cine moderno (...) dando lugar a un implacable melodrama sobre la identidad sexual y la marginación".
Un año con trece lunas
De Fassbinder. De las que compré en Puán. La vi anoche y soñé con el/la protagonista. No me acuerdo qué soñé. Sólo el haberme despertado pensando por qué un hombre que ama a otro hombre tiene obligatoriamente que ser o transformarse física o espiritualmente en mujer. Y yo que vengo leyendo tanta teoría de género...
La peli es rara rara. Me gustó el planteo, los personajes y la forma de ser contada. Dicen al inicio que los años que tienen trece ciclos lunares son de desgracias. El de la peli era 1978 y el siguiente dicen que fue 1992. Después no sé.
La peli es rara rara. Me gustó el planteo, los personajes y la forma de ser contada. Dicen al inicio que los años que tienen trece ciclos lunares son de desgracias. El de la peli era 1978 y el siguiente dicen que fue 1992. Después no sé.
sábado, 3 de octubre de 2009
Economía doméstica


Para pagar los 6 mil pesos que me cuesta el arreglo de la batata que llamo auto y sin el cual no puedo ni trabajar ni hacer cosas locas como ir al super y llevar adolescentes de aquí para allá, suspendí la compra de:
*Libros caros (el ùltimo fue el tomo 7 de la Historia crítica de la literatura argentina que pagué $139)
*Libros baratos (toda oferta es una tentación y tengo ya tres estantes sin leer)
*Ropa y zapatos (míos y de mis hijos e hija, que llevábamos un par de meses de trapitos nuevos todos los sueldos)
* Dulce de leche y facturas, galletitas dulces, cerveza y gaseosas (que hemos pasado años enteros sin esos vicios)
* Depilación a la cera de mi cuerpito completo(volveré a la prestobarba, a la epilaidi y al gusto de algún señor por la selva amazónica)
* Gym (hace dos meses que no voy y pensaba retomar pero es barato el corredor aeróbico)
* Peluquería (tintura en casa de nuevo)
* Películas de Rafa (el pequeño monstruo se comparaba de a diez por finde)
* Cosméticos de Magda y míos (de vuelta al shampoo berreta y nada de jabón dove ni de ocho potes de cremas diferentes. Total me van a durar hasta que se me pase el susto del presupuesto)
* Mi lavarropas nuevo (seguiré lavando en balde gigante con paletas que no funcionan)
* El placard de Magda (su ropa seguirá en perchas dispersas)
* Las salidas nocturnas de Juliàn (¡No fui yo! Él solo se ofreció en sacrificio)
Para no hacer de nuestra vida un monasterio y porque mi viejo me banca con la juntada de guita urgente, NO suspendí:
* Mi viaje a Rosario (¡Mi ponencia está escrita y el tema es la heroína y no es posible dejarla en casa!)
* El campamento de Magda (viene planeàndolo todo el año, aunque yo no lo haya terminado de pagar)
* Los cuatro celulares (a pesar de mí misma ya todos tenemis el vicio)
* Banda ancha (idem anterior)
¿Es todo? Espero que sí. Y que mi batata reviva para la semana que viene y me devuelva nuestros esfuerzos en 27 años más de llevarnos sim queja (dice el mecànico que tenía todo estándar del motor del 82. Ja)
Hay, por Valeria Flores
miércoles, septiembre 30, 2009
discusión en RIMA: "¿las lesbianas no son mujeres?"
Hay
por Valeria Flores
Hay mujeres lesbianas
Hay feministas lesbianas
Hay lesbianas feministas
Hay lesbianas no mujeres
Hay trans lesbianas
Hay lesbianas femeninas
Hay lesbianas masculinas
Hay travestis lesbianas
Hay lesbianas andróginas
Hay lesbianas que usan dildo
Hay lesbianas que no usan dildo
Hay lesbianas que tienen sexo con mujeres
Hay lesbianas que tienen sexo con lesbianas
Hay lesbianas que tienen sexo con travestis
Hay lesbianas que tienen sexo con gays
Hay lesbianas intersex
Hay multiplicidad de formas y expresiones de habitar lesbiana
Hay para quienes es una práctica sexual
Hay para quienes es una preferencia sexual circunstancial
Hay para quienes es una orientación sexual
Hay para quienes es una identidad erótica
Hay para quienes es una identidad política
Hay para quienes es una identidad sexual
Hay multiplicidad de formas y expresiones de pensar lesbiana
El problema es cuando se quiere subsumir un vasto y complejo repertorio de modos de existencia, bajo una categoría monolítica y binaria como mujer
El problema es cuando el binarismo de género domina la perspectiva de género
El problema es cuando se impone una representación hegemónica del sujeto de la política feminista
El problema es cuando se considera a “las feministas” un nosotras unívoco y genital
El problema es cuando el movimiento feminista silencia estas discusiones
El problema es cuando el movimiento feminista la ubica como una discusión secundaria
El problema es cuando el movimiento feminista asume la heteronormatividad como rectora de las políticas que impulsa
El problema es cuando se desconoce la violencia de toda operación de nombrar al otrx
El problema es cuando un movimiento emancipatorio patrulla sus fronteras para vigilar el cuerpo de la lucha
El problema es cuando el movimiento feminista ignora la potencialidad política de las fugas de las narrativas normativas de la sexualidad
El problema no somos las lesbianas que no somos mujeres, el problema es cuando quieren hacer de nosotras una discusión innecesaria
publicado en RIMA-lista - 27.05.09
discusión en RIMA: "¿las lesbianas no son mujeres?"
Hay
por Valeria Flores
Hay mujeres lesbianas
Hay feministas lesbianas
Hay lesbianas feministas
Hay lesbianas no mujeres
Hay trans lesbianas
Hay lesbianas femeninas
Hay lesbianas masculinas
Hay travestis lesbianas
Hay lesbianas andróginas
Hay lesbianas que usan dildo
Hay lesbianas que no usan dildo
Hay lesbianas que tienen sexo con mujeres
Hay lesbianas que tienen sexo con lesbianas
Hay lesbianas que tienen sexo con travestis
Hay lesbianas que tienen sexo con gays
Hay lesbianas intersex
Hay multiplicidad de formas y expresiones de habitar lesbiana
Hay para quienes es una práctica sexual
Hay para quienes es una preferencia sexual circunstancial
Hay para quienes es una orientación sexual
Hay para quienes es una identidad erótica
Hay para quienes es una identidad política
Hay para quienes es una identidad sexual
Hay multiplicidad de formas y expresiones de pensar lesbiana
El problema es cuando se quiere subsumir un vasto y complejo repertorio de modos de existencia, bajo una categoría monolítica y binaria como mujer
El problema es cuando el binarismo de género domina la perspectiva de género
El problema es cuando se impone una representación hegemónica del sujeto de la política feminista
El problema es cuando se considera a “las feministas” un nosotras unívoco y genital
El problema es cuando el movimiento feminista silencia estas discusiones
El problema es cuando el movimiento feminista la ubica como una discusión secundaria
El problema es cuando el movimiento feminista asume la heteronormatividad como rectora de las políticas que impulsa
El problema es cuando se desconoce la violencia de toda operación de nombrar al otrx
El problema es cuando un movimiento emancipatorio patrulla sus fronteras para vigilar el cuerpo de la lucha
El problema es cuando el movimiento feminista ignora la potencialidad política de las fugas de las narrativas normativas de la sexualidad
El problema no somos las lesbianas que no somos mujeres, el problema es cuando quieren hacer de nosotras una discusión innecesaria
publicado en RIMA-lista - 27.05.09
Aniversario del Centro Cultural Ricardo Rojas
Arte / Aniversario (Tomado de ADNCultura. Diario La Nación)
El Rojas en primera persona
En homenaje a una institución que celebra este mes un cuarto de siglo, y que es respetada como pocas en la Argentina, adncultura presenta un mapa íntimo trazado por testigos de su fecunda historia
Noticias de ADN Cultura
Sábado 19 de setiembre de 2009 | Publicado en edición impresa
Por Daniel Molina
Para LA NACION - Buenos Aires, 2009
Casi todo lo que produjo la cultura contemporánea argentina en el último cuarto de siglo surgió o alcanzó resonancia en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires. Es difícil pensar en algún artista o intelectual que no haya aportado su grano de arena para que el Rojas tenga semejante trayectoria. Por eso, ofrecer un registro, siquiera parcial, del conjunto de producciones y debates que allí se desarrollaron es imposible, ya que incluso la enumeración más exhaustiva achataría la densidad y desdibujaría la significación cultural de esas experiencias. Como, además, los últimos veintitrés años de mi vida están profundamente ligados al desarrollo del Centro Cultural de la UBA, más que apelar a una improbable historia objetiva prefiero dibujar el mapa íntimo de una institución cultural que no se parece a ninguna otra.
En 1984, cuando nació el Rojas, la sociedad argentina recién salía de la dictadura. El marco moral que regía los comportamientos públicos era tan mojigato que para los estándares actuales resultaría insoportable. Muchas de las cosas que ahora se dan por obvias ni siquiera habían sido pensadas. Faltaban todavía tres años para que el Congreso discutiera la ley de divorcio. Por la avenida Corrientes, desfilaban grupos nazis cantando: "Se va a acabar, se va a acabar, la sinagoga radical". Era otro mundo.
En ese ambiente, nacía el Rojas, y, encima, nacía pobrísimo (casi sin presupuesto). Para la prensa, directamente no existió durante años. Pero desde el primer momento, el centro cultural de la UBA demostró que poseía una prodigiosa apertura mental, moral y afectiva. La primera vez que ingresé por la puerta de Corrientes 2038 fue para ver un espectáculo del Clú del Claun. Era 1985, y no sospechaba que pocos meses más tarde me iban a invitar a formar parte de ese proyecto.
De 1984 a 1986, Lucio Schwarzberg (el director fundador del Rojas), asistido por la poeta y ensayista Tamara Kamenzsain y algunos otros pioneros, como Adriana Barenstein y su grupo de danza-teatro, habían generado una programación cultural excelente, dirigida a los enterados. Uno de los hechos memorables de los tiempos heroicos fue la realización de la primera conferencia que el filósofo Jacques Derrida dictó en la Argentina. El que por entonces era el pensador más influyente del mundo no sólo no cobró honorarios (que hubieran sido imposibles de pagar), sino que además aceptó costearse su propio pasaje. A cambio de su colaboración desinteresada, el Rojas le gestionó un encuentro con Borges. Entre los asistentes estaban Enrique Pezzoni, Josefina Ludmer, Beatriz Sarlo, Ricardo Piglia, Alan Pauls, Nicolás Rosa y Jorge Panessi.
En 1986, durante la presentación de una revista cultural, se me acercó Tamara (a quien nunca antes había visto) y me preguntó si quería sumarme al pequeñísimo equipo del Rojas. Antes de presentarme a Leopoldo Sosa Pujato (el director que acababan de nombrar), Tamara me dijo: "A Leopoldo casi no lo conozco porque asumió esta semana, pero creo que es un tipo muy interesante; vas a ver que te cae muy bien".
Elogiar a los muertos es fácil, porque ya no comenten errores. Pero en el caso de Leopoldo (muerto de sida, muy joven, en 1995) me sería imposible no recordarlo con cariño y admiración: sin él, no existiría lo que me gusta del Rojas. Tenía algo que es muy raro de encontrar en la función pública: pasión. Logró crear entre todos los que trabajábamos en el Rojas un espíritu de cuerpo que era verdaderamente sólido. Desde los coordinadores de área hasta los administrativos, desde los artistas hasta los técnicos, nos sentíamos parte importante de un proyecto común (y ese espíritu se mantiene hasta hoy). En aquella época, cuando la CGT hacía una huelga general cada dos meses, el Rojas fue el único organismo estatal que nunca cerró sus puertas. Recuerdo que la noche de 1987 en que Néstor Perlongher debía presentar su libro Alambres (había viajado especialmente desde Brasil para hacerlo), Buenos Aires estaba desierta y casi a oscuras porque coincidía con una de esas huelgas. No había colectivos, no funcionaba el subte y no se conseguían taxis. Casi ni siquiera circulaban autos particulares. El Rojas, sin embargo, estaba abierto e iluminado como si fuera una fiesta patria, y a la hora en que se debía presentar el libro milagrosamente habían llegado cien personas.
El primer proyecto que desarrollé fue el ciclo Lengua Sucia (poesía para después de todo), que funcionó hasta fines de 1991. Con difusión boca a boca, una vez al mes llenaba las doscientas butacas del teatro con un público ululante y apasionado. La "gran reina" del ciclo, sin duda, fue Batato Barea.
La apropiación "teatral" que se ha venido haciendo de la producción de Batato a partir de su muerte resulta patética. Mientras él vivió, a la mayoría de la gente de teatro -incluso a los más audaces- le parecía, en el mejor de los casos, un sapo de otro pozo. Yo le ofrecí que basara sus nuevos trabajos en textos poéticos y así podría sumarlo al ciclo de poesía Lengua Sucia. De esa forma surgieron sus mejores obras: desde Alfonsina y el Mal hasta La Carancha, una dama sin límites (en la que compartió cartel con Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese), pasando por Un puré para Alejandra . Si Batato hubiera llegado al Rojas unos años más tarde, cuando se sumaron al área teatral gente como Rubén Szchumacher, Vivi Tellas, Alejandro Tantanian, Rafael Spregelburd, Andrea Garrote, Daniel Veronese, Miguel Pitier o, ahora, Matías Umpiérrez, quizá la historia hubiera sido diferente, pero hasta su muerte fue más un "clown travesti" que un "actor".
En 1988, propuse que invitáramos a César Aira a dictar un curso dentro del ciclo Cómo Leer (por el que habían pasado desde Tomás Abraham hasta Nicolás Casullo y de Luis Felipe Noé a Arturo Carrera). Aira -que por entonces, si bien ya convocaba a un grupo de lectores fieles, era poco conocido- aceptó hablar sobre la obra de Copi. Esas clases se transformaron en el primer libro que publicó la editorial rosarina Beatriz Viterbo. De esas tramas, que se enriquecen con el concurso de nuevos actores culturales, está hecha la historia del Rojas.
Lo que marca la diferencia
Las transformaciones que fueron definiendo un perfil único no tuvieron ningún grado de predeterminación. Leopoldo arribó a la dirección del centro como una forma de castigo. Por sus diferencias con las autoridades fue expulsado de su importante cargo en el Ciclo Básico Común (CBC, que por entonces era el proyecto privilegiado en la UBA) y fue nombrado director del Rojas, una dependencia que nadie sabía ni siquiera dónde quedaba.
El nacimiento de la galería de arte es otro ejemplo de estas "casualidades". Hacia fines de los años 80 el centro cultural tuvo su primera remodelación edilicia, que fue un parto doloroso. Propuse crear una galería de arte en el nuevo espacio que había delante de la sala teatral. La idea se aprobó, y me pidieron que fuera su programador. Por suerte, no acepté. Sugerí invitar a Jorge Gumier Maier, al que conocía desde hacía años y en cuyo ojo confiaba totalmente, a pesar de que nunca se había dedicado a ser curador de un espacio de arte (por entonces, aún no se hablaba de "curación"). En 1989, en medio de la hiperinflación, Gumier aceptó el desafío de crear la galería, casi sin medios materiales (varios años más tarde, Ruth Benzacar donó la iluminación). En ese precario espacio debutaron Liliana Maresca, Feliciano Centurión, Marcelo Pombo, Miguel Harte, Lux Lindner, Román Vitali, Leo Battisttelli, Cristina Schiavi, Omar Schiliro y tantísimos otros que hoy constituyen el eje de nuestro arte contemporáneo.
Junto a la galería del Rojas surgió el área de Artes Visuales y, luego, la Fotogalería (que aún coordina Alberto Goldenstein). En una época en la que la imagen fotográfica no estaba "de moda", la Fotogalería fue el espacio en el que exhibieron casi todos los más importantes fotógrafos argentinos: de Marcos López a Res, de Aldo Sessa a Jorge Miño, de Esteban Pastorino a Rosana Schoijet.
Cuando le propuse a María Moreno que dictara seminarios en el Rojas, sucedió algo parecido: siempre creí que su mirada cimarrona era perfecta para hacerse cargo de un espacio de reflexión. Poco tiempo más tarde se integró plenamente, coordinando el área de Comunicación. Ella es quizás una de las pocas personas que puede dirigir ese área en este centro cultural, porque está muy atenta a lo que pasa en los medios sin supeditarse a la lógica de los medios.
El equipo de coordinadores de las áreas no está conformado por funcionarios, sino por artistas e intelectuales. El Rojas es claramente un centro universitario: no convoca a "los correctos", sino a los que son capaces de pensar desde otro lugar, a los que experimentan en el campo de la cultura y a los que proponen otros recortes. El Rojas le dio a la experimentación en danza contemporánea (coordinada por Alejandro Cervera) un espacio que no tiene en ningún otro centro cultural. Desde hace décadas recibe a las manifestaciones de la cultura popular (coordinadas por Coco Romero) con los brazos abiertos.
Si bien ahora cumple un cuarto de siglo, no vive de la nostalgia. En la presente década se creó un espacio que les ha dado voz a las travestis (en el área Tecnologías de Género, que coordina Paula Viturro) y en este momento, con la dirección de la licenciada Cecilia Vázquez, nace el área Cultura Web (que coordina Matías Puzio), con el objetivo de pensar el mundo virtual desde una perspectiva que no se somete a la tecnofobia de los nostálgicos de la imprenta ni al elogio acrítico que promueven las corporaciones tecnológicas.
Esa diferencia esencial ("mirar el mundo desde otra perspectiva") que caracteriza la política cultural del Rojas es la consecuencia feliz de lo que Leopoldo Sosa Pujato trajo el día en que se hizo cargo del centro, y sin lo cual a mí no me gustaría seguir produciendo: permiso para equivocarse, pasión por encontrar lo nuevo.
© LA NACION
El Rojas en primera persona
En homenaje a una institución que celebra este mes un cuarto de siglo, y que es respetada como pocas en la Argentina, adncultura presenta un mapa íntimo trazado por testigos de su fecunda historia
Noticias de ADN Cultura
Sábado 19 de setiembre de 2009 | Publicado en edición impresa
Por Daniel Molina
Para LA NACION - Buenos Aires, 2009
Casi todo lo que produjo la cultura contemporánea argentina en el último cuarto de siglo surgió o alcanzó resonancia en el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires. Es difícil pensar en algún artista o intelectual que no haya aportado su grano de arena para que el Rojas tenga semejante trayectoria. Por eso, ofrecer un registro, siquiera parcial, del conjunto de producciones y debates que allí se desarrollaron es imposible, ya que incluso la enumeración más exhaustiva achataría la densidad y desdibujaría la significación cultural de esas experiencias. Como, además, los últimos veintitrés años de mi vida están profundamente ligados al desarrollo del Centro Cultural de la UBA, más que apelar a una improbable historia objetiva prefiero dibujar el mapa íntimo de una institución cultural que no se parece a ninguna otra.
En 1984, cuando nació el Rojas, la sociedad argentina recién salía de la dictadura. El marco moral que regía los comportamientos públicos era tan mojigato que para los estándares actuales resultaría insoportable. Muchas de las cosas que ahora se dan por obvias ni siquiera habían sido pensadas. Faltaban todavía tres años para que el Congreso discutiera la ley de divorcio. Por la avenida Corrientes, desfilaban grupos nazis cantando: "Se va a acabar, se va a acabar, la sinagoga radical". Era otro mundo.
En ese ambiente, nacía el Rojas, y, encima, nacía pobrísimo (casi sin presupuesto). Para la prensa, directamente no existió durante años. Pero desde el primer momento, el centro cultural de la UBA demostró que poseía una prodigiosa apertura mental, moral y afectiva. La primera vez que ingresé por la puerta de Corrientes 2038 fue para ver un espectáculo del Clú del Claun. Era 1985, y no sospechaba que pocos meses más tarde me iban a invitar a formar parte de ese proyecto.
De 1984 a 1986, Lucio Schwarzberg (el director fundador del Rojas), asistido por la poeta y ensayista Tamara Kamenzsain y algunos otros pioneros, como Adriana Barenstein y su grupo de danza-teatro, habían generado una programación cultural excelente, dirigida a los enterados. Uno de los hechos memorables de los tiempos heroicos fue la realización de la primera conferencia que el filósofo Jacques Derrida dictó en la Argentina. El que por entonces era el pensador más influyente del mundo no sólo no cobró honorarios (que hubieran sido imposibles de pagar), sino que además aceptó costearse su propio pasaje. A cambio de su colaboración desinteresada, el Rojas le gestionó un encuentro con Borges. Entre los asistentes estaban Enrique Pezzoni, Josefina Ludmer, Beatriz Sarlo, Ricardo Piglia, Alan Pauls, Nicolás Rosa y Jorge Panessi.
En 1986, durante la presentación de una revista cultural, se me acercó Tamara (a quien nunca antes había visto) y me preguntó si quería sumarme al pequeñísimo equipo del Rojas. Antes de presentarme a Leopoldo Sosa Pujato (el director que acababan de nombrar), Tamara me dijo: "A Leopoldo casi no lo conozco porque asumió esta semana, pero creo que es un tipo muy interesante; vas a ver que te cae muy bien".
Elogiar a los muertos es fácil, porque ya no comenten errores. Pero en el caso de Leopoldo (muerto de sida, muy joven, en 1995) me sería imposible no recordarlo con cariño y admiración: sin él, no existiría lo que me gusta del Rojas. Tenía algo que es muy raro de encontrar en la función pública: pasión. Logró crear entre todos los que trabajábamos en el Rojas un espíritu de cuerpo que era verdaderamente sólido. Desde los coordinadores de área hasta los administrativos, desde los artistas hasta los técnicos, nos sentíamos parte importante de un proyecto común (y ese espíritu se mantiene hasta hoy). En aquella época, cuando la CGT hacía una huelga general cada dos meses, el Rojas fue el único organismo estatal que nunca cerró sus puertas. Recuerdo que la noche de 1987 en que Néstor Perlongher debía presentar su libro Alambres (había viajado especialmente desde Brasil para hacerlo), Buenos Aires estaba desierta y casi a oscuras porque coincidía con una de esas huelgas. No había colectivos, no funcionaba el subte y no se conseguían taxis. Casi ni siquiera circulaban autos particulares. El Rojas, sin embargo, estaba abierto e iluminado como si fuera una fiesta patria, y a la hora en que se debía presentar el libro milagrosamente habían llegado cien personas.
El primer proyecto que desarrollé fue el ciclo Lengua Sucia (poesía para después de todo), que funcionó hasta fines de 1991. Con difusión boca a boca, una vez al mes llenaba las doscientas butacas del teatro con un público ululante y apasionado. La "gran reina" del ciclo, sin duda, fue Batato Barea.
La apropiación "teatral" que se ha venido haciendo de la producción de Batato a partir de su muerte resulta patética. Mientras él vivió, a la mayoría de la gente de teatro -incluso a los más audaces- le parecía, en el mejor de los casos, un sapo de otro pozo. Yo le ofrecí que basara sus nuevos trabajos en textos poéticos y así podría sumarlo al ciclo de poesía Lengua Sucia. De esa forma surgieron sus mejores obras: desde Alfonsina y el Mal hasta La Carancha, una dama sin límites (en la que compartió cartel con Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese), pasando por Un puré para Alejandra . Si Batato hubiera llegado al Rojas unos años más tarde, cuando se sumaron al área teatral gente como Rubén Szchumacher, Vivi Tellas, Alejandro Tantanian, Rafael Spregelburd, Andrea Garrote, Daniel Veronese, Miguel Pitier o, ahora, Matías Umpiérrez, quizá la historia hubiera sido diferente, pero hasta su muerte fue más un "clown travesti" que un "actor".
En 1988, propuse que invitáramos a César Aira a dictar un curso dentro del ciclo Cómo Leer (por el que habían pasado desde Tomás Abraham hasta Nicolás Casullo y de Luis Felipe Noé a Arturo Carrera). Aira -que por entonces, si bien ya convocaba a un grupo de lectores fieles, era poco conocido- aceptó hablar sobre la obra de Copi. Esas clases se transformaron en el primer libro que publicó la editorial rosarina Beatriz Viterbo. De esas tramas, que se enriquecen con el concurso de nuevos actores culturales, está hecha la historia del Rojas.
Lo que marca la diferencia
Las transformaciones que fueron definiendo un perfil único no tuvieron ningún grado de predeterminación. Leopoldo arribó a la dirección del centro como una forma de castigo. Por sus diferencias con las autoridades fue expulsado de su importante cargo en el Ciclo Básico Común (CBC, que por entonces era el proyecto privilegiado en la UBA) y fue nombrado director del Rojas, una dependencia que nadie sabía ni siquiera dónde quedaba.
El nacimiento de la galería de arte es otro ejemplo de estas "casualidades". Hacia fines de los años 80 el centro cultural tuvo su primera remodelación edilicia, que fue un parto doloroso. Propuse crear una galería de arte en el nuevo espacio que había delante de la sala teatral. La idea se aprobó, y me pidieron que fuera su programador. Por suerte, no acepté. Sugerí invitar a Jorge Gumier Maier, al que conocía desde hacía años y en cuyo ojo confiaba totalmente, a pesar de que nunca se había dedicado a ser curador de un espacio de arte (por entonces, aún no se hablaba de "curación"). En 1989, en medio de la hiperinflación, Gumier aceptó el desafío de crear la galería, casi sin medios materiales (varios años más tarde, Ruth Benzacar donó la iluminación). En ese precario espacio debutaron Liliana Maresca, Feliciano Centurión, Marcelo Pombo, Miguel Harte, Lux Lindner, Román Vitali, Leo Battisttelli, Cristina Schiavi, Omar Schiliro y tantísimos otros que hoy constituyen el eje de nuestro arte contemporáneo.
Junto a la galería del Rojas surgió el área de Artes Visuales y, luego, la Fotogalería (que aún coordina Alberto Goldenstein). En una época en la que la imagen fotográfica no estaba "de moda", la Fotogalería fue el espacio en el que exhibieron casi todos los más importantes fotógrafos argentinos: de Marcos López a Res, de Aldo Sessa a Jorge Miño, de Esteban Pastorino a Rosana Schoijet.
Cuando le propuse a María Moreno que dictara seminarios en el Rojas, sucedió algo parecido: siempre creí que su mirada cimarrona era perfecta para hacerse cargo de un espacio de reflexión. Poco tiempo más tarde se integró plenamente, coordinando el área de Comunicación. Ella es quizás una de las pocas personas que puede dirigir ese área en este centro cultural, porque está muy atenta a lo que pasa en los medios sin supeditarse a la lógica de los medios.
El equipo de coordinadores de las áreas no está conformado por funcionarios, sino por artistas e intelectuales. El Rojas es claramente un centro universitario: no convoca a "los correctos", sino a los que son capaces de pensar desde otro lugar, a los que experimentan en el campo de la cultura y a los que proponen otros recortes. El Rojas le dio a la experimentación en danza contemporánea (coordinada por Alejandro Cervera) un espacio que no tiene en ningún otro centro cultural. Desde hace décadas recibe a las manifestaciones de la cultura popular (coordinadas por Coco Romero) con los brazos abiertos.
Si bien ahora cumple un cuarto de siglo, no vive de la nostalgia. En la presente década se creó un espacio que les ha dado voz a las travestis (en el área Tecnologías de Género, que coordina Paula Viturro) y en este momento, con la dirección de la licenciada Cecilia Vázquez, nace el área Cultura Web (que coordina Matías Puzio), con el objetivo de pensar el mundo virtual desde una perspectiva que no se somete a la tecnofobia de los nostálgicos de la imprenta ni al elogio acrítico que promueven las corporaciones tecnológicas.
Esa diferencia esencial ("mirar el mundo desde otra perspectiva") que caracteriza la política cultural del Rojas es la consecuencia feliz de lo que Leopoldo Sosa Pujato trajo el día en que se hizo cargo del centro, y sin lo cual a mí no me gustaría seguir produciendo: permiso para equivocarse, pasión por encontrar lo nuevo.
© LA NACION
viernes, 2 de octubre de 2009
"Sujeto mujer"
"...en la teoría feminista contemporánea, surgen diversas alternativas que no sólo han
impuesto una revisión de los conceptos de la retórica revolucionaria
feminista sino que también han impulsado la creación de nuevas
figuraciones de la subjetividad femenina, es decir, versiones
políticamente sustentadas de una subjetividad alternativa. Así, Butler
(1990) defiende la política paródica de la mascarada; De Lauretis
(1991) el sujeto excéntrico; Miller (1986) describe el proceso de
devenir mujeres; Irigaray (1987) define la ética de la diferencia
sexual; Braidotti (1995) propone el sujeto nómada y Haraway (1991)
el cyborg. Son ficciones políticas que pretenden subvertir las
perspectivas y representaciones convencionales de la subjetividad -
constituyen una alternativa a las formas modernas de teorización- y
que comparten una posición radicalmente antiesencialista. En ellas, el
“sujeto mujer” no se considera una esencia monolítica definida de una
vez y para siempre, sino que es el lugar donde confluyen un conjunto
de experiencias múltiples, complejas y contradictorias, definido por
variables que se superponen como la clase, el estilo de vida, la edad o
la preferencia sexual. Estas versiones alternativas de la subjetividad se
oponen a la universalización de cualquier tipo de experiencia, incluida
la experiencia sometida de la mujer, renunciando al ideal de una única
visión (feminista) correcta (García-Selgas, 1996).
Tomado de http://www.tdr.cesca.es/TESIS_UV/AVAILABLE/TDX-0713104-144057//gomez.pdf
impuesto una revisión de los conceptos de la retórica revolucionaria
feminista sino que también han impulsado la creación de nuevas
figuraciones de la subjetividad femenina, es decir, versiones
políticamente sustentadas de una subjetividad alternativa. Así, Butler
(1990) defiende la política paródica de la mascarada; De Lauretis
(1991) el sujeto excéntrico; Miller (1986) describe el proceso de
devenir mujeres; Irigaray (1987) define la ética de la diferencia
sexual; Braidotti (1995) propone el sujeto nómada y Haraway (1991)
el cyborg. Son ficciones políticas que pretenden subvertir las
perspectivas y representaciones convencionales de la subjetividad -
constituyen una alternativa a las formas modernas de teorización- y
que comparten una posición radicalmente antiesencialista. En ellas, el
“sujeto mujer” no se considera una esencia monolítica definida de una
vez y para siempre, sino que es el lugar donde confluyen un conjunto
de experiencias múltiples, complejas y contradictorias, definido por
variables que se superponen como la clase, el estilo de vida, la edad o
la preferencia sexual. Estas versiones alternativas de la subjetividad se
oponen a la universalización de cualquier tipo de experiencia, incluida
la experiencia sometida de la mujer, renunciando al ideal de una única
visión (feminista) correcta (García-Selgas, 1996).
Tomado de http://www.tdr.cesca.es/TESIS_UV/AVAILABLE/TDX-0713104-144057//gomez.pdf
Artífice de su propia imagen
"¿Cómo puede una mujer tener una imagen del mundo si en
este mismo mundo su propia imagen no ha sido construida
por ella (...) si en resumidas cuentas, ella, mujer, no es el
sujeto, el artífice de su propia imagen?" (Bocchetti, 1995:
86).
este mismo mundo su propia imagen no ha sido construida
por ella (...) si en resumidas cuentas, ella, mujer, no es el
sujeto, el artífice de su propia imagen?" (Bocchetti, 1995:
86).
A. Bocchetti, Lo que quiere una mujer.
"Una se descubre y se declara extraña ante aquello y
aquellos que te creían extraña, y quieres afirmar esa
extrañeza (tú sola); pero entiendes que para hacerlo es
necesario que esa extrañeza se afirme (las mujeres
como género del que tú formas parte). A partir de
aquí comienza la necesidad de cambiar tu posición
(no social, ciertamente no es obligatorio, sino en el
“tablero”) y, por consiguiente, la de cambiar
imágenes, reglas y lógicas de vida."
Alessandra Bocchetti, Lo que quiere una mujer.
aquellos que te creían extraña, y quieres afirmar esa
extrañeza (tú sola); pero entiendes que para hacerlo es
necesario que esa extrañeza se afirme (las mujeres
como género del que tú formas parte). A partir de
aquí comienza la necesidad de cambiar tu posición
(no social, ciertamente no es obligatorio, sino en el
“tablero”) y, por consiguiente, la de cambiar
imágenes, reglas y lógicas de vida."
Alessandra Bocchetti, Lo que quiere una mujer.
Capital simbólico según Bourdieu
Toamdo de http://sisbib.unmsm.edu.pe/BibVirtual/Publicaciones/sociologia/1999_n12/art016.htm
Para Bourdieu, la realidad social no es solamente un conjunto de relaciones de fuerza entre agentes sociales (espacio social y campos); es también, fundamentalmente, un conjunto de relaciones de sentido, que constituyen la dimensión simbólica del orden social. El capital simbólico es la energía social basada en esas relaciones de sentido. Este capital se funda en la necesidad que tienen los seres humanos de justificar su existencia social, de encontrar una razón de existir socialmente. Este es el problema sociológico central para Bourdieu: "La cuestión de la legitimidad de una existencia, del derecho de un individuo a sentirse justificado de existir como existe"50 . De allí la seducción que ejercen sobre los seres humanos los "ritos de institución" ("actos de magia performativa"), que aseguran su existencia como miembro ordinario o extraordinario de un determinado grupo, es decir, esa "ficción social" que los hace "asumir la imagen o la esencia social que le es conferida bajo la forma de nombres, de títulos, de diplomas, de puestos o de honores"51 ; y también los "actos de consagración", "capaces de arrancar el sentimiento de la insignificancia y de la contingencia de una existencia sin necesidad, confiriéndole una función social conocida y reconocida"52 . Por eso, la falta de reconocimiento social lleva a la pérdida de la identidad social, a "la miseria propiamente metafísica de los hombres y mujeres sin razón de ser social, abandonados a la insignificancia de una existencia sin necesidad, abandonados a lo absurdo"53 ; el mejor ejemplo de esta ausencia de sentido de la existencia social, Bourdieu lo encuentra en la experiencia social de "los hombres sin porvenir"54 , los sub-proletarios, los excluidos del mundo económico, con "una desorganización generalizada y durable de la conducta y del pensamiento vinculada al hundimiento de cualquier visión coherente del porvenir". En consecuencia, el capital simbólico está hecho de todas las formas de reconocimiento social: "todas las formas de ser percibido que hacen al ser social conocido, visible (dotado de visibility), célebre (o celebrado), admirado, citado, invitado, amado, etc., son diversas manifestaciones de la gracia (charisma) que saca a los (o a las) que toca de la miseria de la existencia sin justificación y que les confiere no solamente una ‘teodicea de su privilegio’, como la religión según Weber –lo que no sería gran cosa–, sino también una teodicea de su existencia"55 .
Para Bourdieu, la realidad social no es solamente un conjunto de relaciones de fuerza entre agentes sociales (espacio social y campos); es también, fundamentalmente, un conjunto de relaciones de sentido, que constituyen la dimensión simbólica del orden social. El capital simbólico es la energía social basada en esas relaciones de sentido. Este capital se funda en la necesidad que tienen los seres humanos de justificar su existencia social, de encontrar una razón de existir socialmente. Este es el problema sociológico central para Bourdieu: "La cuestión de la legitimidad de una existencia, del derecho de un individuo a sentirse justificado de existir como existe"50 . De allí la seducción que ejercen sobre los seres humanos los "ritos de institución" ("actos de magia performativa"), que aseguran su existencia como miembro ordinario o extraordinario de un determinado grupo, es decir, esa "ficción social" que los hace "asumir la imagen o la esencia social que le es conferida bajo la forma de nombres, de títulos, de diplomas, de puestos o de honores"51 ; y también los "actos de consagración", "capaces de arrancar el sentimiento de la insignificancia y de la contingencia de una existencia sin necesidad, confiriéndole una función social conocida y reconocida"52 . Por eso, la falta de reconocimiento social lleva a la pérdida de la identidad social, a "la miseria propiamente metafísica de los hombres y mujeres sin razón de ser social, abandonados a la insignificancia de una existencia sin necesidad, abandonados a lo absurdo"53 ; el mejor ejemplo de esta ausencia de sentido de la existencia social, Bourdieu lo encuentra en la experiencia social de "los hombres sin porvenir"54 , los sub-proletarios, los excluidos del mundo económico, con "una desorganización generalizada y durable de la conducta y del pensamiento vinculada al hundimiento de cualquier visión coherente del porvenir". En consecuencia, el capital simbólico está hecho de todas las formas de reconocimiento social: "todas las formas de ser percibido que hacen al ser social conocido, visible (dotado de visibility), célebre (o celebrado), admirado, citado, invitado, amado, etc., son diversas manifestaciones de la gracia (charisma) que saca a los (o a las) que toca de la miseria de la existencia sin justificación y que les confiere no solamente una ‘teodicea de su privilegio’, como la religión según Weber –lo que no sería gran cosa–, sino también una teodicea de su existencia"55 .
El espejo y la báscula, el altar y el reclinatorio
Existir para la mirada masculina*
Entrevista a Pierre Bourdieu
-A menudo se dice que una mujer que obtiene un cargo de importancia tiene que ofrecer mayores pruebas de excelencia que un hombre, como si debiera compensar con mil cualidades algún defecto.
En efecto, las mujeres que acceden a cargos de poder son "sobre-seleccionadas", se le piden más distinciones profesionales a una mujer que a un hombre para un cargo de dirección ejecutiva. También se les da mayores prestaciones sociales al inicio para no tener que acumular las desventajas. Así, casi necesariamente, ellas están más calificadas que los hombres que ocupan puestos similares, y su origen es más burgués. Lo mismo sucede con los ministros. Esto no deja además de plantear problemas en el debate sobre la paridad en política, pues se corre el riesgo de remplazar a hombres burgueses por mujeres todavía más burguesas. No se hace lo necesario para que esto cambie realmente: por ejemplo, un trabajo sistemático, sobre todo en las escuelas, para dotar a las mujeres de instrumentos de acceso a la palabra pública, a los puestos de mando. Sin ello, tendremos los mismos dirigentes políticos con sólo una diferencia de género.
-Para hablar de la mujer ejecutiva, ¿cuáles son las estrategias, a menudo inconscientes, que se utilizan para negarle legitimidad a su ejercicio del poder?
Se trata de mil pequeños detalles, basados todos en el postulado de que una mujer en el poder, una mujer que da órdenes, no es algo evidente, no es algo "natural". En la definición de una profesión hay también todo aquello ligado a la persona que la ejerce. Si está hecha para un hombre con bigotes y llega a ejercerla una jovencita con minifalda, pues ¡no está bien! Siempre faltará el bigote, la voz grave y sonora que conviene a una persona con autoridad: "¡Hable más fuerte, no se le oye!", ¿qué mujer no ha padecido esta exclamación en una reunión de trabajo? La definición tácita de la mayoría de los puestos de dirección supone una forma de levantar la cabeza, de modular la voz, seguridad, desenfado, el "hablar para no decir nada", y si ella habla con más intensidad de la cuenta, con seriedad o ansiedad, pues eso resulta inquietante. Sin analizarlo siempre, las mujeres resienten todo esto, a menudo en sus cuerpos, como una forma de estrés, tensión, sufrimiento, depresión...
-Y obviamente una mujer con fuertes responsabilidades profesionales deberá sacrificar alguna otra cosa...
Cierto feminismo ha concentrado sus críticas en el espacio doméstico, como si el hecho de que un marido lave los trastes bastara para suprimir la dominación masculina. Muchos fenómenos sólo se comprenden si ponemos en relación lo que sucede en el espacio doméstico y lo que se da en el espacio público. Se dice que las mujeres cumplen con dos jornadas de trabajo. Esa es la manera sencilla de explicar el problema. En realidad se trata de algo más complicado. En el estado actual de las cosas, la mayoría de las conquistas femeninas en el espacio doméstico deben pagarse con sacrificios en el espacio público, en la profesión, en el trabajo, y al revés. Si hacemos economía del análisis de esta articulación entre los dos espacios, nos condenamos a sólo tener reivindicaciones parciales, las cuales pueden conducir a medidas en apariencia revolucionarias y que en realidad son conservadoras. Todos los movimientos de dominados -la descolonización, los movimientos sociales- a menudo han obtenido así beneficios, pero con efectos perversos.
-Al otro extremo de la mujer ejecutiva, que ejerce un "oficio de hombre", hablemos de la enfermera. ¿Por qué y cómo se trata de un "oficio de mujer"?
Su pregunta me remite a la reflexión, espléndidamente tautológica, de una adolescente a la que una vez yo interrogaba: "¡Hoy en día no hay muchas mujeres que hagan oficios de hombres!" Los oficios de mujer se ajustan, por definición, a la idea que se tiene de ella, son los menos "oficios" de todos los oficios. Y es que los oficios verdaderos son oficios de hombre. Un oficio de mujer es un oficio femenino, es decir, subordinado, a menudo mal remunerado; y es finalmente una actividad donde supuestamente debe la mujer expresar sus disposiciones "naturales" o consideradas tales. En estadísticas que en Estados Unidos clasificaban las profesiones de acuerdo con el grado de feminización, la de enfermera ocupaba un primer lugar de la lista (la enfermera de niños estaría todavía más arriba). En efecto, ella satisface todos los requisitos: los cuidados, la atención, la entrega, la abnegación, etcétera. Es el oficio de mujer por excelencia. Sobre todo porque se ejerce en un medio extremadamente masculino. Los hospitales, sobre todo en Francia, están todavía dominados por una visión militar del mundo, un mundo muy jerarquizado... La visita del "patrón" es un ritual en el que se despliega esta jerarquía. Exactamente como un general que revisa sus tropas. El patrón es este personaje central, total, rodeado de mujeres, como conviene a las leyes de la distinción social.
-¿Es lo mismo ser femenina para una mujer ejecutiva que para una secretaria?
No, para nada. Los límites están ligados a la función. La directora ejecutiva debe ser mucho menos femenina que la secretaria, o más bien, debe serlo de manera muy distinta. Femenina, pero no demasiado, debe afirmar su autoridad conservando su feminidad, sometiéndose por ejemplo a las obligaciones de vestimenta a las que también los hombres se someten (cortes rígidos, colores sobrios), pero con una ligera sospecha de los detalles femeninos (la falda, el maquillaje tenue, la joya discreta, etcétera). Y como la sumisión se inscribe de modo muy profundo en el rol femenino, particularmente en lo sexual, la sumisión profesional que se le exige a la secretaria no plantea ningún problema. A menudo ésta se acompaña incluso de una sumisión inconsciente más completa, de la espera de una relación casi amorosa (o maternal).
-¿Pierre Bourdieu, para qué sirve la falda?
Es difícil comportarse correctamente cuando se lleva una falda. Si usted es un hombre, imagínese en una falda, más bien corta, y trate de ponerse en cuclillas, de levantar un objeto del piso, sin moverse de la silla y sin abrir las piernas... La falda es un corsé invisible que impone en los modales una atención y una retención, una manera de sentarse, de caminar. Tiene finalmente la misma función que la sotana. Llevar una sotana es algo que realmente transforma la vida, y no sólo porque uno se vuelve cura a los ojos de los demás. Se te recuerda constantemente tu estatus con ese trozo de tela que interfiere entre tus piernas, y que para colmo es una interferencia de tipo femenino. ¡No puedes correr! Todavía veo a los curas de mi infancia levantándose las faldas para jugar a la pelota vasca. La falda es una suerte de recordatorio. La mayoría de los dictados culturales sirven para recordar el sistema de oposición (masculino/femenino, derecha/izquierda, alto/bajo, duro/blando) en que se funda el orden social. Oposiciones arbitrarias que terminan por prescindir de justificativos y que se registran como diferencias de naturaleza. Por ejemplo, en el "Coge el cuchillo con la mano derecha" se transmite toda una moral de la virilidad, y en esa oposición entre la derecha y la izquierda, la derecha es "naturalmente" el lado de la virtus como virtud del hombre (vir).
-¿La falda es también un taparrabo?
Sí, pero eso es secundario. El control es mucho más profundo y más sutil. La falda muestra más que un pantalón, y es difícil de llevar justamente por lo que puede llegar a mostrar. He ahí toda la contradicción de la expectativa social respecto de las mujeres: deben ser seductoras y moderadas, visibles e invisibles (o en otro registro, eficaces y discretas). Hemos hablado mucho de este tema, de los juegos de seducción, del erotismo, de toda la ambigüedad de lo exhibido y lo oculto. La falda encarna muy bien todo eso. Un short es algo mucho más sencillo: oculta lo que oculta y muestra lo que muestra. La falda corre siempre el riesgo de mostrar más de lo que muestra. ¡Hubo una época en que bastaba vislumbrar un tobillo!...
-Usted menciona a una mujer que dice: "Mi madre jamás me dijo que no abriera las piernas"; y sin embargo, ya ella sabía que "para una joven" no era conveniente hacerlo. ¿De qué manera se reproducen las disposiciones corporales?
Las conminaciones en materia de buena conducta son particularmente poderosas porque se dirigen en primer lugar al cuerpo sin pasar necesariamente por el lenguaje o por la conciencia. Las mujeres saben sin saberlo que al adoptar tal o cual comportamiento, tal o cual vestimenta, se exponen a ser percibidas de tal o cual manera. Hoy, el gran problema de las relaciones entre los sexos es que existen contrasentidos, en particular de parte de los hombres, sobre lo que significa la vestimenta femenina. Muchos de los estudios consagrados a asuntos de violación han mostrado que los hombres ven como provocaciones actitudes que de hecho están conformes a una moda en la vestimenta. Muy a menudo las mujeres mismas condenan a las mujeres violadas con el pretexto de que ellas "se lo buscaron". Añádase a eso la parte judicial, la mirada de los policías, y luego la de los jueces, muy a menudo hombres... Se entiende que las mujeres vacilen en levantar una demanda por violación o por acoso sexual...
-¿Ser mujer es entonces ser percibida? ¿La mirada masculina hace a la mujer?
Todo el mundo se somete a miradas, pero esto con mayor o menor intensidad según las posiciones sociales y sobre todo según los sexos. En efecto, una mujer está más expuesta a existir a través de la mirada ajena. Por eso la crisis de adolescencia, que tiene que ver justamente con la imagen de sí que se brinda a los demás, es a menudo más aguda en las jóvenes. Lo que se describe como coquetería femenina (¡el adjetivo está de más!) es la manera de comportarse cuando se está siempre en peligro de ser percibido. Pienso en el trabajo notable de una feminista estadounidense a propósito de los cambios en la relación con el cuerpo que produce la práctica deportiva y en particular la gimnasia. Las deportistas se descubren otro cuerpo, un cuerpo para estar bien, para moverse, y no ya para la mirada de los demás, y en particular la de los hombres. Pero en la medida en que se liberan de la mirada, se exponen a ser vistas como masculinas. Es el caso también de mujeres intelectuales a las que se reprocha no ser lo suficientemente femeninas. El movimiento feminista ha transformado un poco esta situación al reivindicar el look natural, que como el black is beautiful, consiste en poner de cabeza la imagen dominante. Esto se percibe por supuesto como una agresión y suscita sarcasmos del tipo "las feministas son feas, todas son gordas"…
-Habrá que pensar que en aspectos tan esenciales como la relación de las mujeres con sus cuerpos, el movimiento feminista no ha triunfado...
Porque no ha llevado el análisis lo suficientemente lejos. No ha medido bien el ascetismo y las disciplinas que impone a las mujeres esta visión masculina del mundo por la cual navegamos todos y a la que no cuestionan lo suficiente los señalamientos generales al "patriarcado". En La distinción mostré que las mujeres de la pequeña burguesía, sobre todo cuando pertenecen a las profesiones de "representación", invierten mucho tiempo y dinero en cuidados corporales. Estos estudios muestran que las mujeres están, por lo general, muy poco satisfechas con sus cuerpos. Cuando se les pregunta qué partes les gustan menos, son siempre aquellas que les parecen demasiado "grandes" o demasiado "gordas"; los hombres, por el contrario, se muestran insatisfechos con las partes de su cuerpo que consideran demasiado "pequeñas". Y es que todo mundo da por sentado que lo masculino es grande y lo femenino pequeño y delicado. Si a esto añadimos los cánones, cada vez más estrictos, de la moda y de las dietas, comprenderemos entonces cómo el espejo y la báscula han substituido, para las mujeres, al altar y al reclinatorio.
(*Entrevista realizada por Catherine Portevin. Tomado de la revista francesa Télérama. Julio-agosto, 1998. )
Entrevista a Pierre Bourdieu
-A menudo se dice que una mujer que obtiene un cargo de importancia tiene que ofrecer mayores pruebas de excelencia que un hombre, como si debiera compensar con mil cualidades algún defecto.
En efecto, las mujeres que acceden a cargos de poder son "sobre-seleccionadas", se le piden más distinciones profesionales a una mujer que a un hombre para un cargo de dirección ejecutiva. También se les da mayores prestaciones sociales al inicio para no tener que acumular las desventajas. Así, casi necesariamente, ellas están más calificadas que los hombres que ocupan puestos similares, y su origen es más burgués. Lo mismo sucede con los ministros. Esto no deja además de plantear problemas en el debate sobre la paridad en política, pues se corre el riesgo de remplazar a hombres burgueses por mujeres todavía más burguesas. No se hace lo necesario para que esto cambie realmente: por ejemplo, un trabajo sistemático, sobre todo en las escuelas, para dotar a las mujeres de instrumentos de acceso a la palabra pública, a los puestos de mando. Sin ello, tendremos los mismos dirigentes políticos con sólo una diferencia de género.
-Para hablar de la mujer ejecutiva, ¿cuáles son las estrategias, a menudo inconscientes, que se utilizan para negarle legitimidad a su ejercicio del poder?
Se trata de mil pequeños detalles, basados todos en el postulado de que una mujer en el poder, una mujer que da órdenes, no es algo evidente, no es algo "natural". En la definición de una profesión hay también todo aquello ligado a la persona que la ejerce. Si está hecha para un hombre con bigotes y llega a ejercerla una jovencita con minifalda, pues ¡no está bien! Siempre faltará el bigote, la voz grave y sonora que conviene a una persona con autoridad: "¡Hable más fuerte, no se le oye!", ¿qué mujer no ha padecido esta exclamación en una reunión de trabajo? La definición tácita de la mayoría de los puestos de dirección supone una forma de levantar la cabeza, de modular la voz, seguridad, desenfado, el "hablar para no decir nada", y si ella habla con más intensidad de la cuenta, con seriedad o ansiedad, pues eso resulta inquietante. Sin analizarlo siempre, las mujeres resienten todo esto, a menudo en sus cuerpos, como una forma de estrés, tensión, sufrimiento, depresión...
-Y obviamente una mujer con fuertes responsabilidades profesionales deberá sacrificar alguna otra cosa...
Cierto feminismo ha concentrado sus críticas en el espacio doméstico, como si el hecho de que un marido lave los trastes bastara para suprimir la dominación masculina. Muchos fenómenos sólo se comprenden si ponemos en relación lo que sucede en el espacio doméstico y lo que se da en el espacio público. Se dice que las mujeres cumplen con dos jornadas de trabajo. Esa es la manera sencilla de explicar el problema. En realidad se trata de algo más complicado. En el estado actual de las cosas, la mayoría de las conquistas femeninas en el espacio doméstico deben pagarse con sacrificios en el espacio público, en la profesión, en el trabajo, y al revés. Si hacemos economía del análisis de esta articulación entre los dos espacios, nos condenamos a sólo tener reivindicaciones parciales, las cuales pueden conducir a medidas en apariencia revolucionarias y que en realidad son conservadoras. Todos los movimientos de dominados -la descolonización, los movimientos sociales- a menudo han obtenido así beneficios, pero con efectos perversos.
-Al otro extremo de la mujer ejecutiva, que ejerce un "oficio de hombre", hablemos de la enfermera. ¿Por qué y cómo se trata de un "oficio de mujer"?
Su pregunta me remite a la reflexión, espléndidamente tautológica, de una adolescente a la que una vez yo interrogaba: "¡Hoy en día no hay muchas mujeres que hagan oficios de hombres!" Los oficios de mujer se ajustan, por definición, a la idea que se tiene de ella, son los menos "oficios" de todos los oficios. Y es que los oficios verdaderos son oficios de hombre. Un oficio de mujer es un oficio femenino, es decir, subordinado, a menudo mal remunerado; y es finalmente una actividad donde supuestamente debe la mujer expresar sus disposiciones "naturales" o consideradas tales. En estadísticas que en Estados Unidos clasificaban las profesiones de acuerdo con el grado de feminización, la de enfermera ocupaba un primer lugar de la lista (la enfermera de niños estaría todavía más arriba). En efecto, ella satisface todos los requisitos: los cuidados, la atención, la entrega, la abnegación, etcétera. Es el oficio de mujer por excelencia. Sobre todo porque se ejerce en un medio extremadamente masculino. Los hospitales, sobre todo en Francia, están todavía dominados por una visión militar del mundo, un mundo muy jerarquizado... La visita del "patrón" es un ritual en el que se despliega esta jerarquía. Exactamente como un general que revisa sus tropas. El patrón es este personaje central, total, rodeado de mujeres, como conviene a las leyes de la distinción social.
-¿Es lo mismo ser femenina para una mujer ejecutiva que para una secretaria?
No, para nada. Los límites están ligados a la función. La directora ejecutiva debe ser mucho menos femenina que la secretaria, o más bien, debe serlo de manera muy distinta. Femenina, pero no demasiado, debe afirmar su autoridad conservando su feminidad, sometiéndose por ejemplo a las obligaciones de vestimenta a las que también los hombres se someten (cortes rígidos, colores sobrios), pero con una ligera sospecha de los detalles femeninos (la falda, el maquillaje tenue, la joya discreta, etcétera). Y como la sumisión se inscribe de modo muy profundo en el rol femenino, particularmente en lo sexual, la sumisión profesional que se le exige a la secretaria no plantea ningún problema. A menudo ésta se acompaña incluso de una sumisión inconsciente más completa, de la espera de una relación casi amorosa (o maternal).
-¿Pierre Bourdieu, para qué sirve la falda?
Es difícil comportarse correctamente cuando se lleva una falda. Si usted es un hombre, imagínese en una falda, más bien corta, y trate de ponerse en cuclillas, de levantar un objeto del piso, sin moverse de la silla y sin abrir las piernas... La falda es un corsé invisible que impone en los modales una atención y una retención, una manera de sentarse, de caminar. Tiene finalmente la misma función que la sotana. Llevar una sotana es algo que realmente transforma la vida, y no sólo porque uno se vuelve cura a los ojos de los demás. Se te recuerda constantemente tu estatus con ese trozo de tela que interfiere entre tus piernas, y que para colmo es una interferencia de tipo femenino. ¡No puedes correr! Todavía veo a los curas de mi infancia levantándose las faldas para jugar a la pelota vasca. La falda es una suerte de recordatorio. La mayoría de los dictados culturales sirven para recordar el sistema de oposición (masculino/femenino, derecha/izquierda, alto/bajo, duro/blando) en que se funda el orden social. Oposiciones arbitrarias que terminan por prescindir de justificativos y que se registran como diferencias de naturaleza. Por ejemplo, en el "Coge el cuchillo con la mano derecha" se transmite toda una moral de la virilidad, y en esa oposición entre la derecha y la izquierda, la derecha es "naturalmente" el lado de la virtus como virtud del hombre (vir).
-¿La falda es también un taparrabo?
Sí, pero eso es secundario. El control es mucho más profundo y más sutil. La falda muestra más que un pantalón, y es difícil de llevar justamente por lo que puede llegar a mostrar. He ahí toda la contradicción de la expectativa social respecto de las mujeres: deben ser seductoras y moderadas, visibles e invisibles (o en otro registro, eficaces y discretas). Hemos hablado mucho de este tema, de los juegos de seducción, del erotismo, de toda la ambigüedad de lo exhibido y lo oculto. La falda encarna muy bien todo eso. Un short es algo mucho más sencillo: oculta lo que oculta y muestra lo que muestra. La falda corre siempre el riesgo de mostrar más de lo que muestra. ¡Hubo una época en que bastaba vislumbrar un tobillo!...
-Usted menciona a una mujer que dice: "Mi madre jamás me dijo que no abriera las piernas"; y sin embargo, ya ella sabía que "para una joven" no era conveniente hacerlo. ¿De qué manera se reproducen las disposiciones corporales?
Las conminaciones en materia de buena conducta son particularmente poderosas porque se dirigen en primer lugar al cuerpo sin pasar necesariamente por el lenguaje o por la conciencia. Las mujeres saben sin saberlo que al adoptar tal o cual comportamiento, tal o cual vestimenta, se exponen a ser percibidas de tal o cual manera. Hoy, el gran problema de las relaciones entre los sexos es que existen contrasentidos, en particular de parte de los hombres, sobre lo que significa la vestimenta femenina. Muchos de los estudios consagrados a asuntos de violación han mostrado que los hombres ven como provocaciones actitudes que de hecho están conformes a una moda en la vestimenta. Muy a menudo las mujeres mismas condenan a las mujeres violadas con el pretexto de que ellas "se lo buscaron". Añádase a eso la parte judicial, la mirada de los policías, y luego la de los jueces, muy a menudo hombres... Se entiende que las mujeres vacilen en levantar una demanda por violación o por acoso sexual...
-¿Ser mujer es entonces ser percibida? ¿La mirada masculina hace a la mujer?
Todo el mundo se somete a miradas, pero esto con mayor o menor intensidad según las posiciones sociales y sobre todo según los sexos. En efecto, una mujer está más expuesta a existir a través de la mirada ajena. Por eso la crisis de adolescencia, que tiene que ver justamente con la imagen de sí que se brinda a los demás, es a menudo más aguda en las jóvenes. Lo que se describe como coquetería femenina (¡el adjetivo está de más!) es la manera de comportarse cuando se está siempre en peligro de ser percibido. Pienso en el trabajo notable de una feminista estadounidense a propósito de los cambios en la relación con el cuerpo que produce la práctica deportiva y en particular la gimnasia. Las deportistas se descubren otro cuerpo, un cuerpo para estar bien, para moverse, y no ya para la mirada de los demás, y en particular la de los hombres. Pero en la medida en que se liberan de la mirada, se exponen a ser vistas como masculinas. Es el caso también de mujeres intelectuales a las que se reprocha no ser lo suficientemente femeninas. El movimiento feminista ha transformado un poco esta situación al reivindicar el look natural, que como el black is beautiful, consiste en poner de cabeza la imagen dominante. Esto se percibe por supuesto como una agresión y suscita sarcasmos del tipo "las feministas son feas, todas son gordas"…
-Habrá que pensar que en aspectos tan esenciales como la relación de las mujeres con sus cuerpos, el movimiento feminista no ha triunfado...
Porque no ha llevado el análisis lo suficientemente lejos. No ha medido bien el ascetismo y las disciplinas que impone a las mujeres esta visión masculina del mundo por la cual navegamos todos y a la que no cuestionan lo suficiente los señalamientos generales al "patriarcado". En La distinción mostré que las mujeres de la pequeña burguesía, sobre todo cuando pertenecen a las profesiones de "representación", invierten mucho tiempo y dinero en cuidados corporales. Estos estudios muestran que las mujeres están, por lo general, muy poco satisfechas con sus cuerpos. Cuando se les pregunta qué partes les gustan menos, son siempre aquellas que les parecen demasiado "grandes" o demasiado "gordas"; los hombres, por el contrario, se muestran insatisfechos con las partes de su cuerpo que consideran demasiado "pequeñas". Y es que todo mundo da por sentado que lo masculino es grande y lo femenino pequeño y delicado. Si a esto añadimos los cánones, cada vez más estrictos, de la moda y de las dietas, comprenderemos entonces cómo el espejo y la báscula han substituido, para las mujeres, al altar y al reclinatorio.
(*Entrevista realizada por Catherine Portevin. Tomado de la revista francesa Télérama. Julio-agosto, 1998. )
Más Schmidt

ALEJANDRO SCHMIDT
Tomado de http://laseleccionesafectivas.blogspot.com/2006/12/alejandro-schmidt.html
Bio-Bibliografía
Nació en Villa María, Córdoba, en 1955. Publicó, entre otros, Serie americana (1988), Dormida, muerta o hechizada (1993), El diablo entre las rosas (1996), El patronato (2000), Silencio al fondo (2000), Esquina del universo (2001), La vida milagrosa (2005), Llegado así (2005), Casa en la arena (2006). Dirigió la revista El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol (1987-1991), las carpetas de poesía Alguien Llama, la editorial de poesía Radamanto y, actualmente, la colección de poesía de Ediciones Recovecos, en Córdoba.
Poética
Un poema debe asumir el riesgo, la desprolijidad, el exceso. Prefiero los recortes, lo que se deshecha, borrones, tachaduras... no el objeto acabado, la conclusión, el punto final, sino los pedazos vivientes, los sueños, los tumultos de la sangre...
Amo los balbuceos, el desorden, las dudas, los espacios en blanco, las reiteraciones... ¿no opera acaso así nuestro corazón, nuestra cabeza? No el artificio, la artesanía, por sublime que sea, y sí esa pulsión de tinieblas y sangre y toda nuestra vida deshecha allí aconteciendo, acompañándonos.
Muy pocos llegan hasta el final y hasta el final no se llega con prudencia, astucias, disciplina, se llega con otra cosa que está contra la mano propia, contra los principios, las ideologías y sobre todo contra el temor. Corrijo un poema con otro y con otro... desde los 13 años estoy buscando el poema verdadero, ¿por qué no habría de divertirme mientras tanto? Escribo casi todos los días, ceniza, perlas, florcitas de plástico y también mi lírica de dolor y de veneno....va saliendo la poesía, va saliendo de esa tripa y uno no sabe qué es, ni maneja ni controla nada, salvo alguna corrección inevitable, alguna prudencia en publicar, alguna música.
Poemas:
silencio al fondo
con pocas palabras
puede escribirse todo
pero al escribir todo
algo se borra
lo comprendemos por
el vacío que aparece
y su tajo
donde
-como una mano que
saluda al ausente-
hundimos la lengua.
Silencio al fondo Ediciones Salido, Junín, Buenos Aires/ ediciones radamanto, Villa María, Córdoba, 2000.
Oyendo el corazón de las vacas
no
yo no me fui
soy de los que se quedaron acá
oyendo el corazón de las vacas
rompiendo los vidrios del espacio
para que pase la noche
y se desangre.
Mi corazón era un hotel
mi corazón era un hotel
vestidos de fiesta
los huéspedes se iban sin pagar
a los portazos
es cierto
a veces
una mujer lloró en sus ventanas
hasta cansarse
es cierto
yo era el que lustraba los zapatos
es cierto
hubo temporadas malas
problemas de humedad
palmeras muertas
todo eso es cierto
también la luna
y el loco que cantaba
mi corazón era un hotel
ahora parece una casa
una casita blanca.
(Esquina del universo Alción Editora, Córdoba, 2001)
El predestinado
Con los dedos en punta
me tocó la poesía
me sacudió con repugnancia
y algo de curiosidad.
No digo que llegó a pesarme, medirme
a contarme los ojos
tampoco me abandonó en la calle
con un lápiz rojo y un baúl
¿qué se creerá?
tanta soberbia, todo el día de aquí para allá
con la boca tapada
si después de todo
no la invita nadie
ni llega a ningún lado
me alzó sobre el pozo del mundo
esa señora
y me soltó
(La vida milagrosa. Ediciones Recovecos, Córdoba, 2005)
Colegiales de la noche
¿Flotan los muertos?
su agua
¿es el temor?
¿qué pasaría si fueran tu mesa?
¿si no se corrompieran
y bailaran?
¿si fueran colegiales de la noche?
¿si el alma fuera un mapa comido por la arena?
¿cómo aprenderíamos la oscuridad?
¿hasta dónde podríamos mirar?
Si entre la muerte de todos
y la muerte mía
sólo vos estuvieras
viva
tropezando con cantores de madera
con las raíces muertas del mar
con nubes de piedra
puerta tras puerta
y atrás
muy atrás de tu verde corazón
el viento
impulsara
en papeles de oro
barcos y leones muertos
donde viven las palabras
¿sólo una vez?
Y entonces
con los poderes que otorga
la ignorancia o el amor
abrieras los labios
y el silencio cayera en mis manos
¿alguien más sería estremecido
o nuevo
como una gota?
¿y si el silencio estuviera muerto?
¿y si la luz estuviera muerta?
¿y si caminaras hacia mí
como otras veces
y pudieras alcanzarme y sonreír?
¿y si eso fuera todo?
¿y si la muerte no existiera?
¿y si fuera una idea del tiempo
mientras aguarda bajo el hielo
su remo y sus batallas?
¿Adónde van
envueltos en hojas
en campanas?
¿Adónde reúnen sus espumas?
¿Y si dieran la felicidad?
¿Y si completaran el sol?
(Llegado así, Ediciones Recovecos, Córdoba, 2005)
El resto es literatura, de Alejandro Schmidt
Gira
lo han invitado-y se ha invitado-
a leer sus poemas
en una ciudad
casi grande
lejana
viaja
mirando las vacas argentinas
los pueblitos
soporta
la exhuberancia del yo anfitrión
un jornal de equívocos
lee
abre preguntas
en la comodidad de la hora
después
con los organizadores y señoras de inquietud
come una pizza en la esquina
a las 21:30
todos se retiran a su sábado
con cara de
¿algo más?
no
nada más
en el hotel
come televisión
otras ventanas
tarda en dormirse
sueña con abismos
incendios
sueña bien
lo llaman a las 8
se despide de nadie
y regresa
se le hace largo
volver.
(de El resto es literatura)
El resto es literatura
Tuve tres bibliotecas
vendí una para casarme de apuro
otra para comer
a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras
a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas.
(de El resto es literatura)
Alejandro Schmidt
lo han invitado-y se ha invitado-
a leer sus poemas
en una ciudad
casi grande
lejana
viaja
mirando las vacas argentinas
los pueblitos
soporta
la exhuberancia del yo anfitrión
un jornal de equívocos
lee
abre preguntas
en la comodidad de la hora
después
con los organizadores y señoras de inquietud
come una pizza en la esquina
a las 21:30
todos se retiran a su sábado
con cara de
¿algo más?
no
nada más
en el hotel
come televisión
otras ventanas
tarda en dormirse
sueña con abismos
incendios
sueña bien
lo llaman a las 8
se despide de nadie
y regresa
se le hace largo
volver.
(de El resto es literatura)
El resto es literatura
Tuve tres bibliotecas
vendí una para casarme de apuro
otra para comer
a la tercera se la llevó
el fuego de confiar en las palabras
a vacíos estantes subo
y me cubro de cenizas.
(de El resto es literatura)
Alejandro Schmidt
Alejandro Schmidt
¡Mi cordobés preferido! Nunca nos hemos visto las caras frente a frente, nunca hemos escuchado nuestras voces a través del aire, pero nos conocemos la poesía del uno y de la otra, nos conocemos.
No me acuerdo (¿vos, Ale, te acordás?) cómo llegamos a comunicarnos por primera vez, pero sé que fue por correo y cerca del 88 o el 90 (¿podremos calcular por la edad de los hijos?). Nos hemos mandado cartas y libros y plaquetas. Nos habíamos perdido y ahora me lo encuentro blogueando (busquen sus links en seguidores que no se van a arrepentir).
No me acuerdo (¿vos, Ale, te acordás?) cómo llegamos a comunicarnos por primera vez, pero sé que fue por correo y cerca del 88 o el 90 (¿podremos calcular por la edad de los hijos?). Nos hemos mandado cartas y libros y plaquetas. Nos habíamos perdido y ahora me lo encuentro blogueando (busquen sus links en seguidores que no se van a arrepentir).
jueves, 1 de octubre de 2009
La pasión, confusión y qué hay de nuevo
Tiempo sin sueños
David Lebón
Ya no esta y se fue
Ese tiempo sin sueños
Yo me fui y me volví
Yo no tengo mas miedos
Vi el amanecer
y lo negro de nuestro pensar
no quiero celos nena
ni cosas que te hagan mal
la pasión un amor
y que hay de nuevo
confusión, ilusión
ya caíste del cielo
no hay cielo arriba
por eso esta en tu corazón
no pierdas tiempo
soltate pronto del dolor
y en el sol mi barco sube ya sus velas
y al partir me acuerdo de los viejos tiempos
te gusta crecer
ya me fui y partí
yo del vértigo soy dueño
mi niñez mi vejes
todo eso es un sueño
solo es mi corazón
el dueño de amar
sabes que vos y yo nena estamos en el mismo azar
y en el sol mi barco sube ya sus velas
y al partir me acuerdo de los viejos tiempos
y en el sol mi barco sube ya sus velas
y al partir me acuerdo de los viejos tiempos...
David Lebón
Ya no esta y se fue
Ese tiempo sin sueños
Yo me fui y me volví
Yo no tengo mas miedos
Vi el amanecer
y lo negro de nuestro pensar
no quiero celos nena
ni cosas que te hagan mal
la pasión un amor
y que hay de nuevo
confusión, ilusión
ya caíste del cielo
no hay cielo arriba
por eso esta en tu corazón
no pierdas tiempo
soltate pronto del dolor
y en el sol mi barco sube ya sus velas
y al partir me acuerdo de los viejos tiempos
te gusta crecer
ya me fui y partí
yo del vértigo soy dueño
mi niñez mi vejes
todo eso es un sueño
solo es mi corazón
el dueño de amar
sabes que vos y yo nena estamos en el mismo azar
y en el sol mi barco sube ya sus velas
y al partir me acuerdo de los viejos tiempos
y en el sol mi barco sube ya sus velas
y al partir me acuerdo de los viejos tiempos...
Maquinarias
Una de mis repetitivas bromas consiste en decir que yo somatizo en mi auto, es decir, cuando ando mal él se rompe o se pincha o no arranca o se cae en la zanja o se mete de contra mano o se deja chocar o pasa los semáforos en rojo o no distingue rojo de verde.
El viernes mi Dodge se fundió, no manejaba yo, le tocó a mi hiji mayor, aunque ya sabíamos que estaba redesinflado, que en 27 años sólo se le hizo un cambio de aros.
El arreglo me sale 6000 pesos que toy mangueando con mayor o menor urgencia.
Pero aunque todo está solucionado y el morot ya está en la rectificadora, hoy tuve todo el día miedo de morirme, de quedar clavada en medio de una clase, de que corazón se me detuviera y costara mucho mucho hacerlo volver a funcionar.
El viernes mi Dodge se fundió, no manejaba yo, le tocó a mi hiji mayor, aunque ya sabíamos que estaba redesinflado, que en 27 años sólo se le hizo un cambio de aros.
El arreglo me sale 6000 pesos que toy mangueando con mayor o menor urgencia.
Pero aunque todo está solucionado y el morot ya está en la rectificadora, hoy tuve todo el día miedo de morirme, de quedar clavada en medio de una clase, de que corazón se me detuviera y costara mucho mucho hacerlo volver a funcionar.
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Lunes por la madrugada...
Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...
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