Tantos años, toda mi vida, atendiendo a quién me miraba, quién aprendía de mí, quién me evaluaba, quién necesitaba esto o lo otro, quién pedía, quién premiaba o castigaba, que ahora me parece magia tener mi mesa para mí sola, poder dejarla desordenada, con cosas que usé o voy a usar, mis cuatro ambientes moviéndose con mi cuerpa solamente, cambiando sillas, sillones, estantes, libros, instrumentos, ventilador, mis plantas creciendo para mí, donde a mí me gusta, para iluminar mis ventanas y darme un aire más bello, mi tiempo todo para mí, para darme de comer a mí misma, cuidar mi temperatura corporal, hidratar mi piel, nutrir mi imaginación, expresar lo que ni yo sabía que estuvo siempre ahí.
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