Sandokán, el Tigre de la Malasia: Qué bella sorpresa me acabo de encontrar! Fue mi primer amor de papel. ¿O debería sacar la aclaración "de papel"? A los 9 años leí y releí esas aventuras de mares y amor, esa amistad entre gente de distintas procedencias, esa rebeldía de princesa de ojos celestes que elige al tigre. Odio el final, claro, pero puedo soportarlo por los episodios intermedios o por la ilusión infantil de que las cosas sean de otro modo. Alguna vez...
Sandokán, episodio uno: Ya se conocieron, fue amor a primera vista y del más trágico, del imposible por mierda racista y clasista. Tan belles les dos. ¿Ver ahora está historia será señal de algo para mí ahora? Conté algo sobre él en mi última novela, tengo toda otra en escritura sobre navegación y utopías. Ni hablar de alguna otra cosa personal sobre el amor y mis ilusiones infantojuveniles.
"Una libertad obstinada herida por la desgracia", Sandokán cita a Shakespeare en las playas de Labuán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario