viernes, 30 de enero de 2026
Se me tambalea
El ánimo se me desequilibra. No sé si será la falta de mis adaptógenos que hace como dos meses que no me compro, la falta de terapia ya hace un mes por vacaciones, las desiciones chotas que he tomado respecto de vínculos chotos que me cuesta dejar de lado, la calor, la gerontoatención de Fido pobrecito del que me ocupo todo el día, todo lo anterior. La cosa es que hace mucho no me subía y bajaba tanto el ánimo en un mismo día, hora, momento. Escribo, leo, canto, bailo para encontrarme. Querer que mi alegría se quede quieta y no se transmute en ninguna otra cosa ¿es mucho pedir?
Desesperación con sin guita
Apenas cobro ya quiero pagar todo, repartir, reservar, cuantificar. Si ya sé que no me alcanza, si ya sé que no puedo ni pagar mis deudas y que, sin embargo, sobrevivo, remo, sigo haciendo lo que me gusta, ¿para qué me torturo? Que me vengan a buscar les acreedores, soy yo el problema de elles, la visa ni se calienta si me puede seguir sumando intereses, ¿a qué me masoqueo? Puedo tratar de vender mis libros, mis talleres y mis tejidos, puedo tratar de conseguir guita de otro lado, pero estrujarme el cerebro y dejar de comer no sirven de nada che.
No hacer
Sé lo del "dolche far niente" pero es realmente difícil a nivel mental. No planear, no decidir, no organizar, no dar sentido, no priorizar, no tener todo bajo control. Ufff, difícilísimo.
martes, 27 de enero de 2026
Regar, hacer charcos, darnos líquido
Cambio la manguera de lugar en el fondo durante todo el día. Les hago lluvia a los matorrales, a la dichondra, a los frutales. El colibrí pasa por debajo del chorro, se baña, toma del pico, parece que se queda mirando el agua desde una ramita del crespón. Les demás hacen pileta en el pasto. Pienso que me aman. Me siento la que da. Soy solamente la que circula, la que comparte, la que abre la canilla, la que devuelve. Me mojo las patas. Baño a Fido.
Bianquita adios
La gatita blanca de les ensamblades estaba enferma hace ya unas semanas. El sábado la trajeron a la veterinaria de acá a ver si le proponían algo más que hacer estudios y ver qué era. Parecía que le habían pegado al diagnóstico, que mejoraba, pero anoche a la 1 de la madrugada Julián me avisó que se murió. La enterramos en mi fondo. Bajo las ramas, al pie de la higuera. Me dio mucha ternura mijita manejando hasta mi casa, cavando en el fondo, diciéndome que seguro después Rocía y Mile le traían una florcita blanca.
Lunes por la madrugada...
que sonríe cómplice de amor...





















































