martes, 28 de octubre de 2014
En el fondo lo mío es puro egoísmo
No importa lo que pase o no pase entre nosotros. Cuando te quiero me siento buena.
Pecados de principiante
Los 7 pecados del principiante
28-10-2014 | Espacio Agüero, José María Brindisi
José María Brindisi dio una clase abierta en Espacio Agüero apuntada a quien comienza a escribir.
Ayer en Espacio Agüero, el escritor y crítico José María Brindisi (autor deFrenesí y Placebo, entre otros títulos) dictó la clase abierta “Los siete pecados de la escritura”, en la que señaló los errores habituales que comete quien comienza a escribir.
Contar de más, contar de menos, no detenerse en los detalles, el odio a las descripciones, escribir antes de tiempo, escribir bien, amar a todos los lectores. Durante poco más de hora y media, valiéndose de contraejemplos de los grandes maestros como Hemingway, Kafka, Nabokov, fue desarrollando una guía de trabajo con los pies en la tierra. Evitó caer en fórmulas pero también en elipsis. Y, si bien no había una jerarquización de los errores, las enseñanzas pueden resumirse en la búsqueda de rescatar una dimensión dialógica de la literatura: “Contar una historia”, dijo, “es una suerte de balance entre mostrar y esconder”.
Contar de más
Cuando se explica de más y se cubren los espacios que debe completar el lector, hay un cierto grado de subestimación hacia quien lee y también hacia los propios poderes de quien escribe. “Los relatos tienen un carozo que nunca debe ser tocado; cuando uno lo toca se contamina”, dijo Brindisi. Para dar un ejemplo sobre cómo evitar este pecado usó el cine: la escena del final de Perdidos en Tokio en la que Bill Murray le dice susurra algo al oído a Scarlett Johansson. Esa frase, que no se escucha, tiene un poder más efectivo que cualquier cosa que el público pudiera escuchar.
—Hay una enorme distancia entre que algo se entienda claramente y decirlo claramente —dijo.— En esa tensión se juega la raíz poética de la literatura.
Contar de menos
Un texto (un cuento o una novela) necesita un tiempo para relacionarse con el lector. Cuando se corta ese tiempo, aparece un problema sin solución: no se crea una empatía con los personajes.
Autor y lector saben que el texto es artificial: hay que borronear esa certeza. Y para ello, el escritor necesita tiempo. Además, Brindisi señaló que al contar de menos no se puede dosificar la información y el resultado es que toda lo que es necesario aparece al final. En la práctica, esa clase de textos es una larga introducción y un desenlace sorpresivo: falta la carnadura.
No detenerse en los detalles
Contar de menos deriva en que el autor no se tome el tiempo de detenerse en los detalles. Pero cuando todo es importante, el lector se vuelve descreído: “Cuando todos es importante hay un cartel luminoso que dice Esto es un cuento”. Son los detalles prescindibles los que dan veracidad a la historia.
Curiosamente para explicar este punto, Brindisi dio varios ejemplos sobre cómo los detalles aportan al verosímil en la novela Una misma noche, de Leopoldo Brizuela, quien hace poco en una entrevista en la librería dijo que “Nada genera más narración que los detalles”.
El odio a las descripciones
Muchas veces se cree que las descripciones de los personajes o las situaciones son, en verdad, descansos en la narración. Que las descripciones bajan la tensión de la narración. Pero.
—Los buenos escritores —dijo— describen continuamente. Resignifican. Cuentan la historia a través de los materiales. Usan la descripción como un elemento activo.
Los diálogos son un buen recurso para los detalles y el contexto. Pero hay que evitar un “error fatal”: aquel que se da cuando el diálogo dice. Un texto mal escrito es aquel en el que uno lee sólo los diálogos y entiende todo. La técnica esencial tiene que ver con cómo se maneja la tensión entre el adentro y el afuera del diálogo. “Los buenos escritores no permiten que seleccionemos”, dijo.
Además, en la descripción de los personajes, hay que evitar el arquetipo. Pero no pensar a partir de ahí y crear alguien completamente distinto, porque eso reforzaría el lugar común, sino agregarle una característica que le dé profundidad. El ejemplo que dio fue pensar en un contador: el arquetipo es alguien de pelo corto, que usa chomba, con una conversación aburrida. Pero si decimos que ese contador lee literatura rusa, ya provoca un efecto de singularidad.
Escribir antes de tiempo
John Irving dice que retrasa lo máximo posible el momento de la escritura: antes de escribir piensa toda la historia, por lo tanto, escribir es muy parecido a leer. “El único secreto está en la cocina”, decía Henry James. Es archiconocido que Hemingway pensaba al cuento como un iceberg: sólo se ve una séptima parte. Pero las otras seis partes están.
Escribir antes de tiempo es correr hacia una dirección que no está clara, sin reconocer los posibles nudos. Escribir antes de tiempo no permite que la historia decante. Como Brindisi decía al comienzo: “Contar una historia es una suerte de balance entre mostrar y esconder. Y es muy difícil contar lo que no se tiene”.
Para él, entonces, la única solución para evitar escribir antes de tiempo es planificar.
Escribir bien
La escritura no es decorativa. La pelea esencial de la literatura se da en el campo del lenguaje, no en el campo de los argumentos. (Barthes decía que la literatura no se puede reducir). En un texto literario, el qué y el cómo es una pareja indisoluble.
—Es ingenuo pensar que uno escribe personajes chatos y luego los va a poder engordar en la reescritura.
Amar a todos los lectores
Preocuparse por que se entienda todo hace que el recorrido del lector sea unidireccional, previsible. El texto debe provocar una actividad para quien lo lee. Cada uno construye el tipo de relación que quiere con el lector. Hay que correr riesgos:
—¿Por qué todos los textos tienen que ser para todos todo el tiempo? Si de diez lectores perdemos a dos, vale la pena.
Tomado del blog de Eterna Cadencia
Cómo llegar tarde a Marte
ESTO TAMBIÉN PASARÁ, los JUEVES a las 21 HS. en el TEATRO DEL PUEBLO (Av. Roque Sáenz Peña 943).
¿Es posible...
... explicar cómo cada uno siente las formas del amor? Explicar a alguien que no lo ha sentido nunca, que ha sentido otras cosas, otras formas, otras intensidades, nuestro modo de sentir amor, nuestra diferencia entre "te quiero" y "te amo", entre "te deseo lo mejor del mundo", "quiero verte feliz" y "quiero mi vida contigo".
¿Está mal que esas cosas vayan separadas? ¿Eliminar unas y seguir manteniendo las otras? ¿Es obligatorio despreciar al ex?
¿Está mal que esas cosas vayan separadas? ¿Eliminar unas y seguir manteniendo las otras? ¿Es obligatorio despreciar al ex?
Etapa pena
Algunos me dicen no le creas nada y otros, vos sos demasiado buena. La cosa es que siempre llego a la etapa pena: debe ser tan horrible sentir algo por alguien y no poder hacer nada con eso, tenerlo todo al alcance de la mano, que se te meta entre los brazos incluso (como esta loca) y no poder agarrarlo, no tener la fuerza para mover si un solo músculo que retenga.
Y no me digan que vivo engañada, yo sé lo que sentimos, y lo que él dice con el cuerpo no puede ser mentira. Claro que el miedo y la cobardía son mayores, claro que la vida inmanejable y la confusión y la inmadurez y el envejecer sin madurar. Pero qué feo, qué feo. Y yo, que si algo he hecho en la vida es conseguir contra viento y marea todo lo que quiero, que hice todo mal y lo arreglé mil veces y no me canso nunca de meter la pata pero sigo, no se lo envidio para nada, no puedo sentir bronca por él que me mira y me toca como si yo fuera de oro, como si (igual que hace 20 años) yo fuese una materialización divina. No quiero ser maternal, nada de lo que yo haga o diga le sirve para ir a ninguna parte, no puedo hacer más nada.
Y no me digan que vivo engañada, yo sé lo que sentimos, y lo que él dice con el cuerpo no puede ser mentira. Claro que el miedo y la cobardía son mayores, claro que la vida inmanejable y la confusión y la inmadurez y el envejecer sin madurar. Pero qué feo, qué feo. Y yo, que si algo he hecho en la vida es conseguir contra viento y marea todo lo que quiero, que hice todo mal y lo arreglé mil veces y no me canso nunca de meter la pata pero sigo, no se lo envidio para nada, no puedo sentir bronca por él que me mira y me toca como si yo fuera de oro, como si (igual que hace 20 años) yo fuese una materialización divina. No quiero ser maternal, nada de lo que yo haga o diga le sirve para ir a ninguna parte, no puedo hacer más nada.
Gran presentación gran del gran suri porfiado
El suri porfiado 2014
Gacetilla de Prensa
A cargo del poeta y periodista Vicente Muleiro, 22 nuevos títulos de la editorial independiente el suri porfiado, se presentarán al público de la Ciudad de Buenos Aires.
El acto será el martes 28 de octubre, a las 19:30 hs, en la Sala Solidaridad del Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543, CABA, y contará con la participación especial de la actriz Ingrid Pelicori, quien leerá a los poetas ausentes.
De los 22 nuevos títulos, cabe destacar la antología "El hueco de un relámpago", rescate de la poesía de Élida Manselli, compañera de vida del poeta Francisco Madariaga, fallecida en 2013; además del libro "Pedro Orillas", del poeta y narrador Carlos Hugo Aparicio, base de uno de los trabajos discográficos más innovadores de la música popular argentina, grabado por Dino Saluzzi en 1970.
También se presentarán los libros "Tiempos de Europa", de Leopoldo Castilla, reciente ganador de los Premios Kónex, y Valera Mora (Venezuela); y "El tigre en la casa", de Eduardo Lizalde, considerado uno de los poetas mexicanos más importantes del momento, amigo personal de Juan Gelman, con una obra tempranamente reconocida por Octavio Paz.
Otras voces insoslayables de la poesía hispanoamericana actual, formarán parte de la partida. Tal es el caso del español Luis García Montero (Premio Nacional de la Crítica en España, Premio Adonáis y Premio Loewe, entre otros), quien publica "Mónica y los lobos", primicia absoluta para los seguidores de su obra; o el chileno Omar Lara, Premio Casa de las Américas, quien en esta ocasión edita su primer libro argentino: la antología "Gran Himalaya".
Los autores que completan el catálogo 2014 de el suri porfiado, responden, en su trayectoria, a la riqueza y a la diversidad de los múltiples caminos de la poesía argentina y latinoamericana. Tal es el caso de Néstor Ponce, Claudia Lorenzetti, Nora Perusin y Héctor Urruspuru (Buenos Aires); Edgardo Zuain y Fabiola Soria (Neuquén); Carolina Biscayart y Silvia Castro (Río Negro); Fabiola Rinaudo yCarlos J. Aldazábal (Salta); Julia Erazo, Xavier Oquendo y José Torres Lara (Ecuador); Gabriel Chávez Casazola (Bolivia), Mijail Lamas yEfraín Bartolomé (México).
Los datos puntuales de cada libro y autor, se pueden consultar en el siguiente link: http://www.elsuriporfiado.blogspot.com.ar/p/catalogo-2010.html
lunes, 27 de octubre de 2014
Ese tonto orgullo de quererte
Igual, entre nos, a pesar del coger o no coger, del con ilusión o sin asco, no puedo sacarme la tonta sensación de que quererte está bien. No es amor, no estoy enamorada, no podemos hacer nada juntos, no tenemos futuro (hace años que no lo tenemos). Pero te quiero, porque te quise, porque me siento bien sabiendo que es así y punto.
Ya lo dije hace 24 años
La soledad es inemplarchable.
Sólo por un momento pensé que la rellenarías.
Ahora
todo es como siempre ha sido:
Yo
viajando en mi tren monoplaza.
Sólo por un momento pensé que la rellenarías.
Ahora
todo es como siempre ha sido:
Yo
viajando en mi tren monoplaza.
domingo, 26 de octubre de 2014
Me debés la segunda vuelta
Demasiado erotismo para un solo cuerpo.
Sublimar, sublimar, sublimar. Oh, no está funcionando.
Una vez que destapás la olla todo es inevitable, dijo Pandora.
La liberación de los instintos... Sí, todo muy lindo, pero ahora ¿cómo los vuelvo a aprisionar?
¿Quién puede conformarse con una sola vuelta en calesita?
Sublimar, sublimar, sublimar. Oh, no está funcionando.
Una vez que destapás la olla todo es inevitable, dijo Pandora.
La liberación de los instintos... Sí, todo muy lindo, pero ahora ¿cómo los vuelvo a aprisionar?
¿Quién puede conformarse con una sola vuelta en calesita?
Yo sólo quería coger
Coger y salir a pasear.
Salir a pasear y coger.
La vida es tan sencilla
la noche es tan hermosa
estamos ya casi en verano.
Que quisiera hacer ambas cosas con vos
debería serte suficiente.
Que al pedo complicarla con promesas
que ni vos ni yo
vamos a cumplir.
Salir a pasear y coger.
La vida es tan sencilla
la noche es tan hermosa
estamos ya casi en verano.
Que quisiera hacer ambas cosas con vos
debería serte suficiente.
Que al pedo complicarla con promesas
que ni vos ni yo
vamos a cumplir.
Libros y personas se encuentran
“Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran". (André Gide)
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www.poesiacirquera.blogspot.com.ar
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www.poesiacirquera.blogspot.com.ar
Esos sapos que en la austera noche de los pantanos
"Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo. "
René Char
René Char
Jóvenes ridículos y mal vestidos, poetas mendicantes, viejos detectives latinoamericanos
"Siempre me ha costado reflexionar sobre mi poesía o sobre el oficio de poeta. Las pocas veces que lo intenté, al leerme, me sentí como un tipo ridículo que mete la pata hasta el cogote, nunca dije lo que de verdad quería decir. Pequé por exceso o por mesura. Tal vez eso sea lo que el espejo nos devuelve -acierto más, acierto menos- de nuestro trabajo: jóvenes ridículos y mal vestidos, poetas mendicantes, viejos detectives latinoamericanos que se pierden en una investigación
vana y peligrosa. El oficio carece de consuelo, como no sea el que malignamente nos ofrece Boecio. Lo sabía Garcilaso, que escribió: 'La mar en medio de tierras he dejado/ de cuanto bien, cuidado, yo tenía; / yéndome dejando cada día, / gentes, costumbres, lenguas he pasado. Garcilaso, muerto a los 33 años de una herida en la cabeza'. La mujer que amaba, doña Isabel Freyre, fue más lista: se casó con un comerciante rico, Fonseca, llamado 'El Gordo'. Y la lista es interminable. Además, según me dicen, cada día se lee menos poesía. Como en los tiempos antiguos en que a los poetas sólo los leían los poetas. Así, pues, no es que optemos por la humildad sino que no nos queda otro remedio". (Bolaño, Roberto. Los perros románticos.)Hazte sin límites en el tiempo
Não seja o de hoje.
Não suspires por ontens....
Não queiras ser o de amanhã.
Faze-te sem limites no tempo.
Não suspires por ontens....
Não queiras ser o de amanhã.
Faze-te sem limites no tempo.
-Cecília Meirelles
________________arte\Diana Pivovarova
Nerys Felipe
Me gustaría ser ahora esa escritora
La profesora, poetisa y narradora cubana Nersys Felipe dialoga en esta entrevista sobre la génesis de su última novela, Premio de la Crítica 2014, y la experiencia de ser reconocida de manera especial por el jurado del Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil
Cuando se acerca a su octava década de vida, Nersys Felipe, la mujer que hace años inmortalizó su terruño con unos cuentos que han hecho suyos varias generaciones de lectores; quien sueña con ser recordada como una mamiabuela; la señora que hilvana historias para hacer que nuestra alma lata conmovida y nosotros creamos en el mejoramiento humano; esa persona sencilla que este año venció su timidez y se asomó a Cuba toda durante la Feria Internacional del Libro 2014, nos confiesa en esta entrevista la génesis de su última novela, Premio de la Crítica 2014, y el susto por ser reconocida de manera especial en el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil (por «su destacada trayectoria, por su protagonismo en la renovación de la literatura infantil iberoamericana, por la belleza y el uso poético del lenguaje y por el humanismo y la universalidad de sus obras»), que ha sido recibido por importantes autores como Juan Farias (2005), Gloria Cecilia Díaz (2006), Montserrat del Amo y Gili (2007), Bartolomeu Campos de Queirós (2008), María Teresa Andruetto (2009), Laura Devetach (2010), Agustín Fernández Paz (2011), Ana María Machado (2012), Jordi Sierra Fabra (2013) y ahora Ivar Da Coll en el 2014. Y así, mientras desteje memorias, también nos da algunas claves de su creación y amor por las figuras patrias, su esencia y lugar en el mundo.
—Es reciente la noticia de que, nominada por el Instituto Cubano del Libro a través de su editorial Gente Nueva, el jurado del Premio Iberoamericano SM de LIJ te confirió un reconocimiento especial. ¿Qué trascendencia le ves al hecho de ser la primera cubana en conseguirlo?
—Esta distinción me sobrepasa, «si acaso me leerán», así me decía cada vez que recordaba que mis libros andaban por México. Por eso valoro tanto este reconocimiento y me honran las palabras que lo fundamentan. Me postularon gustosos el Instituto Cubano del Libro y la Editorial Gente Nueva. Mi obra viajó para ser juzgada, la valoraron bien y nadie salió decepcionado. Sin esa iniciativa, sin esa confianza, no habría sido yo la primera cubana en recibir este reconocimiento. Eso no lo sabía. Hoy lo supe por ti. Y siento que ha sido bueno para la literatura infantil y juvenil cubana.
—Pepe y la Chata es tu más nuevo libro publicado. Aunque en tu obra la crítica ha reconocido un innegable aire martiano, ¿qué te motivó a abordar la infancia de José Martí y sus hermanas, especialmente la Chata? ¿Cómo lograste alternar investigación histórica y sentimientos? ¿Qué significa para ti recibir el Premio Nacional de la Crítica Literaria precisamente por esta obra? ¿Abordarías, motivada por la buena acogida de este libro, a otra figura histórica en el futuro?
—Me lo vas a creer porque eres escritor. Fueron las torrejas las que me llevaron a Pepe y la Chata. Las hacía mi abuela, las hizo mi madre, las hago yo. Forman parte de mi vida y un día las recreé: la dulcera, Leonor Pérez; los comensales, dos niños, sus hijos mayores, un varón y una hembra. Seguro yo había estado leyendo a Martí, lo recreado se llamó Las torrejas, y porque en la escritura un sucedido lleva a otro, aquel cuento no paró hasta convertirse en novela, y mientras se convertía, la Chata se perfilaba e iba y venía cariñosa, irreverente y parejera.
«Para aprehender y poder mostrar a una Chata así, y a un Pepe auténtico y entrañable, investigué, leí los cuentos y los poemas de La Edad de Oro, los Versos sencillos, cartas, muchas cartas, supe de la época, solo pensaba en la familia Martí Pérez y acabé mudándome para Industria 32. Allí entendí a Mariano y me solidaricé con Leonor, le di a Pepe un amigo, le di su primer amor, y no sé qué más decirte.
«Lo que investigas te mueve, quedas prendada de lo que investigas, prendada sin remedio, y descubres sentimientos, y nacen en ti otros, y eso es así. Para hacer creíble a Pepe, lo pensé niño y vivió, como cualquier niño de familia humilde, en La Habana del siglo XIX. Pude lograrlo porque investigué y leí, porque dentro mío alentaba Martí, y porque conozco a los niños por mi condición de maestra-madre-abuela. Ah, y por lo mucho que trabajé con ideas, sentimientos y palabras.
«Pienso y me digo: “no fue fácil”, pienso más y agrego: “pero me hizo feliz”. Y te cuento, Enrique: cuando escuché por teléfono que Pepe y la Chata había merecido el Premio Nacional de la Crítica, mi día estaba nublado, con la noticia fue aclarándose, enteré a la familia, a los amigos, y me amigué con la vida. ¿Qué marca en mí esta obra? La certeza de que pude. Y en cuanto a si abordaría otra figura histórica, ahora mismo saldría en busca de El Mayor. Quisiera, Enrique, pero no puedo. Y no sabes cuánto me entristece no poder».
—Este parece haber sido un año importante profesionalmente, pues el hecho de que se reimprimiera buena parte de tu obra y apareciera tu última novela con motivo de la FIL 2014, marca un hito en tu vida. ¿Cómo te sentiste con esa Feria pensada para ti y Rolando, por primera vez dedicada en parte a una autora para la infancia? ¿Qué experiencias guardas de tu recorrido por Cuba? ¿Quisieras enviar un mensaje al pueblo de esta Isla que tuviste oportunidad de visitar?
—Sí, lo ha sido, y en la Feria me sentí como llevada en carroza, de palacio en palacio y con un acompañamiento de lujo: Rolando Rodríguez, profesional talentoso y gentilhombre; mi hijo Gabriel, queriéndome porque sí y devenido fotógrafo; y tú, Enriquito, más que colega, amigo-hermano. Y con ustedes la alegría de los que en Cuba creamos para los niños y los jóvenes y que hicieron suyo mi premio y conmigo lo disfrutaron. Y la gente, Enrique, la gente recibiéndome de Pinar a Santiago y dándome lo mejor para que me sintiera como en casa. Siempre, si es valioso, el ser humano es lo mejor. Y qué decir de los niños; a dondequiera que llegábamos, canciones, flores, mensajes, dibujos, y mirándome con ojos de «¡sí, es ella!» o de «¡pero si es igualita a mi bisabuela!». Cuántos obsequios y reconocimientos, cuánta palabra linda y sentida, sentida hasta las lágrimas. Nunca acabaré de agradecerlo.
—¿La joven Nersys Felipe que hace casi 40 años se presentó por primera vez al Premio Casa de las Américas con su libro iniciático Cuentos de Guane, pudo imaginar convertirse en una de las autoras más queridas de los lectores cubanos? ¿Podemos esperar otras obras tuyas? ¿Trabajas en algún proyecto actualmente?
—No, Enrique, qué va, era imposible imaginarlo en aquel entonces. De un tiempo acá, sí. Y hoy tú lo corroboras. Una escribe, recibe reconocimientos, recibe premios, este de ser tan leída y querida es uno de los mejores. ¿Y cómo lo recibo?, pues sentada a mi compu, respondiendo tu entrevista y de manos de un jurado que no se reúne ni discute para premiar porque juzga cada día, de año en año, por muchos años y mientras lee. Premio callado. Premio que requiere, de sus posibles premiados, trabajo sostenido, constante superación y toda la paciencia de este mundo. Soy dichosa, me leen, me quieren, y ojalá pudiera anunciarle aquí a mi público un nuevo título. Pero no puedo, Enrique.
—¿Cómo se aprecia la creación personal cuando uno ha recorrido un camino como el tuyo y muchos confiesan ser sus deudores por cuanto les enseñaste con tus obras?
—La aprecio como un don, pero no mágico sino alcanzado luego de más de 40 años de trabajo animoso e incansable y también como un magisterio si en verdad muchos se han sentido mis alumnos luego de leer algún libro mío. Aprendí mucho así, y aún sigo aprendiendo de los mejores, y de mis errores.
—¿Existe alguna palabra que te defina como ser humano y con la cual quisieras ser recordada siempre?
—Mamiabuela.
—¿Algo más que agregar?
—Solo darte las gracias por esta entrevista.
—Si no fueras Nersys Felipe, ¿te hubiera gustado ser otro escritor?
—Me gustaría ser ahora una escritora sensible, imaginativa, curiosa y capaz de maravillarse ante lo más sencillo; lectora en activo, estudiosa, averiguadora y de vista fresca y sana; dueña de un almacén de temas e ideas y capaz de escribir dos textos a la par, y de escribirlos bien.
«Me gustaría ser ahora una escritora andarina, de huesos sin crujidos, sin dolores, preocupada por el mundo en que vive y por la tierra en que nació; una sincera, paciente, trabajadora, dispuesta a asimilar lo mejor de los demás y a recordar que nunca acabará de aprender. Me gustaría ser ahora esa escritora. Anda por ahí. Y no tiene nombre».
Poesía de... Nersys Felipe
Profesora, poetisa y narradora cubana. Varias generaciones se han formado con sus Cuentos de Guane. Ha obtenido en dos ocasiones el Premio Casa de las Américas y es también Premio Nacional de Literatura. El próximo noviembre la Feria Internacional del Libro de Guadalajara le entregará un importante reconocimiento.
Plan de viaje hallado dentro de un corazón
Cumplimiento: urgente.
Quién lo mueve: la nostalgia.
Estancia: treinta días.
Salida: hoy mismo.
Arribo: también hoy.
Destino: una niña llamada Cecilia.
Travesía: por un ancho y profundo mar.
Embarcación: inaufragable.
Derrotero: recto al norte, sorteando aviesas corrientes,
y a cargo de la brújula y del bregar de a bordo,
Sapito y Sapón.
Motivos del viaje:
Verla.
Besarla.
Mirarme en sus ojos y escuchar su voz.
Darle una bandera.
Un pozuelo de torrejas.
Y en cuatro posturitas de mariposa blanca, mi alma
y la fragancia de Cuba abierta en flor.
sábado, 25 de octubre de 2014
Mi amiga la Vale
Tomado del blog Horas robadas a la noche
Valeria Pariso
1-¿Dónde escribís?
En cualquier lugar. Si estoy en casa, en un escritorio chiquitito que está debajo de una ventana por donde veo dos fresnos.
2- ¿Trabajás en computadora o a mano?
Ambas, pero con más frecuencia a mano.
3- ¿Escribís todos los días? ¿Tenés un horario fijo?
Corrijo casi todos los días, pero no escribo todos los días. No tengo un horario fijo pero me gusta más escribir a la mañana.
4-¿Cuánto tiempo le dedicás?
Es que no hay un tiempo. A veces voy anotando en papelitos sueltos ideas o palabras o colores o gestos. A veces junto cositas que encuentro en el piso, hojas, piedras, algo que me emociona, algo que me conecta con alguna palabra. Es todo el tiempo así, el poema sale después o no sale, depende. Pero el estar atenta al mundo que me rodea es constante.
5- ¿Algún ritual, costumbre o manía a la hora de sentarse a escribir?
Mirar árboles o cielo por la ventana. Y si estoy en mi escritorio, usar lápices negros con buena punta, recién sacada, me gusta el ruido raspado que hace la mina cuando se desliza sobra la hoja.
6- ¿Cuándo das por terminado un texto? ¿Qué recorrido emprende ese texto?
Cuando deja de molestarme, cuando lo puedo leer en voz alta y no me desagrada después de un buen tiempo de haberlo escrito. Eso a veces lleva años, soy una correctora constante.
7- ¿Qué relación tenés con tu biblioteca?
De amor absoluto. Aún no sentí la necesidad de tener una biblioteca en el sentido tradicional, con todos los libros ordenados sobre una pared. Tengo una biblioteca desparramada por la casa, y en mi estudio, por donde vas hay libros, porque mi idea es que estén al alcance de la mano, todo el tiempo. Entonces tengo libros en algunos estantes, sobre una repisa, sobre un mueble que está en el pasillo, en un revistero, en unos canastos como si fuesen leños, etc. Hasta en una bandeja que tengo sobre la mesa del living pongo cuatro libros de poesía para convidar a la gente que viene por si quiere mirarlos mientras llega un café. Esos cuatro libros van cambiando una vez por mes, voy rotando los libros convidados.
8- ¿Qué libro te gustaría leer?
Me gustaría leer en papel Poesía vertical, de Juarroz, solo lo leí en formato pdf o en blog. Y “Teclados” de Raúl Artola, que me dijeron que es buenísimo.
9- ¿Qué cinco libros no pueden faltar en tu biblioteca ideal?
Es que hay muchos más que cinco que no pueden faltar y sería injusta omitiéndolos, pero los primeros que me vienen a la mente son:
Vuelo Ciego, de Idea Vilariño
Poesía completa, de Alejandra Pizarnik
La morada imposible, de Susana Thénon
Poesía Reunida, de Juan Gelman
Libro del frío, de Antonio Gamoneda
10- ¿Cuáles son los autores/libros que te parecen más sobrevalorados y cuáles los menos valorados?
No sé, no podría hacer una lista.
11- ¿Qué relación tenés con la inspiración?
No la termino de conocer, viene y se va cuando quiere, pero nos llevamos bien así.
12- ¿Cuándo una persona se convierte en un buen lector?
Ni idea, pero creo que alcanza con ser honesto con el disfrute de la lectura. Y si no te gustó lo que leíste, decirlo, aunque sea el libro más recomendado.
Bonus Track:
-Experiencias e impresiones de escribir estimulado por alguna sustancia o en un estado de conciencia alterado.
Nada, cuando escribo lo único que hago es mirar por la ventana, hacia adentro.
Da terror saber que un libro es bueno sin haberlo leído
POESÍA EN PROZAC
María Montero Zeledón
Dan terror las señoras perdidas en la playa, las niñas con mucho pelo, los cubos vacíos.
Dan terror los compañeros de universidad, de viaje, de trabajo. Los cantantes malos y los hombres que envejecen mucho antes que sus nietos.
Da terror saber que un libro es bueno sin haberlo leído, sentirse agradecido cuando alguien nos mira equivocadamente, que la gente te salude en un país extraño.
Dan terror el uso del plural y las unas recién cortadas.
Da terror estar siempre de espaldas o en un cuarto de hotel con toda la vida por delante.
Da terror todo lo que vive con ganas de quedarse, dormir mas de 24 horas, que nadie se de cuenta que los negros no tocan heavy metal.
Da terror ignorar que siempre es más lo que se pierde, no comer aguacate, no sentir que el mar es el destino que nos huye.
Dan terror las cosas que no duelen, como llegar a un lugar sin saber como. E incluso sabiéndolo.
María Montero Zeledón
Dan terror las señoras perdidas en la playa, las niñas con mucho pelo, los cubos vacíos.
Dan terror los compañeros de universidad, de viaje, de trabajo. Los cantantes malos y los hombres que envejecen mucho antes que sus nietos.
Da terror saber que un libro es bueno sin haberlo leído, sentirse agradecido cuando alguien nos mira equivocadamente, que la gente te salude en un país extraño.
Dan terror el uso del plural y las unas recién cortadas.
Da terror estar siempre de espaldas o en un cuarto de hotel con toda la vida por delante.
Da terror todo lo que vive con ganas de quedarse, dormir mas de 24 horas, que nadie se de cuenta que los negros no tocan heavy metal.
Da terror ignorar que siempre es más lo que se pierde, no comer aguacate, no sentir que el mar es el destino que nos huye.
Dan terror las cosas que no duelen, como llegar a un lugar sin saber como. E incluso sabiéndolo.
Qué daño puede hacerme la poesía/ si fue quien me dejó/ sin dios y sin marido
Ultimadamente
María Montero Zeledón
Juro que estoy aquí por razones de fuerza mayor
Incluso contra mi voluntad
Pero que me obligan las circunstancias de mi vida
Y la paternidad de estos versos.
Declaro que los recitales de poesía
Deberían ingresar al protocolo del trato inhumano a las personas
En primer lugar a las que leen
En segundo a las que escuchan
En tercero a las que se los pierden
Y en último lugar a las que siempre se equivocan de actividad
Y llegan preguntando a qué hora empieza el concierto.
La poesía misma es tan contaminante
Y a la vez tan poco rentable
Que siempre estoy tratando de olvidarla para no dejarla en paz.
Quisiera decir que fui llevada a esos lugares de lectura
Bajo serias amenazas
Pero lo cierto es que ni siquiera fui por dinero
O necesidad
Sino porque las palabras me intoxicaron
Antes de dar el primer paso
Y creí ciegamente
Que la mala vida me llevaría directo a la buena literatura.
Y cada vez que leí en público
Tuve la odiosa sensación
De que a todos nos sobraba ropa y nos faltaba un tubo
Y de que el exceso de luz en la sala
Se debía únicamente a mi falta de honestidad.
Qué daño puede hacerme ya la poesía
Si fue quien me dejó
Sin dios y sin marido
Sin patria ni carrera
Sin el menor interés por la belleza
Que no sea masculina
Sin el menor talento para la codicia
Que no sea la de estar conmigo adonde quiera que voy.
Juro que tengo muchas ganas pero ya no tanto tiempo,
Si no, encantada.
Humildemente, se los digo:
Ya es hora de tomar el camino más corto
Y volver a casa.
María Montero Zeledón
Juro que estoy aquí por razones de fuerza mayor
Incluso contra mi voluntad
Pero que me obligan las circunstancias de mi vida
Y la paternidad de estos versos.
Declaro que los recitales de poesía
Deberían ingresar al protocolo del trato inhumano a las personas
En primer lugar a las que leen
En segundo a las que escuchan
En tercero a las que se los pierden
Y en último lugar a las que siempre se equivocan de actividad
Y llegan preguntando a qué hora empieza el concierto.
La poesía misma es tan contaminante
Y a la vez tan poco rentable
Que siempre estoy tratando de olvidarla para no dejarla en paz.
Quisiera decir que fui llevada a esos lugares de lectura
Bajo serias amenazas
Pero lo cierto es que ni siquiera fui por dinero
O necesidad
Sino porque las palabras me intoxicaron
Antes de dar el primer paso
Y creí ciegamente
Que la mala vida me llevaría directo a la buena literatura.
Y cada vez que leí en público
Tuve la odiosa sensación
De que a todos nos sobraba ropa y nos faltaba un tubo
Y de que el exceso de luz en la sala
Se debía únicamente a mi falta de honestidad.
Qué daño puede hacerme ya la poesía
Si fue quien me dejó
Sin dios y sin marido
Sin patria ni carrera
Sin el menor interés por la belleza
Que no sea masculina
Sin el menor talento para la codicia
Que no sea la de estar conmigo adonde quiera que voy.
Juro que tengo muchas ganas pero ya no tanto tiempo,
Si no, encantada.
Humildemente, se los digo:
Ya es hora de tomar el camino más corto
Y volver a casa.
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Lunes por la madrugada...
Yo cierro los ojos y veo tu cara
que sonríe cómplice de amor...
que sonríe cómplice de amor...













